Entrevistas
Francisco Fernández Sierra
Tricampeón de España de Caza Menor con Perro
Última actualización 01/02/2005@00:00:00 GMT+1
La entrevista es en realidad una agradable tarde de campo y caza en nuestras comunes tierras de Guadalajara –el entrevistador no oculta ni la amistad ni el paisanaje–, concretamente en el municipio de Alarilla, bajo su "Muela" y su "Colmillo", dos cerros emblemáticos, siendo en éste último donde se realiza el trabajo fotográfico. Luego aún nos da tiempo a quemar algunos cartuchos con los zorzales que, este año y por aquí, escasean y los que pasan se cuelgan de las nubes. Nos acompaña Pedro Borque, cazador de escopeta y halcón, que hace cabeza en este coto y en cuya casa y ante unas cervezas y un chorizo de matanza propia que "está que habla", rematamos una jornada deliciosa, como si del taco se tratara.
Yo no he tenido maestros. He tenido que aprender solo y el campo ha sido mi único maestro. Al hacer toda la labor tú solo aprendes de verdad a trabajar la caza, a estudiar el campo, a corregir tus fallos en el tiro. Te vas curtiendo en el campo día a día, a base de observar y de trabajo. Eso se consigue día a día, con muchas horas, con constancia y con tesón”, explica a modo de introducción de lo que será un largo diálogo.
¿Eres pues mucho más
cazador que tirador?
Siempre he sido mejor cazador que tirador. Pero a base de mucho esfuerzo he conseguido algo muy importante: una gran regularidad en el tiro. Lo he mejorado mucho y soy tremendamente regular. No tengo grandes altibajos. Mantengo una línea muy constante. He aprendido mucho y casi de arranque ya sé dónde tengo que colocar el tiro, así como saber colocarme atento siempre a los movimiento de la perra. Porque siempre hay que estar alerta, la perdiz te la va a jugar y te la juega al más mínimo descuido, al menor resquicio que le dejes. No es que las mate todas, que no, pero tengo un porcentaje de acierto muy alto. Este año el campeonato lo he ganado por eso. He visto cartulinas y hubo varios que tiraron más caza que yo. No todo es correr.
Pero hay que estar en forma.
¿Cuál es tu preparación anual?
Cuando acaba la temporada de caza desconecto un mes entero. Me olvido de la escopeta. Me relajo y me voy de fiesta. La obsesión no es buena para nada y esa evasión me sirve de mucho. En marzo comienzo ya a prepararme. Como un campeonato de caza es un “rompepiernas”, hago “mixtos”, maratón y sprint. En el Polideportivo San José también subo a hacer pesas o cualquier otro ejercicio. Y hago yoga. Me gusta mucho. Eso tendría que hacerlo todo el mundo. Pero luego es muy importante la preparación sicológica. He logrado poco a poco sacudirme la presión que antes tenía antes de un provincial y ya no digo de un nacional. Todo el día dándole vueltas y la noche sin dormir. En éste sólo los nervios de la noche antes por la polémica del cupo, pero es curioso, dormí muy bien.
Una sola provincia, Guadalajara, ha dado grandes campeones, incluso a Rodolfo de Assas muchos lo consideran casi de aquí. ¿Existe un tipo de cazador alcarreño, una denominación de origen y marca registrada que se dice ahora?
Sí, ya lo creo que existe en la caza la marca Alcarria. (Sierra hace un paréntesis y recuerda sus duros campeonatos con los Parrita, Barrado –"un buen amigo"– y tantos otros cazadores locales que nunca se lo han puesto fácil). Parrita me ha ganado en algunas ocasiones, pero en el cómputo le llevo una buena ventaja. Juanito Barrado también ha conseguido vencerme alguna vez. En un campeonato autonómico, en el pantano de Finisterre, en Toledo, él logró clasificarse y yo no, además le pegué, al tirar una liebre, un tiro a mi perro, un braco. Le peiné la cabeza con los perdigones pero por fortuna no lo maté. Luego se suicidó.
¿Cómo que se suicidó?
Sí, por putero, era terrible con las perras. Se fue a saltar una alambrada grandísima para irse con una y se quedó colgado del cuello. Se ahorcó. Una muerte por amor.
Volvamos a la "denominación de origen alcarreña" y explíquese.
Lo da el terreno, la geografía en que nacemos. Lo da un carácter, un temperamento, un genio. Luego está que aquí no hay densidades de caza como en otros sitio, pero como nosotros, nuestras perdices son duras, sacrificadas, bravas. Hay que ponerles mucho empeño para cazarlas. Así que nosotros nos hacemos a ellas y ellas nos hacen a nosotros. Este campo curte.
¿Cuáles son, a día de hoy,
sus poderes, su palmarés?
