De Asturias a C√°diz tras el corzo
12 Febrero, 2017 Trofeocaza . 629 Visualizaciones

Caza mayor nacional

De Asturias a C√°diz tras el corzo

¬†No podemos negar que la caza del corzo est√° de moda. Y es que el peque√Īo c√©rvido cada vez cuenta con m√°s adeptos, entre los que se encuentra el autor de este art√≠culo, que lo ha cazado en diversos puntos geogr√°ficos de Espa√Īa y en diferentes modalidades. Quiz√°s, si contin√ļa leyendo, entienda por qu√© el duende del bosque levanta tantas pasiones.

Mi peregrinaje detrás del corzo me ha permitido conocer los diversos paisajes donde vive, intentando su caza, normalmente al rececho, a veces en batidas o esperas, en Asturias, León, Soria, La Rioja, País Vasco o el Pirineo gerundense (entres otros) o bien en batidas como en Los Alcornocales (Cádiz), sorprendiéndome siempre la dificultad de su rececho y caza.

En Asturias es abundante el ‚Äúcorzu‚ÄĚ, como all√≠ lo llaman, en toda la regi√≥n. Lo mismo en zonas arboladas que en los bosques con prados y tierras de labor. Es m√°s frecuentes en lugares de media monta√Īa, incluso cerca de la costa, sin embargo, en zonas altas de monta√Īa de la Cordillera Cant√°brica su densidad disminuye, al sufrir la competencia del venado y la depredaci√≥n por parte de los lobos.

De su caza por estas tierras, en Somiedo, recuerdo los fant√°sticos paisajes y la dureza de los recechos que realic√© en la zona alta, donde eran relativamente escasos, encontr√°ndolos m√°s f√°cilmente en los peque√Īos prados, cerca de los bosques.

La mayor√≠a de los recechos los realic√© en diversas localidades de la provincia de Le√≥n, a lo largo de los a√Īos, con resultados dispares.

LOS CORZOS DE BABIA

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Preciosas instant√°neas tomadas en Babia, una zona donde la caza del preque√Īo c√©rvido es muy emocionante.

En la zona de Babia, lindando con Asturias, tuve la oportunidad de recechar a los corzos en zonas de media monta√Īa. La densidad no es muy grande, pero su caza es emocionante en este lugar. Adem√°s, la presencia habitual de lobos y la espor√°dica de osos la convierten en √ļnica.

Tres d√≠as de salidas matinales y vespertinas nos cost√≥ abatir un corzo representativo la primera vez. Esta temporada el n√ļmero de corzos sufri√≥ una preocupante disminuci√≥n: pas√≥ de ser una de las regiones de Espa√Īa con mayor densidad de corzos a convertirse su presencia en ocasional y en algunas comarcas.

Un insecto desconocido en Espa√Īa hasta el a√Īo 2000 est√° diezmando la poblaci√≥n de corzos en buena parte del norte del pa√≠s. El culpable es un ‚Äúgusano‚ÄĚ denominado cient√≠ficamente Cephenemyia stimulator.

El insecto no mata directamente al corzo, pero m√°s de 50 larvas por animal pueden ser letales al impedirles respirar. La muerte se produce especialmente en la √©poca veraniega por la aspiraci√≥n de las larvas cuando su cifra es elevada. Desde la Asociaci√≥n Nacional del Corzo se indica que ‚Äúno existe tratamiento aplicable en el medio natural. La √ļnica soluci√≥n es controlar la abundancia de corzos‚ÄĚ.

La brusca aparición de este insecto se relaciona con la importación irregular de corzos europeos, lo que está originando un importante incremento de la mortalidad.

El rececho en la zona de Astorga (León) me dio la oportunidad de vivir uno de los lances más curiosos al no poder cobrar un corzo tras pistearlo. Tuvimos que dejar el rastreo para el día siguiente, ya que la noche se echaba encima.

Y cu√°l no ser√≠a mi sorpresa cuando al d√≠a siguiente solamente encontr√© los restos del corzo devorados por los lobos… y ni rastro del trofeo. ¬°Cuesti√≥n de mala suerte!

EL CORZO ¬ŅCUESTI√ďN DE MODAS?

Hace poco m√°s de 20 a√Īos la caza del corzo no era practicada por tantos aficionados como en la actualidad. De hecho, los recechos de corzo se han convertido en habituales. Por eso intento en este art√≠culo dar una visi√≥n sobre los diferentes h√°bitats en los que los he recechado por Espa√Īa.

De abril a octubre la dificultad de su caza cambia: en abril, a comienzos de temporada (marzo en la zona de C√°diz y M√°laga), est√°n m√°s confiados, siendo m√°s dif√≠cil su abate conforme avanza la primavera. A mediados del mes de julio comienza el celo y se les caza hasta octubre (seg√ļn comunidades), cuando la posibilidad de capturas es menor.

