A tener en cuenta a la hora de elegir visor

 

Encare correcto, blanco seguro

 

Juan F. PARÍS

Si un visor no queda montado en el rifle de manera que el cazador pueda apuntar rápidamente y con naturalidad perderá mucho tiempo al apuntar y cometerá errores de puntería. En este artículo se aclara lo que hay que tener en cuenta para que el visor quede bien montado.Si un visor no queda montado en el rifle de manera que el cazador pueda apuntar rápidamente y con naturalidad perderá mucho tiempo al apuntar y cometerá errores de puntería. En este artículo se aclara lo que hay que tener en cuenta para que el visor quede bien montado.



Recuerdo que cuando compré mi primer rifle potente, un 7 mm. Remington Magnum, le puse un visor Tasco con el que tenía que estirar el cuello para poder ver bien a través de la mira. El problema radicaba en que el visor era demasiado corto y no era posible montarlo más atrás, pero ya me había gastado mis ahorros de estudiante y tuve que tenerlo así toda la temporada, hasta que a la siguiente me compré un B. & Lomb, más largo que quedó perfecto en el arma, pero que no me servía para realizar esperas por falta de diámetro de objetivo cuando había poca luz y porque tenía una retícula “plex”, para rececho, que no veía bien.  Aún conservo estos visores, aunque el primero lo tengo montado en una carabina del calibre .22, y el segundo en un .243, donde siempre me dieron muy buenos resultados. Pero lo más importante es que con ellos aprendí dos cosas fundamentales: una, que no todos los visores se pueden montar en cualquier rifle, y dos, que cada modalidad de caza exige el uso de visores diferentes y con aumentos adecuados para poder practicarla bien. Y, precisamente de todo esto trata este artículo, en el que no hablaremos mucho de la calidad ni de los aumentos adecuados para cada modalidad, no porque no seas importantes, sino porque se han tratado ya otras veces –sin ir más lejos, en el Anuario Trofeo Armas de Caza 2006, así como en múltiples ocasiones en la revista TROFEO– . Y sin embargo, considero que no nos hemos detenido lo suficiente en el tema del montaje de la mira, tan importante como los aumentos o la calidad.

Sin un buen montaje es difícil acertar

Un buen montaje, independientemente de que sea por anillas o de carril, fijo o desmontable, tiene que permitir al cazador encarar con naturalidad y de tal manera que con la cara apoyada en la culata pueda ver bien todo el campo de visión que proporciona la mira. Esto tiene que ser así tanto cuando se caza especies en movimiento como cuando se hacen tiros con apoyo. Y es que si el tirador no apoya bien la cara en la culata es difícil que al encarar vea bien a través de la mira y, lo que es peor, que el ojo quede alineado con el centro de la retícula. Dicho de otro modo, el cazador pierde tiempo en apuntar y cuando lo hace no le es posible seguir con comodidad la carrera de la res y, para más inri, si logra disparar, el tiro no irá donde el cree que está apuntando, sino que cometerá un pequeño error de puntería debido al paralaje. En un tiro medio de montería puede que el error de puntería por este concepto sea pequeño, pero cuando se tira muy lejos o muy cerca se cometen errores de puntería groseros que, cuando menos, pueden hacer que pinchemos y no cobremos la res.
Todo lo dicho sin contar con que un montaje mal hecho provoca inseguridad en el cazador y puede además lesionarle un ojo, pues al no tener bien apoyada la cara en la culata, a la más mínima el retroceso puede causar este tipo de lesiones. Conozco el caso de una persona que al encarar rápidamente se pegó él mismo un golpe contra el ocular del visor, y por supuesto también sé de personas a las que les ha pasado esto aún teniendo bien montado el visor, debido a que con las prisas han apoyado mal el rifle, que naturalmente disparaba un cartucho potente. ¡Cuidado!, que cuando se jala un disparador no hay marcha atrás. 
En resumen, el cazador debe tener claro que si no tira con la cara bien pegada a la culata de su rifle, lo que reconozco que es difícil de lograr a veces, pueden estar seguro de que no rendirá al cien por cien con su arma. 
¿Cómo puedo lograr que mi cara quede bien pegada a la culata del rifle? Pues teniendo en cuenta tres aspectos, principalmente: uno, que la culata y las miras del rifle sean adecuadas para montarle un visor; dos, la longitud del montaje, y tres, la altura del montaje.

