Entrevistas
Repaso a esta nueva
temporada que viene de nuevo cargada de perdices
Última actualización 01/11/2004@00:00:00 GMT+1
Desde mediados de octubre comenzará, paulatinamente, la temporada de caza en todas y cada una de las autonomías. Lo más importante es que las especies cinegéticas en general se han reproducido con bastante éxito. De esto hablamos en este reportaje, al tiempo que hacemos un repaso a otros temas de máxima actualidad y a otros problemas que esperemos no se hagan eternos.
Con el recuerdo aún de una media veda que trajo otra vez codornices a lugares que ya las habían olvidado –en 1997 pasó algo parecido–, los cazadores estamos a punto de inaugurar, con ganas y optimismo, una nueva temporada.
Lo más destacable, como viene siendo habitual en las últimas temporadas, lo bien que han criado en general las especies cinegéticas, y en especial la perdiz.
Después de aquellas sequías que duraron hasta mediados de los 90, la climatología ha vuelto un año más a comportarse, dentro de lo que cabe, con normalidad. Vamos, que ha vuelto a llover, incluso excesivamente algunos años. El agua, mejor que sobre.
Lo cierto es que estos años de agua ha reestablecido en parte los niveles de biodiversidad, palabra de moda que incluye por supuesto a nuestras especies de caza menor y mayor. Y la perdiz es sin duda una de las especies más favorecidas, lo cual nos alegra especialmente.
Ciertamente todos los cazadores, y por supuesto los de nuestra Red de Cotos Colaboradores, coinciden en que tenemos “más perdices que nunca”. Bueno, este “nunca” hay que entenderlo como “en los últimos doce años”.
Puede ser. Este año se han juntados dos circunstancias que pueden justificar esta afirmación. Por un lado el año pasado quedó en el campo muchísima perdiz porque, si recuerdan, llovió casi todos los fines de semana hasta bien avanzada la temporada. Muchos cazadores no pudieron cazar durante muchas jornadas y en los cotos de campiña el barro se convirtió en el mejor aliado de la perdiz.
Como quedó mucha perdiz y esta primavera ha sido tanto o más espectacular que las últimas, las poblaciones de nuestra patirroja se han incrementado. Sepamos, de todas formas, administrar este excedente, porque llegarán sin duda tiempo peores.
Conejos y liebres
Siguiendo con la caza menor, el conejo y la liebre siguen con sus problemas. Sí es cierto que este año se han visto más conejos, por lo menos hasta el descaste. Luego ya sabemos que en agosto y septiembre llega la mixomatosis y nos quita bastantes.
La gente sigue preguntando por la vacuna recombinante, que consideran la solución definitiva para las enfermedades del conejo. Puede ser, pero sepan que hasta dentro de un par de años no la tendremos. Eso si todo sale bien y la Agencia Europea del Medicamento la aprueba. Digo esto por ser realista, no con ganas de herir susceptibilidades.
Como todos los cazadores, espero esta vacuna con impaciencia, pero creo que tampoco debemos agarrarnos a ella como la única solución. Mientras llega, ayudemos al conejo mejorando el hábitat –majanos, control de predadores, siembras, repoblaciones bien hechas, etc.–, vacunando los ejemplares que podamos con las vacunas actuales, que son muy ficaces, y por supuesto no cazándolos si son escasos.
Una vez pregunté a Ramón Soriguer, uno de los mayores expertos en la especie, cómo podíamos saber los cazadores si teníamos suficientes conejos como para cazarlos, que dónde estaba el listón. Soriguer, que procede de familia de cazadores, huyó de censos e índices kilométricos de abundancia y me soltó, respondiendo satisfactoriamente a mi pregunta: “Mira, si sales a cazarlos y te aburres, no tienes suficientes conejos”. Una respuesta tan cierta y clara como original dicha por un científico.
No obstante, aunque la escasez de conejos es patente en casi toda España, parece haberse iniciado, en general, una paulatina recuperación. Entre otras cosas porque han pasado ya unos 14 años desde la aparición de la neumonía y el conejo ha comenzado a inmunizarse. De todas formas estas cosas van más despacio de lo que me comentó un día José Miguel Montoya, uno de los ingenieros de montes que más sabe de caza, además de cazar: “El conejo se recuperará de la neumonía antes de que llegue la vacuna”.
Y sigamos con la liebre. A la rabona le está pasando algo, pero nadie parece encontrar la causa. O las causas. ¿Enfermedades, furtivismo, predación, excesiva presión cinegética? El caso es que existen muchos cotos que, sin razones aparentes, no las tienen o se cuentan con los dedos de una mano. Y hace unos años las tenían.
