El braco de Weimar, valentía sutileza
1 Marzo, 2017 Trofeocaza . 112 Visualizaciones

Reportajes perros de caza

El braco de Weimar, valentía sutileza

El origen de esta estilizada raza todavía sigue siendo un auténtico enigma, aunque sus virtudes como cazador son más que evidentes en la actualidad. Su fuerte instinto de cobro, inteligencia y lealtad son las señas de identidad de un perro que cada día cuenta con más seguidores.

Además, el peculiar color gris de su pelaje aterciopelado le dota de una sublime belleza que solo es superada por su gran afición cinegética.

La historia oficial del braco de Weimar o Weimaraner comienza el 22 de junio de 1897, cuando un club para “la cría pura del perro de muestra gris-plata de Weimaraner” se formó en Erfurt (Alemania). La evolución de la raza desde entonces está relativamente bien documentada, pero los registros históricos previos a esa fecha son mucho menos claros. Y cuanto más se retroceda, más confuso se vuelve y todo lo que tenemos son teorías basadas enteramente en especulaciones.

Mientras investigaba sobre la historia de la raza para mi libro sobre perros de muestra, revisé varias de estas teorías y encontré numerosas lagunas en la mayoría de ellas. La “teoría de los perros grises del rey Luis”, por ejemplo, sugiere que los Weimar descienden de los conocidos como Chien Gris (perros grises) traídos de oriente por el rey Luis de Francia cientos de años antes.

Los partidarios de esta teoría, por conveniencia, pasan por alto que la palabra “gris” no se refiere al marrón diluido que le da al Weimaraner su capa única. En el estándar moderno del grifón, spaniel de Picardía y otras razas, el término gris (grey en inglés) se usa para describir una mezcla densa de pelos blancos y marrones en la capa. Es más, los mejores perros del rey Luis se decía que eran tricolores en gris (marrón y blanco) y/o negro a lo largo del dorso y marcas rojas en las patas.

¿PERO QUIÉN CREÓ LA RAZA? 

La otra teoría más generalizada es la que sostiene que la raza fue creada por el gran duque Carlos Augusto de Weimar. Sin embargo, cuando el Dr. Paul Kleeman, un renombrado experto alemán, intentó confirmar la teoría, concluyó que las actividades de caza del Duque de Weimar no tenían nada que ver con la existencia del Weimaraner. Y Robert Herber, también llamado “padre del Weimaraner”, escribió en Alemania: “He estado en contacto con el mayordomo y el jefe de caza en Weimar. No encontraron nada referente al Weimaraner a pesar de las búsquedas exhaustivas en sus archivos. El nombre se le dio probablemente porque el Weimaraner se dio en grandes cantidades en la zona de Weimar (ciudad de Turingia, en el centro de Alemania) y se crió allí. Incluso Diezel no dice nada del Weimaraner en 1873”. (Herber, Deutch Waidwerk Número 22, 1 de septiembre de 1939).

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La belleza del braco de Weimar solo es superada por su afición a la caza.

Personalmente, creo que la teoría que tiene mayor sentido es la conocida como “teoría del braco alemán”.

Es una de las más controvertidas y fue propuesta por primera vez en 1900 por varias autoridades.

Reclamaron que el Weimaraner era una versión gris del braco alemán de pelo corto o que fue creado de manera muy similar a él cruzando perros pesados del tipo antiguo alemán con pointer ingleses.

Karl Brandt, miembro fundador del Club del Weimaraner, apoya esta teoría, como hizo el Dr. A. Stoese, quien escribió en 1902 que el Weimaraner desciende de una perra pointer inglés de color blanco y amarillo, de pelo corto, importada a Alemania en 1820.

A diferencia de otras teorías, la del braco alemán está actualmente respaldada por evidencias circunstanciales bastante sólidas.

Varios testigos reiteran el hecho de que el Weimaraner fue transformado rápidamente de un perro grande y tosco de rastro a un pulcro perro de muestra.

Cuando era joven pude ver al Weimaraner, que parecía un bloodhund alemán de labios colgantes y ojos llorosos, pero ahora ha alcanzado la forma de un braco alemán, y estoy seguro que ha cambiado a mejor. (Carl Linke, citado por William Denlinger, The Complete Weimaraner, 36).

