Caza con Arco del Buey Almizclero en Groenlandia
20 Febrero, 2017 Trofeocaza . 387 Visualizaciones

Reportajes caza con arco

Caza con Arco del Buey Almizclero en Groenlandia

Pese a que al autor nunca se le había pasado por la cabeza realizar una cacería de buey almizclero, el reto de abatirlo con arco y el placer de permanecer en contacto con los esquimales de Groenlandia fueron motivos más que suficientes para probar esta exótica y emocionante experiencia.

En ocasiones, mi calendario de viajes de caza en el extranjero se ve alterado por circunstancias ajenas a mi voluntad. De este modo ha ocurrido en esta excursión a Groenlandia. El viaje estaba cerrado desde el pasado mes de marzo de 2012 para un grupo, pero, por diversos motivos, los cazadores de este grupo fueron anulando su asistencia, a pesar de haber efectuado el pago del depósito. Cuando se le comunicó al proveedor local de la cacería que solo acudirían uno o dos cazadores, no solo dijo que se perdería el 100% de los depósitos, sino que los que acudieran tenían que soportar el resto de los pagos no efectuados además de los suyos propios, argumentando que los gastos eran exactamente los mismos y que, por ejemplo, la factura del helicóptero era la misma, al igual que los guías de caza, que estaban todos a disposición en el terreno, se hiciera o no uso de sus servicios.

Conseguir cazadores en agosto para un destino tan específico para una excursión que tendría lugar ese mismo mes, además en los tiempos que nos toca vivir, es cuasi un imposible. Pero conseguimos completar el grupo contando con mi asistencia.

 

A POR EL BUEY ALMIZCLERO

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Tras llegar al aeropuerto de Kangerlussuaq v√≠a Copenague, nos desplazamos en este helic√≥ptero que nos dej√≥ a tan solo 15 minutos del campamento. Debajo, a la derecha, instante en el que embarcamos de nuevo despu√©s de haber abatido el carib√ļ.

Hab√≠a realizado varias cacer√≠as en el Circulo Polar √Ārtico, y la idea de acudir a Groenlandia con el objetivo de realizar una cacer√≠a de buey almizclero (Musk Ox) nunca me hab√≠a pasado por la cabeza. Adem√°s, por la experiencia de cazadores nuestros y por lo le√≠do, es m√°s interesante conocer un nuevo destino por el contacto con los Inuit que por la caza en s√≠ misma, dada la condici√≥n de los b√≥vidos o pseudo b√≥vidos salvajes, que, con la excepci√≥n de los b√ļfalos africanos, seg√ļn mi personal punto de vista, me retan muy poco en el plano cineg√©tico.

Pero como el diablo enreda en todo, en esto de la caza algo m√°s, seg√ļn parece, casi sin darme cuenta estaba hablando con Jorge de Bowland en su tienda de General Margallo, 26, en Madrid, para que me preparara un arco de caza. No soy exactamente nuevo en el mundo del arco. Hace ya m√°s de 20 a√Īos cre√© una divisi√≥n especifica en mi actividad para cazadores con arco. Y de peque√Īo me pasaba las tardes en las desaparecidas instalaciones deportivas del Cuartel de la Monta√Īa, en Madrid, donde hoy se encuentra el Templo de Debod, disparando a las dianas en el campo de tiro de la Federaci√≥n con un arco que me hab√≠a comprado en la calle Preciados, en la magnifica armer√≠a Todo, que estuvo all√≠ durante muchos a√Īos y en cuyo escaparate, ilusionado, pegaba mi cara. M√°s tarde he practicado con arco de poleas en √Āfrica y cazado en Am√©rica, pero nunca hab√≠a proyectado una excursi√≥n de caza en la que el arma que llevase de Espa√Īa fuera un arco. Jorge, con paciencia, en su tienda madrile√Īa me aconsej√≥ sobre la manera correcta de disparar y limar defectos; luego, en Groenlandia, tanto Pablo como Alfonso vigilaron mi puesta a punto antes de salir al campo con mi arco.

¬†Para llegar a Groenlandia la mejor forma es volar primero a Copenhague, hacer noche all√≠ y, por la ma√Īana, coger el √ļnico Airbus del que dispone Air Greenland para llegar a Kangerlussuaq. Para llevar el arco no he tenido que pasar por la Intervenci√≥n de la Guardia Civil de Barajas. No es un arma de fuego, y en el resto del viaje no hay necesidad de realizar ning√ļn papeleo diferente del equipaje normal.

