Publicado en Anuario Armas y municiones IV edición, paginas 60-75. Anuario 2009

Culatas, cargas, chokes y todo lo demás

Como tirar bien a la caza menor (2/3)

 

Consejos sobre culatas, chokes, cartuchos y distancias a las que se debe y no se debe disparar, encaminados a que el lector consiga mejorar su porcentaje de aciertos en caza.
 

De todas las partes que componen una escopeta, ya sea para caza o tiro, la más importante es la culata. De nada sirven unos excelentes cañones, la báscula más resistente, los grabados más finos ni las maderas escogidas, si las medidas de la culata no se adaptan a las del usuario."

Joaquín Bohórquez
Fotos: J. F. París y autor

CULATA QUEBRADA, CURVA O demasiado CAíDA.
Partiendo de la base de que la culata está bien adaptada en longitud, es fácil detectar cuando cae baja porque tiene demasiada curvatura: no se ve solista y se corta o pierde el punto de mira.
El tirador entonces despega la cara de la culata buscando el punto de mira, o alarga el cuello intentando encontrar más altura cerca de la cresta. 
           
– Efectos negativos
Cuello forzado (a fin de adelantar la cara para ver el punto), colocación incorrecta de la cantonera en el hombro (buscando la subida), y lo peor de todo: tiros bajos.
Puede que se consigan aciertos a corta distancia, pero en cuanto se aleja la pieza o el plato, será imposible, por aumentar el efecto “caída”.
Una escopeta que dispare bajo es la peor enemiga del tirador y del cazador, porque le obligará a “tapar” siempre, perdiendo momentáneamente de vista el objetivo y, en consecuencia, no podrá corregir los errores ni seguir con ritmo las trayectorias.

– Corrección
Un recurso de emergencia, en caso de un arma prestada o de unos tiros de compromiso con una escopeta que adolece de este defecto, consiste en adelantar la mano sobre el guardamanos, extendiendo el brazo hasta conseguir la “elevación” más aproximada a la nuestra.
Otro remedio es “tapar” el blanco por encima de lo normal. En las escopetas paralelas hay que hacer pruebas de plomeo, ya que las solistas cóncavas, que acompañan la curvatura de los cañones, pueden dar lugar a un efecto óptico que no se corresponde con el impacto real. La tendencia a tirar bajo de las escopetas paralelas está relacionado con la forma de su construcción, por lo que será necesario hacer pruebas a fin de que la escopeta, a pesar de que su encare sea más elevado del que creemos necesario, impacte donde se quiere.
Para todo tipo de escopetas, el culatero, si la caída no es excesiva, puede encastrar la madera sobre la báscula de manera que suba un poco sin que se resientan las tolerancias de los ajustes. No es la solución perfecta, pero puede serlo en caso de ser pocos los milímetros a rectificar.
Como solución temporal y a efectos de confirmar la tendencia, se puede colocar un parche. Una vez confirmado el plomeo en una plancha y el encare en el campo de tiro, habrá que añadir madera, cortando la tira superior del lomo, pegando un trozo más alto y rebajando hasta la altura adecuada.
En las escopetas semiautomáticas, si permiten la instalación o modificación de las fichas, habrá que colocar las que “levanten” la culata.
La instalación de una carrillera regulable deberá conllevar siempre una confirmación de que el equilibrio de la escopeta se mantiene.

CULATA RECTA O LEVANTADA.

Las escopetas de tiro de las modalidades de trap, doble trap, pichón, hélices, y aquellas en las que el encare se realiza previamente; los cañones con solista elevada y las culatas tipo montecarlo; tienen, de forma genérica, la culata recta o levantada.
Una escopeta que tenga la culata levantada en relación a las medidas de su usuario se detecta porque verá “solista”, según se indica en los gráficos.

