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Consejos y aspectos prácticos a tener en cuenta

Última actualización 01/01/2005@00:00:00 GMT+1
Aunque en España se utiliza cada vez más el rifle, ponerlos en tiro suele ser un problema para la mayoría de los cazadores, entre otras causas por la falta de campo de tiro adecuados para hacerlo. En este artículo se explica cómo hacerlo.
En España hay cada vez más cazadores que utilizan rifles, pero hay pocos campos de tiro, sobre todo en zonas rurales, y esto no parece que vaya a cambiar porque nuestras autoridades no son precisamente muy tolerantes a la hora de autorizar que una persona, empresa o una sociedad de cazadores consiga los permisos necesarios para poner en marcha un campo de tiro para disparar con rifle. Se exigen medidas de seguridad extraordinarias y hacer un campo de tiro resulta costoso en tiempo y dinero además de poco práctico.

Así las cosas, quien se compra un rifle tiene que confiar en que un armero lo ponga en tiro con el visor y la munición que ha elegido para cazar normalmente en un campo de tiro –en el que con mucha suerte se puede tirar a 100 metros–, pero como veremos esto no es posible hacerlo de manera exacta, sino sólo aproximadamente.

También puede optar por ponérselo él mismo yendo también a un campo de tiro, a veces alejado de su domicilio y en el que sólo podrá tirar sobre un blanco estático, pero no practicar el tiro en movimiento, disparar rápido o hacerlo con diferentes ángulos. Es decir, donde no podrá entrenarse.

Por último queda la solución que más se usa: poner uno mismo el rifle en tiro en medio del campo, lo que hacen mal la mayoría de los cazadores pues utilizan para ello cualquier blanco o referencia de puntería que colocan a la distancia que les parece hasta lograr que el tiro más o menos vaya hacia donde apuntan.

Vamos a ver cuál sería el modo y forma correcta de poner en tiro un rifle para cazar en montería o bien para practicar rececho. Como la mayoría de los rifles se emplean con visor convencional, supondremos que lo llevará ya sea de batida o de rececho. También, en cuadro aparte, veremos algunos puntos a tener en cuenta para practicar el tiro de rifle sobre blancos estáticos o móviles.

La intervención del
armero, fundamental

Cuando compramos un rifle o visor nuevo, sobre todo si no sabemos montar la mira, lo ideal sería que el armero lo haga en nuestra presencia. De esta manera nos aseguraremos no sólo de que el visor quede montado a nuestro gusto, porque si vemos que queda demasiado alto, cerca o retirado del ojo, siempre podremos decirle que afloje de nuevo las monturas o incluso que utilice otro montaje hasta que podamos apuntar bien. Si no somos clientes de la armería o compramos por catálogo, esto no será posible, pero si nos conocen no tiene por qué haber problema.

Durante nuestra estancia en la armería es también el momento de preguntar al armero cómo corrige el sistema de regulación del visor. Es decir, qué hay que hacer para que el tiro suba, baje o se desplace a la izquierda o a la derecha y cuánto se desplaza por cada click. Hay muchas marcas de visores y muchos tipos de miras ópticas, pero si estamos utilizando un visor convencional la torreta superior modifica la altura –sube o baja el disparo– y la lateral lo desvía hacia la izquierda a la derecha.

Cuando desenroscamos las tapas de las torretas de ajuste del visor encontraremos en el mando lo que corrige a una determinada distancia y sentido que debemos girarlo a la derecha o izquierda para que se produzca la desviación: por ejemplo 1/4 de pulgada a 100 yardas (unos 0,7 centímetros), 1 centímetro a 100 metros, etcétera. Normalmente para que suba el tiro se idica con una flecha y las letras “U”, “UP” ó “H” en la torreta de altura, y “R”, significa, en la torreta de deriva, que si giramos en el sentido de la flecha se desplaza el tiro hacia la derecha. Pero también se emplean otras letras o puede venir el giro indicado al revés, utilizándose por ejemplo “L” para indicar el giro a la izquierda. Hay incluso visores que utilizan la misma nomenclatura en ambas torretas. Así, Zeiss está empleando las letras “U/R” en la torrecta superior para indicar que sube el punto de impacto y “U/R” también en la lateral para indicar que lo desplaza hacia la derecha.

Como no es posible hacer un repaso de todas las marcas y tipos de miras –que además según modelos o épocas de fabricación pueden utilizar símbolos diferentes en visores de la misma marca–, en general es fundamental leer el manual de instrucciones del visor. En él viene indicado qué significan los símbolos, cómo regularlo y otros datos importantes como, por ejemplo, la manera de ajustar el foco de modo correcto para que se pueda ver a través de la mira los blancos bien enfocados. Por ello, no sólo hay que comprar el visor o el arma con el visor instalado, es fundamental pedir al armero que nos entregue el manual de instrucciones del visor –y por supuesto del arma–.