En la actualidad la presencia del corzo es muy com√ļn y est√° en expansi√≥n en muchas zonas. No ocurr√≠a lo mismo en la primera mitad del siglo XX, cuando se lleg√≥ casi a su extinci√≥n en zonas del sur de Europa debido a la p√©rdida de su h√°bitat y a la sobreexplotaci√≥n.El n√ļmero de corzos empez√≥ a incrementarse de nuevo hace unos 35 a√Īos a causa del abandono del campo, la mejora de los periodos de vedas de caza y las reintroducciones de ejemplares provenientes en su gran mayor√≠a de Francia.

Es una especie en franco crecimiento, habi√©ndose multiplicado por diez su √°rea de distribuci√≥n en Espa√Īa en los √ļltimos cincuenta a√Īos. La territorialidad de esta especie y su extraordinaria capacidad de adaptaci√≥n a distintos medios provocan que el corzo pueda ocupar tanto espacios forestales como agrarios y hasta zonas humanizadas.En cuanto a la caracterizaci√≥n gen√©tica, estudios recientes revelan una clara diferenciaci√≥n entre las poblaciones de la mitad sur y la mitad norte de Espa√Īa. El traslado y la repoblaci√≥n de corzos es una pr√°ctica relativamente reciente en nuestro pa√≠s. En Catalu√Īa y en el Pa√≠s Vasco se han efectuado repoblaciones con corzos procedentes de Francia.

Tras la revisi√≥n de Corbet (1978), todas las subespecies de corzo quedaron englobadas en una √ļnica especie: C.c. capreolus para todo el continente europeo. Se ha descrito una variedad en Andaluc√≠a, el corzo morisco (Capreolus capreolus garganta, Meunier, 1983), t√≠pico de esta zona. Presenta ciertos rasgos propios, como la ausencia de babero blanco en el cuello, peque√Īo tama√Īo, dimorfismo sexual m√°s acentuado y cr√°neos m√°s cortos y anchos.

TAMBIEN EN EL PA√ćS VASCO

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foto tomada en el Valle de Carranza (Vizcaya). A la derecha, corza del Pirineo gerundense.

En el Valle de Carranza (Vizcaya) no hubo manera de cobrar un corzo. La causa es que no sal√≠an apenas de los bosques de pinos, siendo su rececho en el interior de estos casi imposible. Aqu√≠ s√≠ se cumpl√≠a perfectamente su denominaci√≥n de ‚Äúduende del bosque‚ÄĚ, ya que se sent√≠a su presencia, pero no se lograba verlos. No pierdo las esperanzas de intentarlo de nuevo.

En La Rioja, por la zona de Piqueras, su rececho es diferente. Aqu√≠ la presencia de venados hace que su n√ļmero disminuya al entrar en competencia por los recursos alimentarios. Grandes extensiones de bosques de pinos y encinas, con peque√Īos claros, hacen su rececho muy dif√≠cil pero tambi√©n muy divertido.

En la zona del Pirineo gerundense las cosas cambian. Aquí los corzos proceden de repoblaciones de ejemplares provenientes de Francia. Es fácil verlos en los prados, al borde de las carreteras que conducen a las cumbres. Aquí el sistema empleado para cazarlos consiste en esperarlos cuando entran a las siembras, ya que el terreno es muy escarpado y difícil de andar si intentamos un rececho tradicional.

Por √ļltimo, y para no extenderme demasiado, comentar√© mis experiencias en Soria. Aqu√≠ he visto las densidades m√°s grandes, siendo su rececho m√°s cl√°sico al existir grandes extensiones llanas de cultivo de cereal. La experiencia de recechar en solitario, tom√°ndose todo el tiempo que haga falta mientras revisamos los sembrados en busca de alg√ļn buen ejemplar es algo que no se olvida.

Para mí esta es la auténtica caza, frente a frente el cazador y su presa, planificando meticulosamente las entradas para lograr nuestro objetivo, que no siempre se logra.

SU CAZA EN ESPERA

tras-el-corzo-8Me queda por hablar de la tercera modalidad con la que he cazado al corzo, la espera. Habitualmente es el rececho la que más he practicado, seguida de las batidas en la zona de Cádiz (aunque sé que también hay muchos aficionados a las batidas en la Cornisa Cantábrica).

Esperar dos o tres horas en la linde de un sembrado para lograr abatir al corzo cuando hipotéticamente salga al claro es una aventura de resultado incierto, además de tediosa.

Es la √ļnica forma de caza en los terrenos en los cuales, por su orograf√≠a o vegetaci√≥n, nos es imposible entrar sin poner en aviso al inquieto corzo, siempre pendiente del menor olor o ruido extra√Īo. El olfato y el o√≠do son las principales armas de este animal para detectarnos, siendo su vista de una importancia relativa, No debemos olvidarlo si queremos obtener buenos resultados en nuestras esperas.