A priori la liebre también se ha tenido que beneficiar de esta última primavera, y así lo confirman nuestros cotos colaboradores, pero no terminan de despegar, máxime cuando la liebre, como la perdiz, se cazó poco el año pasado.
Las migratorias
¿Vendrán este año palomas, patos, zorzales y becadas? De nuevo la gran incógnita. Dos son los factores principales que pueden favorecer la llegada de estas aves.
Por un lado que hayan criado bien. Esto es así porque hay más aves –más migrantes en potencia– y porque las aves jóvenes sienten con mayor fuerza esa llamada instintiva de volar hacia el sur.
El otro factor es la climatología, impredecible. Si aprieta el frío en el centro y norte de Europa y la tierra se hiela o se cubre de nieve, muchas aves no tendrán más remedio que migrar. Pero no porque haga mucho frío, sino porque no pueden comer: ni becadas ni zorzales podrán bichear en la tierra ni los patos hacer lo mismo en unas aguas congeladas.
No sabemos ni podemos saber si este otoño se nos congelarán las orejas. El calentamiento global de la tierra parece una realidad y aleja cada vez más, desgraciadamente, esta posibilidad. Por tanto los fríos vuelven a ser una incógnita, pero no cómo criaron becadas y zorzales.
Cuando llego a este punto, todos los años pregunto a dos entidades sobre este particular: al Club de Cazadores de Becadas y a la Oficina de la Caza de Mallorca, siempre muy puesta en asuntos zorzaleros. Y bien, este año ni unos ni otros tenían datos al cierre de estas líneas. Ya les informaré cuando ellos me informen.
Para saber si tendremos o no paloma hay que hacerse otra pregunta quizá más enrevesada: ¿hay bellota de alcornoque en Portugal? Si la respuesta es afirmativa, venga la paloma que venga, estará mayormente en el país vecino donde la molestan menos. Pero si no hay bellota, muchas no tendrán más remedio que buscar nuestras dehesas a pesar del acoso que recibirán por parte de cazadores y ganaderos del porcino. Quien me informa de esto en Antonio Bea, coordinador de los censos de invernada de la torcaz que cada año tienen lugar en España y Portugal. Pues bien, me cuenta Antonio que aún no han realizado esta estimación, pero que a priori parece –vaya por Dios– que este año los alcornoques portugueses tienen suficientes bellotas.
La caza mayor
Cazadores y gestores también coinciden en que la caza mayor ha tenido una paridera envidiable, otra más, por lo que es hora de que empiecen a verse grandes venados procedentes de anteriores y excelentes añadas.
Al jabalí tampoco le ha ido mal, pero con los guarros se ha iniciado una verdadera caza de brujas. Las autonomías, o las provincias con habituales accidentes de tráfico por el atropello de estos animales, está abriendo la mano a la hora de darles caza. Desde abrir la caza desde primeros de septiembre y cerrarla en febrero, hasta permitir su caza durante la celebrabación de cualquier otra cacería, son algunos de los recursos empleados por algunas autonomías para reducir sus poblaciones, más por reducir los accidentes que porque su densidad lo aconseje.
Esto está provocando un creciente malestar en muchos cazadores, sobre todo los que los cazan en batidas. A ver si de una vez por todas las administraciones solucionan el grave problema de los accidentes de tráfico causados por especies cinegéticas, cuya responsabilidad civil recae, injustamente, en los cazadores. Es increíble y un sinsentido jurídico que los cazadores tengan que responder por lo que hacen en zonas de seguridad –las carreteras– unas especies declaradas res nullius por la leyes, o sea, que no tienen dueño y que no se pueden controlar, entre otras cosas porque lo impide la administración.
El furtivismo, delito
Una de las principales novedades de esta temporada, a nivel jurídico, es que el furtivismo vuelve a contemplarse como delito. O sea, hablando en plata, que a quien le sorprendan furtiveando tendrá ya antecedentes penales –no podrá renovar el permiso de armas por un tiempo– e incluso, si la fechoría lo merece y es reincidente, podrá ir a la cárcel.
Así que muy atento a lo que cazamos y dónde, porque ya no se trata de pagar una multa más o menos alta. Alonso Sánchez Gascón, en su Peso de la ley, explica todos los supuestos.
Recordamos también que está prohibido –Real Decreto 581/2002, de 1 de junio– el uso y tenencia del perdigón de plomo en humedales Ramsar y en todos aquellos que tengan algún tipo de protección.
Se trata de una medida necesaria porque está demostrado con muchos estudios científicos que los patos mueren por la ingestión de perdigones de plomo, sobre todo en lugares con aguas someras. Los patos los creen piedrecillas –necesarias para digerir el alimento– mientras rastrean los fondos acuáticos y se los tragan. Estos perdigones, por efecto de los jugos gástricos, se disuelven poco a poco liberando sales de plomo que pasan a la sangre y se envenenan.
