Montear con escopeta
30 enero, 2017 Trofeocaza . 1437 Visualizaciones

Reportajes armas y municiones

Montear con escopeta

Distancias de tiro, armas y tipos de bala

Por tradición, por el tipo de terreno a batir e incluso por ser obligatorio su uso, son bastantes las monterías que se organizan actualmente donde se impone o se aconseja el uso de la escopeta. En este artículo, tres expertos en caza y armas narran sus experiencias y proporcionan al lector valiosos consejos sobre el uso de balas y armas en esta modalidad. 

El tiro con escopeta a las reses es, al menos para el que esto suscribe, la manera más bonita y noble que existe, pues nos obliga a hacer fuego a distancias muy cortas (yo diría que de no más de 50 metros), cumpliendo así la máxima de dejarlas llegar a jurisdicción y ver detalles en el impacto que con el rifle, a distancias normales de uso, ni intuiríamos.

Por otro lado, por gusto, tradición u obligación son bastantes las monterías donde se impone o aconseja el uso de la escopeta como parte de un ritual purista que comparto plenamente.

El primer problema y principal que tienen estas monterías, sin ser el único como luego veremos, es que no se suelen poner los puestos donde se debería para poder tirar con este tipo de arma. No se suelen poner o no se saben poner, que esa es otra, y eso vale para guardas, dueños de cotos y orgánicos. Lo que antes era lo normal, un arte que se adquiría por obligación, pues casi todo el mundo tiraba con escopeta, se ha perdido excepto en muy pocos casos de personal con bastantes años encima. Estos pasos, y nunca mejor dicho para distinguirlos de los puestos al uso, se ponían en veredas probadamente querenciosas y muy tomadas; en gateras entre salsas de arroyos o entre peñascos de la cuerda, en cruces de ríos donde a un lado y otro existían desbarraderos rocosos de paso imposible para las reses, e incluso en las traviesas, donde si se iba una res ya la tiraría otro.

¿Que eran pasos feos? Pues depende de cómo se mire. Lo que sí es cierto es que eran pasos buenos… y dejémonos de gaitas.

En Córdoba, antaño era muy frecuente ver armadas aparentemente descabaladas, donde se ponía una escopeta y hasta la siguiente lo mismo te tirabas andando media hora; luego venían tres muy juntitas aunque siempre desenfiladas, pues por fortuna los cortaderos son rarísimos, y así sucesivamente. Claro, las escopetas se colocaban en los pasos naturales y la res te pasaba tan cerca que si te quedabas sin balas siempre podías probar suerte tirándole la escopeta al marrano de turno.

CAÑONES “SLUG” PARA BALA

Otro tema muy importante pero prácticamente en desuso en estas tierras del sur (ayudado en gran parte por los rifles de batida) es el de los cañones “slug” con todos sus elementos de puntería, incluidos los visores holográficos de punto rojo, tanto de ánima lisa como rayados, de los que dicen (pues nunca he tirado con estos últimos) que son increíbles con balas de buena calidad.

Yo sí usé mucho durante dos años un cañón “slug” de ánima lisa colocado en una semiautomática FN “Pluma” de muelles, y puedo asegurar que disparar con él era como el día y la noche comparado con mi escopetón Zabala yuxtapuesta, e incluso con la Sarasqueta del 20 que tiraba fantásticamente. ¡Cuántas reses cobré, Dios mío! He visto utilizar mucho estos cañones en Marruecos, donde la ley impide a la “plebe” usar rifles, e imagino que se utilizarán en el norte español. Son una opción magnífica.

MÁS EMOCIONANTE, SEGURA Y ROMÁNTICA

Montear es una de las formas más tradicionales de caza de la que por fortuna podemos seguir disfrutando en nuestros días. Considero toda una gran suerte la posibilidad de continuar saboreando una manera de cazar tan ancestral, de la que singulares y reconocidos monteros como el rey Alfonso XI, el Conde de Yebes o Antonio Covarsí nos han dejado plasmada en sus escritos. Pero, inevitablemente, todo avanza y todo evoluciona y nuestra montería no iba a ser menos… y en ciertos aspectos también se renueva. Actualmente es impensable montear como se cazaba siglos atrás.

