Entrevistas
Por la calidad y cantidad de venados y jabalíes, será recordada durante años
Última actualización 01/04/2005@00:00:00 GMT+1
La situación de bonanza climática de años anteriores, y por tanto de alimento abundante para todas las especies, se ha aliado con la gran profesionalidad de los organizadores y ha permitido que vivamos una de las mejores temporadas de la historia.
La temporada 2004-05 será recordada como una de las mejores de la historia. Y lo será sobre todo porque han coincidido dos factores fundamentales para que así sea. Por un lado, la progresiva profesionalización de la caza, que tiene como consecuencia que cada año se mejoren los resultados. Hoy se cuida el equilibrio por sexos de las poblaciones, se ponen los medios para alimentar a las especies cuando la comida escasea, se vigila la caza furtiva e incontrolada y cada vez, en más ocasiones, se caza con limitaciones para asegurar la población de sucesivas temporadas, etcétera.
Por otro lado, este año ha sido el final de un ciclo de cinco temporadas de bonanza climática y por consiguiente de agua y alimentación natural para todas las especies. Esto ha motivado que la paridera de estos últimos años haya sido la más alta de la última década, y en lo que se refiere a la población cervuna, los venados que han nacido en estos años tienen todo para ser mejores que los que nacieron en el mismo lugar pero con menos bonanza. Y con los cochinos ha pasado lo mismo: las parideras sacaron más individuos adelante porque, habiendo comida, las cochinas se muestran más receptivas que cuando les falta el alimento.
Como consecuencia de todo lo dicho hemos vivido un temporada sin par. Tanto que pasarán los años, y seguiremos acordándonos de lo buena que fue la temporada 04-05.
No obstante, como siempre hay que diferenciar entre varios tipos de monterías. No es lo mismo montear una finca cercada y cuidada tres o cuatro años sin cazar, que montear una mancha abierta que se caza cada año, situada en una sierra difícil de cerrar o de situar los puestos.
Además, aunque para todos los tipos de manchas ha sido buen año también, cómo no, ha habido grandes desilusiones en cada segmento de monterías, pues se trata de caza y no de ciencias exactas.
Las monterías de postín
Sin duda, las monterías estrella, a las que a todos nos gustaría asistir y más este año, han sido las denominadas de postín.
La calidad de los venados en este tipo de fincas hasuperado la media tan alta que de por sí ya suelen dar cada año.
Dehesas tan carismáticas como las situadas a los pies de la Sierra Morena andaluza o de la Sierra de San Pedro extremeña, han celebrado sus monterías con más trofeos y de mejor calidad que se recuerdan.
Después están el resto de monterías de venados, que también han mejorado en calidad y en cantidad respecto a campañas anteriores.
Cuanto más tiempo sin cazarse y más cuidada esté la mancha, obviamente mejores resultados se producen. Pero en líneas generales, las monterías que se cazan cada año también han mejorado en densidad y calidad de sus reses.
Las monterías de jabalí
Como hemos dicho, cochinos ha habido para todos. A pesar de la presión cinegética a la que se ven sometidos cada año, se han cobrado cifras escalofriantes en casi todas las zonas monteras.
Cifras superiores a 100 jabalíes, que antes de los cercones era imposible de conseguir, en esta temporada se han cobrado en fincas abiertas de varias provincias monteras. Ha sucedido como todos los años que se dieron varias monterías muy buenas a principio de temporada –con el calor estaban concentrados en zonas más frescas y húmedas–, después en noviembre y diciembre estaban más disgregados por haber comida y buenas condiciones en muchos más sitios, y luego en enero y febrero, con apenas bellotas en el suelo, se han concentrado donde más comida había y, con ello, se han conseguido nuevos resultados impresionantes.
Cercones para todas todas las especies
Una nueva modalidad que ha cogido fuerza esta temporada es la llamada caza en cotos intensivos. Si a base de costumbre empezábamos a familiarizarnos con los dichosos cercones de cochinos, ahora empiezan a proliferar los cercones de otras especies. Así, tenemos constancia de que algunas fincas, aparentemente sin caza, se han repoblado de venados, gamos o muflones para montearse a los pocos días.
Es una práctica que se lleva haciendo muchos años, pero quizá en los últimas temporadas ha tomado más fuerza, y más en esta última.
Quizá la caza tienda a esa modalidad de seguridad y certeza en los resultados, como ha pasado con las perdices en caza menor o como los cochinos en los cercones, pero en Trofeo confiamos en que siempre se podrá diferenciar entre caza auténtica y salvaje en fincas abiertas de las tiradas que se hagan en los cercones. Y aunque siempre haya aficionados a cada modalidad de caza, seguro que se mantendrán las costumbres y la caza natural como sigue sucediendo con las auténticas perdices o las auténticas cacerías de jabalíes.
Hasta la próxima
Y ya sólo nos queda pensar en la próxima temporada. El invierno no ha sido tan bueno como se esperaba y el frío y la falta de lluvias no prometen que será un año cinegético tan bueno como el que hemos tenido. De todas formas queda la primavera. Si lloviera como lo hizo el año pasado puede paliar la sequía invernal y recuperar al completo las ilusiones. En cualquier caso, seremos nosotros los que nos adaptemos a lo que nos ofrezca la Naturaleza. Y así, sin más preámbulos podremos empezar a soñar con octubre, y a ver el calendario de la temporada que viene, comprobando en qué caen los fines de semana, las fiestas y los posibles puentes –pocos– y empezar a apuntarse a las monterías que se irán ofreciendo porque, al fin y al cabo, siete mesecillos pasan volando.