Ahora bien, un humedal no es todo lo que tenga agua. En ríos, pantanos o zonas que se encharquen periódicamente y dejen cazar, si no cuenta con protección alguna, no se considera humedal. Además, en ríos y agua profundas es imposible que un ave pueda ingerir perdigones. Lo mejor es que consulten con la autonomía en la que se encuentra la zona de caza. Por evitar sorpresas y porque hay comunidades que hacen una interpretación muy particular de zona húmeda, endureciendo aún más el real decreto. Lógicamente la eficacia del perdigón de acero es muy inferior al plomo. En esta modalidad y con la nueva munición es donde las cargas magnum del 12-76 están más justificadas. De hecho este calibre se perfeccionó en Norteamérica a raíz de la prohibición del perdigón de plomo en zonas húmedas. El problema es que no encontrará estos cartuchos en España, no sé por qué razón.
La turca y el estornino negro
Un tema pendiente que queda por solucionar es la prohibición de la tórtola turca y el estornino negro. Una prohibición debido a un error de bulto cometido en su día por la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, el antiguo ICONA para entendernos. Pasó que en el listado de especies cazables que España tenía que remitir a Bruselas a alguien se le olvidó incluir estas dos especies tan abundantes y en continua expansión. Este listado se incorporó luego a la Directiva Aves y claro, no podemos cazar unas aves que nosotros mismos no hemos incluido. Algunas autonomías, muy pocas, las autorizan por la vía de de la excepcionalidad. El tema se termirá arreglando, pero hasta que eso ocurra los cazadores debemos recordarlo a nuestros dirigentes cinegéticos y a la administración.
No es que la tórtola turca y el estornino negro sean especies emblemáticas cinegéticamente hablando. En absoluto, pero el estornino es muy abundante, causa bastantes daños agrícolas y, lo peor, no es posible distinguirlo en vuelo del pinto, y esto puede dar más de un disgusto. En cuanto a la turca, presente sobre todo en el ámbito urbano, es una especie en expansión que pudiera estar desplazando a la tórtola común, según dicen estudios llevados a cabo en Extremadura.
El caos de las migratorias
Y en cuanto a los órdenes de veda en general, aunque los periodos de caza menor y mayor suelen ser parecidos –no así los cupos, los horarios, los días hábiles–, la regulación de las migratorias sigue siendo un auténtico caos, por lo menos en el zorzal.
Este resumen real que afecta a tres comunidades limítrofes y del mismo signo político, da idea de lo que quiero decir: en Castilla-La Mancha se puede cazar el zorzal desde el 8 de octubre hasta el 31 de enero. En cotos, se puede cazar todos los días de la semana; en lo libre, J, D y F. No hay cupos. En Andalucía se puede cazar sólo en los cotos –ya no hay terrenos libres– desde el 6 de noviembre hasta el 31 de enero sólo los J, S, D y F y con un cupo de 25. En Extremadura, desde 13 de noviembre hasta el 22 de febrero, sólo S, D y F. En los cotos no hay cupo y en lo libre 25.
Ya va siendo hora de que todas las comunidades se reúnan para, al menos en las migratorias, consensuar unos periodos hábiles parecidos que no creen agravios comparativos con el aprovechamiento de un recurso, las migratorias, que no tiene fronteras, ni siquiera europeas.
Bien es cierto que en la becada la campaña y las presiones del Club de Cazadores de Becadas han conseguido que en todas las autonomías con más tradición se puedan cazar un máximo de tres por cazador y día. También está prohibido su caza al paso y su comercialización, salvo en Navarra. La comercialización hace mucha daño a la especie, pues no es lo mismo cazarla para uno que para venderla.
En cuanto a los patos, sigue la absurda prohibición de cazarlos en Madrid, Murcia, Almería o Cuenca. Por lo menos en Madrid y Cuenca se debe a razones puramente políticas, a presiones caprichosas de grupos conservacionistas, que se han tomado estas prohibiciones como parcelas “ganadas al enemigo” para siempre. Y ni la administración ni los cazadores podemos permitir estos casos, porque mañana serán otros. Si no hay razones convincentes que justifiquen no cazar unas especies cazables de toda la vida, no pueden prohibirse.
En definitiva, que cada autonomía sigue haciendo lo que quiere sin mirar lo que hace el vecino, y por supuesto enrevesando cada día más su propia orden de vedas. Éstas deben tender a la simplicidad y a la claridad. Y por favor, que todas pongan, antes de nada, la relación de especies cazables. Muchas lo hacen, pero otras te remiten al anexo de no sé qué resolución de hace 3, 4 ó 5 años. Aunque jurídicamente pueda parecer repetitivo, el cazador agradecería este gesto.