Factores clave para entrenar a un buen perro de caza
13 Diciembre, 2016 Trofeocaza . 983 Visualizaciones

Adiestramiento Perros de caza

Factores clave para entrenar a un buen perro de caza

¬ŅNo les pasa a ustedes que, cuando creen que dominan algo, cometen fallos injustificables? En la caza se da mucho. Cuando piensas que disparas medianamente bien, fallas la perdiz que sale cerca, de cola, pesada y lenta, a muestra de perro, o el guarro parado a cinco metros en medio de un cortadero. Personalmente, pienso que son curas de humildad, que nos vuelven a poner los pies en el suelo y en nuestro sitio.

Y voy a empezar precisamente por eso, por una cura de humildad. Tengo que reconocer que a pesar de los a√Īos que llevo criando y adiestrando perros, a pesar de mis conocimientos como veterinario y de haber estado en el campo cazando desde que tengo uso de raz√≥n, mis perros son los peores. ¬ŅPor qu√© ocurre esto?

UN BUEN PERRO DE CAZA

He comentado en muchas ocasiones que un buen perro de caza se basa en tres pilares. En primer lugar, la gen√©tica. Si un cachorro no cuenta con buenos genes, probablemente no sea un buen perro de caza, por lo tanto, lo primero que tendremos en cuenta es precisamente eso, el origen del perro. Y en lo referente a esto yo siempre he dispuesto de los mejores. Como dec√≠a antes, llevo muchos a√Īos criando perros de caza y seleccion√°ndolos con criterios funcionales basados en t√©cnicas cient√≠ficas de mejora gen√©tica. Adem√°s, dispon√≠a de camadas enteras para someterlas a diferentes pruebas de calidad para saber cu√°l era el mejor cachorro y quedarme con √©l. Con seguridad he dispuesto de los mejores ejemplares de las mejores camadas.

El segundo punto importante es la sociabilizaci√≥n, es decir, todo lo que pasa de los 20 a los 90 d√≠as de vida del cachorro y que van a marcar en gran medida su car√°cter y forma de ser. Tambi√©n dispongo de las mejores instalaciones para ello. Vivo en el campo, en plena naturaleza, y tengo otros perros, gallinas, caballos, etc., todo lo necesario para que un cachorro de caza se cr√≠e en un entorno propicio. Adem√°s, desde peque√Īos los expongo a disparos, ruidos, coches‚Ķ Por ello, contamos tambi√©n con que mis cachorros est√°n bien sociabilizados y, de hecho, son alegres, extrovertidos, un poco descarados y muy predispuestos a aprender, todas las consecuencias de una buena sociabilizaci√≥n.

Por √ļltimo, un perro de caza que se precie debe tener una buena educaci√≥n y un buen entrenamiento para que sus dotes sean √ļtiles al cazador que lo maneja y utiliza. Desde los a√Īos en los que estudi√© la carrera me interes√© mucho por la etolog√≠a y el adiestramiento canino. Pude conseguir algunos libros de autores americanos realmente interesantes y que, con un adelanto de m√°s de 60 a√Īos, ya comenzaban a utilizar las t√©cnicas modernas que aplican los mejores adiestradores en la actualidad.

Mis perros llevan una educaci√≥n basada en el conocimiento de sus necesidades sicol√≥gicas, siempre utilizando sus instintos naturales a favor del adiestramiento, y nunca con fuerza, castigos o electroshock, es decir, los populares collares el√©ctricos ‚Äúeducativos‚ÄĚ. Con ello obtengo perros absolutamente entregados a su due√Īo, siempre dispuestos a trabajar, a trabajar bien y a aprender constantemente.

ENTONCES, ¬ŅPOR QU√Č MIS PERROS SON LOS PEORES?