–  Inconvenientes
Disparos muy elevados, fallándose el blanco por arriba y facilitando el acierto de las piezas o platos de trayectoria muy elevada y los de larga distancia y ángulo elevado que se alejan.
Tendencia a disparar viendo siempre el objetivo, ya que el tiro irá siempre por encima de la trayectoria visual, trayectoria que en las modalidades de foso están ya definidas de antemano. Esto es una virtud siempre que se sepa hacer, pero hay que tener unas referencias muy estudiadas y una gran experiencia en los otros tipos de ángulos y distancias, y sobre todo en piezas o platos que se aproximan. La adaptación para la caza es por ello complicada.
Una culata que quede alta creará la tendencia a levantar la cara, por temor al culatazo sobre el pómulo.
Aún quedándole bien de longitud, encogerá el cuello, intentando retrasar la cara, para que la posición de apoyo “baje” al deslizar el carrillo hacia el talón.
Retraerá la mano de la media caña o guardamanos, aproximándola al guardamonte.

–  Correcciones
Siempre es preferible una escopeta que “levante” el disparo a una que lo deje “bajo”. Pero como en todas las cosas de la vida, en el término medio está la virtud.
En una semiautomática con fichas es tarea fácil, incluso con una medida más baja de lo común, es posible llegar a ella aunque sea añadiendo un postizo a la ficha.
En las superpuestas, aparte de la colocación de una carrillera regulable, el remedio lógico es rebajar el lomo de la culata y una vez comprobada la medida con disparos reales, y con la prudencia de no quitar más madera de la cuenta, entonces, sólo entonces, se barnizará y dará por terminada. Ojo con el tipo de escopeta que estamos intentando adaptar, porque un arma de foso siempre estará diseñada para elevar los disparos, al igual que una de pichón, pero últimamente las de recorridos o compack, impactan donde se apunta y con ambos cañones, como si fuera de caza. Viendo la misma cantidad de solista, los disparos, tratándose de escopetas de distintas modalidades, impactaran de forma diferente. Es importantísimo hacer pruebas reales.
Es difícil que en las escopetas paralelas se dé este inconveniente (sólo las más pesadas de pichón tienen esta tendencia). Aunque se tenga la sensación de que así ocurre, en el campo de tiro el impacto será algo más bajo de lo que indica la solista. Si a pesar de ello el problema persiste, habrá que rebajar la madera, y si la culata fuese a quedar muy disminuida, mejor hacer una nueva.

MEDIDAS DE VENTAJA, DESVIACIÓN O CAST-OFF.

Vuelvo a repetir que siempre que se encare una escopeta, aparte de abrirla para comprobar que está descargada, habrá que hacerlo con cierta suavidad, para que las ganas o el interés no provoquen un encare ficticio, más “apretado” que el que se haría en la práctica habitual.
Las medidas de ventaja, desviación o cast-off (ver gráfico 4), vienen dadas principalmente por la anchura del pecho del tirador y la distancia entre pupilas: si el punto de mira se queda justo en el centro o levemente desplazado a la derecha de la solista, y esta se ve ligeramente, el encare, y por lo tanto la ventaja es la adecuada.

CONCLUSIONES.

Al adquirir una escopeta nueva y encararla, se aproximará primero a la cara y luego sobre el hombro, sin que se enganche porque queda larga, ni haya que “apretarla” o resituarla sobre el hombro porque quede corta.

La solista se verá ligeramente. Para comprobar este extremo se coloca una moneda de 5 céntimos al principio de la solista y pese a ello habrá de verse por completo el punto de mira; que quedará en el centro o muy ligeramente desplazado a la derecha.

Habrá que repetir varias veces el encare para comprobar que estas mediciones “al tacto” siempre son las mismas, y que pese a girar a derecha e izquierda, arriba y abajo, el encare no sufre modificaciones.

El cuello tendrá una leve inclinación hacia delante, nunca sin forzarlo o apreciar rigidez.
Las manos alcanzarán con soltura la caña o guardamanos; el dedo índice colocará con facilidad la primera falange sobre el gatillo.
El tirador tiene que encontrarse cómodo y no sentir la sensación de que le “sobra”  o “falta” escopeta.