Una vez que el visor está montado a nuestro gusto, podemos intentar regularlo nosotros o pedir al armero que lo regule él con la munición que pensamos utilizar para cazar y según la distancia de tiro a que queramos utilizar el arma, porque si el armero utiliza un cartucho y nosotros otro o bien cazamos a distancias muy diferentes a la que se hizo la puesta en tiro, no conseguiremos buenos resultados. Tanto es así que muchos cazadores piensan que el armero les ha engañado cuando tiran con su rifle y notan una desviación importante del punto de impacto. Puede ser que así sea si las desviaciones son muy grandes, pero lo cierto es que si el cazador no emplea la munición que ha utilizado el armero para poner en tiro el visor o dispara a otra distancia muy diferente, el punto de impacto siempre cambia y lo puede hacer de forma muy grosera. Es más, incluso utilizando la misma munición y misma distancia de tiro puede haber variaciones pequeñas, aunque apreciables debido a la manera diferente de apuntar. Por eso es aconsejable que el cazador termine de personalizar la puesta en tiro de su arma tirando con el rifle y reajuste el punto de impacto antes de salir de caza, sobre todo si lo quiere utilizar a gran distancia.

Siempre que sea posible, en el campo de tiro
Utilizar un campo de tiro es fundamental para poner el arma en tiro por dos motivos. Primero dispararemos a una distancia conocida, lo que es bueno porque podremos actuar sobre las torretas de regulación de manera exacta y no a ojo como haríamos tirando en la finca si no conocemos la distancia. Además, en un campo de tiro los blancos están enfrentados con el tirador, de manera que apuntamos a ellos perpendicularmente y no cometemos errores de puntería al disparar con ángulos, hacia arriba, hacia abajo, etcétera, aunque como veremos esto no significa que un buen entrenamiento no se tenga que complementar con el tiro con ángulos inclinados, pero después de que el visor esté bien regulado.

Además, utilizar unas instalaciones adecuadas tiene otras ventajas: utilizaremos blancos con referencias de puntería que tienen medidas determinadas que nos ayudarán a hacer las correcciones, siempre podremos preguntar a otro tirador cualquier duda que nos surja, será posible utilizar apoyos –hay mesas con mantas u otros apoyos, o bien podremos llevar uno nuestro– y podremos poner el rifle en tiro o practicar legalmente en cualquier época del año, no sólo durante la época de caza.

Por otro lado, disparar a una distancia conocida también es importantísimo para hacer, con la ayuda de las tablas balísticas, una puesta a punto a mayor distancia. Por ejemplo, para poner en tiro un rifle a 200 metros tirando a 100.

Lo ideal sería utilizar un campo de tiro en el que se pudiera, como mínimo, disparar a 100 metros porque salvo excepciones, como el .44 Magnum, cualquier rifle de calibre estándar o magnum de caza mayor puesto en tiro a 100 metros se puede utilizar ya para montear, incluso si tenemos que hacer un disparo algo más lejano. Para rececho dependerá de la distancia que queremos utilizar el arma y del cartucho que empleemos, pero haciendo que impacte alto unos centímetros –siempre según lo que leamos en las tablas balísticas del cartucho que estamos disparando–, hasta 200-250 metros no será difícil regular tampoco los rifles para cobrar piezas de caza mayor.

Si el campo sólo dispone de 50 metros, no habrá tampoco mucho problema para poner hasta los 100 un rifle en tiro, pero a 200 metros yo ya comprobaría, si no queda más remedio en campo abierto, tirando a esa distancia cómo va la bala. Sobre todo para recechar piezas no muy grandes, como un corzo, porque fácilmente se puede uno equivocar en altura en los centímetros suficientes como para fallar.

Aunque en el campo de tiro se pueda disparar también a 100 metros, conviene regular primero a 50 y terminar la puesta a punto a 100, ya que será más fácil regular el visor. Además, tirar a dos distancias hace más perfecta la puesta en tiro pues asegura que el montaje del visor es correcto y la retícula de la mira queda bien centrada con respecto al eje del cañón. Si sólo tiramos a una, puede que a esa distancia concreta el rifle impacte donde apuntamos, pero más lejos no sabremos si hemos cometido pequeños errores de paralaje porque la mayoría de los visores de rifle normalmente están libres de paralaje a mayor distancia de 50 metros –muchos están a100 yardas o a 100 metros, pero esto también se indica en el manual de instrucciones–.

Nótese que a 50 metros la corrección que hay que hacer no es la que indica el visor, sino que se reduce a la mitad. Es decir. si un visor indica que corrige 1 centímetro a 100 metros, corregirá 0,5 centímetros a 50.