Culatas y miras

Con los rifles que llevan culatas muy curvadas, normalmente no hay manera de montar bien un visor. La culata de un rifle diseñado para visor debe ser recta, a ser posible con Montecarlo.

Muchas veces uno observa armas que no sabe si el que la diseñó estaba en este mundo o no quería que le pusieran visor, aunque lo curioso es que sí llevan sobre el armazón los puntos de anclaje para ponerle la mira. Podría poner varios ejemplos de armas a las que resulta realmente complicado comprarle un visor, pero uno que se lleva la palma es, sin duda, una carabina calibre .22: la Cz ZKM 452,  ya que el objetivo (la “campana”) de todos los visores normalmente tocan en el alza. Además, el diseño de la culata no es el apropiado ni tampoco lo es la longitud del carril de montaje que lleva, pues es demasiado corto, de modo que no queda más remedio que quitarle el alza para ponerle un visor o bien acoplarle uno de batida, sin campana. Algo similar le sucede al monotiro Spartan, recientemente introducido en nuestro mercado. Aunque la mira del que aparece en la foto es una 3-9x40, tuvieron que ponerle unas monturas para visores con objetivos de 56 mm., y claro, el montaje queda alto.
Normalmente estos problemas se dan en armas de origen europeo, aunque existen excepciones como los Blaser R-93, a los que los visores les quedan como anillo al dedo al haber tenido en cuenta el fabricante que los usuarios le van a acoplar la mira y  haber previsto que tanto el alza como la culata tengan un diseño correcto.
Con los rifles que llevan culatas muy curvadas, normalmente no hay manera de montar bien un visor. La culata de un rifle diseñado para visor debe ser recta, a ser posible con Montecarlo.
También se da este problema con los rifles hechos a partir de acciones de fusiles tipo Mauser-98 que conservan el seguro original de aleta de tres posiciones, pues en posición vertical la aleta no pasa por debajo del ocular. En todos estos casos, siempre que se instala un visor utilizando un montaje demasiado alto, el tirador no puede disparar cómodo, y el resultado es que uno se gasta un dinero que, por poco más, podría haberse aprovechado mejor.
Corolario: antes de comprar el rifle, si deseamos utilizarlo con visor, es imprescindible que nos cercioremos de que la culata y el alza nos permitan un montaje adecuado, porque luego no va a tener solución. Bueno, salvo que un armero nos modifique la culata y le ponga una carrillera elevable, como se aprecia en una de las fotos que ilustran este artículo, por lo que al final “el collar cuesta más que el perro”.


Cuidado con la longitud del montaje
.

Pero de nada sirve que el visor quede bajo si, como hemos dicho al principio, queda corto y tenemos que mover la cara hacia delante para ver a través de la mira. También puede quedar largo, sobre todo si quien nos monta el visor no tiene la delicadeza de pedirnos que apuntemos con el arma antes de fijarlo a las monturas. En este caso tampoco tiramos bien porque cuando apuntamos con normalidad no vemos correctamente por quedar el ojo demasiado cerca del visor, de modo que tenemos que retrasar un poco la cara, lo suficiente para no estar cómodo.
Pero es muy importante tener en cuenta que un visor puede quedar corto no sólo porque lo monten mal, sino porque las zonas de montaje del tubo del visor sean cortas con respecto a los puntos de anclaje de las bases. Es típico ver visores, a veces de mucha calidad, que quedan cortos montados, por ejemplo, en rifles de cerrojo con acciones largas, como el .375 H&H Magnum o incluso en calibres magnum estándar, como el 7 mm. Rem. Magnum, .300 Win. Magnum, etcétera. Y es que existen visores de diferentes marcas, e incluso de una misma marca y con un mismo número o rango de aumentos, que tienen zonas útiles de montaje más cortas o más largas que otras. Normalmente el cazador compra un visor porque le gusta y no tiene en cuenta esto y, como consecuencia, al montar el visor  normalmente queda corto y si queda bien es por casualidad. Arriba a la izquierda, se puede observar en la foto que cuando la distancia entre el ocular y los mandos de ajuste por click y la distancia que existe entre los mandos de ajuste y el inicio de la campana del objetivo, es corta con respecto a donde se fija la montura del visor, la mira o no se puede montar o necesariamente quedará más corta de lo deseable.
Así pues, antes de comprar un visor también es fundamental comprobar que la zona útil de montaje del tubo (no confundir con la longitud total del visor, pues hay visores muy largos con una pobre zona de montaje y al revés) sea adecuada para nuestro rifle. Normalmente si tenemos un arma de acción corta, como un .243 Winchester, .308 Winchester, etcétera, o bien un potente magnum corto, no tendremos problema. Pero con cartuchos más largos, que usen acciones como las del .30-06 o más largas, ya no es tan fácil y normalmente si no tenemos en cuenta este consejo el visor que compremos casi seguro que no quedará bien montado.
Y no sé si es que los fabricantes de miras telescópicas quieren que utilicemos todos acciones cortas, pero lo cierto es que cada día hay más visores con un diseño apropiado sólo para éstas.

