Cercados cinegéticos ¿Herramienta de gestión o exceso?
15 Febrero, 2017 Trofeocaza . 137 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

Cercados cinegéticos ¿Herramienta de gestión o exceso?

En nuestro país encontramos varias comunidades autónomas en las que es común la existencia de cercados cinegéticos. Sin embargo, existen pros y contras que deben ser considerados. Los analizamos en las siguientes líneas.

Los cercados perimetrales son vallados que rodean la finca o coto, impidiendo el paso de ungulados, normalmente ciervos, y que independizan la unidad de gestión. Pueden tener ciertas ventajas desde el punto de vista del manejo, ya que en un terreno abierto las inversiones realizadas o el tipo de gestión se pueden ver diluidas por acción (o inacción) de los cotos colindantes, es decir, podemos tener cupos de caza que fomenten una proporción de sexos equilibrada y unas edades de los machos proporcionadas, pero si en los terrenos vecinos el modelo de gestión varía, puede que nuestros objetivos no se cumplan, lo que ha incitado en algunos casos a cercar la finca.

De hecho, nuestros datos indican que en las fincas cercadas la proporción de sexos es bastante equilibrada y la pirámide de edad de los machos también, con machos de todas las edades, encontrando ejemplares adultos y bien desarrollados; sin embargo, en las fincas abiertas hay principalmente hembras y pocos machos, que además son muy jóvenes.

Estas diferencias se deben a modos de gestión totalmente distintos: en las cercadas se plantean cupos limitantes en los machos y extracciones de hembras, manteniendo poblaciones equilibradas cercanas a las naturales, mientras que en las abiertas (las que podían ser más naturales) se cazan cada año todos los machos posibles, impidiendo el crecimiento de éstos, y además se limita la caza de hembras, obteniendo poblaciones muy sesgadas y distintas a lo que podríamos esperar en situaciones naturales.

Esta estructura poblacional de algunas fincas abiertas puede influir de forma negativa en la supervivencia de los machos, en su desarrollo o en el sistema de apareamiento. Por lo tanto, las fincas abiertas no están exentas de problemas, pero si nos centramos en las cercadas, vemos que cerrar una finca para gestionar cérvidos es algo que se realiza en distintos países, incluido el nuestro, pero que puede tener repercusiones que conviene considerar.

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Los cercados cinegéticos pueden tener consecuencias ecológicas y sociales que es necesario tener en cuenta.

 

LA REGULACIÓN SEGÚN LAS COMUNIDADES

Por ejemplo, en Andalucía se permite cercar fincas de más de 2.000 hectáreas, aunque se admite la existencia de fincas cercadas con anterioridad que posean más de 500 hectáreas, mientras que en Castilla-La Mancha o Extremadura deben poseer más de 1.000 hectáreas. Encontramos, por lo tanto, grandes diferencias, aunque las especies cinegéticas son las mismas.

En Estados Unidos, donde los primeros cercados surgieron en Texas en los años 30, sucede algo parecido: la legislación varía entre los distintos estados, existiendo unos en los que no están permitidos los cercados cinegéticos, considerándolos poco éticos, otros en los que sí son legales y no existen limitaciones mínimas de superficie, y algunos que sí establecen limitaciones.

Los cercados cinegéticos están, por consiguiente, muy extendidos, pero pueden tener consecuencias ecológicas y sociales que es necesario tener en cuenta.

Investigaciones efectuadas sobre ciervos en Reino Unido muestran áreas de campeo de 2.000 hectáreas para los machos y 760 para hembras. Estudios realizados por nuestro equipo de investigación en Monfragüe muestran que los machos pueden superar las 600 hectáreas, mientras que las hembras a lo largo de un año se mueven por una zona de unas 250 hectáreas; y en Doñana 1.000 hectáreas para machos y 240 para hembras.

Otros estudios sobre poblaciones de Sierra Morena aportan valores de 1.100 hectáreas para machos y 400 para hembras, lo que muestra que el cercado de 1.000 hectáreas puede ser insuficiente, además habría que tener en cuenta los procesos de dispersión que normalmente en mamíferos realizan los machos.

Distintos estudios muestran que los machos de ciervo pueden dispersarse entre dos y 20 kilómetros. Estos datos nos indican que, si el cercado cinegético es muy reducido, se está obligando a distintos individuos a incrementar el solapamiento de sus áreas de campeo y a compartir por lo tanto recursos, limitando al mismo tiempo la dispersión de los animales jóvenes.

Además, en el clima mediterráneo son muy comunes los episodios de sequías, lo que seguramente motivaría el movimiento de animales en busca de agua o alimento, movimientos que quedarían restringidos en el caso de fincas cercadas con pocos recursos, lo que obliga en estos casos a llevar una gestión muy precisa de las poblaciones y los hábitats.