La evolución de las armas se hace cada año más patente y en nuestras actuales monterías, temporada tras temporada, podemos observar nuevos rifles semiautomáticos o de cerrojo con innovadores sistemas rectilíneos, todos ellos ataviados con visores que nos permiten disparar a piezas de caza de una forma que hace poco más de medio siglo era algo impensable.

Pero no siempre se montea con rifle. Últimamente están volviendo a organizarse  monterías en las que cazar con escopeta es una imposición. Y sinceramente, tiene su aquél eso de montear con escopeta, porque con este arma todos sabemos que la distancia efectiva de disparo se ve reducida considerablemente, si bien, utilizándola dentro de su distancia adecuada, poco o nada tiene que envidiarle en efectividad a los rifles. Los proyectiles de escopeta del calibre 12-70 suelen pesar entre 28 y 39 gramos, alcanzan una velocidad que suele superar los 400 m/s y a corta distancia liberan una gran cantidad de energía cinética, siendo tan efectivos o más que cualquiera de los rifles que estamos acostumbrados a ver habitualmente en nuestras monterías.

Por otro lado, cazar con escopeta es más seguro. Asistir a una montería en la que sabes que todos los monteros utilizan escopetas te da cierto grado de tranquilidad al saber que tienes menos posibilidades de tener algún percance con una bala venida de Dios sabe donde. Pero, es más, si la montería tiene sus puestos justos, el organizador debe haber colocado los puestos en sus pasos más querenciosos, teniendo nosotros una posición cierta mente franca para jugarle el lance a los animales, pero dándole a su vez más posibilidades de huida por el ya citado menor alcance de estas armas.

Pero… ¡cuidado! Las balas de escopetas también rebotan, también se fragmentan y también nos pueden jugar una muy mala pasada si no somos cautelosos. Por eso, monteemos con un tipo de arma u otro, siempre debemos de mantener las mismas precauciones.

Actualmente disponemos de diferentes tipos de modernas escopetas de gran calidad en su inmensa mayoría.

Pero si montear con escopeta repetidora o superpuesta tiene su “romanticismo”, hacerlo con una yuxtapuesta lo tiene aún más. Las escopetas yuxtapuestas, “planas” o “paralelas”, que es como habitualmente todos las conocemos, suelen marcar una pequeña nota de distinción y calidad.

En nuestro país tenemos y tuvimos grandes armeros que hicieron excelentísimas escopetas yuxtapuestas, como pueden ser Arrieta, Grulla, AYA, Víctor Sarasqueta, Garbi, etc. Escopetas que en muchas ocasiones son poco menos que joyas que en nuestras manos cobran vida y son parte de nosotros.

IMPRESIONANTE: ADELANTAR EL TIRO

Llegado el momento del tiro, hemos de tener en cuenta lo que dice un amigo: “Estas balas corren muy poco”. Por lo tanto, a nada que la res se encuentre un poco lejos y aunque solo vaya al paso (y sobre todo al trote cochinero si de un jabalí de trata) habremos de correrle la mano adelantando la puntería, a veces casi un cuerpo por delante, y no pararemos la mano izquierda, la que manda, jamás. Aquí los buenos tiradores de menor, sobre todo los habituados a la caza del conejo, contarán con una gran ventaja.

Ojo que no estoy ni insinuando que no se apunte, porque si a las desventajas de estas armas y proyectiles le añadimos fiarnos de nuestra habilidad, nuestros fracasos se sucederán. Especial atención hemos de poner en enrasar la solista del cañón y meterles la bolilla más o menos en su sitio porque a menudo el punto de mira nos tapará la res casi por completo. Lo demás es ponernos a rezar para que la bala vaya por su sitio. Tengan en cuenta que las agrupaciones con balas de escopeta y cañones lisos a más de 30 metros, y hablo de mi pobre experiencia, son pésimas.

HAY QUE UTILIZAR CARTUCHOS ADECUADOS

Tocaremos ahora el tema del cartucho de bala a utilizar. Hay verdaderas maravillas en este tipo de munición y casi todas las casas fabrican productos de calidad (y lo digo yo que empecé tirando antiguos cartuchos de cartón con más años que Matusalén y que lo único bueno que tenían era el maravilloso olor a pólvora que dejaban al oler su interior), pero, ya puestos, os diré mis preferencias sin extenderme. Si he de tirar con mi escopeta habitual, una Franchi Prestige de chokes exteriores que no quito jamás, la elección es muy sencilla: las Sauvestre, con forma de flecha y con un protector plástico para no dañar el cañón, hacen verdaderas maravillas con el único inconveniente de que considero que paran mucho menos que las clásicas, pues cargan 26 “gramitos” de nada en calibre 12-70.

