El Pointer sus enfermedades y soluciones veterinarias
10 julio, 2017 Trofeocaza . 588 Visualizaciones

Veterinaria

El Pointer sus enfermedades y soluciones veterinarias

La aparición en el pecho del Pointer de un “colgajo” de piel con un tamaño considerable es uno de los problemas de salud más frecuentes en esta raza. A esta patología se la denomina cayo esternal y, normalmente, no suele tener mayor relevancia que la estética.

Se trata de placas de aspecto redondo u ovalado que se forman en el esternón, justo donde apoya contra el suelo. Es una patología de la piel considerada un defecto de queratinización, es decir, aumenta la queratina en los estratos de la piel dándole un aspecto prominente, duro y rugoso.

Los cayos más frecuentes, y también más grandes, se producen en la zona esternal, pero pueden aparecer en cualquier otro sitio en el que un área dura y ósea contacte con el suelo frecuentemente. Por ello, no es raro que aparezcan en las prominencias de los huesos de la cadera, o en los huesos del tarso (los corvejones).

La aparición de este problema en estos puntos concretos induce a pensar que su origen se debe a que la piel de estas zonas sufre traumatismos cada vez que el perro se tumba.

Precisamente, en estas zonas la piel se ve expuesta a más presión de la habitual cuando el perro se tumba, ya que apenas tiene tejido subcutáneo, que es el que permite “amortiguar” el peso del animal. Ello provoca isquemia (falta de irrigación sanguínea) e inflamación, y la respuesta natural de la piel es la hiperqueratinización como medida de protección.

ALGO “NORMAL”

Casi todos los perros presentan cayos, más o menos grandes, a nivel de los codos. En algunos son bilaterales y en otros sólo aparecen en un codo, dependiendo de la tendencia del perro a tumbarse sobre los dos lados o sobre uno.

En cambio, los cayos esternales los vemos de manera muy frecuente en los perros en los que confluyen determinadas circunstancias. La primera de ellas es el pelo.

El pelo es un factor muy importante de protección de la piel, por lo que los cayos se dan con mayor frecuencia en los perros de pelo muy corto, como el pointer, y son muy raros en los perros de pelo denso o largo.

Tienden a ser más frecuentes cuanto más grande es el perro, ya que la isquemia de la piel es mayor que en los perros de mayor tamaño. Por lo tanto, el peso es el siguiente factor a considerar. También tiene mucha importancia el lugar donde el perro se tumba o duerme.

Los suelos duros y abrasivos, muy especialmente el cemento, ladrillo o madera, tienden a formar muchos más cayos que los suelos blandos. Por ello, los perros que viven en perrera son los que más padecen este problema. Los que se encuentran en pisos, especialmente si el suelo en el que viven tiene muchas alfombras o esta enmoquetado, suelen librarse de ello.

También parece que los perros de colores que llamamos sólidos, es decir, uniformes, sin manchas, especialmente negros, marrones o blancos, son más delicados de piel y, por lo tanto, más predispuestos a padecer este problema.

¿TIENE SOLUCIÓN?

En primer lugar hay que reseñar que no es un problema patológico en sí, sino una simple reacción, una adaptación a una situación de “maltrato” de la piel. Por lo tanto, vamos a aventurar que en la mayoría de los casos es un problema puramente estético, y por ello no requiere tratamiento.

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Los cayos tienen una superficie rugosa, llena de grietas, que suelen colonizar las bacterias, provocando así graves infecciones. Es entonces cuando requieren un tratamiento antibiótico.

Sí es importante hacer alguna consideración al respecto. Cuando detectamos la aparición de un cayo esternal, es conveniente revisar el lugar donde alojamos al perro, o mejor dicho, el lugar donde el perro se suele tumbar.

Es interesante poner algún tipo de aislamiento o tejido que amortigüe el peso del perro sobre los puntos de apoyo.

La paja puede ser un buen elemento, aunque en verano nos encontraremos problemas con el tema de las pulgas.

Las colchonetas de espuma también lo son, pero no sé por qué los perros tienen una fuerte tendencia a romperlas en trocitos pequeños y tragarlos.

Con la moqueta, un magnífico amortiguador, ocurre lo mismo, con el importante problema añadido de que cuando la tragan en forma de hilos, se causan un severo daño intestinal que puede incluso provocar la muerte del animal en pocos días.

Tan sólo pensaremos en el tratamiento en caso de complicaciones… y se pueden dar una o varias de estas complicaciones a la vez.

Generalmente, siguen un orden cronológico. Uno de los primeros problemas en aparecer es el aumento del tamaño del cayo. En algunos perros llega a ser considerablemente grande (como una naranja), y aunque en condiciones normales no les molesta, cazando se daña y roza constantemente.

En este caso está indicada su extirpación quirúrgica. Es una operación de poco riesgo, aunque sangre abundantemente, ya que son lesiones muy irrigadas. También es importante saber que el cayo volverá a salir, a menos de que corrijamos su origen, es decir, que el lugar donde el perro se tumba sea blando.

Como decía al principio, los cayos tienen una superficie rugosa, llena de grietas. Las bacterias colonizan estas zonas y con frecuencia provocan infecciones. Entonces requieren un tratamiento antibiótico, como cualquier infección de piel.

Si la infección es reincidente, también habría que pensar en el tratamiento quirúrgico para extirpar el cayo.

Si quieres conocer a fondo todas las características de “El Pointer” consulta su ficha 

Juan J. García Estevez

Consultorio Veterinario Trofeo Caza.

El veterinario de Trofeo Caza, Juan J. García Estévez responderá a todas las preguntas, relacionadas con vuestro fiel compañero de caza, que nos enviéis a veterinario@trofeocaza.com

Las respuestas se publicarán en la revista Trofeo Caza como en la sección Perros de Caza de www.trofeocaza.com así ayudaremos a otras personas que tengan las mismas dudas.

¡No te quedes con la duda nuestro veterinario responde!

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