Publicado en Anuario TROFEO ARMAS DE CAZA 2008 (III Edición)
Cómo elegir rifle de cerrojo
Texto: M. Juárez Fotos: J. F. París
La repetición más precisa y potente se especializa
El rifle de cerrojo ya no es un arma multipropósito. La incorporación de nuevos materiales, miras y acciones, con características muy distintas a las utilizadas hace unos años, han hecho posible que aparezcan modelos expresamente diseñados para cazar en determinadas modalidades. En este artículo se aclaran qué características especiales debe reunir según la modalidad que deseamos practicar.
LOS CAÑONES. Es de vital importancia el acero empleado; la unión con soldaduras, el barrenado, pulido y cromado interno; y los choques. Cada país ha desarrollado unos aceros específicos: Inglaterra: Withworth, Alemania: Krupp; etcétera. Un buen acero se calienta menos con lo que no fuerza la dilatación de los cañones, manteniendo los puntos de impactos, o sea, la precisión, aunque uno de ellos sea disparado constantemente y el otro permanezca frío. Tienen menos desgaste y su peso es inferior. El roce de los perdigones es mínimo para un arma de ánima lisa, con lo que se perfecciona el plomeo, la velocidad y la fuerza de penetración. Naturalmente el tiempo de mecanización es mayor, debido a la dureza extrema, elevando el desgaste de las herramientas, lo cual encarece bastante los procesos.
LOS CAÑONES. Es de vital importancia el acero empleado; la unión con soldaduras, el barrenado, pulido y cromado interno; y los choques. Cada país ha desarrollado unos aceros específicos: Inglaterra: Withworth, Alemania: Krupp; etcétera. Un buen acero se calienta menos con lo que no fuerza la dilatación de los cañones, manteniendo los puntos de impactos, o sea, la precisión, aunque uno de ellos sea disparado constantemente y el otro permanezca frío. Tienen menos desgaste y su peso es inferior. El roce de los perdigones es mínimo para un arma de ánima lisa, con lo que se perfecciona el plomeo, la velocidad y la fuerza de penetración. Naturalmente el tiempo de mecanización es mayor, debido a la dureza extrema, elevando el desgaste de las herramientas, lo cual encarece bastante los procesos.
Para construir los cañones de una escopeta fina, como llamamos en España a las escopetas clásicas hechas totalmente de forma artesanal, es necesario primero forjar las barras de acero y perforarlas a continuación, practicándoles un taladro aproximado a la medida del calibre. Luego se tornea la barra, y se sueldan los tubos –si el sistema es demiblok– y se barrenan una primera vez. Luego se mecanizan, se ajusta el extractor y se apunta la recámara –1ª recámara–. Luego se barrenan por segunda vez y se liman exteriormente. A continuación se termina la recámara –2ª recámara–, se bruñen y abrillantan interior y exteriormente, se graban y pavonan.

LA BÁSCULA. La báscula, el corazón del arma, tiene tres funciones: es la responsable del ajuste y basculación de los cañones, contiene el mecanismo de disparo y sus pletinas exhiben los grabados, de los que hablaremos más adelante. Al mecanismo interno de las pletinas poca atención presta el usuario, excepto en caso de avería, cuando es realmente una parte a tener en cuenta. Los sistemas más utilizados son dos: Anson-Deeley o pletina corta y Holland & Holland o pletina entera, en escopetas paralelas. En superpuestas se emplea el Kersten, de pestillo lateral, popularizado por Merkel, y el Boss, montado por la competitiva Perazzi, por citar dos marcas conocidas.
En el caso de las escopetas artesanales, la báscula se fabrica partiendo de un bloque forjado y sobrado de material que se mecaniza sucesivamente hasta darle la forma deseada, de modo que se ajuste a los cañones. Dicho así parece fácil pero como todas las etapas de la fabricación de una escopeta artesanal, transformar el bloque forjado en una báscula con la ayuda de una lima y poco más que la paciencia, es una labor de chinos.
LAS MADERAS. Deben ser de nogal, por reunir este material unas condiciones de consistencia, peso, flexibilidad, resistencia y belleza de vetas que no posee ninguna otra madera. Es el nogal francés el más estimado, luego el turco y finalmente el americano, aunque también pueden proceder de otros países y ser de calidad. La diferencia entre ellos es la densidad del poro, mejor mientras más cerrado, así como el tono, siendo los muy claros procedentes de árboles de rápido crecimiento. La raíz de nogal proporciona culatas con vetas y contrastes de gran belleza, aunque su fragilidad es mayor que la de la parte del tronco, que, siendo escogida, da escalabornes preciosos. Es muy importante que el poro de la madera sea lo más compacto posible, que el secado se haya realizado convenientemente y durante un periodo de varios años, y que las resinas y aceites usados para proteger la madera y destacar las vetas y contrastes hayan sido aplicadas manualmente, en sucesivas capas, con varios procesos de secado y pulido, que le van conferir el espesor, brillo y profundidad que las hace atractivas y diferentes a simple vista.
