Hemeroteca :: 01/03/2005
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Armas y Municiones

Armas y municiones y miras para batida

Última actualización 01/03/2005@00:00:00 GMT+1
El cazador que quiera obtener buenos resultados en la caza del jabalí en movimiento no necesitará un arma de un calibre concreto, sino un equipo perfectamente conjuntado de rifle, calibre y visor que se adapten como un guante a su complexión física y modo de encarar.
Ala hora de elegir un rifle no debería tenerse en cuenta más que el uso que se le va a dar y en función de ello comprar el modelo que más se ajuste a nuestras necesidades.

Así, en el caso concreto de la caza del jabalí en batida, se debería elegir un arma de potencia considerable con un sistema de puntería y encare que posibilite apuntar con rapidez, seguir con comodidad la trayectoria de la pieza y, en caso de fallar el tiro, lo que es fácil, que nos permita realizar rápidamente y con la suficiente precisión, al menos otro. Por tanto, al menos el rifle deberá reunir las siguientes características:
– Que sea robusto y funcione bien, se pueda encarar con comodidad y permita doblar el tiro con rapidez y de forma precisa, para lo que inexorablemente deberá contar con un eficaz sistema de repetición y de puntería, además de con una culata y guardamanos ergonómicos.
– Que dispare un cartucho adecuado para poder abatir limpiamente este animal a la carrera a distancias cortas y medias. Hay muchísimos cartuchos, pero en general si se dispara un proyectil adecuado de cualquier calibre 7 mm. o superior que sea tan potente o más que un .270 Winchester, sirve en teoría. En la práctica depende de cómo tiremos y del proyectil que utilicemos.
– Que disponga de una mira adecuada que permita no sólo ver y apuntar bien, sino seguir la trayectoria del animal y calcular el adelanto necesario en función de la distancia de tiro y de la velocidad que lleve el “bicho”. Esto ya pocas miras son capaces de hacerlo y si no se emplea una que sea adecuada, el uso del visor, más que mejorar el tiro, puede perjudicarlo en determinadas circunstancias.

Nótese que el hecho de que el rifle tenga que poder encarar y manejar con comodidad es subjetivo, a diferencia de casi todos los demás requisitos. Subjetivos en el sentido de que es posible que un arma que otro puede manejar y disparar correctamente puede que yo no pueda hacerlo, bien por las medidas de su culata, por su largo, peso o por que me resulte más cómodo o incómodo manejar sus mecanismos. También podría ser discutible la elección del calibre, pues el que puede ser para unas personas excesivamente potente otras pueden tolerarlo mejor y es preferible disparar un cartucho menos potente, con el que no tiremos cómodos, que otro más potente sin seguridad o asustados por el retroceso. Así, por ejemplo, no hace mucho una montera me comentaba con acierto que empleaba un 7 mm.-08 Remington, creo recordar que en un Remington Seven, pues todo lo demás le parecía excesivo o demasiado pesado y no tiraba a gusto.

Como consecuencia de lo dicho se desprende que no es buena idea elegir un modelo de arma sólo porque otros cazadores la utilicen, ni mucho menos porque esté de moda o por su mayor precio.

Rifles semiautomáticos
En el caso de la caza en batida tendremos que utilizar un arma que se pueda recargar rápidamente. El sistema de carga más eficaz es sin lugar a dudas el semiautomático, y también si se mantiene en condiciones adecuadas de conservación y limpieza el arma y los cartuchos, es un sistema de funcionamiento muy fiable, especialmente hoy día que se comercializan cartuchos de una calidad muy alta. Hay varios marcas y modelos de rifles que funcionan bien, como los HK, Verney Carron, los veteranos Browning Bar y Remington 7400 y el más moderno Benelli Argo, entre los más utilizados.

Todos se caracterizan por ser fáciles de manejar, sobre todo si el cazador ha utilizado antes escopetas semiautomáticas y sabe controlarse y no disparar de forma precipitada sin apuntar bien o sin recobrarse del retroceso. Dependiendo del modelo de rifle semiautomático –incluso dentro de una misma marca pueden existir versiones con encares y pesos diferentes–, podremos elegir un cartucho más o menos potente que, en cualquier caso, no debería ser inferior al .30-06. Los calibres magnum, así como los estándar de grueso calibre, como el .35 Whelen ó el 9,3 x 62, son opciones mejores siempre que no perdamos la capacidad de repetir con velocidad y precisión el tiro debido a un retroceso excesivo.

De todos modos con estas armas el peso suele jugar a favor del cazador porque un rifle semiautomático es normalmente más pesado que muchos de cerrojos del mismo calibre. Y en todo caso, como bien me apuntaba un lector, que se reconocía incapaz de cerrojear, “el retroceso puede que sea un inconveniente pero peor es quedarse como un pasmarote viendo que no consigues recargar”. Y efectivamente, un semiautomático siempre tiene la ventaja sobre uno de repetición manual de que, por lo menos, se recarga solo.

