Publicado en III Edición TROFEO ARMAS DE CAZA, páginas 16 a 22

 

Aspectos a tener en cuenta al elegir visor
Para ver bien y disparar mejor


M. Juárez

 

La calidad o los aumentos no son lo único que se debe tener en cuenta al elegir un visor. También hay que valorar sus dimensiones, las monturas y el peso, entre otros factores del diseño de la mira, además de nuestras necesidades como cazador.



La idea de que un visor sólo sirve para disparar lejos no es exacta. Una mira óptica sustituye al alza y al punto de mira y sirve para que el cazador pueda apuntar con mayor precisión y más rápidamente que con el alza y punto de mira del arma. Si el visor tiene aumentos, además permite disparar de forma precisa a mayores distancias pero si carece de éstos la única ventaja que aporta es la citada de la mayor rapidez de tiro y precisión al apuntar. Esto es así porque utilizando un visor el cazador no tiene que perder tiempo ni prestar atención para alinear perfectamente las miras del rifle, sino que a través del visor ve al mismo tiempo y de forma nítida la imagen del animal y la referencia de puntería, por estar ambas en el mismo plano.
Bueno esto es la teoría. En la práctica pocos cazadores consiguen realmente esta ventaja debido a que el visor que utilizan no tienen los aumentos o el campo de visión adecuado o bien la mira está mal montada o puesta en un arma no adecuada, etc.


Campo de visión
Es frecuente ver en las batidas personas con visores poco aptos para cazar animales a corta distancia por falta de campo de visión.
El campo de visión de un visor es la porción de terreno que se puede observar a través del visor a 100 metros o a 100 yardas. Como es lógico, para disparar a un blanco en movimiento es deseable que el campo de visión sea lo más grande posible porque si es reducido al encarar, sobre todo a distancias cortas, nos resultará difícil localizar rápidamente la presa. Y suponiendo que lo logremos, apenas ésta cambie de dirección o le disparemos y fallemos, puede salirse del campo de visión con facilidad.
Sucede que el campo de visión se reduce drásticamente a media que se incrementan los aumentos, por lo que en batida es imprescindible utilizar visores de pocos aumentos. Pocos aumentos significan 1,1 o todo lo más 1,5, siendo por lo general insuficiente el campo de visión de cualquier visor que tenga (un 3-9x40; 4-12x50, etc) o se utilice con 3 o más aumentos (un 1,6-6x42 usado con 3 ó más aumentos, por ejemplo).
También hay que tener en cuenta que dependiendo de la marca y modelo del visor, el campo de dos visores con el mismo número de aumentos puede ser diferente. Así, hay visores del tipo 1,1-4x24 que tienen 36 metros de campo en 1,1x y otros no llegan a 30. 
El cazador debe interesarse por este aspecto antes de elegir visor de montería.

Encares rápidos y cómodos
Tan importante como elegir visor correcto es conseguir que el encare se pueda realizar rápidamente y se pueda mantener el tiempo necesario para poder apuntar con la precisión que requiere el lance.
Esto sólo se consigue si: la culata del arma esta diseñada para apuntar con visor y además el visor está bien montado.
Un visor está bien montado cuando la altura del montaje es la adecuada para nuestro ojo y éste queda alineado con la retícula al encarar. Cuando esto sucede, nada más echarte el rifle a la cara estás viendo el blanco perfectamente apuntado y sin tener que mover hacia delante o hacia atrás la cara, ves de borde a borde todo el campo de visión.  
Los montajes de carril casi siempre quedan bien y son normalmente bajos, pero los que se hacen con anillas pueden quedar altos si no adquirimos las anillas con la altura adecuada. Los fabricantes de monturas hacen anillas de varias medidas para los distintos diámetros de los objetivos: para 56 mm, de 42 mm, etc., por lo que si instalamos una de 56, que son muy altas, en un objetivo de 24 mm, el visor quedará muchísimo más alto de lo necesario.
Por supuesto, tampoco hay que utilizar anillas más bajas de lo que se necesite porque el visor no debe tocar el arma, defecto que se aprecia con frecuencia también en algunos montajes. Si el visor toca el arma, podemos romper la mira y no tiraremos en una posición cómoda.
El visor sólo tiene que quedar unido por su montura a las bases del rifle y de modo que podamos apuntar cómodamente. 