Altura del montaje

La mayoría de las personas se compran el rifle y el visor que les gusta y le encargan al armero que se lo monte. Sin embargo, cada día veo en el campo de tiro a más personas que se montan su visor y ponen en tiro su arma, y en cualquier caso considero que, aunque lo monte un armero, todo usuario de rifles debe tener unos conocimientos mínimos para poder evaluar si el montaje que le han hecho se adapta bien a sus necesidades. Por eso vamos a comentar algunos aspectos sobre la montura o piezas que fijan el visor al arma, pues si no se eligen correctamente, éste quedará mal montado en altura. 
Ya hemos dicho que con un visor que quede alto no es posible tirar cómodo, por lo que hay que tener en cuenta el diseño apropiado de la culata y miras del arma. Sin embargo, aún eligiendo bien la culata, el visor puede quedar mal si no se tiene en cuenta la altura de las monturas.
Existen dos tipos de montajes típicos: el que se realiza mediante el uso de bases (que pueden ser integrales y entonces no hay que comprarlas porque forman parte del arma) y de anillas que se acoplan al visor, o bien el que usa visores especiales que tienen un carril en la parte inferior, que se acopla en las bases.
Los visores de carril tienen muchas ventajas sobre los de anillas y una de éstas es que el visor queda normalmente más bajo en el rifle. Otras ventajas son que el montaje de carril se ve más bonito (porque no hay anillas que abracen al tubo del visor), que es un sistema fácil de poner, que el tubo del visor no queda marcado y que también es más robusto y por tanto apropiado para calibres potentes, así como que se aprovecha mejor la longitud de montaje. Ejemplo de visores con carril que permiten realizar montajes muy robustos y bajos son los nuevos Swarovski con carril SR dentado.
Por otro lado, este tipo de visores tiene además otra ventaja muy importante que he notado cada vez que por motivos de trabajo he tenido que probar uno: cuando lo fijas queda perfectamente centrado sobre el eje del cañón, resultando muy fácil regular el visor con pocos disparos.
La otra opción de montaje es la clásica de anillas, que por cierto, y curiosamente y pese a lo que he dicho sobre el carril, es la que siempre he utilizado en mis rifles. Como las anillas no forman parte del visor, como sucede con el carril, hay que elegirlas de tal modo que el visor quede bajo pero sin que toque en el cañón (si toca en el alza, y las anillas tienen la altura correcta para la campana del visor que estamos usando, es que hemos elegido el visor o el rifle mal). Y es que los fabricantes de monturas de anillas las hacen con diversas alturas para que sirvan para montar visores tipo tubo (sin campana, como los 1,1-4x24 y similares), los que tienen objetivo de 32 mm., de 44 mm., de 50 ó 56 mm, etcétera. Pues bien, lógicamente si compramos unas anillas que no sean lo suficientemente altas para, por ejemplo, un visor con objetivo de 56 mm., este tocará en el cañón. Igualmente, si montamos un 3-9x40 con unas anillas para 56 mm., en vez de para 40 mm., que sería lo correcto, el visor quedará más alto de lo que quedaría con la de 40 mm. de objetivo.