SU ORIGEN, UNA INCÓGNITA

Al final, es justo decir que nunca sabremos exactamente cómo se creó el Weimaraner, pero el hecho de que se haya derramado tanta tinta tratando de llegar al fondo de una historia plausible resulta revelador. Demuestra que los aficionados a la raza tenían que convencer a las autoridades caninas de que el Weimaraner no era simplemente otra nueva creación o una versión gris del braco alemán.

Habían visto cómo una raza conocida como el Württemburg había sido eliminada como una variedad de color no deseada del braco alemán, y se temían que ocurriese lo mismo con el Weimaraner. Por ello publicaron todo tipo de historias del supuesto pasado noble de la raza y sus conexiones con perros de la realeza de Francia.

Una y otra vez insistieron en la pureza del Weimaraner e incluso presentaron estudios pseudocientíficos basados en excéntricas teorías de cabezas con formas germánicas y otros sinsentidos.

Y sorprendentemente… ¡funcionó! Después de casi 20 años, la Comisión Delegada reconoció al Weimaraner como una raza separada e independiente. De todas formas, desde 1897 hasta 1922, el Weimaraner no tuvo su propio registro y se inscribía en el libro de origen del braco alemán. El Dr. Werner Petri escribió sobre el sistema que se utilizaba:

Durante los primeros años, los cachorros no se registraban; solamente los perros que previamente se habían presentado a exhibiciones o habían sido testados y evaluados. En ese momento, esto era realmente necesario, ya que los perros tenían que ser examinados primero para establecer su “pureza de raza”, al menos en lo que en apariencia se refería. En los primeros años, el número de Weimaraners que se registraron fue de cinco a 19. En 1900 se registraron 62, obviamente en masa, ya que se incluyeron perros nacidos en 1891. En los años siguientes los registros fueron escasos, pero en 1904 se llegó al récord de 121 ejemplares. Aquí, de nuevo, se pueden encontrar perros adultos nacidos en 1894. Después, los registros cayeron de nuevo. Entre 1907 a 1913 no se encuentran Weimaraners en el libro de origen. En total, en los diez primeros volúmenes del libro de origen del braco alemán, 265 Weimaraners fueron registrados.

El Dr. Petri continúa explicando que la creciente presión por eliminar la capa de color gris en el braco alemán llevó a rechazar la entrada de algunos Weimaraners en el libro. Como resultado de ello, muchos criadores de Weimaraners dejaron de registrar perros. Esto provocó que disminuyó el número de perros registrados y también el número total de la población: (…)

Se debe asumir que en esos años el Weimaraner como raza estuvo cerca de la extinción. Ese fue el destino de la raza Württemberg, que, al registrarse en el libro de origen del braco alemán, se extinguió o fue absorbida por el propio braco alemán.

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Los Weimaraners son perros amistosos, extremadamente inteligentes y de mucha energía.

 

AL BORDE DE LA EXTINCIÓN

En los primeros tiempos, el Weimaraner luchó por sobrevivir, estando cerca de la extinción en varias ocasiones. Pero a mediados de los años 20 del pasado siglo, la situación comenzó a mejorar, especialmente por los esfuerzos del mayor Herber, quien empezó a cazar con Weimaraners en 1915 y escribió mucho sobre ellos en los años siguientes. Fue elegido presidente del club de la raza en 1922 y actualmente se le conoce como el padre del Weimaraner por sus incansables esfuerzos para promover la raza.

El interés generado por el mayor Herber y otros cruzó el Atlántico y llegó a América, donde el cazador de Nueva Inglaterra Howard Knight oyó hablar de la raza por primera vez en la década del los años 20. En 1929 se convirtió en el primer extranjero en ser aceptado en el Club del Weimaraner. Incluso llegó a convencer a los miembros alemanes del club para que le vendieran reproductores, convirtiéndose en la primera persona en importar Weimaraner a Estados Unidos. En 1941 se convirtió en presidente del recién creado Club Americano del Weimaraner.

