Cazar sin espíritu de lucro
9 Mayo, 2017 Trofeocaza . 154 Visualizaciones

Juan Delibes Opinión

Cazar sin espíritu de lucro

Hace ya bastantes a√Īos me sorprendi√≥ agradablemente ver que el Consejo de Europa de Estrasburgo promulgaba unos consejos para los cazadores europeos. Las sugerencias que promov√≠a eran las habituales, que casi todo el mundo conoce:

-Respetar y disfrutar del entorno.

-No disparar sobre animales con crías

-Evitar tirar a distancias exageradas

-No beber alcohol antes o durante las cacerías, etcétera.

Habida cuenta de que estas recomendaciones eran importantes y emanaban de un organismo supranacional, nos pareció oportuno hacer una serie de consejos breves en dibujos animados para televisión, que quedó bastante graciosa y se ha emitido en numerosas ocasiones.

Sin embargo, a pesar de que pr√°cticamente todos los consejos eran obvios, hubo uno que se sal√≠a de la t√≥nica general y que me llam√≥ poderosamente la atenci√≥n: ¬ęPractica la caza sin esp√≠ritu de lucro¬Ľ. De alg√ļn modo me chirriaba, y es que en Espa√Īa uno de los principales argumentos que utilizamos para defender nuestra actividad es que se trata de un negocio o actividad empresarial que genera una importante corriente socioecon√≥mica en el mundo rural.

Aparentemente la recomendación del Consejo Europeo chocaba frontalmente contra esa perspectiva de que la caza es una importante actividad para dinamizar la economía de los pueblos. Con el tiempo lo he ido entendiendo mucho mejor, y me he dado cuenta de la enorme importancia de la recomendación europea.

En Espa√Īa la caza se lleva a cabo en la mayor parte de los casos sobre terrenos municipales o privados, previo arrendamiento del derecho de caza por parte del titular del coto al due√Īo de la finca o al ayuntamiento correspondiente. Una vez arrendado, el titular puede hacer dos cosas: crear su propio grupo de amigos o sociedad de cazadores y ponerse a cazar, o bien montar su propio negocio y tratar de sacar un beneficio econ√≥mico del coto que acaba de alquilar.

Esto √ļltimo es lo que no recomienda el Consejo de Europa. ¬ŅSignifica eso que no est√°n bien vistas las empresas de caza? Interpreto que no es as√≠. Las compa√Ī√≠as que comercializan caza tienen su sitio, pero ser√≠a un desastre que en la mayor parte de los cotos se intentase obtener un plus vendiendo caza.

Est√° claro que, al menos en Espa√Īa, la mayor parte de los terrenos cineg√©ticos son para grupos de amigos o sociedades cuya √ļnica finalidad es el disfrute del campo, de la caza y de la camarader√≠a entre ellos.

Entonces‚Ķ ¬Ņdebemos olvidarnos del viejo argumento de que la caza es una actividad que dinamiza la econom√≠a rural? En absoluto. Con frecuencia se ignora que la mayor transacci√≥n econ√≥mica que se produce en la caza es el arrendamiento de los terrenos, bien a un propietario privado , bien a un ayuntamiento. Este desembolso, el mayor de todos, es id√©ntico para los grupos de amigos que tan solo quieren disfrutar de la caza entre ellos, como en el caso de las empresas de caza.

Ser√≠a interesante, y no se ha hecho nunca, conocer cu√°nto ganan los ayuntamientos espa√Īoles alquilando anualmente sus terrenos para cazar. Y ese dinero les llega en su mayor parte de particulares, m√°s que de empresas de caza. Es decir, aunque no constituya una empresa de mi coto y me dedique solamente a disfrutarlo con mis amigos, tambi√©n estoy contribuyendo a fomentar la econom√≠a de los pueblos, ya que anualmente estoy pagando muchos miles de euros al ayuntamiento que nos arrienda el terreno.

Además, en muchas ocasiones contrato a un guarda o pago a los agricultores para que me ayuden a mantener un hábitat adecuado. Seguramente daré algunos puestos menos de trabajo que una empresa de caza, pero este enfoque de los cotos de caza es el que prima el Consejo de Europa, y me parece perfecto.

Me preocupa que las Administraciones espa√Īolas, la mayor√≠a de nuestros pol√≠ticos, vean en la caza tan solo un negocio. Recuerdo que en el norte de Burgos, durante mucho tiempo, los cotos que sal√≠an a subasta eran arrendados por peque√Īos intermediarios que, sin siquiera estar dados de alta como empresas, luego vend√≠an su caza modalidad por modalidad: la becada a un grupo, la perdiz a otro, la codorniz, la liebre con sabuesos, el jabal√≠ en batida, el jabal√≠ en espera, recechos de corzo‚Ķ El resultado es un completo desastre.

La caza natural apenas admite una comercializaci√≥n, y eso es lo que trata de decirnos el Consejo de Europa. Si abusamos del negocio de la caza hay que recurrir a la caza artificial, a la caza de granja. Admitamos que ello se pueda llevar a cabo en una parte de Espa√Īa, pero nunca puede llegar a ser la generalidad.

Juan Delibes 

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