 

LA CAZA EN GLOENLANDIA

en-groenlandia-4Kangerlussuaq es la localidad donde est√° el aeropuerto internacional m√°s importante de Groenlandia. Se trata de una antigua base de la OTAN, y el total de sus 700 habitantes depende del aeropuerto. No hay otra actividad, excepto el comercio y los servicios hoteleros. El hotel de viajeros propiamente dicho est√° en el mismo edificio aeroportuario. Casi se confunde la recepci√≥n del hotel con los mostradores de vuelo. Entre 60 y 90 veces al a√Īo no puede salir el vuelo a Copenhague por las inclemencias del tiempo. Si los pasajeros no caben en este hotel, pues los llevan a la c√°rcel, que est√° siempre abierta. Los reclusos tienen que pasar la noche all√≠ de modo obligatorio, pero de d√≠a salen sin control. Est√° claro que no pueden fugarse a ning√ļn sitio. De todas maneras, de los 57.000 habitantes de Groenlandia supongo que ser√° escasa la poblaci√≥n reclusa. La que s√≠ debe ser abundante es la poblaci√≥n cazadora. Y tanto los bueyes almizcleros como los carib√ļs a miles pasan de la tundra a la despensa de los locales. En los supermercados, al lado de la caja, en vez de chicles o pilas, lo que hay son cajas de balas de diferentes calibres y armas adecuadas para la fauna local, que es, aparte de los bueyes, los carib√ļs (de la especie Central Canad√° Barren Ground), unas inmaculadas liebres blancas, grandes como un conejo dom√©stico, zorros blancos y negro/grises, armi√Īos‚Ķ Tambi√©n hay lobos y osos polares, pero no en esta zona, por lo que no existen grandes depredadores, excepto el hombre, que ya bien se encarga de hacer lo suyo en el control animal. Cuando se hielan los lagos y se puede circular por ellos, aparecen los cazadores locales, los meat hunters. Prueba de su esfuerzo es el incontable n√ļmero de carcasas de animales muertos que se pueden encontrar. La ley de caza no limita el n√ļmero de capturas en los d√≠as h√°biles de caza. En un pa√≠s donde el resto de la carne de consumo humano viene importada, es muy bienvenida la carne de caza, alcanzando un precio en el mercado similar a la de vacuno, ocho euros el kilo. Merece pues la pena salir a cazar. Como dato, en el √°rea que cazamos se consegu√≠an anualmente unos 1.500 bueyes y tan solo unos 60 ejemplares eran abatidos por los cazadores deportivos extranjeros.

en-groenlandia-6Se considera que Groenlandia es la isla m√°s grande del mundo, con m√°s de dos millones de kil√≥metros cuadrados. Es una regi√≥n aut√≥noma de Dinamarca; pol√≠ticamente es Europa, pero geogr√°ficamente es Am√©rica. Y su fauna por tanto pertenece a este continente. El 80% de su superficie est√° cubierta por hielo, la ice cap. En el 20% restante, la vegetaci√≥n es la t√≠pica tundra, con veranos con una temperatura de 10 ¬įC, aunque suele helar por la noche. No hay ning√ļn tipo de agricultura y, como dato curioso, no pueden cumplir la normativa de la FIFA para jugar partidos internacionales de f√ļtbol sobre c√©sped. Est√° claro que el que puso el nombre de Groenlandia (Tierra Verde) no estuvo muy acertado. Se especula con la posibilidad de declararse independiente de la metr√≥poli de Dinamarca. La hip√≥tesis de que debajo de esa inmensa capa de hielo puedan existir unos grandes yacimientos mineros y de hidrocarburos hace que tome fuerza esta opci√≥n, que podr√≠a convertir en rica a su escasa poblaci√≥n, como ya ha ocurrido con los indios y esquimales de Alaska.

¬†El idioma oficial es el groenland√©s. El dan√©s se utiliza para temas administrativos y casi nadie habla ingl√©s. Cuando llegamos al mostrador de Air Greenland siguiendo las instrucciones para preguntar por nuestro helic√≥ptero, la funcionaria no se enteraba de nada hasta que sali√≥ el ‚Äúentendido‚ÄĚ, que adem√°s era cazador, como casi todos, y nos puso en marcha despu√©s de comprar en la tienda de al lado bebidas carb√≥nicas y algunas chucher√≠as.

