La humanización de los animales
20 Mayo, 2016 1493 Visualizaciones

Reportajes perros de caza

La humanización de los animales

Tratarles como si fueran seres humanos, llegando incluso a disfrazarles¬† como tales, es una pr√°ctica cada vez m√°s habitual en la sociedad actual¬† en la que vivimos. Pero ¬Ņpor qu√© este af√°n por ‚Äúpersonalizar‚ÄĚ a los seres¬† irracionales? ¬ŅQu√© sienten los perros que pasean por la ciudad cubiertos¬† por esos vistosos ropajes que sus due√Īos se empe√Īan en ponerles? Lo¬† analizamos en este interesante art√≠culo.

Vivimos en una sociedad carente de  valores donde la comunicación ideal  es la políticamente correcta, sujeta a  unos parámetros que nos van alienando a todos  mediante los diferentes medios de comunicación.

Y no contentos con ello, los mandamases  del parné son quienes dictan nuestro  devenir personal hasta convertirnos en  esa masa moldeable de la que ya nos puso en  guardia Nicolás Maquiavelo.

Masa que, insisto,¬† moldean los edecanes de las c√ļspides¬† del poder global en funci√≥n de la evoluci√≥n¬† de sus intereses sin prestar la m√°s m√≠nima¬† atenci√≥n al da√Īo moral que infligen a la Humanidad¬† hasta (ya en demasiadas ocasiones)¬† terminar en ese suicidio cuyo n√ļmero tanto¬† se camufla en aras de que no sea emulado¬† por el sost√©n de los grandes intereses, que somos¬† la masa humana que ahora denominan¬† recursos humanos.

Esta situaci√≥n nos empuja a tener un perro¬† en el que descargar toda nuestra adrenalina¬† en forma de un cari√Īo √Īo√Īo que nada tiene¬† que ver con la relaci√≥n ideal entre perros y¬† humanos, pongo por caso.

LOS ANIMALES PARA EL HOMBRE  

En Inglaterra, cuando transfirieron a los hombres del campo a la ciudad con miras a una  industrialización criminal, los obreros no tenían  más que el sueldo y un perro, que, dada  la cultura imperante de la época, lo dedicaban  a las peleas.

Perros que utilizaban como baremo de importancia social en función de las peleas que ganaba.  Mi intención no es la de filosofar o la de  demostrar a nadie mi nivel cultural, pues a mi  edad, uno ya ha dejado tantas cosas por el camino  que, acostumbrado a ello, un servidor  de ustedes ya le ha cogido gusto a caminar  ligero de equipaje.

A estas alturas del viaje, a uno ya no le importa el Mundo ni su maldad.  Y harto de sufrir, ya todo le da igual.

Pero no por eso dejo que me vean llorar a quienes¬† no me perdonaron jam√°s los favores recibidos.¬† Los malvados no son muchos, qu√© va,¬† pero aqu√≠ impera el silencio de los corderos¬† impuesto a trav√©s de sus edecanes escogidos¬† entre los malandrines y dem√°s ‚Äúhijos de sus¬† madres‚ÄĚ, que no son muchos, no, pero uno¬† ya no quiere perder el tiempo con ellos y su¬† t√≥xica maldad.

Uno, a estas alturas de la vida,  les fustiga con el látigo de la indiferencia  a sabiendas de que es el mayor mal que se les  puede causar. Discutir con un tonto es como  dar dos pistolas cargadas a un mono en una  reunión con la luz apagada.

Nunca sabes si va  a disparar al techo o al ordenanza de puertas.  En una sociedad urbanita el hombre no  puede ser feliz viviendo en una celdilla del  gran panal o en esos cubitos iguales pero con  jardín meramente testimonial.

Es imposible¬† aguantar si a esto le unimos que para no pernoctar¬† bajo los puentes del Manzanares (pongo¬† por caso) su vida est√° robotizada y se pasa¬† m√°s tiempo en el ‚ÄúGran Hermano‚ÄĚ que es el¬† trabajo.