Si se desea emplear un calibre potente, pero juzgamos que su retroceso es excesivo, para conseguir una mayor velocidad de tiro podemos intentar añadir peso extra al rifle utilizando un visor y bases lo más pesadas que, dentro de lo razonable –pues tendremos que utilizar una mira de batida y éstas son ligeras– encontremos. También podremos optar por emplear algún sistema para amortiguar el antiretroceso, como frenos de boca, cantoneras especiales o cualquier otro sistema amortiguador de los que existen en el comercio. Incluso existen cartuchos de bajo retroceso.

Rifles de repetición
Hoy día, a diferencia de hace unos años, la mayoría de los rifles de cerrojo de procedencia europea –Sauer, Sako, Chapuis, Blaser, Merkel...– se pueden utilizar con éxito para cazar en montería porque disponen de acciones suaves, bien acodadas y casi todos con cerrojos de corto giro. Las cajas también cada día son mejores para apuntar con visor, elemento indispensable para conseguir buenos resultados en cualquier modalidad de tiro con rifle. Igual podemos decir de las armas de origen norteamericano, que tradicionalmente siempre se han ofrecido con culatas y acciones adecuadas, especialmente las fabricadas por Remington, Winchester y Weatherby, y que hoy también siguen ofreciendo armas excelentes.

En calibres y sobre todo en oferta de puntas para los distintos calibres la variedad es aún mayor y en cierto modo puede suponer un problema la elección de ambos. En general, en batidas de jabalí no se deberían emplear cartuchos menos potentes del .270 ni más potentes del .375 H&H Mag.

De los demás sistemas de repetición existen menos variedad de modelos, aunque de palanca Browning –que también dispone de armas de cerrojo con buenas acciones para cerrojear rápido–, Marlin y Winchester comercializan suficientes, incluso con freno de boca y diseños que se apartan de los convencionales, como el Browning BLR, que dispara cartuchos para rifles de cerrojo, o el Winchester Timber calibre .444 Marlin.

Remington comercializa un modelo de trombón, el 7600, recamarado para cartuchos de rifle de cerrojo, como el .30-06 y el .35 Whelen.

Municiones
El mejor cartucho que se puede emplear para cazar un jabalí a la carrera es, dentro de unos límites, el más potente y de mayor calibre con el que el cazador pueda manejar con soltura el rifle y dispararlo sin que el retroceso represente problema alguno. Esto es así porque en movimiento no resulta nada fácil precisar los tiros y una bala que haga heridas internas muy grandes tiene mayores posibilidades de “parar” al animal, o de por lo menos impedir que se vaya a morir muy lejos del puesto. También esto es útil para el cazador que no comprueba nunca el punto de impacto de su rifle, que se lo pone en tiro el armero, etcétera, ya que si por este concepto se cometen pequeños errores de puntería, con un calibre pequeño siempre se traducen en tener que pistear o discutir con el del puesto vecino por la primera sangre. Por supuesto, si el error de puntería es grosero, ni con calibre grande ni pequeño se cobra la res aunque le acertemos, así que no es buena idea dejar al azar el estado de regulación del visor.

Seguramente por esto, por su potencia, los calibres magnum medios sean tan apreciados en nuestro país para montear, cuando en realidad su mayor utilidad debería buscarse en la caza a muy larga distancia. Ahora bien, no hay que confundir calibre potente con peso de bala, ni pensar que incrementando su peso se aumenta siempre la potencia del calibre para cazar un determinado animal. Las balas matan porque se deforman y ceden energía y se deforman por tres causas fundamentales: 1, por la velocidad que llevan en el momento del impacto –cuanto mayor es la velocidad de incidencia mayor es la deformación, para un mismo proyectil–; 2, por la resistencia que opone el blanco –cuanto más resistencia opone, mayor es la deformación– y 3, por la dureza del proyectil –cuanto más dura es la bala menos se deforma–. Los fabricantes controlan la expansión diseñando los proyectiles de diseño idéntico con pesos distintos –tienen que ser de diseño idéntico porque los blindajes, núcleos, refuerzos internos, puntas huecas, forma de la bala, etcétera, determinan también la expansión–.

Y como al aumentar el peso de bala también aumenta la resistencia de la bala, si empleamos una bala más pesada de lo necesario, la expansión no se produce ni tampoco heridas internas importantes.

Corolario: aunque empleemos un calibre muy potente si no utilizamos el peso de bala adecuado o su diseño es poco expansivo, no conseguiremos los efectos adecuados.

Igualmente, especialmente en el caso de algunos calibres pequeños o medianos de alta velocidad, puede ocurrir que un proyectil demasiado ligero se fragmente y no penetre, haciendo una herida superficial.

