Ciclistas cazadores
9 marzo, 2017 Trofeocaza . 278 Visualizaciones

Juan Delibes Opinión

Ciclistas cazadores

No s√© qu√© extra√Īo v√≠nculo une al ciclismo con la caza, pero existe y es muy fuerte. Con frecuencia se dec√≠a que los ciclistas necesitan entrenar durante su lapso vacacional de oto√Īo e invierno, y que no es conveniente que hagan bicicleta, sino andar por el monte. No me parece una raz√≥n demasiado convincente, pero esa parece ser la explicaci√≥n para entender que haya tantos ciclistas profesionales aficionados a la caza. Un aut√©ntico privilegio, sobre todo para m√≠ que soy muy aficionado a ambas actividades.

Federico Mart√≠n Bahamontes regent√≥ durante muchos a√Īos una armer√≠a de caza en Toledo. Finalizando su etapa como ciclista, invit√≥ a su gran rival, Jacques Anquetil, a disfrutar de unas jornadas de caza con las patirrojas en Toledo, probablemente entonces el mejor enclave perdicero del mundo. Greg Lemond, norteamericano que gan√≥ el Tour de Francia en tres ocasiones, sufri√≥ un accidente de caza grav√≠simo que estuvo a punto de costarle la vida. Cazaba pavos salvajes junto a su t√≠o y su cu√Īado. Este √ļltimo dispar√≥ imprudentemente al movimiento de la maleza impactando de lleno en el torax de Lemond. M√°s de 35 perdigones del n√ļmero 2 fueron retirados de los pulmones, h√≠gado e incluso de la parte externa del coraz√≥n de Greg, que estuvo al borde de la muerte.

Hace pocos a√Īos hicimos un reportaje para Caza y Pesca TV con ciclistas cazadores en una jornada de menor en un coto de Ciudad Real. Estaba Nemesio Jimenez, el m√°s veterano y experto cazador, que militaba en el m√≠tico equipo Kas. Tambi√©n acudieron Fernando Escart√≠n, que pertenece a una saga de grandes cazadores de jabal√≠ en el Pirineo; Benjam√≠n Noval, lugarteniente de Contador en los √ļltimos a√Īos y apasionado cazador, o Javier Pascual, ganador de pruebas importantes hace una d√©cada. Alberto Contador tampoco falt√≥ a la cita. Alberto es un chico listo que en poco tiempo ha aprendido el oficio de cazador y se ha convertido en un excelente tirador. Es amante de la naturaleza y los animales. Le gusta el silvestrismo, y tira exclusivamente caza menor, con predilecci√≥n por los zorzales.

Como es un gran amigo en una ocasi√≥n le raptamos para llevarle a un gran paso de zorzales¬† en la frontera con Portugal. Dormimos en el campo y me impresion√≥ la cantidad de datos y coordenadas de su situaci√≥n que tuvo que facilitar a lo largo de la tarde para satisfacer la insaciable demanda de los organismos que controlan el dopaje. Me di cuenta de la esclavitud que supone el ser un gran campe√≥n como √©l. Como suele ocurrir en estos casos el presunto para√≠so zorzalero fue un fiasco y nos volvimos con las manos vac√≠as. Eso s√≠, Alberto no perdi√≥ en ning√ļn momento su eterna sonrisa. ¬†Alberto se comunicaba mediante mensajes telef√≥nicos con Andy Schlek, uno de sus grandes rivales, para relatarse y enviarse im√°genes mutuamente de sus jornadas de caza. Los hermanos Schelk, Franck y Andy, ¬†tambi√©n son apasionados cazadores.

Tengo la gran suerte de ser amigo de mis dos grandes √≠dolos ciclistas. Adem√°s de Contador he cazado m√°s de una vez con Indur√°in. Miguel y Pruden, adem√°s de hermanos, son muy aficionados al campo y desde siempre Pruden tir√≥ de Miguel para llevarle de caza. La √ļltima vez que cazamos juntos fue en una batida de caza mayor en la Rioja. Pocas veces he pasado tanto fr√≠o. Durante toda la jornada el term√≥metro no subi√≥ de cinco grados bajo cero y estuvimos parados en los puestos hasta la noche, lo que da idea de las penalidades sufridas.

La cacería, en terreno abierto y agreste, respondió a lo esperado, es decir muchas horas de frío para pocos lances de caza. Una vez terminada Miguel saludó y agradeció uno a uno a todos los batidores y perreros su trabajo, ya que es un tipo excepcional, tan buena persona como ciclista.  Solamente se cobró un buen venado y lo hizo de manera magistral el propio Miguelón. Ya en la cena le preguntamos dónde pensaba colocar una cuerna tan atractiva como la que acababa de conseguir. A Miguel, poco habituado a la caza de trofeos,  se le torció el gesto y masculló que si llevaba ése cabezón a su casa, Marisa, su mujer, le echaba.

Desde entonces el trofeo luce en la sede de los cazadores de la Cabrera leonesa, con quienes comparto coto, orgullosos de ver el nombre de Miguel Indur√°in en la chapa.

Juan Delibes 

 

 

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