Mientras tanto, en Alemania los criadores de Weimaraner estaban sufriendo los terribles efectos del la II Guerra Mundial. Antes del conflicto, la media de cachorros nacidos por año en Alemania rondaba los 100 ejemplares. Para 1945 esa cifra había caído a su número más bajo. Los registros indican que el último año de la guerra los cachorros nacidos fueron solamente diez.

Braco-de-Weimar_caza2Después de la guerra, los pocos criadores que habían sobrevivido encontraron un mercado ávido de cachorros entre los cientos de miles de militares que ocuparon el país. Así comenzó un flujo constante de exportaciones en 1948 que continuó durante la década de los 50.

Pero, alarmados por la decreciente calidad de la raza y el éxodo de los buenos ejemplares al extranjero, el Club Alemán envió una resolución a sus miembros prohibiendo la venta para la exportación de más de la mitad de la camada.

Estas nuevas regulaciones, junto con el reestablecido sistema de testaje, pronto ayudaron a estabilizar la situación en Alemania. Sin embargo, la raza continuó creciendo rápidamente fuera del país.

La demanda de Weimaraners demostró ser muy fuerte en Estados Unidos gracias, principalmente, a los esfuerzos del publicista Jack Denton Scott, contratado por el Club Americano del Weimaraner para estimular el mercado americano del conocido como “fantasma gris”.

James Spencer, en su excelente libro “¡Muestra!, el entrenamiento de perro de muestra para toda la temporada” escribió que:

El Sr. Scott y sus numerosos imitadores crearon el mito del “perro maravilloso”, que primero elevó a la raza a las más altas tasas de popularidad y después la sumió casi en el olvido en América. Después de la II Guerra Mundial, los criadores que querían hacer dinero fácil salieron de sus escondites por todos lados con el objetivo de rapiñar los Weimaraners. Muchos hicieron fortunas con la raza. Pero, por supuesto, los perros no estaban a la altura de la facturación. ¿Qué raza podría estarlo? Los crédulos americanos se dieron cuenta de este hecho. La demanda (y los precios) cayeron a casi cero. El juego terminó. La raza estaba en la ruina. A los pocos aficionados serios al Weimaraner les debió parecer como la mañana después en el lugar en el que se celebró una fiesta de Año Nuevo de relevancia mundial. Primero tenían que levantar y echar a los borrachos (los criadores de dinero fácil) y luego debían limpiar todo el desorden que los “invitados” habían ocasionado.

Los pocos aficionados serios consiguieron limpiar algo del desorden del inicio, y en la década de los 60 algo del daño había sido reparado. Para los cazadores, sin embargo, la recuperación tuvo un precio. En la década de los 70, el Weimaraner se estaba convirtiendo rápidamente en otra raza de perro de muestra transformado de un cazador de animales a un cazador de premios en las exposiciones caninas. Si no llega a ser por un pequeño y dedicado grupo de aficionados a las pruebas de trabajo y cazadores, el Weimaraner habría desaparecido del campo, de los bosques y de las lagunas.

UNA RAZA SOMETIDA A EXIGENTES PRUEBAS

El Club del Weimaraner de Alemania siguen un programa de pruebas y cría similar al de otros clubes afiliados a la Asociación del Perro de Caza Alemán (JGHV). Realizan varios niveles de pruebas para perros de caza (VJP, HZP y VGP), así como algunas pruebas de rastreo. En Alemania, los Weimaraner deben superar por lo menos los dos primeros niveles de pruebas (VJP y HZP), así como un examen de capa, morfología y carácter, para obtener el certificado de raza. Por su parte, los clubes de Austria y Checoslovaquia realizan las mismas pruebas, aunque utilizan un sistema de puntuación ligeramente diferente.

En Estados Unidos existe un amplio abanico de pruebas de campo por parte del American Kennel Club (AKC) para la raza. El Club Americano del Weimaraner y sus afiliados organizan de 20 a 30 pruebas de trabajo todos los años, incluido un campeonato nacional que se lleva a cabo en Ardmore (Oklahoma). Algunas perreras han tenido mucho éxito en este tipo de pruebas y han hecho un trabajo muy sobresaliente manteniendo las líneas de trabajo, desarrollando perros de muestra de primer nivel en competiciones de todas las razas.