Un trabajo donde en alg√ļn momento¬† de su vida laboral el trabajador es acosado¬† por sus jefes, sus compa√Īeros o por sus propios,¬† que me da igual. Al burro de la noria de¬† mi casa cuando le solt√°bamos del palo caminaba¬† en c√≠rculos o se desorientaba.

A los humanos  les pasa igual y su tiempo de ocio está  perfectamente medido y planificado para que  no les dé tiempo para pensar.

¬ŅQU√Č ES EL ANTROPOMORFISMO?¬†

Si el urbanita se parara a pensar sin cambiar su  modus procedendi, daría un giro de 180 grados,  y ese es el estrés del lunes o del final de las vacaciones,  donde se llegan a conocer las parejas,  ya que antes eran unos perfectos desconocidos  con una vida pautada hasta en lo carnal.

Y es entonces cuando llegan las separaciones y¬† el crujir de dientes. Y es entonces cuando tanto¬† el hombre como la mujer est√°n m√°s atrapados¬† en esa red virtual tomando como rehenes¬† a nuestras familias. Familias que para¬† ellos son masa que criamos nosotros para que¬† al final del camino no nos sobre nada, para¬† que ellos puedan aumentar sus bienes seg√ļn¬† les convenga.

Grandes precursores de que esto¬† iba a llegar fueron quienes aquilataron m√°s¬† a la Humanidad a trav√©s del antropomorfismo,¬† que, seg√ļn la RAE, en su primera acepci√≥n¬† dice lo siguiente: Conjunto de creencias o¬† de doctrinas que atribuyen a la divinidad la figura¬† o las cualidades del hombre. Y en su tercera¬† acepci√≥n dice: Tendencia a atribuir rasgos y¬† cualidades humanos a las cosas.¬†

Humanizacion

Vestir a los perros y gatos con ropa como si de humanos se tratasen, es cada vez m√°s com√ļn en nuestra sociedad. ¬ŅPero realmente la necesitan o sufren con ella puesta?

Desde que el hombre fue hombre, siempre¬† valor√≥ en su justa medida a los animales de¬† los que depend√≠a y sigue dependiendo despu√©s¬† de sacrificarles o de utilizarles como semovientes¬† para su trabajo u otros menesteres.¬† De ello dan fe las primeras pinturas rupestres.¬† Esopo se sirvi√≥ de los animales dom√©sticos¬† y silvestres para sus f√°bulas. Pero dando¬† un salto tremendo en el tiempo nos vamos¬† al fabulista Samaniego, o sea, a F√©lix Mar√≠a¬† Seraf√≠n S√°nchez de Samaniego Zabala¬† (Laguardia, √Ālava, 12 de octubre de 1745-¬† ib√≠dem, 11 de agosto de 1801), de quien, por¬† haber cazado en las que fueron sus fincas y¬† por razones de cargo, tengo toda su obra y¬† hasta la he rele√≠do. Una vez citado Samaniego,¬† no voy a olvidarme del fabulista Iriarte, o¬† sea, de Tom√°s de Iriarte y Nieves Ravelo¬† (Puerto de la Cruz (Tenerife), 18 de septiembre¬† de 1750-Madrid, 17 de septiembre¬† de 1791). Podr√≠a citarles a muchos grandes¬† escritores que basaron sus obras en los animales¬† rozando o traspasando la fina l√≠nea del¬† antropomorfismo. Pero vamos a dejarlo aqu√≠¬† o tendr√© que escribir este art√≠culo por cap√≠tulos¬† dada su magna introducci√≥n.

¬ŅPOR QU√Č SE LES VISTE COMO HUMANOS?

El colmo de la estulticia y de la insolidaridad  viene de la mano de quienes humanizan a los  animales con aspavientos tales como vestirles  con ropa confeccionada al efecto (una industria  puntera donde hay en juego muchos millones).  Les visten como si se tratara de personas  racionales.

Sepan que el perro no suda  y que esos ropajes en invierno no hacen más  que perjudicarle, pues yo les he visto dormir  sobre los montones de nieve y como si nada.  Sepan que los perros cambian tanto el pelo  como la piel en función del clima que esperan.