Longitud útil de montaje
Un montaje con anillas también puede quedar más alejado del ojo de lo conveniente si no es suficiente la distancia que hay entre el ocular y los mandos de ajuste (que es donde se instala la anilla trasera) y/o bien entre los mandos de ajuste y el inicio del objetivo (donde se coloca la anilla delantera) para montar correctamente el visor.
Como sucede que no todos los visores, aunque tengan los mismos aumentos y diámetro de objetivo, tienen la misma longitud útil de montaje, antes de adquirir un visor hay que comprobar este aspecto para asegurarnos de que podremos montarlo correctamente. Sobre todo si queremos instalar el visor en un rifle que dispare un cartucho muy largo (municiones Weartherby Magnum, un .375 H&H Mag, etc.) podemos tener problemas, Al contrario, con un arma que dispare cartuchos muy cortos, como un .222 Rem.; o un .243 W., casi todos los visores quedarán bien si el rifle utiliza una acción corta, diseñada para estos cartuchos cortos.

Peso y tamaño de la mira
También existen muchas diferencias en peso. Hay visores con iguales aumentos y diámetro de objetivo y tubo que son más ligeros que otros, por lo que a la hora de elegirlos conviene pensar qué nos interesa, si comprarlo más pesado o más ligero. Normalmente un visor ligero es más apropiado para un rifle de rececho, pero puede que incluso nos interese en montería si el arma que utilizamos es demasiado pesada.
Igualmente, el tamaño y longitud total del visor debe tenerse en cuenta para no desequilibrar el arma y poder manipular cómodamente el conjunto rifle-visor.
Téngase además que las diferencias en peso y sobre todo en tamaño son aún más acusadas entre las miras ópticas que carecen de aumentos, pues las hay que pesan cerca de 300 gramos y tienen un considerable volumen (Bushnell HoloSight, Aimpoint, etc.) y también diseños diminutos (Doctor Sight o la nueva mira Fastfire de Burris, que no superan los 30 gramos de peso).  
También son muy diferentes las retículas que utilizan. Hay miras con retículas para uso muy específicos diurnos o nocturnos y también para uso general. Algunas como la 4A se pueden emplear tanto en modalidades de rececho como en batida. Otras como la Plex y similares son más específicas para rececho.  Por fortuna, normalmente, los visores de batida llevan retículas apropiadas para esta modalidad y los de rececho para rececho.
En el caso de utilizar visores iluminados en esperas nocturnas hay que tener cuidado de no emplear visores con unidades de iluminación para día, pues al ser mucho más brillantes molestan si se usan de noche.

Comprobaciones periódicas
Ya hemos adquirido nuestro visor y lo hemos montado (o pedido al armero que nos lo monte) de forma que encaremos con comodidad y divisemos todo el campo de visión. El siguiente paso no es ir al campo de tiro y regular el rifle como deseamos. Esto hay que hacerlo, por supuesto, pero después de comprobar bien que todos los tornillos de las bases y monturas están bien apretados porque si se nos ha olvidado apretar bien los tornillos, no conseguiremos precisión y, lo que es peor, a los pocos tiros se puede romper la mira.
Hay que tener la precaución de no perder las instrucciones del visor, pues nos serán de gran utilidad en el campo de tiro a la hora de regularlo por primera vez y cuando deseemos comprobar periódicamente si sigue en tiro o bien cuando necesitamos volver a regular la mira porque cambiemos de munición.
En todas estas comprobaciones nos ahorraremos mucho dinero en munición si disponemos de un colimador láser, accesorio muy útil que no tardaremos en amortizarlo. Permite dejar en casa el visor prácticamente centrado para que luego en el campo de tiro con pocos disparos podamos terminar de regular. Además, una vez regulado, si memorizamos (mejor anotamos en un papel) como se ve el láser al mirar por el visor, podremos detectar rápidamente en el futuro si la regulación se ha modificado.

Por último, no hay que olvidar que las lentes en el campo se ensucian con facilidad, por lo que tendremos que limpiarlas. Para evitar rayarlas, hay que soplarlas primero con aire, utilizando una pera fotográfica, y luego pasarles un paño diseñado para limpiar lentes.