 

POR FIN LLEGAMOS AL CAMPAMENTO

en-groenlandia-8Un helic√≥ptero reluciente, amplio, c√≥modo y de brillante color rojo con topitos blancos nos dej√≥, despu√©s de un trayecto inferior a un cuarto de hora, en el campamento. Todo es muy b√°sico, con ausencia absoluta de servicios higi√©nicos, sin ning√ļn tipo de electricidad, pero suficiente para una corta estancia. No es ni de lejos el peor sitio donde hemos estado. Est√° frente a un lago, y ya en la lejan√≠a vemos el bulto de un solitario buey, lo que nos anima bastante. Es mediod√≠a. Comemos algo r√°pido, nos vestimos y ponemos los arcos a punto. No movemos el m√≠o, pues parece que el trabajo de puesta a punto de Jorge en Madrid fue acertado. Nos dividimos en dos grupos: Alfonso y Pablo juntos, y yo me ir√© con Jos√© Luis. Sin embargo, en el √ļltimo momento, me dice que no se encuentra muy bien y que se va a acostar.

La tarde por delante es larga, ya que anochece a las 22.00 horas, amaneciendo a las 04.00 horas. Me meto en una zodiac junto con dos gu√≠as esquimales y con la int√©rprete y alma de esta organizaci√≥n. Es la √ļnica que habla ingl√©s, una mestiza, con ascendientes tanto daneses como esquimales, de agradables facciones. Aparte de traducir, colabora activamente en la cacer√≠a, saca buenas fotos, cocina, limpia y hace las cuentas. Por favor, no nos pregunten por ella para ficharla. Lo sentimos, no desea salir de su gran isla.

¬†Desembarcamos al final del lago despu√©s de una traves√≠a de 20 minutos. El agua es blanca, producto de los arrastres del deshielo, y est√° muy fr√≠a. Empezamos a andar. Llevo la mochila a la espalda, el arco en la mano y colgados del cuello el medidor de distancia y los prism√°ticos. Comenzamos a subir dejando atr√°s la ribera del lago. La vegetaci√≥n de la tundra es desigual, lo que te obliga a tener cuidado con los frecuentes agujeros. Una buena idea es ir tanteando el terreno con el bast√≥n de marcha. Uno de los Inuit va separado y cresteando, pero est√° en contacto con nosotros a trav√©s del walkie talkie. No ha pasado media hora cuando suena la peque√Īa radio. Nos paramos y el esquimal transmontano nos dice que ha visto dos bueyes y que uno es muy bueno. Nos pide que nos esperemos, que ahora baja √©l. Nos informa de que uno de los bueyes es un buen trofeo. Cuando estamos cerca, dejamos las mochilas y empezamos a reptar hasta meternos encima de los bueyes. El medidor de distancia me da 125 metros. Ser√≠a muy sencillo para cualquier rifle. Pero para el arco es imposible. Informo a la int√©rprete que deseo tirar a una distancia ideal entre 20 y 30 metros, con lo que apuntar√≠a con el pin del medio del punto de mira, el que menos te hace pensar en un lance.

 

LOS TENEMOS MUY CERCA

en-groenlandia-10Los bueyes est√°n comiendo ajenos a nuestra presencia. Antes de salir a cazar nos comentaron que tienen muy buena vista y o√≠do, pero que lo del viento no les preocupa. La verdad es que no tienen una nariz muy ancha, ni las fosas nasales parecen muy profundas, pero dudo que sea una buena idea entrarles con el viento a su favor. Cuando me cuentan que en ocasiones puede ser muy agresivo, tambi√©n lo dudo, como, con raz√≥n, tambi√©n tuve dudas en Australia con el b√ļfalo acu√°tico o en Tejas con el bisonte americano. Si los almizcleros fueran unos animales tan astutos y con tantos recursos, no habr√≠an sido exterminados totalmente como lo fueron en Alaska en muy pocos a√Īos. En √©pocas m√°s recientes, tanto Alaska como Noruega, Suecia y Siberia, se han repoblado con bueyes almizcleros de Groenlandia cuando de estos lugares hab√≠an desaparecido hace miles de a√Īos.

¬†Pasamos tumbados unos 45 minutos. Mi term√≥metro marca -5 ¬įC, la vegetaci√≥n est√° seca y mullida. No se est√° nada mal all√≠, relajado, mirando a unos animales salidos de la Prehistoria, vestidos con un largo abrigo. Se parecen a los caballos de los torneos, solo se les ve el casco de las patas. Uno espera al contemplarlos que tambi√©n aparezca un mamut. Sue√Īo que estoy en un safari africano: los b√ļfalos cafres ser√≠an los bueyes almizcleros y los elefantes africanos los mamuts. Pero con seguridad no tendr√≠a las narices de llevar para cazar tan solo un arco en las manos. A pesar de los 400 kilos de peso de un macho, es una especie ideal para iniciarse de modo satisfactorio como arquero. Y no cabe duda que se trata de un gran trofeo que lucir√° de modo especial en cualquier sal√≥n de trofeos, con su fant√°stico abrigo de espesa lana, su leonada melena y con la mayor longitud de pelos del mundo animal. Me pasar√≠a toda la tarde contempl√°ndolos. El agradable y soleado clima ayuda a ello, pero estamos de caza. Parece que no quieren irse a ninguna otra parte, y de nuevo, arrastr√°ndonos, nos alejamos. Me comentan que vamos a darles la vuelta, a rodear un peque√Īo lucio de agua para sorprenderles por encima de una colina baja que nos pueda tapar. Dejamos a uno de los gu√≠as con las mochilas. Yo sigo los pasos del otro Inuit y la int√©rprete los m√≠os.

