Caza de faisanes en ojeo y zorros a caballo en Escocia
6 Junio, 2016 Trofeocaza . 346 Visualizaciones

Caza menor internacional

Caza de faisanes en ojeo y zorros a caballo en Escocia

En estas mismas p谩ginas, el autor de este art铆culo se ha definido en varias ocasiones como un cazador que monta a caballo y como un jinete que caza. Por eso, aquella oferta que lleg贸 de Escocia le result贸 demasiado tentadora como para desecharla. Sin pens谩rselo dos veces, acept贸… y acert贸, como queda patente en las siguientes l铆neas.

隆FIN DE SEMANA PERFECTO!

Cuando la condesa de L. me envi贸 un mensaje, como cada temporada, poniendo a mi disposici贸n sus nueve caballos cazadores (hunters) y preguntando mis fechas para oto帽o-invierno en el Reino Unido, le contest茅 que la m谩s conveniente ser铆a la primera semana de diciembre.

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Durante la tirada, los asistentes se divirtieron disparando a los faisanes, los cuales dieron mucho juego. Finalmente, se cobraron 144 piezas.

La respuesta sugerida por Lord L. lleg贸 de inmediato: 鈥淪i puedes estar aqu铆 el viernes, tiramos faisanes, y el s谩bado puedes cazar el zorro a caballo con D.鈥. Como en tantas otras ocasiones, la hospitalidad sin l铆mite de mis amigos escoceses me brindaba una vez m谩s la oportunidad de un d铆a de caza a caballo, pero esta vez precedido de otro dedicado a cazar faisanes en ojeo.

Hab铆a un peque帽o inconveniente de agenda: ten铆a que asistir a una recepci贸n en la Embajada espa帽ola en Londres el jueves por la tarde y la cita para el primer ojeo en casa de los L. al d铆a siguiente era a las 9.30 horas鈥 隆a m谩s de 600 kil贸metros!

De nuevo la soluci贸n lleg贸 de manos de J.L.: 鈥淭e conseguir茅 un billete en el slipper que llega a Edimburgo a las 7.25 horas y all铆 puedes cambiar a un cercan铆as que te deja en Kircaldy una hora m谩s tarde, donde D. te estar谩 esperando鈥.

Dicho y hecho. Como bien dicen los mejicanos, 鈥渜uien tiene un amigo tiene un tesoro鈥. Eddie Hart me lo hab铆a adelantado en la recepci贸n de la Embajada: 鈥淐uando te despiertes al amanecer y abras la ventana del coche-cama, vas a disfrutar de los gloriosos paisajes de Escocia al despuntar el d铆a, un notable contraste con 茅ste de la calle en el West End londinense鈥.

Y verdaderamente as铆 fue, pues, adem谩s, el d铆a naci贸 limpio de nubes y con un horizonte que iba del azul al rosado. D. me llev贸 a mi habitaci贸n por la escalera de servicio para ahorrar tiempo en saludos si cruzaba el hall principal, y en menos de cinco minutos hab铆a completado mi vestimenta de cazador, parte de la cual ya me hab铆a puesto en el tren.

OJEO en L.H.

Caza-menor-reportajes-internacional-faisanes-en-ojeo-y-zorros-a- caballo-image7Me gusta cazar en L.H. por muchas razones, pero especialmente por el hecho de que se observan estrictamente los ancestrales rituales de la caza y no se utilizan los coches en absoluto. Se sale andando de la casa con todo lo necesario y andando se vuelve a ella. Ocho escopetas, 12 batidores auxiliados por algunos springer-spaniels y tres cobradores (pickers up) acompa帽ados de labradores, integraban la partida.

No hubo sorteo de puestos, sino que nuestro anfitri贸n nos los fue adjudicando en cada battue seg煤n su exclusivo criterio. Durante los cuatro ojeos previos al almuerzo, los p谩jaros volaron muy bien en un d铆a claro, con el sol brillante y sin apenas viento.

Las manchas de bosque (coverts) estaban flanqueadas por cosechas para las aves (game crops), como sorgo o ma铆z, y los ojeos fueron realizados con la precisi贸n y maestr铆a que proporcionan los muchos a帽os de ejecuci贸n a lo largo de generaciones de una misma familia, de forma que todos los asistentes tuvieron lo necesario para despuntar el vicio en un ambiente relajado y cordial y en un paisaje labrado a lo largo de siglos para proporcionar lo mejor que pueden dar los deportes del campo.

Tras la preceptiva copa de oloroso de las 11.00 horas (elevenses), despu茅s de rematar el segundo ojeo, la escarcha se fue derritiendo y el sol pudo entorpecer el tiro a estos sportmen de ojos azules que no est谩n muy acostumbrados a 茅l, especialmente en el cuarto ojeo, cuando los p谩jaros volaban desde muy lejos y adquir铆an considerable altura contra el azul p谩lido del cielo.