SU INFLUENCIA EN EL ESTADO SANITARIO

No vamos a entrar en las consecuencias que tendría el mantenimiento de elevadas densidades de ungulados en un cercado, como impactos en la vegetación (con efectos sobre la diversidad vegetal y animal), disminución de desarrollos corporales e incrementos de mortalidad en los animales de las propias poblaciones objeto de gestión o aumento de la prevalencia de enfermedades; consecuencias que podrían darse en abiertos a elevadas densidades.

Pero sí podemos comentar la tendencia en la que puede caerse en las fincas cercadas a ir realizando un manejo cada vez más intensivo, lo que puede repercutir en el estado sanitario de las poblaciones. Así, en el jabalí se han observado diferencias en las prevalencias de tuberculosis, siendo mayor en las fincas cercadas. Pero no sólo existen diferencias en la tuberculosis, sino que comparando un índice de patógenos que incluía, entre otros, la enfermedad de Aujeszky, brucelosis y toxoplasmosis, el resultado es que en las cercadas el porcentaje era mayor.

Es por tanto evidente que la independencia en la gestión que aporta el cercado puede inducir a gestiones finalmente inadecuadas para fomentar las poblaciones de ungulados que se traducen en deficiencias sanitarias que afectan en general al ecosistema y sistemas vecinos.

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Debido a las consecuencias negativas que los cercados cinegéticos pueden provocar, tanto administraciones como propietarios y gestores deberían apostar por una gestión sin cercados.

 

TAMBIÉN UN CUESTIÓN GENÉTICA

La genética de estas poblaciones es otro aspecto que preocupa a propietarios de fincas, gestores, investigadores… Y es que en estas subpoblaciones se pueden producir fenómenos de deriva genética, cuellos de botella o efectos fundadores en fincas nuevas, todos ellos asociados a una disminución de la variabilidad genética y aumento de la endogamia, y es sabido que en esos casos los animales pueden expresar alelos recesivos deletéreos. Nuestro grupo ha comprobado que ciervos con cuernas muy pequeñas presentaban un alto grado de endogamia.

Por otra parte, distintos sectores de la sociedad, como Ecologistas en Acción, se oponen a los vallados cinegéticos, lo que hay que tener en cuenta en una sociedad cada vez más urbanita en la que se prevé que tan sólo dentro de 35 años vivirán en las ciudades dos de cada tres personas.

Debido a las consecuencias negativas que los cercados cinegéticos pueden provocar, tanto administraciones como propietarios y gestores deberían apostar por una gestión sin cercados. Sin embargo, la información científica actual indica que no es conveniente eliminar los cercados para desembocar en una gestión como la que se lleva a cabo en las fincas abiertas.

Antes es necesario implementar medidas que hagan posible una gestión cinegética adecuada en las fincas abiertas, es decir, una gestión cinegética dentro de los parámetros de calidad similar a la que se lleva a cabo en algunas fincas cerradas bien gestionadas. Pero además ahora tendría nuevas ventajas al sumar mayor superficie permitiendo el correcto desarrollo de los procesos naturales.

Otra opción desarrollada en los cotos de caza africanos es la de unir distintos cercados cinegéticos, eliminando los vallados limítrofes y consiguiendo grandes superficies, con las ventajas que supone la gestión de grandes espacios con una mayor diversidad ecológica. Sólo trabajando en estas líneas se podrá conseguir alcanzar una gestión cinegética sostenible, natural y de calidad. •

REFERENCIAS:

Demarais, S., R.W., DeYoung, L.J., Lyon, E.S., Williams, S.J., Williamson, G.J., Wolfe. (2002). Biological and social issues related to confinement of wild ungulates. Wildl. Soc. Tech. Rev. 02-3, 29 pp.

MacMillan, D.C., Leitch, K. (2008). Conservation with a Gun: Understanding Landowner Attitudes to Deer Hunting in the Scottish Highlands. Hum Ecol 36: 473-484.

Pérez-González, J.; Carranza, J.; Torres-Porras, J.; Fernández-García, J.L. (2010). Low Heterozygosity at Microsatellite Markers in Iberian Red Deer with Small Antlers. Journal of Heredity 101(5): 553-561.

Carranza, J. (2011). Ciervo – Cervus elaphus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Cassinello, J. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.
http://www.vertebradosibericos.org/

Torres-Porras, J.; Carranza, J.; Pérez-González, J.; Mateos, C.; Alarcos, S. (2014). The tragedy of the commons: unsustainable population structure of Iberian red deer in hunting estates. European Journal of Wildlife Research. DOI 10.1007/s10344-013-0793-9

Autores:

Jerónimo Torres y Juan Carranza

Cátedra de Recursos Cinegéticos y Piscícolas Universidad de Córdoba – Junta de Andalucía www.uco.es/crcp

 

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