Pero si les acostumbramos a llevar defensas¬† adicionales, el d√≠a de ma√Īana, cuando no¬† dispongan de ellas, coger√°n los mismos catarros¬† que nosotros. Quienes humanizan a los¬† animales lo hacen (por regla general) para llenar¬† su vac√≠o existencial, pero no lo hacen por¬† un amor in aeternum al animal.

Así, cuando  encuentran un sustituto al amor canino, no  dudan en relegarlos a un segundo lugar, abandonarlos  o llevarlos a la perrera más próxima  derramando lágrimas por la imposibilidad de  vivir con el animal.

Yo entiendo que si uno  quiere convivir con un animal en una de estas  celdillas o cubos en los que vivimos en la  ciudad, hay que estar dispuesto a sacarle tres  veces al día y recoger sus heces.

Pero lo más  importante de todo ello es que diariamente  pueda hacer ejercicio el animal… y en la ciudad  hay que llevarles atados como si de fieras  peligrosas se tratara. Es por lo que la ridiculez  de las modas textiles forman un conjunto tan  artificial como de mal gusto y hasta de crueldad  que percibimos nosotros y repercutimos  sobre el animal.

Escribiendo sobre este tema, no puedo dejar¬† de pensar en esos canes que pasan su vida¬† atados cuidando una propiedad de arrabal¬† o de villorrio de la Espa√Īa profunda. Dijeron¬† que iba a estar prohibido el malestar animal.

Yo no veo tal prohibición por ninguna parte.  Tampoco hay las suficientes perreras donde  uno pueda tener los canes con dignidad a  unos precios asequibles a fin de no propiciar  esos casos de crueldad animal.

Y desgraciadamente, el abandono¬† Mis ya cansados ojos han visto a perros abandonados¬† organizados en cuadrillas c√≥mo se¬† zampaban reses en las nevadas de este a√Īo y¬† arrugar el hocico al acercarme para fotografiarlos.¬† Pero no tienen la culpa ellos. No. Tiene la¬† culpa quien los reparti√≥ como ‚Äúcojonosoluci√≥n‚Ä̬† contra el lobo. Ahora dicen que los burros¬† son la mejor defensa.

¬°Pero si todo reba√Īo¬† que se precie en Castilla siempre llev√≥ al burro con las alforjas! Es muy cierto que percibe¬† al lobo mucho antes que los perros y enseguida¬† avisa al pastor. Sepan que el burro es uno¬† de los animales m√°s inteligentes, cari√Īosos y¬† fieles del Mundo.

Tambi√©n es un verdadero sinvergonz√≥n como¬† le coja man√≠a a alguno, y hasta muerde y¬† todo. En los reba√Īos quiere a las ovejas como¬† propias, y si alg√ļn perro las ataca, demasiado¬† enseguida le endosa una coz cuando le pilla¬† descuidado.

Un mundo pastoril que empezaron¬† carg√°ndose los caminos de la Mesta y¬† ahora quieren estabular todas las ovejas de Espa√Īa¬† para facilitar los controles de cara a una¬† pandemia.¬† Miren ustedes, los perros m√°s felices que¬† conozco son los de los pastores y los de los¬† ciegos, pues es tal la compenetraci√≥n entre¬† perro y humano que, en innumerables ocasiones,¬† cuando se muere el due√Īo pasa a ser¬† difunto el animal por inanici√≥n o a trav√©s de¬† esa farmacolog√≠a herbaria que tan bien conoce¬† todo animal a excepci√≥n del hombre.

Alguno me dir√° que tambi√©n se humanizan¬† los seres vegetales. Cierto, pero despu√©s de releer¬† El Bosque Animado, de Wenceslao Fern√°ndez¬† Fl√≥rez (La Coru√Īa, 11 de febrero de¬† 1885-Madrid, 29 de abril de 1964), no me da¬† por criticar, pues me he encontrado con tanto¬† ‚Äúposte telegr√°fico‚ÄĚ en mi vida que el citado¬† libro ha pasado a ser uno de los que no me¬† desprender√≠a de √©l jam√°s.