El Club Americano también realiza pruebas orientadas a las calificaciones. Los perros pueden obtener títulos para el trabajo con aves y/o en el cobro. Hay un pequeño pero creciente número de Weimaraners que participa en las pruebas realizadas por la North America Versatile Hunting Dog Association (NAVHDA), que son utilizadas para seleccionar a los reproductores.

En Inglaterra, Francia, Italia, Holanda, Dinamarca, Suiza, Noruega y Finlandia los Weimaraners también pueden verse en ocasiones participando en la pruebas de trabajo. Al igual que sus compañeros americanos, los aficionados europeos fuera de Alemania, Austria o Checoslovaquia tienden a poner más énfasis en las habilidades de la raza en la caza de aves que en la caza mayor o el rastreo de sangre.

OTRO DURO BATACAZO

De nuevo, en la década de los 90, tuvo que soportar otro golpe cuando una nueva generación de buscadores de dinero fácil redescubrió el lucrativo negocio de los perros grises. Y una vez más, en gran medida debido a un hombre (en este caso un fotógrafo llamado William Wegman), la raza captó la imaginación del gran público. Pero en lugar de promoverle como el perro maravilloso para cazadores, Wegman trabajó con retratos de Weimaranes vestidos como lindas muñecas.

El artista hizo una fortuna con fotos caracterizando a sus Weimaraners con humillantes vestidos y el mercado del “fantasma gris” de nuevo se puso al rojo vivo cuando miles de cachorros de Weimaraner se criaban y vendían al año. Inevitablemente, muchos de ellos se abandonaron en centros de acogida (o peor) a medida que los nuevos dueños se daban cuenta de que un Weimaraner adolescente de rápido crecimiento es cualquier cosa menos una linda muñeca. Para Wegman y los criadores ambiciosos, criar estos perros fue la fiebre del oro. Para el “fantasma gris”, otro desastre.

SU SITUACIÓN ACTUAL, MUCHO MEJOR

Primero, las malas noticias: la mayoría de los criadores de Weimaraner no cazan; la mayoría de los criadores de Weimaraner no participa en pruebas de trabajo o no comprueba las habilidades de sus perros en pruebas de caza; la mayoría de los criadores de Weimaraner centran sus esfuerzos en atender un masivo y creciente mercado de no cazadores que buscan elegantes perros grises como animales de compañía o para exhibiciones caninas.

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Aproximadamente 550 cachorros de Weimaraner son criados en Alemania cada año, casi todos por y para cazadores.

Como resultado de ello, por cada Weimaranaer decente, duro y trabajando que hay en el mundo hoy en día, encontramos al menos otros 100 que se mueven entre la mediocridad a la completa inutilidad en el campo.

Como amante de la raza, me duele admitir esto, pero sería poco honesto si no señalo el hecho de que la mayoría de los Weimaraners criados hoy en día no son realmente perros de caza.

Pueden ser grandes animales de compañía, preciosos campeones de lazo azul y cariñosos miembros de la familia, pero la herencia de cazadores de la mayoría de las líneas ha sido abandonada durante tantas generaciones que los perros que provienen de ellas ya no tienen la suficiente habilidad natural para realizar un día de trabajo digno en el campo.

Ahora, la buena noticia:

¡no es tan difícil encontrar un Weimaraner que sea un gran cazador!

El comparativamente reducido número de criadores que continúa cazando y que testa sus perros produce ejemplares que pueden competir con otros perros de muestra continentales a nivel mundial. El 99% de los Weimaraner nacidos en Alemania, por ejemplo, proviene de perros testados en el campo. Fuera de Alemania, el mayor grupo de perros orientados al trabajo lo encontramos en Estados Unidos, donde han mejorado mucho en los últimos 30 años. Otras zonas en las que también se están produciendo progresos son Francia, Holanda, Suiza, Dinamarca y Noruega.

Por supuesto, el Weimaraner no es la única raza dominada por criadores y propietarios no cazadores. Para ser honestos, algunos criadores de Weimaraner seleccionan perros con doble actitud, ganando en las pruebas de trabajo y en los rings de belleza.