Hab铆amos visto varias becadas, para m铆 m谩gicas aves, pero J. nos pidi贸 que no las tir谩semos porque eran las residentes. A煤n no hab铆an llegado las migrantes procedentes de Escandinavia y Siberia, debido a lo relativamente benigno de la climatolog铆a de este oto帽o en aquellas latitudes.

Vimos varios corzos levantados por los batidores y algunos de ellos cruzaron la l铆nea de puestos. Un extra a帽adido que suma inter茅s a la caza. Alg煤n choch铆n y un petirrojo me entretuvieron bastante con su actitud confiada en el puesto que ocup茅 en lo hondo de un arroyo.

Y tambi茅n tiramos algunas torcaces que sal铆an del bosque. Se puede decir que en estas cacer铆as no se pierde ni una de las aves derribadas. La maestr铆a de los cobradores y el entrenamiento de sus perros, posicionados detr谩s de la l铆nea de escopetas, permite que se recoja cada una de las aves que puedan caer heridas o alicortadas.

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Con algunos de los faisanes que se cobraron en la tirada.

Y un fais谩n apeona bastante鈥 Yo, por ejemplo, ten铆a situada detr谩s de m铆 a Aunty Jane, t铆a de J., acompa帽ada de una labradora rubia, las cuales no dejaron de cobrar con pulcritud cada uno de los p谩jaros abatidos.

Este cargo honor铆fico de cobrador (picker up) es muy codiciado por los aficionados a los canes, que compiten entre ellos por la preparaci贸n de los perros.

Los propietarios de las fincas lo asignan por invitaci贸n, como en el caso de la t铆a de mi anfitri贸n o el de un m茅dico local, Bill, con dos labradores que manten铆a sueltos durante el ojeo y solo se atrev铆an a moverse por indicaci贸n de su maestro, aun cuando les llov铆an faisanes abatidos a su alrededor.

Dos ojeos m谩s despu茅s del almuerzo todav铆a proporcionaron unos p谩jaros muy altos que hicieron las delicias de los asistentes. De vuelta en la casa, para el t茅 de rigor, nos fueron entregadas las tarjetas de caza (shooting cards) con el detalle de la lista de asistentes y las aves cobradas: 144 en total, todos faisanes, excepto una paloma. J. nos comunic贸 que hab铆amos tirado muy bien, 343 tiros contados para 144 piezas, un ratio de 2,38. Los faisanes que nos ofrecieron para llevar a casa, normalmente una collera o brace, ven铆an ya desplumados, limpios y dispuestos en una bandeja cubiertos por papel film.

Un h谩bito muy reciente que sin duda est谩 fomentando el consumo de carne de caza entre la poblaci贸n.

JORNADA DE FOXHUNTING

Una vez culminado a plena satisfacci贸n el d铆a dedicado a la caza de faisanes, en el que hasta el tiempo hab铆a contribuido, a煤n quedaba la segunda mitad del fin de semana, que 铆bamos a dedicar al foxhunting, la caza del zorro a caballo y con sabuesos.

Aqu铆, D. tomaba el relevo de J. para proporcionarme otro glorioso d铆a de campo. Para ello me asign贸 el favorito de entre sus caballos cazadores (hunters). P. D. es un belga de sangre caliente que se hab铆a clasificado para el equipo ol铆mpico de saltos de su pa铆s.

A P. D., a quien conozco bien, lo he rebautizado con el nombre de The Swedish Baron, en memoria de un entra帽able amigo sueco fallecido recientemente, con quien he cazado durante muchos a帽os el alce en la taiga.

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Los perros que se utilizan en esta modalidad son de raza sabueso (foxhounds), que son guiados por un perrero (huntsman).

El caballo, al igual que mi amigo el bar贸n, es correcto, deportivo y elegante, y sobre 茅l se puede trotar, galopar o saltar sin que uno aprecie apenas un cambio de paso. Una aut茅ntica maravilla de montura que, como todos los cazadores de D., no conoce obst谩culo infranqueable.

El meet a las 11.00 horas era en una finca cercana, propiedad de otros buenos amigos, primos de los L. Salimos de casa con siete caballos, cinco en el cami贸n conducido por Lady L. y dos en el remolque arrastrado por un coche que conduc铆a su moza de cuadra.

Aparte de los que 铆bamos a montar nosotros, llev谩bamos dos caballos m谩s para amigos de D. Uno de ellos, de peque帽a talla, para Archy, un chico de nueve a帽os que salt贸 y galop贸 al igual que los adultos.

La escena del patio de la cuadra con todos los caballos ensillados y cubiertos con sus mantas, atados a las argollas de la pared, esperando a ser embarcados en los veh铆culos, es una imagen excitante y evocadora de un divertido d铆a de acci贸n.

Tras el meet, en el que se sirvieron copas de oporto y rollos de salchicha y bizcochos, el liderazgo de la cacer铆a fue adoptado por Lady B., anfitriona en su espectacular propiedad y montando un caballo reci茅n adquirido en Irlanda que tambi茅n era un espect谩culo.