Hace a√Īos mi amigo V√≠ctor Cotera de Llanes (Asturias), uno de los m√°s antiguos criadores de Sabueso Espa√Īol, me regal√≥ una cachorra muy t√≠pica de su l√≠nea. Con ella cr√≠e una preciosa camada, de la cual eleg√≠ la mejor cachorra de todas, una perra corpulenta y bonita que destacaba desde que naci√≥. Desde peque√Īa le dediqu√© horas, sac√°ndola por la noche al campo para estimularla con rastros frescos y vivos. Recuerdo que cuando la perra ten√≠a siete meses, la llev√© de caza a una finca de liebres en la provincia de √Āvila. En los p√°ramos de la sierra puedes ver las actuaciones de las liebres y las dificultades en los rastros que tienen que superar los sabuesos de pisada. Aquella cachorrita lo hizo de maravilla y dio un espect√°culo a todos los que la est√°bamos observando.

Tambi√©n mi amigo Carlos Contera, conocido veterinario y recuperador del pach√≥n navarro con el afijo ‚ÄúAlaj√ļ‚ÄĚ, hace tiempo me regal√≥ una perra. De nuevo, hice una camada con el mejor macho disponible en el momento y nacieron unos cachorros entre los cuales eleg√≠ la mejor perra, ‚ÄúPocha‚ÄĚ, una de las pachonas m√°s bonitas y t√≠picas que he visto nunca. Amable y bondadosa, cari√Īosa hasta la saciedad, obediente y, sobre todo, activa cazadora y una magn√≠fica cobradora. Aunque no suelo practicar la caza menor, dediqu√© tiempo a salir con la perra y a entrenarla. Cuando ten√≠a un a√Īo, vinieron de la televisi√≥n a grabar un programa sobre las palomas de Echalar, y nos pidieron ir con un pach√≥n. La perra lo hizo perfecto y qued√≥ grabado para la posteridad.

Estas dos perras, aunque muy prometedoras de j√≥venes, no remataron siendo buenos ejemplares. La sabuesa, termin√≥ siendo simplemente una perra mediocre. En cambio, sus hermanos fueron realmente buenos. Recuerdo un propietario de uno de ellos que, despu√©s de diez a√Īos desde que se llev√≥ al cachorro, me llam√≥ para decirme que hab√≠a sido el mejor perro de liebre que hab√≠a tenido nunca. Pocha, que sigue en casa y tiene ocho a√Īos, es la misma perra deliciosa y trabajadora, pero su cobro ha cambiado y tiene la boca ‚Äúdura‚ÄĚ, muerde la caza y si puede se la come.

¬ŅPorqu√© ha ocurrido esto en estos dos ejemplares? Pues simplemente por falta de dedicaci√≥n. Cuando la sabuesa lleg√≥ al a√Īo, comenc√© a sacarla muy poco porque coincidi√≥ con una mala √©poca de trabajo. Apenas ten√≠a tiempo libre, y cuando digo esto, me refiero incluso los fines de semana (los perros tienen la mala costumbre de ponerse malos incluso los fines de semana, y esto altera mucho la vida de un veterinario). Fueron a√Īos que coincidieron con muy pocas salidas al campo a cazar y a esta joven perra le cogi√≥ en el peor momento. Su hermano, en manos de una persona con menos conocimientos en educaci√≥n, pero con m√°s tiempo y dedicaci√≥n, result√≥ un buen perro.

A Pocha, le pasó algo similar. Aunque la perra tuvo una buena educación, que sumada a sus buenas dotes, la convirtieron en una magnífica perra joven, como voy poco a la menor la perra no ejercitó sus cualidades y, por lo tanto, no las desarrolló plenamente. Además, como vivo en el campo y pasa mucho tiempo suelta, se ha dedicado a cazar sola, matando algunas piezas y comiéndoselas. Esto ha terminado por provocar una boca dura y la indeseada conducta de comerse la caza. De nuevo, falta de dedicación y el hecho de poder cazar por ella misma sin disciplina terminaron estropeando el excelente cobro que tenía la perra.

Para tener un buen perro de caza hay que dedicarle tiempo, y establecer unos buenos lazos y empatía con él. Un perro al que hemos educado, o al que ha educado un magnífico adiestrador, si luego no le ejercitamos lo aprendido y va cogiendo experiencia, lo perderá poco a poco y, sobre todo, no evolucionará como debe hacerlo o incluso, como ha sucedido con la pachona, involucionará.

Veterinario

Juan J. García Estévez

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