Pero el asunto persiste: la mayoría de los Weimaraner criados en la actualidad a nivel mundial no son para cazar.

Alguien que desee un perro para cazar debe tener esto en mente. Si solamente se trata con criadores que actualmente cazan y testan los perros en pruebas de trabajo, hay una alta probabilidad de conseguir un gran Weimar. Si no, no hay ninguna posibilidad.Braco-de-Weimar_caza3

Aproximadamente 550 cachorros de Weimaraner son criados en Alemania cada año, casi todos por y para cazadores.

Probablemente sean unos 20.000 los cachorros nacidos cada año en el resto del mundo. Desafortunadamente, el 90% proviene de líneas no cazadoras.

Los criadores orientados a pruebas de trabajo en Norteamérica tienden a poner más énfasis en la velocidad, la distancia y la muestra que sus colegas alemanes.

El cobro y las aptitudes en el agua son también muy importante para los americanos, pero al rastreo de piezas heridas y al instinto de depredación normalmente no se les presta mucha atención.

Los Weimaraners americanos y canadienses para pruebas de trabajo son normalmente ligeramente más pequeños, más rápidos y de más recorrido que sus homólogos alemanes.

En términos de morfología, no suelen tener tanta angulación como los Weimaraners de líneas de belleza.

Aunque parece razonable asumir que en los últimos 100 años el Weimaraner ha sido criado con un nivel muy alto de pureza, hay rumores que indican que se han llevado a cabo cruces con otras razas.

Tan solo puede ser confirmada una historia. En la década de los 60 hubo un programa decisivo y de corta duración en Alemania en el que unos pocos Weimaraners recibieron “sangre de fuera”.

De acuerdo con el expresidente del Club del Weimaraner, el Dr. Werner Petri, un pequeño grupo de criadores cruzaron pointers ingleses y Weimaraners a principios de la década de los 60 con la intención de formar una nueva raza llamada deutsch halbblut. Pero el proyecto nunca llegó a despegar y ningún perro entró en las líneas ya establecidas de Weimaraners.

UN “EXPERIMENTO” FALLIDO

Años más tarde, un miembro del Club Alemán del Weimaraner cruzó uno de sus perros con una hembra de pointer muy conocida.

A la descendencia la volvió a cruzar con sus padres. Todo ello fue hecho sin el conocimiento del club.

Cuando llegó a los oídos de la junta directiva, de mala gana decidieron que el proyecto continuase vistiéndolo de una investigación sobre el fenómeno de la fuerza híbrida.

Si los descendientes eran capaces de pasar todas las pruebas requeridas, se darían pasos posteriores para introducir estos perros cruzados en las líneas establecidas de Weimaraner.

Al final, el experimento se declaró un fracaso. La perra dio a luz perros con muy mala mordida (defectos en la dentición). Esto fue suficiente para que los guardianes de la raza terminaran con el programa.

UN MISMO PERRO, MÚLTIPLES CUALIDADES

Con su gran población y las diferentes líneas de Weimaraners que existen, es difícil describir al “típico” Weimaraner. Hay una gran variedad de personalidades en la raza entre los deseosos de agradar a los hiperactivos. Pero si limitamos la cuestión a los perros con un carácter equilibrado podemos decir que, en general, los Weimaraners son perros amistosos, extremadamente inteligentes y de mucha energía.

No son perros que se adapten a vivir en una perrera y no son perros a los que se les puede dejar solos en casa. Frecuentemente maduran despacio, tanto física como mentalmente.

– Entrenamiento: a la raza se la conoce por formar lazos muy fuertes con su propietario/adiestrador. Esto puede ser un arma de doble filo en su entrenamiento. La lealtad a toda costa y un tremendo deseo de agradar son grandes activos, pero, si no se manejan con acierto, pueden conducir a perros que muestran con muy poca independencia. De nuevo, esto depende de las líneas de las que provienen y de cómo se crían. En general, adiestrar a un Weimaraner de líneas buenas y probadas suele ser bastante sencillo.