Damos un gran rodeo hasta que nos tapamos con la orilla de la lagunita. El barro chupa un poco las botas, por lo que vamos muy despacio. Es una marcha muy tranquila hasta que nos situamos detr√°s de colina. A partir de aqu√≠ vamos a√ļn m√°s despacio; la int√©rprete se queda atr√°s. Por el rabillo del ojo veo un buey, est√° a unos 20 metros, pero el Inuit me dice por se√Īas que no es ese el elegido. Avanzamos unos metros m√°s, veo el lomo del otro, pongo una flecha en el arco, coloco el disparador‚Ķ El gu√≠a se ha quedado parado. Avanzo unos metros rodeando la colina, el animal est√° de culo y me acerco a√ļn m√°s. Debe sentir mi presencia y se gira. Monto el arco, me mira tranquilamente, le tengo apuntando entre los ojos. Si fuera un arma de fuego disparar√≠a sin m√°s, pero dudo de la penetraci√≥n de una flecha en el cr√°neo de un animal que conozco y s√© que tiene una estructura √≥sea muy fuerte.

 

ESPERANDO EL MOMENTO

en-groenlandia-9No me cansa nada tener el arco de poleas abierto. No sé si va girar a la derecha o a la izquierda. Me da igual, el blanco es muy grande y no está a más de una docena de metros. Me da tiempo a recordar las lecciones de Jorge: flexiona un poco el brazo izquierdo, no estés rígido, la cuerda pegada a la nariz, viendo bien los pins a través del peep sight, el botón de boca tocando la comisura derecha de mi labio…

Lentamente, el sorprendido animal se gira hacia la derecha. Aguanto hasta que est√© totalmente lateral, reafirmo la punter√≠a sin prisas y, sin apenas sentirlo, aprieto el gatillo. Veo la flecha clavada en el sitio deseado y una brutal explosi√≥n de sangre producto de las afiladas y mortales cuchillas. El animal herido de muerte se aleja, apenas con un trote vacilante. Su compa√Īero no se junta con √©l. Me acerco al cuerpo ca√≠do. He aprobado mi revalida de arquero.¬†

 

Knud Rasmussen (1879-1933), el padre de la Esquimología

en-groenlandia-11Nace en Groenlandia. Su padre era pastor luterano y su madre esquimal, pero fue criado como un Inuit (esquimal). Hablaba su idioma y conducía su trineo de perros, teniendo siempre al lado su rifle. Fue a la escuela en Dinamarca, trabajó de periodista, actor, cantante… pero todo sin gran éxito, por lo que al terminar la universidad volvió a Groenlandia.

En 1902 se apunt√≥ a la excursi√≥n de Mylius Erichsen¬īs y pudo conocer a los Inuit de la zona polar del norte por primera vez. Estableci√≥ la estaci√≥n de Thule, llamada Ultima Thule, en 1910. Y desde all√≠, con sus trineos tirados por perros, realiz√≥ las famosas Expediciones Thule en n√ļmero de siete.¬†La m√°s conocida fue la ‚ÄúQuinta Expedici√≥n‚ÄĚ. Siete hombres recorrieron 29.000 Kil√≥metros entre 1921 y 1924, cruzando la zona √Ārtica de Canad√° para llegar a Siberia y al Pacifico. Fue la m√°s larga expedici√≥n jam√°s realizada. Su objetivo fue estar en contacto con todas las comunidades de esquimales existentes.

En la ‚ÄúS√©ptima Expedici√≥n‚ÄĚ sufri√≥ una intoxicaci√≥n por la comida que se complic√≥ con una neumon√≠a. Por ello tuvo que ser trasladado hasta Copenhague, donde falleci√≥ a los 54 a√Īos de edad. Dej√≥ testimonio escrito de sus viajes, siendo el m√°s popular el de ‚ÄúDe Groenlandia al Pac√≠fico‚ÄĚ.

José García Escorial

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