Los gansos del norte
19 Abril, 2017 Trofeocaza . 77 Visualizaciones

Javier Hidalgo Opinión

Los gansos del norte

Mientras escribo estas líneas, me dicen que ya se han visto los primeros ánsares en la marisma. Está todo terriblemente seco, habrán tenido que ir a instalarse en los arrozales a la espera de las primeras aguas. También hace unos días oímos las primeras grullas, pero estas en Extremadura; un grupo de unas veinticinco en clara actitud de recién llegadas, volando alto sobre unas dehesas muy cubiertas de pasto seco, producto de las excepcionales lluvias de la primavera pasada.

La que se conoce como poblaci√≥n eurooccidental de de √°nsar com√ļn, Anser anser, invernaba pr√°cticamente en su totalidad en los a√Īos ochenta del siglo pasado en las marismas del Guadalquivir. Por entonces se estimaba su censo en unos 100.000 individuos, que en septiembre comenzaban el √©xodo desde sus cuarteles de cr√≠a e iniciaban la ruta migratoria atl√°ntica, siguiendo las costas occidentales europeas hasta llegar a la pen√≠nsula ib√©rica, donde por entonces las primeras citas del oto√Īo eran m√°s tempranas que ahora. Esta era y sigue siendo la √ļnica especie de ganso que ha estado siempre presente en Espa√Īa, aunque como invernante y nunca como reproductor. No obstante se recogen constantemente menciones de las dem√°s especies, como el √°nsar piquicorto, el campestre, los caretos grande y chico, las barnaclas, etc., aunque siempre de forma espor√°dica y ejemplares sueltos.

Desde aquella √©poca, el comportamiento del √°nsar com√ļn y su estatus poblacional han cambiado notablemente. Por una parte su censo ha aumentado hasta unos 600.000 individuos y por otra su actitud migratoria var√≠a notablemente de aquella que mostraba a mitad del siglo pasado. Como queda dicho arriba, inician la migraci√≥n posnupcial m√°s tarde, llegando aqu√≠ dos semanas despu√©s de lo que sol√≠an, y parece que retornan en primavera con mayor antelaci√≥n.

Ya no vienen todos ellos al humedal andaluz sino que se reparten en un amplio segmento latitudinal de invernada, que abarca desde Suecia hasta el sur de Espa√Īa. M√°s que la disponibilidad de alimento, parece que es el calentamiento clim√°tico ‚Äďse ha constatado una subida de casi 1‚ÄȬļC¬† en la temperatura media desde 1880‚Äď el que condiciona este cambio, un fen√≥meno hoy d√≠a universalmente aceptado y que tambi√©n afecta a otras muchas especies de seres vivos.

En aquellas √©pocas pasadas, los √°nsares eran muy esquivos y por ello se refugiaban en la inaccesible marisma. Se los cazaba bastante, aunque nunca los efectos de la caza supusieron un menoscabo para la poblaci√≥n. Hoy d√≠a, la protecci√≥n de que gozan en los pa√≠ses donde cr√≠an ha disparado el crecimiento del n√ļmero total de efectivos, que, por otra parte, han ampliado sus √°reas de alimentaci√≥n a zonas agr√≠colas, como cultivos de cereales, patata, remolacha, soja, etc., que encuentran a lo largo de unos 3000 km de la¬† franja atl√°ntica europea.

Todos estos cambios habidos durante los √ļltimos treinta a√Īos han sido estudiados por Andy Green y un grupo de colaboradores, y los resultados del estudio se han publicado en PLOS ONE. El trabajo se ha basado en el tratamiento de una extensa base de datos de los frecuentes censos a que ha estado sometida esta especie y en la relaci√≥n de la misma con el cambio clim√°tico y la disponibilidad de alimento en todo el recorrido de su ruta migratoria.

En √©l se exponen con argumentos cient√≠ficos las alteraciones en el comportamiento migratorio del √°nsar, las mismas que durante el periodo de estudio ven√≠an observando los ornit√≥logos y los cazadores. El calentamiento global y la intensificaci√≥n de la agricultura, junto con la creaci√≥n de espacios protegidos y reservas, han permitido que el √°nsar com√ļn ya no inverne en un √ļnico punto ‚Äďlas marismas b√©ticas‚Äď, como en el siglo XX, sino que haya expandido su zona de invernada¬† en una l√≠nea de 2700 kil√≥metros desde el sur de Suecia hasta la boca del Guadalquivir.

En el pasado los √°nsares solo se alimentaban en sistemas naturales, mientras que ahora la gran mayor√≠a de ellos depende de los cultivos agr√≠colas, a algunos de los cuales infringen serios da√Īos, como los campos de patata y colza de Escocia, donde la Administraci√≥n p√ļblica tiene establecidas unas justas compensaciones para los agricultores.

El estudio de Andy Green et al. menciona que no hay evidencia de que la caza haya influido en sus costumbres migratorias, ni por supuesto que sea un factor limitante de la poblaci√≥n. Anser anser ha sido siempre, y lo contin√ļa siendo, una especie muy atractiva para los cazadores. Durante los a√Īos setenta se estimaba un total de 10.000 √°nsares cazados a lo largo de la franja migratoria cada a√Īo. Treinta a√Īos despu√©s se estima el total cazado en unos 100.000 ejemplares.

En pa√≠ses como Holanda se ha eliminado otro buen n√ļmero de ellos como pr√°ctica de manejo de la poblaci√≥n. Mientras tanto, en las marismas del Guadalquivir la presi√≥n de la caza se ha reducido debido a un aumento de las zonas protegidas, a una limitaci√≥n en el n√ļmero de d√≠as de caza durante la temporada, y a la fijaci√≥n de un cupo por cazador y d√≠a (¬Ņpara qu√©?). Ello, sin embargo, no ha conducido a un aumento de la poblaci√≥n invernante de gansos en este tradicional paraje, lo que claramente indica que no hay interrelaci√≥n alguna en este caso entre la presi√≥n cineg√©tica y la tendencia poblacional o la latitud de invernada.

Javier Hidalgo

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