Armas y Municiones
Una caza marcada por la distancia
Última actualización 01/04/2005@00:00:00 GMT+1
La caza a rececho en España, y no digamos fuera de nuestra patria, puede ser muy diferente según la especie y escenario donde se cace. Sin embargo, todos los recechos tienen en común que el tiro se realiza sobre un animal parado que normalmente está situado a una distancia mayor a la que se tira en montería. Estas dos características, distancia y tiro estático, más el hecho de que el cazador se desplaza por el monte en busca del animal, determinan el arma y todo el equipo que se debe utilizar.
Cuando escribo sobre este tema la distancia de tiro representa para mí un problema porque no me puedo imaginar muchos de los tiros que se narran con el equipo que se ha utilizado. Es más, sinceramente creo que la mayoría de las veces se exagera en lo que a distancias de tiro real se refiere, y no quiero decir con ello que el cazador lo haga adrede, al menos en la mayoría de los casos. Creo simplemente que, porque la distancia engaña y es fácil equivocarse al estimarla, muchas personas creen que han disparado a una distancia mayor. Y es que como veremos, incluso usando un telémetro es fácil equivocarse al medir. Pero como lo cierto es que las grandes distancias de tiro parecen la tónica común en muchos recechos, también las consideraremos.
Así como en montería el rifle tiene que disparar el cartucho más potente que se pueda utilizar siempre que el retroceso no suponga un problema, en el rececho la clave reside en elegir un calibre adecuado, más que a la especie –aunque por supuesto también será necesario tenerla en cuenta–, a la distancia de tiro a la que pensamos cazar.
Calibres estándar, ideales
hasta los 200 metros
Las especies que se cobran en rececho, incluso las que también se cazan en montería y que en esta modalidad parecen algo más “duras”, se pueden cobrar con municiones mucho menos potentes y de menor calibre, lo que posibilita en teoría el uso de rifles muy manejables y poco pesados, como el monotiro o incluso rifles ultraligeros con cañones cortos ideales para ser utilizados en sitios de difícil acceso como la montaña
Esto es así porque en el rececho hay tiempo más que suficiente para precisar el tiro en comparación con el que se dispone para dispararle a un blanco en movimiento, por supuesto empleando un apoyo estable. Además, el animal permanece ajeno al lance en vez de llegar cargado de adrenalina al puesto, y en estas circunstancias cartuchos como el .243 Winchester, el 6,5 x 57 y no digamos los de 7 mm. como el 7 x 57, 7 mm. -08 Rem. y 7 x 64, etcétera, o los de calibre .30, como el .308 Win. y .30-06, dan muy buenos resultados. Todos, incluso los de 6 mm. como el .243 Winchester, sorprenden por lo contundentes que se muestran –y también suelen engañar a más de uno que, en vista de los efectos que nota cuando rececha, siente la tentación de emplearlos en montería, donde no dan el mismo resultado–.
Ahora bien, así como es cierto que todas las piezas españolas se pueden cazar en la modalidad de rececho con estos calibres, también es cierto que el uso de estas municiones no magnum a partir de los 200 metros se vuelve, por lo general, crítico. De hecho, la puesta en tiro de estos rifles no debería ni siquiera debería hacerse a esta distancia para sacarle el máximo partido en trayectoria a sus balas, siendo en la mayoría de los casos la distancia de unos 180 metros la más adecuada para las puestas en tiro, dependiendo del peso y tipo de bala que utilicemos. Esto es así porque puestas el tiro a mayor distancia significan que a otras distintas, menores o superiores, se dificulta enormemente el uso del rifle porque el cazador no puede apuntar directamente al blanco sino que tiene que calcular la trayectoria del proyectil, y apuntar por encima de él –o por debajo si está más cerca– para conseguir acertar. Y obviamente, para ello tiene que conocerse la tabla balística del cartucho que está usando y medir la distancia exacta de tiro antes de disparar, puesto que en otro caso no puede hacer las correcciones de puntería oportunas.
Así, si por por poner un ejemple exagerado ponemos en tiro a 400 metros un 7 x 64 con bala de 154 grains, en vez de a 180 metros que es la distancia de tiro a la debería ponerse con ese proyectil, a 200 metros esa bala pasaría a más de 30 centímetros por encima del lugar donde se apunta, lo que es más que suficiente para fallar cualquier pieza de caza. Sin embargo cuando el rifle se pone en tiro a 180 metros cualquier blanco hasta los 200 metros es alcanzado si se apunta bien porque la bala en ningún caso sube ni baja por encima de donde se apunta más de unos 3,5 centímetros. Además, entre 200 y 250, no baja mucho –unos 15 centímetros a 250–, lo que ya obliga al cazador a hacer cálculos si quiere hacer blanco, pero permite utilizar el arma hasta esa distancia.
Cartuchos mágnum y ultramagnum
Por todo lo expuesto, cuando la distancia de tiro a la que se va a cazar va a ser siempre con seguridad superior a los 200 metros, conviene emplear cartuchos más potentes, como la cartuchería magnum, con los que si se pone el rifle para que haga blanco a unos 200 metros no tendremos que preocuparnos de todo lo que se mueva a menor y mayor distancia hasta los 250, pues bastará apuntar y disparar. Por ejemplo, puesto en tiro a 200 metros un 7 mm. Remington Magnum con una bala de 154 grains, a 250 metros cae unos 5 ó 6 centímetros. Además, entre 250 y 300 metros, aún se puede conseguir hacer blanco si hemos leído las tablas balísticas y sabemos que, por ejemplo, la citada bala de 154 grains habría que apuntar unos 18 centímetros alto –o modificamos la regulación en altura manipulando el mando de altura del visor, que siempre es preferible pues así podremos disparar apuntando al animal–.