– Protección: durante un siglo, los criadores alemanes de Weimaraners han intentado criar perros valientes con un fuerte instinto de protección. El Weimaraner es la única raza de muestra en Alemania a la que se le exige pasar una prueba designada para evaluar esta característica. Tanja Breu-Knaup, una destacada criadora alemana de Weimaraner de pelo largo, comenta que la fama de la raza de ser mannscharf (literalmente “hombre-afilado”) está desapareciendo lentamente.

La apariencia tan singular del Weimarener es un arma de doble filo. Que sea un perro de caza con un color único y bellamente cincelado es estupendo. He tenido Weimaraners durante 12 años y todavía me siento halagado cuando mis compañeros de caza me dicen lo bonito que son mis perros. Pero, por otra parte, el aspecto de la raza ha llamado la atención a un enorme número de no cazadores que han desarrollado su mayor mercado. El resultado es que muchos criadores solamente los seleccionan por su aspecto, ignorando la faceta más importante de la raza: su instinto cazador.

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SU ACTITUD EN EL CAMPO 

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El braco de Weimar cuenta con un gran instinto de cobro.

– Búsqueda: he sido testigo de Weimaraners que cazaban muy cerca, con un ritmo muy metódico. También he visto uno o dos que corrían hacia el horizonte como murciélagos salidos del infierno. Sin embargo, la mayoría tiene una distancia de caza entre cerca y media y se mueven a un galope medio.

– Muestra: el instinto de muestra se puede desarrollar de manera lenta en algunos Weimaraners. Una vez que maduran, generalmente tienen una muestra muy fija.

Los seleccionados para pruebas de trabajo en Estados Unidos y Europa tienden a tener un fuerte instinto de muestra que se desarrolla pronto.

– Cobro: la mayoría de los Wimaraners cobra de forma natural y manifiesta un fuerte instinto de cobrar cualquier cosa desde edades muy tempranas.

De hecho, el instinto de cobro es uno de las características más profundamente arraigadas en la raza. Incluso en líneas en las que la búsqueda y la muestra han desaparecido, el deseo de cobrar todavía permanece con fuerza.

– Rastreo: probablemente por su herencia del leithund (antiguo perro de rastro alemán), a los Weimaraners siempre se les ha reconocido una gran nariz. En Alemania se pone un gran énfasis en seleccionar y probar las habilidades de rastreo. La tendencia a llevar la cabeza baja tiene un gran valor. También a que marquen con la voz el rastro, un comportamiento llamado spurlaut. En América, muchos criadores prefieren una cabeza alta, pero no ignoran completamente las habilidades de rastreo, ya que es una importante característica en la caza menor y en las pruebas de la Asociación Norteamericana de Perros de Caza Versátiles (NAVHDA).

– Trabajo en agua: los Weimaraners pueden ser unos excelentes trabajadores en el agua. Algunos pueden necesitar un poco más de estímulo que otros, pero una vez que han aprendido a nadar, no dudan en cobrar cualquier pieza en el agua. La versión de pelo corto de la raza puede que no sea la mejor opción para la caza de patos al final de la temporada. Incluso la variedad de pelo largo, que es mejor para trabajar con temperaturas más bajas, tampoco es adecuada para romper el hielo en aguas profundas.

Judy Balog dice que “los jóvenes Weimar puede que necesiten un poco de estímulo, pero, una vez que maduran, creo que son duros de vencer y la mayoría son cobradores en agua de primera”.

SUS ENFERMEDADES Y PROBLEMAS DE SALUD

El Weimaraner tiene un mayor riesgo de padecer reacciones autoinmunes a ciertos protocolos vacunales. Para prevenir esto, el Club Americano del Weimaraner recomienda que los cachorros de esta raza reciban la vacuna de la parvovirosis y del moquillo por separado, y con una diferencia de tiempo de dos semanas.

También se ha informado que los Weimaraners tienen un riesgo mayor de padecer una forma grave de la osteopatía hipertrófica, una extraña enfermedad inflamatoria que afecta a los huesos y otros órganos y que puede ser fatal.

Otros asuntos a tener en cuenta son la torsión de estómago y la enfermedad de von Willebrand, relacionada con la coagulación de la sangre.

Más información sobre las enfermedades del Braco de Weimar y sus soluciones veterinarias

 

Craig Kosyk
Traducción Juan J. García Estévez

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