Es una buena manera de poder disfrutar del paisaje y de la naturaleza que nos rodea, así por lo menos es como deberíamos tomarlo si no queremos que la espera se nos haga pesada y los minutos se nos conviertan en horas. No olvidemos las máximas precauciones al entrar o salir del puesto de espera si queremos repetir ésta en días sucesivos. Así no nos descubrirán los corzos, pues de lo contrario es probable que desconfíen y no vuelvan a entrar.

SU EMOCIONANTE CAZA EN BATIDA

En cuanto al disparo tengo que reconocer que es en batida cuando se torna dif√≠cil, por no decir casi imposible. Un corzo a toda velocidad pasando por nuestro puesto seguido por los perros es una experiencia que no se olvida, e intentar acertarle con su peque√Īo tama√Īo es cuesti√≥n de pr√°ctica y de algo de suerte.

En el rececho, el disparo normalmente se suele hacer con tranquilidad, pero a veces tenemos que tomar decisiones rápidas y efectuarlo antes de que el corzo cambie de posición y nos impida hacerlo. La espera nos brinda el disparo más fácil, pues normalmente el animal está tranquilo, sin descubrir nuestra presencia, pero no debemos bajar la guardia y confiarnos. Actuaremos como en el rececho y aseguraremos bien la puntería. De todas formas, lo que es cierto es que la caza del corzo acaba por convertirse en pasión debido a su belleza y dificultad.

SU DISTRIBUCI√ďN EN ESPA√ĎA

En Espa√Īa el corzo se distribuye de forma homog√©nea desde los Pirineos, Pa√≠s Vasco y Cordillera Cant√°brica hasta la Sierra de Los Ancares, en Lugo, y los Montes de Le√≥n, desde donde ha colonizado gran parte de Galicia. En Portugal aparece de forma natural al norte del r√≠o Duero.

Distribuci√≥n del Corzo en Espa√ĪaHa experimentado una gran expansi√≥n en los Sistemas Ib√©rico y Central, penetrando hasta la parte m√°s occidental de Las Batuecas. Se ha expandido asimismo en las sierras de Cameros, La Demanda y Urbi√≥n, ocupa las provincias de Burgos, Soria y La Rioja, la vertiente aragonesa del Moncayo y la Submeseta Norte, habi√©ndose localizado en varios municipios de la provincia de Valladolid. Tambi√©n en Guadalajara ha ampliado su distribuci√≥n y se ha expandido desde el Sistema Central hacia la Serran√≠a de Cuenca. En el sur peninsular s√≥lo las poblaciones de corzos de los Montes de Toledo parecen estar experimentando una cierta expansi√≥n.

Al sur del Guadiana las poblaciones de Sierra Morena se localizan en el suroeste de Ciudad Real, penetrando en la provincia de Badajoz y de manera puntual en la confluencia con las provincias de C√≥rdoba y Ja√©n. Las poblaciones de C√°diz y M√°laga se mantienen estables, aunque a densidades relativamente bajas comparadas con el resto de poblaciones espa√Īolas. Ya hay citas de su presencia en la provincia de Granada.

Los tama√Īos poblacionales en Espa√Īa fluct√ļan entre valores de densidad pr√≥ximos a los 20 individuos por kil√≥metro cuadrado en las monta√Īas cant√°bricas y valores que no superan los 2 individuos por kil√≥metro cuadrado en algunos puntos de las sierras de C√°diz y M√°laga. Las poblaciones del centro y norte peninsular han experimentado un crecimiento durante la √ļltima d√©cada, acompa√Īado de una expansi√≥n desde las zonas monta√Īosas hacia la periferia de zonas agr√≠colas. Aunque no es una especie amenazada, el traslado incontrolado de ejemplares con la intenci√≥n de efectuar repoblaciones puede conducir a la p√©rdida de las caracter√≠sticas gen√©ticas y ecol√≥gicas de las poblaciones aut√≥ctonas.

EL CORZO MORISCO, UN NUEVO FENOTIPO

tras-el-corzo-12Pertenece a una población genéticamente diferente al resto de poblaciones ibéricas (ha sido ratificado por el CSIC en el VII Congreso Europeo del Corzo, en Jerez, 2005) Se destaca el reconocimiento de esta nueva categoría de trofeos para corzo (Capreolus capreolus) en el flamante Manual CIC con un nuevo fenotipo: Corzo andaluz (C. c. capreolus, syn. garganta) El reconocimiento de este fenotipo distinto se basa en una gran cantidad de literatura científica y en los estudios disponibles hasta la fecha de la comunidad autónoma de Andalucía.

El ecotipo corzo andaluz se produce en las sierras de C√°diz-M√°laga, en particular en las dos √°reas de gesti√≥n de Los Alcornocales y Ronda-Grazalema.¬†Mientras que en el nuevo Manual CIC sobre la evaluaci√≥n y medici√≥n de los trofeos de caza se reconoce esta categor√≠a separada de trofeo, los par√°metros de medallas ser√°n id√©nticos a los del corzo europeo com√ļn (C. c. capreolus).

 Félix Sánchez Montes

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