Visores
Con visor específico para caza en batida, incluso con las que no tienen aumentos, se consiguen mejores resultados porque éstas permiten visualizar rápidamente la res y apuntar con mayor rapidez, nitidez y precisión ya que no tenemos tiempo que perder en alinear ambos puntos y visualizamos el blanco y la retícula al mismo tiempo y en un mismo plano. Dicho de otro modo: ver nítidas alza, punto y el jabalí al mismo tiempo no es posible, pero ver nítida la retícula y el jabalí al mismo tiempo sí lo es y en ello –no sólo en los aumentos– reside la ventaja del visor.

Por eso son también útiles las miras sin aumentos, si bien, soy más partidario de utilizar visores con aumentos variables, concretamente del tiro 1-4x24 y similares, como la 1,25-4, etcétera. Este tipo de visores tienen campos de visión –a 100 metros– muy grandes –de hasta 36 metros en el caso de la Kahles 1,1-4 x 24, por ejemplo– seleccionando la escala de aumentos más baja, lo que hace posible que se puedan utilizar a muy corta distancia sin problemas. Además permiten seguir la carrera de la res, juzgar el resultado después del tiro –si hemos hecho blanco o no– y en caso de fallar, localizar y apuntar el blanco de nuevo sin inconvenientes. Los visores multiuso del tipo 1,5-6x, aunque tienen menos campo de visión, también se pueden emplear y además permiten tirar más lejos y por tanto utilizar el mismo rifle en modalidades de recehos a media distancia.

De pendiendo de dónde estén montadas, las retículas pueden verse siempre con un tamaño fijo o variar, incrementando su tamaño, a medida que se seleccionan mayores aumentos. Existen tanto visores de batida como universales del tipo 1,5-6x con retículas de un tipo u otro. Ambos tipos son adecuados siempre que con el menor número de aumentos se vea bien la retícula, lo que sucede con las de batida y mayoría de 1,5-6x. Además, las de batida y normalmente estos 1,5-6x llevan retículas con diseños apropiados para tirar en movimiento.

Sin embargo, no sucede lo mismo con las más potentes porque o bien utilizan retículas fijas de trazos muy finos, que no se distinguen bien cuando se apunta contra fondos oscuros, por ejemplo la 30/30 y similares, ya que están pensadas para que cuando se tire a larga distancia tapen poca superficie del animal y se pueda precisar el tiro, o porque su campo de visión es muy escaso incluso seleccionando el menor número de aumentos. Y sin campo de visión no podremos localizar rápidamente al encarar el jabalí, así como seguir su carrera sin más. Para más inri en 2,5 ó 3 aumentos las retículas se ven demasiado finas si éstas no son fijas.

Además, incluso las del tipo 2,5-10 y 3-9x tienen, en comparación con las de batida y con las del universales 1,5-6x, un campo muy pequeño en 2,5 ó 3 aumentos para poder ser utilizadas en un cortadero a 10 metros de distancia. Estos visores son también multipropósito, por su puesto, y de hecho, permiten tirar a distancia relativamente cortas, medias y largas pero no hacerlo a cortísima distancia como se puede hacer con las de batida, diseñadas para el tiro en movimiento a cualquier distancia a las que se caza en esta modalidad.

Casi todos los fabricantes, sobre todos los europeos pero también los americanos, hacen magníficas miras de batida del tipo 1-4x: Swarovski, Zeiss, Kahles, Docter, Bushnell..., por citar sólo algunos ejemplos. Y por supuesto también visores multipropósito del tipo 1,5-6x. Por cierto, Bushnell tiene mira de gama alta y media de estas características con retícula 4 que no varía de tamaño.

Miras sin aumentos
La miras sin aumentos me gustan menos no por el hecho de que carezcan de aumentos, sino porque son muy ligeras o ligerísimas, por lo que añaden poco peso a un rifle que sea potente. Guardo buen recuerdo con la Zeiss RSA, que sólo pesa 100 gramos, pues conseguí buenos resultados tirando sobre sobre siluetas de jabalí móvil a 50 metros, pero el arma empleada fue un .270 Winchester. Igualmente, tengo buenos recuerdos de la Bushnell Holo Sight, más pesada, que incluso la he utilizado en rifles semiautomáticos del .30-06, pero la verdad no me imagino disparando un 8x68 ó .375 con ninguna de ellas.

En cualquier caso, independientemente de la marca y de sus aumentos, la mira de batida tiene que montarse de tal manera que cuando nos echemos el rifle a la cara divisemos fácilmente la retícula y todo el campo de visión y permita seguir la carrera del animal con la cara pegada a la culata. Si esto no lo podemos hacer, no sirve el montaje para cazar en movimiento. Igualmente, como no tendremos en ocasiones mucho tiempo para realizar encares muy elaborados, con todos los calibres pero especialmente con los potentes, el ojo debe quedar lo suficientemente retirado del ocular para que no nos golpee por el retroceso.
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