Caza a muy larga distancia
En caso de querer hacer caza varmint o caza mayor a más de 250 metros, si queremos hacer las cosas bien, no quedará más remedio que buscar un sitio adecuado y hacer una puesta en tiro que será definitiva o no dependiendo de si vamos a cazar en una zona con una altura muy diferente o el clima es muy distinto por frío o caluroso o bien es hemos viajado mucho con el arma. Si esto ocurre será fundamental hacer una puesta en tiro previa en el campo de tiro y otra definitiva en el sitio donde vamos a cazar, ya sea en un campo de tiro de la zona o, si no existe esa posibilidad, en el terreno con la ayuda de un medidor de distancia para poder calcularla bien.

Téngase en cuenta que no es lo mismo poner en tiro un rifle en Castilla-La Mancha a 30 grados que en otra zona montañosa de 2. 500 metros de altura a ocho grados bajo cero: los cambios de temperatura y de densidad del aire siempre afectan a la trayectoria de la bala porque modifican la velocidad inicial y la resistencia que opone el aire al avance del proyectil. Igualmente, los “traqueteos” excesivos de los viajes pueden desregular el visor o modificar su montaje, lo que también que habrá que tener en cuenta.

Sobre blancos muy pequeños o caza mayor a muy larga distancia también se produce el llamado error paralaje, que se comete siempre que el ojo no queda bien alineado con la retícula –salvo que tiremos a los metros a los que está libre de paralaje el visor–, y puede ser un problema. Para evitarlo existen visores especiales, que son muy potentes, claro, con sistemas de regulación para dejar libre de paralaje la mira según distintas distintas de uso.

En el peor de los casos
Si por las causas que sean no se pudiera emplear un campo de tiro, habrá que buscarse un sitio donde se pueda legalmente tirar cerca y lejos, lo más perpendicular posible al blanco, y por supuesto teniendo en cuenta que la bala no sólo no tenga salida sino que impacte en tierra blanda, sin piedras ni objetos duros donde pueda rebotar.

Lo primero que hay que hacer es buscarse un apoyo que sea firme y estable y permita apuntar con comodidad, así como un blanco de cartón grande, mínimo 60 x 60, sobre el que pintaremos unas referencias de puntería de dimensiones conocidas que se vean bien. También le podemos pegar en el centro un blanco de aire comprimido, por ejemplo, que es fácil de conseguir y se ve bien.

Si el tiro no entra en el cartón o da muy alejado del centro a esa distancia, lo mejor pedirle al armero que revise el montaje del visor porque seguramente no estárá bien centrado con respecto al eje del cañón, ya que si intentamos corregir un error tan grande girando las torretas del visor no quedaremos sin margen de corrección.

Si por el contrario impacta a una distancia aceptable, que yo entiendo no debería ser mucho más de 15 centímetros del centro, se corrige el punto de impacto, actuando sobre las torretas de ajueste, y luego se tira a otra distancia mayor conocida, por ejemplo 100 metros, para terminar de ponerlo en tiro a la distancia deseada.

Influencia de la munición
Cuando una bala sale del cañón lo hace a una velocidad y, según sea más o menos aerodinámica, es capaz de vencer mejor o peor la fuerza de rozamiento con el aire. Si cambiamos de cartuchería y ésta tiene otra velocidad o está cargada con un proyectil de otra forma o de otro material, puede que la bala siga una trayectoria similar, pero lo cierto es que no seguirá la misma y puede también que varíe bastante. Como consecuencia, aunque la mira esté bien regulada para una munición, con la otra es posible que varíe el punto de impacto de modo tan grosero que sea necesario volver a regular las miras. A 50 metros, las variaciones por este concepto son pequeñas, a 100 pueden ser ya considerables y a más de 100 muy considerables. Lo que sucede es que como un jabalí o venado es muy grande, a menos de 50 metros no se suelen notar a efectos prácticos, entre 50-100 el cazador mata bien la presa o no, pero también muchas veces acierta, pero a más de 100 se falla o se acierta porque se ha apuntado mal.

Para que el lector se haga una idea de la influencia que puede tener la cartuchería en la variación del punto de impacto, se publica un blanco obtenido a 100 metros –junto a estas líneas– con con cinco cartuchos diferentes del calibre .30-06. El 10 está alcanzado por disparos testigo realizados con la munición con la que estaba puesto en tiro el visor –Zeiss Conquest 3,5-10 x 50–: Remington Accutip, y los otros eran Remington Scciroco, PMP Pro AMM y Teilmantel, Norma Nosler BST, todas de 150 grains. En el blanco se aprecian variaciones de más de 12 centímetros a 100 metros. Este error a 200 metros sería del orden de más de 24 centímetros, lo que significa fallar o hacer un disparo muy malo.

Por supuesto, con varios pesos de proyectil, y sobre todo con balas de forma muy diferentes, como chatas y aguzadas, se pueden conseguir variaciones mayores. Por ello, si estando utilizando una munición queremos emplear otra es necesario comprobar el punto de impacto y corregirlo antes de cazar con la nueva munición.
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