Y por supuesto, las  parábolas de los Santos Evangelios son respetuosas  con la Biodiversidad y nos sirven de  ejemplo con independencia de la religión de  cada cual.  Resumiendo: dejen a los animales silvestres  en el campo capturando sólo los que sobrepasen  la capacidad del medio y traten a cada  animal doméstico con la debida bonhomía,  propiciándoles comodidad y bienestar sin ridiculeces  crueles como la de humanizarlos.

S√© que TROFEO es una revista que leen¬† muchos intelectuales, y no me parece mal,¬† pero he preferido elaborar un art√≠culo para¬† que lo entendieran las gentes con las que departo¬† por nuestros bellos campos de Espa√Īa.

Ustedes me perdonar√°n, pero si me lo piden,¬† es un tema en el que puedo profundizar para¬† ponerme al nivel cultural que consideren¬† oportuno en una Espa√Īa rica en hombres inteligentes,¬† a quienes si carecen de parn√©, no¬† pueden adquirir el know-how que tanto necesitamos¬† para salir de una crisis que evite el¬† sufrimiento de las capas m√°s desfavorecidas¬† de este nuestro ‚Äúruedo ib√©rico‚ÄĚ.

Esto viene a¬† cuento de que no he citado al impostor Konrad¬† Lorenz, quien escribi√≥ que, al igual que¬† el Rey Salom√≥n, √©l, el muy pazguato, tambi√©n¬† hablaba con las bestias, los peces y los p√°jaros.¬† Un sujeto que con cuentos y apa√Īos ha¬† hecho mucho da√Īo. Ah, dejo para otra ocasi√≥n¬† a la cerdita Pepa Pig.¬†

EL MAL DE WALT DISNEY

El colmo del antropomorfismo llevado¬† a sus √ļltimas consecuencias de alienaci√≥n¬† a la Humanidad propiciando el¬† desconocimiento de las especies vino¬† de la mano de autores tales como¬† Walt Disney, quien, bas√°ndose en dibujos¬† sensibleros y en una propaganda¬† americana a nivel mundial, escondi√≥¬† la vida natural de los animales hasta¬† hacer ignorar a los urbanitas que las¬† gallinas ponen huevos por el ano o¬† que la carne que nos comemos es¬† la de los hijos de las vacas.

Es más, la  crueldad humana llega a situaciones  tales que les hacen vivir a los animales  de forma estabulada como si de productos  férreos se tratara. Y los pobres,  por no tener libertad, no pueden ni  fornicar, pues se reproducen por inseminación  artificial.

Pero el colmo de la maldad llega a¬† su c√ļlmen cuando construyen granjas¬† de cuento para las visitas escolares.¬† Nada que ver con la triste y cruda¬† realidad.

Y cuando el hombre quiere¬† hacer lo que vio hacer a sus generaciones¬† viejas dejando a los animales¬† en libertad, las autoridades, rodeadas¬† de los m√°s bobalicones del lugar,¬† dejan crecer las manadas de lobos¬† desmesuradamente o no dimensionan¬† debidamente las buitreras para que se¬† vayan con la m√ļsica a otra parte y as√≠¬† llenar los montes de monocultivos tales¬† como el eucaliptus o el pino insignis¬† (pinus radiata), pero no protesta nadie¬† debido a que una pandilla de golfos¬† bien remunerados, tal y como se ha¬† demostrado debidamente, no dejan¬† en paz a quienes dicen ‚Äúesta boca¬† es m√≠a‚ÄĚ refiri√©ndose a los buitres o a¬† los lobos.

Sinvergonzones e ignorantes¬† que conocen una parte del elefante¬† pero no su totalidad. P√≠caros malsanos¬† que, no contentos con tama√Īa desfachatez,¬† hasta escriben libros los unos¬† y estudios los otros sin que un √°rbitro¬† cultural les diga la verdad de lo que¬† ignoran.

Yo he visto re√≠rse de ellos y¬† de nosotros a ‚Äúcr√°neos privilegiados‚Ä̬† que ten√≠an que velar por que nuestros¬† universitarios tuvieran un conocimiento¬† arm√≥nico y extenso que no les convirtiera¬† en especialistas de esos que saben¬† mucho sobre poco para terminar¬† sabi√©ndolo todo sobre nada.

Texto y fotos: Miguel √Āngel Romero Ru√≠z

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