Hemeroteca :: 01/02/2005
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Grandes firmas

El peso de la ley

Última actualización 01/02/2005@00:00:00 GMT+1
Los furtivos van a tener un orgasmo o corrida colectiva cuando llegue a su conocimiento que las autoridades no están por la labor de aplicar rigurosamente el nuevo delito de furtivismo.
Querido Ricardo: mucho me alegraré que al recibo de ésta te encuentres bien en compañía de los tuyos. Yo bien, gracias a Dios.

Nada, Ricardo, hermano putativo, presidente, director, académico manchego, homologador de trofeos, abogado tardío y de secano, liquidador de varetos en cuneta, que digo que, nada, que te escribo esta esquelilla –que no sé si te llegará porque la he mandado con un recovero– para hacerte saber que los furtivos van a tener un orgasmo o corrida colectiva cuando llegue a su conocimiento que las autoridades no están por la labor de aplicar rigurosamente el nuevo delito de furtivismo. Sí, ese que aprobó el Partido Popular –porque ahora hay partidos políticos, que lo sepas– por el cansinerio de uno de sus diputados, pequeñote él y de conejil sonrisa. Digo que, según estas autoridades, los furtivos no tendrán que unir a su dura y sacrificada actividad venatoria el envío a galeras y latigazos varios, ni aunque lo diga el Código Penal, lo cual, ¡hay que joderse!, me parece fatal. Que dicen dichas autoridades que a partir de ahora los tales furtivos no sufran más que la dureza de la sierra y, si acaso, las multas administrativas que les venían endilgando, bueno, endilgando sólo a veces, porque la mayoría escurría el bulto como culebras en cachuchera.

No pienses, Ricardo, maestro, que yo me he enterado de esto porque sea un furtivo, no, no me jodas echándome mala fama, que yo, por mi edad, por mis manos de pianista, por mi musculatura decadente –salvo una parte pudenda que funciona a tope, oyes– y mi rendimiento de pleiteria a quien corresponda no puedo ser un furtivo. Así que ni lo pienses. Que me he enterado de todo esto porque me lo dijo un tal “Charabasca”, que lo había oído de un tal “Chochorrabioso”, que se lo escuchó a un tal “Malafondinga”, a quien se lo había dicho un periodista, o sea, un plumilla, un gusano gobelsiano, uno de la canalla y del sindicato del crimen –oyes, que esto lo decía F. González, que yo solo lo copio–. Bueno, el caso es que como sabes que soy culillo de mal asiento, no por nada del otro mundo, no, sino porque tengo almorranas y lombrices conjuntamente, o sea, que me pica el culo cantidad y no puedo parar en ningún sitio, así que, putativo hermano Ricardo, voy y me digo: ¿por qué no agitar la colmena?, y la agito cantidad para que, ya que está en el Código Penal, nuestras autoridades no se llamen a andanas y apliquen con el necesario rigor el delito de furtivismo a quien se lo merezca y no dejen ahora con el culo al aire a los titulares de los cotos. Vamos, que si se ha introducido este nuevo delito es para que se aplique a quien corresponda y no se quede, como tantas otras cosas, en papel mojado.

Bueno, presi, que estaré con mi bloc tomando buena nota de lo que a este respecto vaya aconteciendo no ya en mi pueblo sino en toda España, para que si la Ley no se cumple denunciarlo en estas páginas y en próximos artículos. Claro, se me ocurre, que el problema se solucionaría si quienes tienen que aplicar el Código Penal tuvieran una finca llena de furtivos. Pues eso.
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