No hemos mencionado hasta ahora que en todo lo dicho sobre la longitud y altura del montaje hay que tener en cuenta, naturalmente, las tapas de la mira.


Por supuesto, además de las monturas o anillas, también hay que comprar las bases o piezas en las que se fijan éstas, y al comprarlas hay que tener en cuenta que las bases sean las que usa el arma que vamos a utilizar, no pudiendo utilizar otras (para un rifle de distinta marca y modelo) aunque coincidan los agujeros de los tornillos que las fijan al cajón de mecanismos. La razón es que los puntos de anclaje trasero y delantero de los diferentes rifles tienen alturas distintas, de modo que el visor quedará inclinado con respecto a su posición correcta si no se utilizan bases diseñadas expresamente para el modelo de rifle que queremos ponerle la mira.
El montaje de anillas es el más popular, aunque tiene bastantes inconvenientes con respecto al de carril. Uno importante es que con visores que poseen objetivos grandes, como los de 50 mm. y, sobre todo, los de 56 mm., es difícil conseguir que el visor quede bajo porque se tienen que utilizar monturas muy altas y a poco que la culata no acompañe en diseño no es fácil conseguir poder disparar cómodamente. Por eso, Leupold ha desarrollado sus visores VX-L, presentados este año en FITAC por Ardesa, que llevan rebajada la campana del visor, para que se pueda fijar, mediante anillas, en una posición mucho más baja. Este rebaje no afecta en absoluto al campo de visión que sigue siendo circular y tan amplio como si se mirara con un visor normal. 
Las tapas también cuentan
No hemos mencionado hasta ahora que en todo lo dicho sobre la longitud y altura del montaje hay que tener en cuenta, naturalmente, las tapas de la mira. Y es que éstas añaden longitud al visor y si elegimos un montaje muy justo puede ser que tras montarlo las tapas no se puedan poner porque toquen en el cañón o en el alza. Si en vez de tapas de quitar y poner, las utilizamos de ésas que para disparar se abaten y siempre quedan unidas al visor, también es importante prever que éstas no molesten lo más mínimo cuando las retiramos.
Por último, comentar sobre las tapas que varios fabricantes están comenzando a utilizar fundas en vez de tapas, como las que se aprecian en las fotos del los visores Zeiss Diarange 3-12x56 y Leupold VL-X 5,6-20x56. Si son de buena calidad, tienen la ventaja de ofrecer una protección integral de todo el visor, no sólo de las lentes.

Retículas iluminadas o no

Otro punto fundamental al elegir el visor es la retícula. Hoy día están de moda las iluminadas y más de una ocasión he visto rifles que se usan para realizar esperas con un visor con retícula para luz día. Y al revés: no me extrañaría que haya alguien quejándose por ahí de que no ve con mucha luz, porque lo cierto es que sobre las retículas iluminadas muchas personas desconocen que existen miras para cazar con poca luz o a plena luz. Y lógicamente, las que se ven bien de noche no se ven por falta de intensidad de día, y las que se ven bien de día molestan por la noche porque brillan demasiado.
Igualmente, se debe tener en cuenta el grueso de las barras de la retícula, pues si son demasiado finas para el uso que pensamos darle (por ejemplo, cazar de noche sin unidad de iluminación en el visor) no las veremos bien. Igualmente, si son demasiado gruesas, nos impedirán apuntar con precisión a larga distancia.
Normalmente, los visores diseñados para recechar llevan retículas apropiadas, e igual ocurre con los de batida. El problema es que muchos cazadores españoles sólo emplean uno y desean que sirva para recechar, hacer esperas y montear. Quizás la retícula que más se adapta a todo los usos de día es la de tipo 4, a mí al menos me gusta mucho. Además, si es legal, con esta retícula la espera también puede resolverse también con la ayuda de la luz una linterna acoplada al cañón.
No obstante, lo mejor es utilizar siempre un visor bien montado y adecuado para cada modalidad de caza en aumentos, luminosidad y retícula.