He ganado cuatro sociales, ocho provinciales, en 1997 llegué a mi primera final del nacional. Fue en Corral de Almaguer (Toledo) y acabé tercero. Tuve luego de esperar hasta el 2001, entonces gané una de las semifinales y me clasifiqué para la final, pero aquel año fue el de la suspensión por la nevada. Mi primer nacional lo gané en Jalón de Cameros, en La Rioja, en el 2002, precisamente teniendo como máximo rival al anterior campeón Javier Fernández Marín, que quedó segundo, al igual que volvió a pasar en el 2003 en Piedrabuena (Toledo). Este año he conseguido el tercero por delante de un paisano de Albacete, Antonio Díaz Gil, y como tercero otra vez el riojano. El nivel es muy alto y a las finales llega un buen puñado de cazadores que puede ganar, y de hecho ha ganado, campeonatos de España. Antes de mi tercero éramos ocho cazadores con doblete y está Tragacete que tiene seis. Para el futuro yo creo que aún puedo ir a más, que me queda cuerda.
(Tendrá que quedarle bastante, desde luego, para el año que viene. Porque además de defender el título tendrá que acudir a la cita del Mundial, el 23 de octubre de 2005, y junto a Rubén Fernández, anterior campeón en la edición anterior, procurar que por uno o por el otro ese título no se le escape a España.)
¿Antes de cada campeonato
planifica una táctica?
Yo procuro estudiarme mucho el terreno en el que voy a cazar. Me hago mi plano mental y procuro estudiar unas piezas cuyas querencias no conozco. Luego casi me pongo en la peor de la situaciones, como la del cupo de este año, que no entendí, porque creo que abatir entre todos unas quince o veinte perdices más en un día de la final del campeonato de España no hace daño a un coto donde se matan más de mil, pero bueno, al final se salió, aceptamos las normas y había que ir a por todas. Aunque una vez más parecía que el de la tierra tenía ventaja. Yo creo que al bueno de El Mirlo fue esa noche de tensión y discusiones anteriores lo que más le afectó.
¿Qué valor le da
a cada uno de los tres títulos?
El más importante para mí ha sido este último. El primero era la ilusión, la que he mantenido casi desde niño, cuando veía a aquellos mitos que yo admiraba. El segundo sirvió para despejar dudas. No había sido el primero una cuestión de suerte. Y este tercero es el que me coloca a nivel nacional en un puesto de privilegio: soy el único de los activos con tres.
Parrita, su paisano, era uno de ellos. ¿Cómo son sus relaciones con él?
Voy a decir la verdad aunque durante bastante tiempo me he callado. Me dolió mucho que después de enhorabuenas y abrazos me enterara que en la discusión por la paloma en Piedrabuena no sólo no me apoyara sino que fue de los más activos en opinar que no debía puntuarse. No he discutido ni pienso discutir con él, pero me sentí herido en lo más profundo. Nada más.
¿Caza menor o mayor?
Menor. Y dentro de ella, la reina, la perdiz. Algún jabalí he matado a la espera y uno, si no le llego a tronchar de un tiro, me hubiera dado un disgusto. Pero no soy mucho de monterías, más bien nada. Uno allí, cuatro horas bajo una chaparra esperando que venga algo o al menos aparezca un perro y los tuyos en casa, sin salir al campo, no me comvence. Y dentro de la caza menor, a la antigua usanza y con la máxima pureza, escopeta y perro, de poder a poder con la pieza, por derecho y con limpieza.
¿Tira recorridos o plato?
Alguna vez y con amigos por cosa de una broma. Pero no me va mucho. Me parecen sucedáneos de lo verdadero, lo mismo que no entenderé nunca algunas cosas de granjas y sueltas masivas para luego liarse a tiros. Importa más la calidad que la cantidad. Cuantos días me vengo yo con una o dos perdices. Y eso cuando las mato...
Un campeonato nacional da
prestigio y fama, pero el de caza
no posee ese empaque o ese atractivo que otros deportes da a sus campeones. Sin embargo, usted ha iniciado una carrera como modelo que...
Bueno –se sonríe–, fue algo divertido. Me lo propuso Laksen y Excopesa y acepté. Era una experiencia nueva para mí. Así que fui a Dinamarca y por unos días estuve en ese mundo. Estuvimos en lugares maravillosos, porque seleccionaban con esmero las localizaciones. Era algo muy diferente a lo que yo había hecho en mi vida, pero creo que me supe acoplar y tras algún entrenamiento ya posaba yo por allí con bastante naturalidad. Este año me han propuesto repetir la experiencia y estoy encantado. Me parece que iremos a Escocia en esta ocasión. Así viajo y conozco mundo y costumbres diferentes.
(Y por lo que hemos podido ver en los catálogos de Laksen, que se editan para muchos países y en varios idiomas, con tal éxito que les robó los planos y las páginas a los modelos profesionales, haciendo además pareja con una escultural vikinga).
¿Qué tiene que decirle a quienes pretenden arrinconarnos a los cazadores y poco menos que convertirnos en unos apestados?
Que les va a costar mucho y no creo que jamás lo logren. En el medio rural desde luego que saben lo que somos. Pero para que se enteren todos somos los más grandes conservacionistas, los que mejor conocemos y defendemos a la naturaleza. Somos muchos, debemos estar unidos y proclamar nuestra verdad. Y si hablamos de economía y de lo que aporta la caza en España, eguro que más de tres deberían callarse de una vez. Somos nosotros los que cuidamos el campo y si no lo cuidáramos ni existirían especies cinegéticas ni protegidas ni de ninguna clase. La ignorancia de algunos sobre el campo y la naturaleza es lo que les lleva a decir las cosas que dicen.