Perros de caza
La Diputación Foral de Álava subvenciona la tenencia
de estos perros para prevenir los ataques del lobo al ganado
Última actualización 01/12/2004@00:00:00 GMT+1
La “reconquista” de la provincia de Álava por parte del lobo, una especie que sigue expandiéndose al norte del río Duero, ha provocado que los rebaños alaveses vuelvan a tener aquellos poderosos mastines, esta vez subvencionados por la propia Diputación Foral, que ha comprobado cómo estos perros reducen los ataques lobunos.
Después de más de treinta años de silencio demográfico, la reaparición, a mediados de la década de los ochenta, del lobo en la provincia de Álava supuso un hecho puntual y anecdótico que casi nadie se atrevió a considerar en su justa medida. Sin embargo, en apenas los cuatro primeros años de este siglo, su continua expansión ha reabierto el secular litigio lobo-ganadería en el que las sempiternas posiciones acerca de este legendario depredador se reparten polémicamente entre el ámbito pecuario, conservacionista y social en general. Nuestra provincia, receptora natural de las poblaciones en franca progresión procedentes del nordeste de Burgos, constituye la puerta natural de entrada de este cánido a la Comunidad Autónoma Vasca, conteniendo, de momento, su lógica expansión hacia las grandes zonas de pastoreo ovino de Guipúzcoa y de la vecina Navarra. Este artículo resume estadísticamente, desde el año 2000, los principales parámetros derivados de la reaparición del lobo en Álava concernientes a los daños ocasionados por esta especie, destacándose, por su carácter pionero, las ayudas destinadas a su prevención mediante la adquisición de perros mastines por los ganaderos.
Situación legal
En aplicación de la normativa europea vigente, y al carecer nuestra comunidad de ley autonómica de caza propia, el lobo no está catalogado en Álava como especie protegida y en aplicación de la Ley estatal de Caza de 1970 se le considera, potencialmente, una especie cazable aunque no cinegética.
Digo potencialmente porque, a diferencia de otras autonomías del norte del Duero, donde el lobo no está estrictamente protegido, como Cantabria, Castilla-León, Galicia y La Rioja, aquí se autoriza su captura únicamente en casos de daños debidamente verificados, no estando considerado como pieza cinegética por lo que cualquier ejemplar abatido mediante la correspondiente autorización debe ser entregado a la Diputación Foral para su análisis y correspondiente estudio. Además, durante la temporada cinegética y sólo en cotos de caza en los que se han producido daños, se pueden abatir lobos durante las batidas de caza mayor mediante autorizaciones mensuales, prorrogables, y también sin ser considerados los lobos capturados como piezas cinegéticas.
Evolución de los daños
Afortunadamente, sin recurrir a la euforia, el número total de bajas se mantiene prácticamente estancado después de la preocupación que supuso su duplicación en 2001 respecto al año anterior.
Por especies, el ganado ovino corrobora su conocida fragilidad ante la presencia del lobo, protagonizando anualmente más del 90 por ciento de las bajas producidas. Sin embargo, durante el último año, posiblemente ha sido la generalización de los perros mastines como protectores del ganado la que ha desviado las bajas lobunas hacia los potros, que han padecido el 3,5 por ciento de las mismas.
Mientras que los ganaderos afectados se estancan alrededor de la cincuentena, las incidencias –número de ataques producidos– oscilan anualmente con una mayor irregularidad. No obstante, este último dato es bastante aleatorio ya que en un mismo ataque puede variar el número de bajas producidas desde unos pocos animales a toda una lobada.
Subvención de los daños
En el año 2000 el Departamento de Agricultura y Medio Ambiente de nuestra Diputación Foral elaboró un Decreto Foral, pionero en su género a nivel estatal, que contemplaba el abono directo de los daños ocasionados por el lobo a cualquier ganadero alavés, siempre que éstos se produjeran en el Territorio Histórico de Álava.
Durante estos tres últimos años los daños han oscilado alrededor de los 30.000 euros, lo que confirma un estacamiento –confiemos que sólido– de la acción depredadora del lobo sobre nuestra ganadería doméstica.
Prevención de daños
El Decreto citado anteriormente también contemplaba una línea de ayudas por la tenencia de perros mastines como medida de prevención de daños por lobo. La subvención, dotada de 210,35 euros por perro/año, se concede por la tenencia de un perro mayor de un año por cada 100 ovejas de censo ganadero, hasta un máximo de 6 canes por explotación.
Esta subvención y la eficacia de esta medida preventiva ha generado que sean cada vez más los ganaderos que se acogen a la misma, incrementándose también anualmente los perros subvencionados. Durante el período analizado se verifica el continuo incremento de esta subvención sin duda por su buena acogida por los ganaderos y por la eficacia de la acción preventiva de estos canes frente al lobo.
No obstante, el aumento de los perros que custodian el ganado ovino en el monte también ha originado problemas puntuales con otros usuarios de estos espacios como montañeros, excursionistas o seteros por lo que, para tener acceso a la subvención, los perros mastines deben estar asegurados por una póliza de responsabilidad civil dotada de una cobertura mínima de 300.000 euros por siniestro. No tienen acceso a la subvención aquellos canes declarados animales de riesgo o que se hayan visto incursos en incidentes por ataques a personas debidamente verificados.
La eficacia de estos perros
Con los datos de 2003 se han obtenido unas conclusiones, ciertamente subjetivas debido al mínimo historial analizado, sobre la eficacia de los perros mastines a la hora de prevenir daños de lobo.
Comparando los ataques sufridos por ganaderos con y sin perros de guarda se observa que los ganaderos sin perros han sufrido casi el doble de ataques/año y padecido siete veces más número de bajas, en relación con la siniestralidad acaecida a los ganaderos poseedores de perros mastines. Cabe añadir que los ganaderos poseedores de perros, sin duda más profesionalizados, tenían de media un censo de 455 ovejas frente a las 86 de los ganaderos sin perros de guarda.
Ataques por perros domésticos
La minuciosa verificación de las reclamaciones realizada por los técnicos de la empresa Consultora de Recursos Naturales S.L., contratada por el Departamento de Urbanismo y Medio Ambiente, ha permitido discriminar los ataques de lobos de los producidos por perros descontrolados o asilvestrados. Así, durante 2003 se han detectado únicamente 6 ataques de canes a ganado ovino que han originado un total de 10 bajas, dato que permite concretar la mínima incidencia de estos casos en la problemática general del lobo en Álava.
Conclusiones
Siendo conscientes de que el lobo va a proseguir su expansión por toda la geografía española, las medidas adoptadas en Álava tienen por objeto minimizar, en lo posible, el grave impacto que la presencia de este depredador puede ejercer sobre la ganadería extensiva de Álava y, especialmente, hacia un sector ganadero tan específico como es el de ovino de raza latxa, de gran importancia socioeconómica y base de la elaboración del queso de Denominación de Origen Idiazábal.
No cabe duda que, aunque es harto difícil compatibilizar la ganadería extensiva con el lobo, la política iniciada en este ámbito por la Diputación Foral alavesa desde el año 2000 puede dificultar la futura expansión de este depredador hacia otras zonas ganaderas de la provincia.