Otros cartuchos que podrían emplearse para cazar a distancias de hasta 250 metros sin tener que hacer muchos cálculos de trayectorias son el .270 WSM, 7 mm. Remington SAUM; 7 mm. WSM y demás modelos magnum hasta el calibre .300. Igualmente, con el 6,5 x 68 R y .270 Winchester, aunque no lleven el nombre de magnum, tienen una balística extraordinaria y permiten conseguir buenos resultados a más de 200 metros.
Pero si consideramos que vamos a cazar a mayor distancia de 250 metros, entonces la solución se llama Weatherby Magnum o Remington Ultra Mag de calibres medios, como 7 milímetros o .300, que disparan balas a más de 3500 pies por segundo y han sido, precisamente, creados para tirar a distancias larguísimas. No conoco qué resultados dará le cartuchería Remington Ultra Magnum, aunque me imagino que magníficos en este tipo de lances, pero sí sé como se comporta el .300 Weatherby Magnum. Con este último he consumido muchas cajas de munición tirando entre 250 y 500 metros, y les puedo asegurar que si yo tuviera que “cazar” a más de 250 metros, no dudaría en utilizarlo. Con la bala de 150 grains, puesto en tiro a 300 metros, puedes dispararle a todo lo que esté por delante y alcanza los 400 meros con una caída de unos 20 centímetros.
He escrito la palabra cazar entre comillas porque pienso que tirar a tanta distancia normalmente ya no es cazar. Es más bien hacer tiro al blanco sobre un animal vivo que, ajeno total al lance, no se imagina que alguien lo pueda matar desde tan lejos. Tiene su mérito, pero no es caza salvo que el cazador no pueda acercarse más a la pieza y obligatoriamente tenga que culminar el lance a esas distancias.
Proyectiles
En cuanto a los proyectiles a utilizar, los mejores resultados en tiros muy largos –más de 200 metros– y directos al animal se consiguen con las balas aerodinámicas especialmente diseñadas para rececho, como las Ballistic Tip, Accu Tip y puntas agudas similares terminadas en inserción de polímero y cola de bote, así como con las balas convencionales que terminan en puntas agudas.
Especialmente cuando se emplean calibres estándar no conviene pasarse con el peso del proyectil que debe ser siempre inferior al que utilizaríamos para cazar en montería –ejemplo, 130 grains con el .270, en vez de 150–. Mención especial hay que hacer de los cartuchos que no se emplean el montería como los 6,5, algunos 7 mm., etcétera. En estos casos hay que evitar utilizar las balas más pesadas en tiros largos, reservando éstas para la caza a media distancia de las especies pesadas, como el venado por ejemplo. Igualmente, las balas ligeras se deben reservar para las especies menos corpulentas, como el corzo. El .243 Winchester, sin embargo, se tiene que utilizar obligatoriamente siempre con la misma bala: la de 100 grains, pues salvo indicación en contra por parte del fabricante, las de menor peso son para predadores. Existen por ejemplo, balas de 95 grains para rececho.
Rifles ligeros, manejables y precisos
En un rececho lo ideal es utilizar un rifle ligero, porque aunque sea un rececho en una dehesa y no digamos en la montaña, se supone que vamos a caminar mucho, que tendremos que subir fuertes pendientes, etcétera. Por otro lado, siempre dispararemos con apoyo y normalmente un solo tiro, así que la supuesta ventaja a la hora de apuntar que tiene un rifle pesado para tiro en movimiento, aquí desaparece. Un rifle monotiro o uno de cerrojo ligero es más que suficiente. Desde luego, el tema de la ligereza y de la manejabilidad se pega con el hecho de necesitar emplear un rifle magnum, y no digamos Remington Ultra Magnum o Weatherby Magnum, porque ya como mínimo tendremos que emplear cañones de 24-26 pulgadas (61-66 centímetros) que harán menos manejable al rifle. De todas maneras, incluso en estos calibres se comercializan modelos más ligeros normalmente provistos de culatas sintéticas, cañones sin miras y/o acanalados, etcétera, que aunque siempre serán menos manejables que los ultraligeros de calibre estándar hacen que recechar con estas armas sea menos cansado. Así por ejemplo, el calibre .300 Weatherby Magnum, el rifle Weatherby Ultra Lightweight sólo pesa 3,0 kilos –más lo que pese el visor y las monturas–. Además de estos nuevos materiales, los nuevos calibres magnum cortos también han acortado su longitud unos centímetros al no necesitar ya acciones tan largas, lo que hacen posible disparar armas del mismo peso y potencia que las de 7 mm. Rem. Mag. y .300 Win. Mag, pero más manejables. Un buen ejemplo es el Remington 700 Tiianium Short Action, que pesa unos 2,89 kilos, etcétera. Igualmente no faltan los ejemplos de fabricación europea.
En general, independientemente de que se trate de modelos magnum o de calibres estándar, todas las fábricas europeas y norteamericanas hacen modelos de rececho más ligeros y con cañones más cortos para hacerlos más manejables. Por ejemplo, los Euro Bolt de Browning (firma que por cierto acaba de lanzar al mercado un modelo de A- Bolt Mountain Titanium que sólo pesa 2,5 kilos y dispara cartuchos .270 WSM y .243 WSSM), Mountain, y Ultralight de Steyr Mannlicher, Blaser R-93 Offroad y R-93 Attaché, etcétera.
Igualmente Merkel, Chapuis y Blaser hacen magníficos rifles monotiro, entre otras firmas.