Este pasado verano, recechando con luna, cobré un cochino a la que a mí me pareció una gran distancia (unos 75 metros), aunque hube de repetirle para asegurar. El bicho no terminaba de doblar y eso que tenía un buen tiro de pulmones. La segunda fue al codillo, y esos dos tiros sin apoyo me convencieron de sus bondades.

Si he de tirar con cualquiera de las otras escopetas de mi armero, una Benelli 121, una Zabala yuxtapuesta y una maravilla del 16, marca Tigre, gemela a la del admirado Delibes, tiro siempre las sempiternas FN Brenneke, contundentes y fiables.

Con esta bala he hecho verdaderas cosas raras, como una jornada que ya narré en TROFEO en mayo de 2010 y repetí por lo curioso en mi libro “40 años monteando narrados en primera persona”. Tras cobrar en un rango decente un muy buen venado y poco después hacer un doblete, se me terciaron otros dos a muy corta distancia e hice una carambola de libro, pasando al primero por el codillo y arriñonando al segundo. De verdad que aluciné, y más a mis 16 años. Usé entonces con la FN de muelles y cañón “slug” liso.

En otra ocasión estas balas casi me dejan por mentiroso. Ya lo he referido en anteriores ocasiones pero sin entrar en detalles. Por utilizar balas cochambrosas del 7 mm R. Mag que me eché al bolsillo, provoqué un atasco en el cañón del Mauser 66 que me obligó a correr al puesto de al lado para que me dejara la escopeta que llevaba como segunda arma. El problema fue que solo llevaba 9 balas.

Aproveché las dos primeras con un venado, otras dos a saber a donde fueron por tirar otro cervuno donde no debí, y nada menos que cuatro a un enorme cochino sobre el que disparé con más moral que el Alcoyano por lo lejos que estaba… ¡Pero es que era tan grande y mis años tan pocos! Total, que me quedé con una sola bala y la tiré pronto a otro cochino a unos 25 metros.

Vi saltar polvo por detrás y me mesaba los cabellos por chambón. El caso es que lo seguía con la mirada mientras profería estúpidos insultos, cuando a unos 100 metros se paró y rodó sin vida. Le había volado parte del corazón atravesándolo. ¡Lo duros que son estos bichos y lo que aprietan las Brenneke! Terminaré diciendo que al calibre .20 lo considero el que mejor balea.

Quien tenga un arma de tal calibre que no se desprenda de ella. No solo le dará grandes resultado con la caza menuda, sino que tendrá un arma excelente para tirar balas de escopeta. •

UTILICE SIEMPRE LA BALA ADECUADA AL CAÑÓN

Hasta los años 80 del siglo pasado era relativamente frecuente ver en las monterías muchas escopetas y también ya algunos rifles. Recuerdo incluso que era habitual que muchos monteros se llevaran los dos tipos de armas al puesto o bien que después del sorteo le preguntaran al postor si era un puesto “de escopeta o rifle” para llevarse sólo una.

El uso del rifle fue poco a poco desplazando a la escopeta hasta que, desde finales de los 90, lo normal ha sido montear con rifle, habiendo tenido desde entonces la escopeta un uso tan marginal que hoy día, aunque paradójicamente se venden las mejores escopetas y cartuchos de bala que se han fabricado para estas armas, muchas personas desconocen totalmente qué balas existen y qué tipos de cañones deben utilizar para dispararlas.

Ésta es la razón por la que a veces se escuchan verdaderos disparates sobre el tema, como decir por ejemplo que “en los cañones lisos hay que usar el full choke para disparar con bala” o que “en estos cañones se deben utilizar las balas subcalibradas”. Y lo peor de todo es que no lo dicen, sino que a veces lo ponen en práctica y, si tienen la suerte de que no le revienta la escopeta al primer tiro (lo que puede suceder casi al cien por cien si usan una yuxtapuesta antigua), lo siguen haciendo hasta desgastar el choke o conseguir romper la escopeta. 