Joaquín Vázquez Parladé, buen escritor y aficionado, me contó la siguiente anécdota: una inundación anegó el sótano de su casa de Sevilla donde guardaba sus rifles y escopetas, armas de calidad de casas de prestigio. Debido a la altura que alcanzó el agua salieron todas “nadando”. Cuando se secaron se les hincharon las maderas tanto a las escopetas como a los rifles, excepto a los que eran de la marca Holland & Holland, que no sufrieron alteración.
Esto es así porque la casa Holland & Holland escoge en Francia el árbol de nogal que por su antigüedad y grosor le resulta más adecuado. Luego exige cortarlo de noche en el periodo de luna nueva, o sea sin luna. No teman, no se trata de un capricho, una tradición o una creencia paranormal. Simplemente es cuando el árbol recibe menos savia. Estos “detalles” se reflejan luego en el precio, pero también en la longevidad y revalorización del arma.
Para fabricar las culatas se parte de tablones que han estado secando dos años y que previamente han sido seleccionados y marcados. Luego se cortan los tablones en tacos que también se marcan y secan, a partir de donde se fabricarán la culata y el guardamanos, proceso que se hace manualmente rebajando la madera hasta apuntar las piezas que luego se lijan y pulen, tapando los poros, se hace el picado y se acaban al aceite.
GRABADOS. En el tema de los grabados hay que destacar los ingleses eternos: el Holland & Holland, el Purdey y el Churchil, basados en filigranas, volutas y flores. En Centroeuropa es clásico el grabado con relieve. Los grabadores mediterráneos: franceses, italianos y españoles, prefieren el grabado fino con motivos de aves, aunque la tendencia actual es la de temas mitológicos, dianas cazadoras, hechos históricos e incluso impresionantes desnudos femeninos, dibujados con la innovadora técnica de grabado a bulino.
Hay artistas grabadores que pueden recrear cualquier tema original: dibujo del propietario, de su perro, de sus aficiones –coches, toreo, caballos–, etc. Creando obras únicas para asombro de familiares y amigos.
Sea cual sea el grabado elegido por el cliente, hay que saber que éste, en el caso de una escopeta artesanal, se hace exclusivamente con buril y martillo y que cuesta muchas horas realizarlo. Y es que el maestro grabador con la ayuda de estos instrumentos y de una lupa para poder grabar los detalles más pequeños, va rebajando el metal y “dibujando” en el acero los detalles que desea plasmar en la pletinas y demás piezas que se graban, como el arco de guardamontes, la llave de apertura, las listas, etcétera. Dependiendo de su complejidad, se pueden invertir más de 500 horas en grabar una escopeta artesanal de lujo.
Armeros especialistas y proceso de fabricación. Para fabricar los cañones, básculas, culatas, ensamblar todas las piezas y mecanismos que lleva el arma, hacer el grabado y poner a punto todos los mecanismos y movimientos de la escopeta, se necesitan, al menos, que intervengan cuatro armeros especialistas:
- 1. Basculero. Partiendo del cañón en bruto, de la báscula en bruto y de la piecería en bruto de todos los mecanismos de la escopeta, primero ajusta la báscula a los cañones y luego le da forma a la báscula y pone en movimiento todos los mecanismos de la escopeta.
- 2. Culatero. Partiendo de la madera en bruto, hace a mano totalmente el guardamanos y la culata.
- 3. Grabador. Hace manualmente todos los grabados del arma.
- 4. Montador. Pone a punto todos los movimientos de la escopeta, para lo que también tiene que conocer el oficio de basculero ya que debe conocer perfectamente cómo actúan todos los mecanismos de la escopeta.
Igualmente, el ensamblaje de las piezas se hace en cuatro fases:
- A. Primero se ajusta la báscula a los cañones y se coloca el expulsor.
- B. Luego terminan un poco más los cañones, se hace la culata y se pone en medidas definitivas y se ajusta la madera al cañón.
- C. Se acaban totalmente los cañones, se pule, se graba y templa la báscula y se termina completamente la madera.
- D. Por fin, se arma, se prueba y se termina el arma.

EQUILIBRIO, DURACIÓN Y EFICACIA. Cuando se sostiene entre las manos y se encara una de estas armas de lujo, ya se adivina, se presiente, que la escopeta tiene “algo especial”, una magia que hace desear poseerla y disparar con ella. Trasmiten seguridad. Ninguna casa fabricante alcanza prestigio y fama únicamente por los conceptos de materiales, grabados y terminación, hace falta además que funcione perfectamente, con suavidad, que su ajuste y duración sea superior a cualquier otra de inferior precio, que plomee de forma excepcional y, a ser posible, que hayan sido capaces de ganar competiciones nacionales e internacionales. Si puede permitírselo, piense que adquirir una escopeta con estas características es una inversión a muy largo plazo, que, a diferencia de otras joyas, puede disfrutarse de generación en generación, que no tienen mantenimiento como los coches deportivos –aunque su precio se le aproxime–, y que el placer y el prestigio de usarla otorga, en el mundo de la caza y los tiradores, la máxima admiración.