Una arma bien equilibrada dará la impresión de ser más ligera cuando se encara que al sostenerla en guardia baja. En las escopetas de foso, por ser más pesadas, se agudiza el ejemplo, y las que al levantarlas del armero parecen un trozo del raíl de un tren, al encararlas se mueven con una soltura y un temple muy agradable. En eso consiste el equilibrio.

Le deseo suerte en su compra, y, como último consejo, en cuanto su economía se lo permita, váyase a Eibar o Elgoibar. Los excelentes artesanos de Arrieta, Pedro Arrizabalaga, Aya, Garbi, Kemen, Zubillaga, etc., le construirán un arma con una culata a su medida, con lo que usted comprobará que todas las culatas comerciales que ha probado hasta ahora... eran simples aproximaciones.

CÓMO SABER SI LA CULATA ES CORTA O LARGA

Culata corta
Se observa que una culata queda corta porque al encarar será necesario “apretarla” hacia el hombro. De otra manera queda “suelta”.
­– La cara se sitúa muy adelantada, menos de dos centímetros de distancia a la cresta, hasta el punto de que el pulgar puede llegar a golpear el pómulo durante el retroceso.
–n La posición de la cara queda ligeramente “torcida”, lo que provoca que la vista quede “cruzada”. Este efecto puede comprenderse cuando el encare se realiza sobre una culata exageradamente corta, como una escopeta de juguete.
– La postura del tirador queda “encogida”.
– Disparando con ella, el principal inconveniente es que produce tiros erráticos, motivados porque el encare varía, ya que unas veces la mejilla queda más adelantada y otras más retrasada, al tener que “colocarla” sobre el hombro sin que de forma natural quede bien situada, y lo mismo queda más arriba o más debajo de lo adecuado.
– Al efectuar giros de “swing” o movimientos laterales, se descoloca, “abriéndose” o “cerrándose” la posición del punto de mira respecto a la banda.
– Si no está equilibrada “coceará”, dando un culatazo brusco, al tener “el peso” sobre los cañones, pivotando sobre la culata.
– Hay que tener en cuenta que la culata corta, al alargarla, quedará más baja.

Culata larga
Para modalidades en las que se espera encarado, una escopeta que le quede un poco larga al tirador puede ser tolerable, pero para cazar y disparos que haya que realizar con guardia baja, será un suplicio.
– La culata larga se engancha en la axila.
– Dificulta sujetarla porque hay que retrasar la mano izquierda y aproximarla al guardamonte.
– Hay que “estirar” el cuello, con lo que se apoya más el mentón que el carrillo.
– Creará tendencia a situar la cantonera más baja, buscando “ganar espacio”; y la postura del hombro quedará retrasada.
– La posición del cuerpo quedará terciada, tipo arquero.
– Resultan muy difícil con ella los tiros a los laterales y los muy verticales, ya que longitud no permite completar los ángulos de giro, teniendo tendencia a “pararse”.
– Acortar una culata larga dará como resultado una medida más alta de encare.

Longitud adecuada
­– De forma técnica, la cara estará a más de dos centímetros de la cresta.
– Subirá sin engancharse a la axila, y se colocará sobre el hombro sin necesidad de apretarla contra éste; esto se comprobará cuando una vez encarados el asiento es firme y – i se desliza ni es necesario modificar la postura de la mano izquierda para que el encare resulte cómodo.
–  Al efectuar giros a la derecha e izquierda, arriba y abajo, no se desplazará el punto de mira, manteniéndose siempre en el centro de la solista y a la misma altura.
– Cuando se va a buscar una determinada escopeta a la armería y se encuentra el modelo esperado, este reúne las características de longitud de cañones y choques, luce unas maderas que gustan y el precio es bueno, si el ilusionado comprador no tiene experiencia, le parecerá que el encare es adecuado. También diría lo mismo si en ese momento se encarase una espingarda o un trabuco, por citar dos ejemplos extremos. El efecto “enamoramiento” durará lo que tarde el nuevo propietario en comprobar que los aciertos se encuentran por debajo de su nivel habitual. Es muy conveniente tener en cuenta este factor, porque incluso cazadores y tiradores considerados ya iniciados lo cometen, y es que la ilusión y el interés provocan la disminución del peso y la mejora del encare. Cuando estos dos factores desaparecen, lo que quedan son las medidas reales.