Por todo ello y sin perjuicio de que en otra ocasión tratemos más a fondo el tema, pues ciertamente parece que el uso de escopeta en montería van cobrando más actualidad, vamos a continuación a resumir qué tipos de balas y cañones podemos utilizar, así como las distancias eficaces de tiro y regulación de las miras.

CON BALA PODEMOS UTILIZAR TRES TIPOS DE ESCOPETAS

De caza mayor con cañones rayados (rifled slug): Son las que mejores resultados dan porque poseen miras de rifle regulables e incluso se le puede acoplar visores. Además, gracias a que su cañón está estriado son muy precisas hasta los 100 metros. Salvo excepciones, normalmente los mejores resultados en alcance y precisión se consiguen con estas armas utilizando balas subcalibradas que van envueltas en un sabot que se separa del proyectil cuando el conjunto sale del cañón.

Son efectivas para cazar hasta los 100 metros. A más de esta distancia los proyectiles pierden velocidad y no impactan con energía suficiente para abatir las pieza de montería. Por eso, la distancia más adecuada para regular sus miras con la bala que vamos a utilizar en caza es la de unos 70 metros.

De caza mayor con cañones lisos (Slug): Lleva miras de rifle (alza y punto) regulables y, gracias a eso, pueden disparar cualquier tipo de bala del mercado de su calibre, si bien no es buena idea utilizar en estos cañones las balas subcalibradas para caza mayor porque su cañón, al carecer de estrías, no las puede estabilizar. La precisión es buena hasta 50 metros y esta distancia es la adecuada para regular sus miras.

Escopetas de caza menor: Carecen de miras regulables, razón por lo que con ellas se consigue, normalmente, los peores resultados en precisión. No obstante, hay escopetas que balean muy bien, sobre todo algunas que tienen un solo cañon, por lo que es recomendable hacer pruebas a unos 30 metros y elegir la bala o balas que mejor precisión consigan. Luego, podemos hacer pruebas a mayores distancias para ver si la precisión se mantiene en niveles aceptables. El alcance efectivo depende de la precisión y oscila entre poco más de 25 metros con las escopeta de dos cañones hasta unos 50 como máximo con algunas de un cañón. Es decir, depende de la precisión que podamos conseguir del arma.

Si a la escopeta le instalamos el choke cilíndrico (porque es de chokes intercambiables o no tiene choke), podemos disparar sin peligro cualquier bala del mercado, pero no conseguiremos buenos resultados con las subcalibradas ideadas para cañones rayados. Si por el contrario tiene choque, atención, sólo se pueden utilizar balas diseñadas para que pasen por los chokes sin dañarlos. Caso, por ejemplo, de la bala Brenneke alemana o la Slug norteamericana (que Remington también denomina Slugger). Además, en estos cañones se puede utilizar, como excepción, una bala subcalibrada: la bala flecha Sauvestre que menciona Lolo Mialdea en su artículo. Esta bala, como las diseñadas para cañones rayados, es muy alargada y pesa más por la punta para que se estabilice como si fuera una flecha, por lo que no necesita el estriado. Va envuelta en un sabot que no está rígidamente unido a la bala, de modo que cuando el conjunto llega al choke se adapta al menor diámetro y pasa sin dañarlo. Las Brenneke y Slug también pesan más por la punta y están diseñadas para que al pasar por el choke la bala se ajuste al menor diámetro.

Si no encuentra estos tres tipos de balas o no desea utilizarlos, es importantísimo que pregunte a su armero si la bala que piensa disparar puede usarla en su escopeta con choke porque, si no ha sido diseñada para este tipo de cañón, puede romper la escopeta o sufrir un serio percance.

Otra precaución importante que hay que tener, sobre todo si se utilizan escopetas yuxtapuestas antiguas, es que el cartucho no genere una presión más alta de la adecuada para la escopeta por tratarse de cartuchos para escopetas modernas. En las cajas de los cartuchos se suele indicar este dato, pero en cualquier caso se debe consultar al armero. Por último, comentar que, evidentemente, la pruebas y la regulación de las miras se deben hacer con apoyo firme.

 

Victoriano Pinto / Juan Francisco París / Lolo Mialdea

 

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*