Opinión
Última actualización 01/03/2005@00:00:00 GMT+1
Este artículo o carta, escrito por el diputado socialista Francisco García Ramos, extremeño y cazador, salió publicado el pasado 7 de nero en el Diario Hoy, de Extremadura, en respuesta a una noticia sobre la denuncia que hacía Ecologistas en Acción Extremadura sobre una montería en las proximidades de Monfragüe, a la que tildaba de “matanza”. El artículo, remitido por el propio autor a TROFEO, no tiene desperdicio, además de mucho sentido común.
Es quizá una de las manifestaciones más sensatas y valientes que sobre la caza ha dicho, en los últimos años, un significativo representante del Partido Socialista.
El pasado 3 de enero este Diario se hace eco de una denuncia del denominado grupo de Ecologistas en Acción de Extremadura con relación a una montería autorizada por la Dirección General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura.
La citada montería se llevó a cabo, al parecer, en las inmediaciones del Parque de Monfragüe y este grupo ecologista la califica de “matanza”, además de cuestionar la decisión del Director General por “disparatada” recomendándole a éste el cese del funcionario-técnico que avaló la autorización cinegética. En medio del escrito ecologista se introduce al zorro como elemento a preservar por su acción predadora sobre los conejos enfermos.
Como desconozco quién firma el contenido de la “denuncia”, me dirijo al representante del citado colectivo para que recoja otras opiniones.
Con relación al tema zorro y su acción digestora de especies enfermas como el conejo, considero que está años luz de la realidad, pero sería motivo de epístola aparte. Como lo sería su aseveración de que la mancha cazada lleva 20 años sin cazarse, por no citar las 40 rehalas y los 600 perros que cazaron para 65 escopetas. Quede claro que ni conozco al propietario de “Las Cansinas”, ni he cazado en esa finca ni tengo relación alguna.
Mi verdadero interés se centra en responder a la demagogia con la que descalifica al responsable de la Caza, Pesca y Medio Ambiente en Extremadura, al que pide que cese a un técnico de la Administración y que sólo le falta pedir que nombre a un socio de su colectivo.
Sr. Representante de Ecologistas en Acción: YA ESTA BIEN. Ni usted ni su grupo acredita quien ama y respeta a la Naturaleza y quién no. Al menos yo no le reconozco esa autoridad.
Ni la caza es un asesinato masivo e indiscriminado de seres vivos, ni los cazadores practicamos matanzas de animales, ni todos los ecologistas lo son de salón, vividores del cuento e instalados en un discurso de respeto al medio natural de fin de semana. De todo hay, y por ello a cada cual lo suyo y con nombre y apellidos.
Yo quiero identificarme. Soy cazador. No practico la caza. Yo cazo. Lo hago siempre que puedo y dentro de mis posibilidades. Amo con toda el alma a los seres vivos que hay sobre la tierra y los respeto. No concibo la vida sin un contacto con los colores, olores, la lluvia, el viento y la tierra. Respeto los ciclos vitales y busco trofeos entre los animales que por su edad llegan al final del ciclo. Me declaro cazador y detesto, denuncio y combato al “carnicero”, y por ninguno de estos conceptos voy a pedir perdón. Mas bien al contrario, exijo respeto de quien no los comparta.
Le puedo asegurar que como yo hay miles de cazadores en Extremadura, en España y en el mundo. Verdaderos cazadores que aguantamos estoicamente los estigmas de quienes se creen con patente de corso para la descalificación y el insulto generalizado. Unos por creer que es políticamente incorrecto ser cazador y otros por considerar que los improperios “no van conmigo”.
Pero para mí la primera especie a conservar es la homínida, al parecer evolucionada, que camina en bipedestación y que de momento se sigue llamando hombre y mujer, mientras no venga un soberanista y proponga una reforma conceptual y de valores.
A partir de aquí hablamos. Pongamos al ser humano en el centro de nuestros horizontes y políticas medioambientales, sin excluir al resto de seres vivos de su entorno, pero con primacía al ser humano y seguro que encontraremos un equilibrio en el que podamos convivir y colaborar los ecologistas cazadores y los ecologistas no cazadores. Insisto en que los “carniceros” no tienen nada que ver con el mundo ni la práctica de la caza.
De otra manera llegaríamos al absurdo de tener medios naturales deficitarios de seres humanos. Abandonarían los pueblos para ser mano de obra barata en la ciudad salvo los fines de semanas y fiestas de guardar en que unos urbanitas fueran a estropear la Naturaleza que pretendemos preservar con plásticos, latas de birra y tetrabric D. Simón y sobre lo que otros urbanitas escribirían poniendo a parir al director general de turno.
La General Motor no va a venir a Extremadura a implantarse. Tenemos una fábrica más potente, de la que sólo una pequeña parte cotiza a Pepe Martín, y que se llama industria CAZA. Compatible con el medio ambiente y con la preservación equilibrada con la Naturaleza. Una industria pública que reconozco puede y debe ser mejorada cuanto antes. Una industria privada sin ánimo de lucro pero que genera economía local que son las sociedades locales de cazadores y con las que hay que volcarse. Y una industria privada, con legítimo ánimo de lucro, con la que hay que llegar a un acuerdo, en serio, cuanto antes, deseando que tengan una interlocución real y representativa.
Tenemos una industria que genera economía y mucha, más en la Extremadura rural que en la urbana. Una industria que hay que incentivar en la misma medida que al empresario que produce ibéricos, retintas o berrendas. Restaurantes, hoteles, perreros, batidores, guardas, almacenes de cereales, carniceros... y propietarios son una parte de los beneficiarios. ¿Alguien se ha preguntado si es laboral y económicamente más rentable para la región el subvencionar la producción de ciervos, jabalís, gamos o muflones que otras especies de consumo para carne? ¿Se ha preguntado alguien cuántos españoles vuelven acompañados de sus familias a Extremadura, a pueblos y ciudades donde pernoctaron y nos descubrieron gracias al pretexto de la caza? No sé cuántos pero intuyo que muchos, muchísimos.
Por todo ello y mucho más y porque conozco el sensato y honrado trabajo que hace el Director de Medio Ambiente, Guillermo Crespo, en las procelosas aguas de la caza y Naturaleza, me parecen injustas e injustificadas las descalificaciones que le dedica el denominado Grupo de Ecologistas en Acción de Extremadura, y por lo que le animo públicamente a que persevere en su tarea con el apoyo y asesoramiento de los técnicos, funcionarios públicos, de convertir a Extremadura en una referencia obligada en la gestión del medio natural del que indisolublemente forma parte la CAZA.