CÓMO EVITAR LOS DISPAROS CRUZADOS
Si las medidas de ventaja son incorrectas veremos el punto de mira desplazado con respecto al centro de la solista hacia la izquierda o hacia la derecha.
n Si al encarar, el punto de mira queda situado a la izquierda de la solista el defecto puede deberse a que la desviación, el cast-off, sea negativa o cast-on, hacia dentro, en vez de hacia fuera; o en todo caso insuficiente. También puede ocurrir que el grueso del lomo sea excesivo.

Consecuencias: Disparos desviados a la izquierda. Facilidad para acertar a los de esta dirección y gran dificultad para los de la derecha, a los que habrá que dar el doble del adelantamiento necesario. En los tiros rectos también se “vaciará” el disparo a la izquierda. Encare forzado y por ello retroceso acusado. Tendencia a levantar la cara.
Desconcierto y pérdida de confianza.

Cómo evitarlo: Siendo el problema la desviación, habrá que enmendar la culata: con fichas en semiautomáticas o tocando la ajuste sobre la garganta en lo que sea posible.
Instalación de carrillera regulable.
A través de un armero, dando calor a la madera y modificando su situación girándola o “retorciéndola” a la posición deseada. Es un trabajo delicado y conviene no pasarse.
Cuando el lomo es demasiado grueso y permite rebajarlo hay que hacerlo tomando previamente medidas, para comprobar posteriormente, cuando se ha quitado los necesario, que se ha hecho de forma homogénea a lo largo de todo el lateral del lomo y además conservando las proporciones. Sería una aberración quitar, por ejemplo, 3 milímetros en la cresta y nada en el talón; o dejar una especie de curva u ondulación; ambas defectos volverán el encare errático.

– Punto de mira a la derecha
Aquí el problema es justo el contrario. Al encarar y enrasar solista y punto de mira, este se ve situado a la derecha. Las causas son:
Exceso de cast-off o ventaja.
Lomo de la culata estrecho.
Demasiada presión del tirador sobre el carrillo.
Mala postura al “volcar” la cara sobre la culata.

Consecuencias: Son iguales que cuando la desviación es a la izquierda, pero hacia la derecha, con las siguientes matizaciones:
Es más fácil girar con la escopeta a la izquierda que a la derecha, por ese motivo puede suponer una ayuda en la práctica real tener cierta ventaja a la derecha, dirección sobre la que es más frecuente que los tiros se queden cortos.
Si el tirador no ha “ajustado” bien el encare, resulta que el problema desaparece. Todo lo contrario ocurre cuando la desviación es a la izquierda, en la que el defecto se incrementará.

Rectificación: Primero hay que comprobar que el problema no es a causa de un exceso de presión del tirador sobre el carrillo, o una mala postura al “volcar” la cara sobre la culata.
Instalar parches porosos (de forma lateral, porque sino también subiría la solista y los disparos irían altos), hasta que se subsane el encare. Esta solución es temporal pero dará la medida exacta para la solución definitiva que pasará por las ya mencionadas: fichas, carrillera regulable, modificación por calor, colocación de pieza de madera sobre el lomo de la culata, y, en el peor de los casos en cuanto al importe económico, una culata a medida.
Pasarse muy levemente a la derecha es garantía de un buen encare.

(Continuará)