La mayor铆a de los asistentes eran miembros del sexo femenino. Se trata de una actividad en la que la reivindicada paridad de nuestros d铆as no est谩 a煤n conseguida鈥 El rastro (scent) no era bueno y los 37 sabuesos (foxhounds) lo encontraban y perd铆an continuamente.

Pero el d铆a transcurri贸 en continuo movimiento y los saltos, perfectamente dispuestos en setos, vallas de piedra, arroyos, etc., por los propietarios de la finca proporcionaron adrenalina en abundancia a los jinetes, que, en n煤mero de 20, se movieron con velocidad de v茅rtigo.

Cobramos dos zorros que, una vez acosados por los perros hasta sus respectivas madrigueras, fueron escarbados por el terrier man y sus pupilos, dos border foxterriers cuyas cicatrices en hocicos y orejas hablaban de toda una vida dedicada al control del vulp铆nido.

En dos paredes de piedra consecutivas estrenamos los saltos reci茅n dispuestos por la fiel master y anfitriona, quien me dijo que los hab铆a bautizado con el nombre de Spanish Walls en referencia al hecho de que los inauguramos nosotros.

Por encima de ellos vol茅 con P. D.: 1,30 metros, acompa帽ado del peque帽o Archy, que, a lomos de su medio pony, no se arredraba ante la altura de los obst谩culos. Tampoco se arredr贸 cuando al llegar el field a una cancela enclavada en un rodal de barro profundo, la field master pidi贸 un voluntario 鈥渜ue no tuviera mucho apego a sus botas鈥, para que se bajara a abrirla.

Archy no dud贸 un segundo y desmont贸 presto para abrirnos el portillo. Sin duda es un miembro de esa clase para la que el esp铆ritu de servicio hacia los semejantes y al pa铆s impera sobre todo lo dem谩s.

Esa clase que tras educarse en alg煤n emblem谩tico internado como Eton o Amplefort y tras graduarse en Oxford o en Cambridge, va a servir a la patria en forma de parlamentarios, senadores, miembros del gobierno, etc., sin caer en la tentaci贸n de las corruptelas que sus hom贸logos estilan en los pa铆ses mediterr谩neos.

PARA脥SO EN LA TIERRA

Me entusiasm贸 levantar tantas becadas, especialmente cuando cazamos un cerro cubierto de grandes aulagas. Pero tambi茅n salieron del bosque… y hasta se me arranc贸 una de los pies del caballo en mitad de un rastrojo donde previamente hab铆a arrancado una agachona.

El terreno deb铆a estar lo suficientemente blando como para permitirles clavar el pico en busca de gusanos y lombrices entre la paja descompuesta. Anduvimos todo el d铆a a una relativamente corta distancia del mar, por lo que las vistas eran espectaculares con frecuencia.

All铆, en el salvaje Mar del Norte, que se mostraba plano e inofensivo, destacaban la Isla de Mayo y la Roca de Bass, enclaves muy familiares para m铆 por haberlos visitado en verano para observar las multitudinarias colonias de frailecillos, alcatraces y otras aves marinas como alcas y fulmares.

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Los perros que se utilizan en esta modalidad son de raza sabueso (foxhounds), que son guiados por un perrero (huntsman).

Al caer la tarde, la visi贸n del hunt me trajo a la mente un famoso cuadro de Snaffles conocido como 鈥淧ara铆so en la Tierra鈥. Ten铆a frente a m铆 y m谩s adelantados, sobre una rastrojera en pendiente, a los sabuesos latiendo en un rastro, seguidos por su huntsman o perrero, que los animaba con su cuerno de caza y por todo el field al galope franqueando los setos. Era justo la representaci贸n del famoso artista lo que se ofrec铆a a mis ojos.

De vuelta al lugar del meet, con el sol meti茅ndose en las aceradas aguas del mar, Lady L. miraba, con el mismo comportamiento que una gallina clueca, a sus caballos y a sus invitados, comprobando con satisfacci贸n que ni aqu茅llos hab铆an perdido una herradura, ni nosotros hab铆amos sufrido el m谩s m铆nimo rasgu帽o, todo ello despu茅s de un d铆a movido con numerosos y variados obst谩culos que superar.

鈥淓l d铆a ideal鈥, seg煤n ella, y desde luego, seg煤n nosotros tambi茅n鈥 Una vez en casa, desembarcamos los caballos y, tras darles agua caliente para beber, nos dedicamos a quitarles las salpicaduras de fango de sus patas y vientres.

La limpieza de los arneses la dejamos para el d铆a siguiente y todav铆a contamos con un tiempo de relax, ba帽o con whisky incluido, antes de que llegaran los invitados para una cena de 16 personas. Hospitalidad escocesa. El fin de semana perfecto. 隆Vivan los celtas!

Javier Hidalgo

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