Hemeroteca :: 01/04/2005
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Entrevistas

Aunque siguen siendo abundantes, estudios recientes revelan que están muy parasitadas e incluso poseen excesivas concentraciones de metales pesados que se están investigando

Última actualización 01/04/2005@00:00:00 GMT+1
Parece que la liebre no está descendiendo como indican las impresiones de muchos cazadores. Sin embargo, recientes estudios auspiciados por la Federación Española de Galgos, han revelado que las liebres españolas están muy parasitadas y sus organismos poseen excesivas concentraciones de metales pesados que se están investigando.
En los últimos años es normal escuchar a cazadores quejarse de una supuesta escasez de liebres. Sin embargo, esta aseveración parece no tener ningún fundamento científico. Además, estos cazadores quejumbrosos no aportan razones ni pruebas convincentes que justifiquen esas caídas poblacionales.

La mayoría de estos cazadores hablan de probables problemas sanitarios, siendo la cisticercosis –los famosos “granitos de arroz” presente en el hígado– la patología más comentada, quizá por su repugnante vistosidad, aunque pocos conocen el nombre, el origen y las consecuencias de esta parasitosis.

El furtivismo, la predación y la intoxicación a causa de los herbicidas, también se comentan como posibles razones de esa posible disminución de la liebre, aunque muy pocos se autoinculpan achacando el problema a una excesiva presión cinegética, que muchas veces puede ser la clave del problema.

Habrá por supuesto cotos en los que la liebre tenga algunos o todos problemas comentados, mientras que en otros la hipotética caída de la liebre sea una suposición errónea o una fluctuación temporal sin más trascendencia.

La voz de los galgueros
Buscando respuestas a estas negras afirmaciones sobre la situación de la liebre, nos hemos puesto en contacto con los galgueros, un colectivo de cazadores para los que la liebre es la razón de su existencia, en concreto con el presidente de la Federación Española de Galgos, Francisco Salamanca, que además es veterinario.

Pues bien, Francisco Salamanca desmiente categóricamente ese supuesto bajón poblacional, al menos con carácter general, y lo argumenta de la siguiente manera: “Esta pasada temporada la liebre ha subido y ha corrido más en el 80 por ciento de los cotos galgueros de Castilla-La Mancha, Andalucía, Castilla y León, Extremadura, Navarra y Valencia, evidencia de que ha criado y ha comido mejor. Y por otro lado, si nos alargamos en el tiempo, en los cotos galgueros en los que se cuida la liebre, su población se mantiene estable e incluso crece”.

Ahora bien, frente a estos datos apoyados en estadísticas controladas por la Federación, Francisco Salamanca reconoce que la información científica que se tiene sobre la liebre, más que escasa es inexistente. Es por ello por lo que la Federación Española de Galgos está promoviendo una serie de estudios sobre una especie tan presente en nuestros cotos como desconocida. Desde hace dos años la Federación está financiando estudios en varios sentidos. Uno de esos trabajos ha sido conocer la existencia en la liebre de enfermedades que pueden afectar al hombre, en concreto la triquinosis, la sarcosporidiosis y la tularemia, y la verdad, no se han encontrado ninguna de estas enfermedades en las 87 liebres analizadas. Ahora bien, sí se han registrado altos niveles de cisticercosis y muy especialmente en las liebres procedentes de la Comunidad de Madrid.

Si en 2003 el 50 por ciento de las liebres “madrileñas” analizadas estaban infestadas por este parásito, el año pasado esta parasitación subió hasta el 80 por ciento. Como este parásito sólo lo puede transmitir el perro y el zorro a través de sus excrementos, a lo mejor la abundancia de zorros –que en Madrid sólo se deja cazar con escopeta– explicaría estos niveles. Es sólo una hipótesis que habría que investigar.

Metales pesados en las liebres
Ahora bien, el análisis de estas 87 liebres ha destapado un problema que, de confirmarse, es sin duda mucho más inquietante. Resulta que en hígado, riñón y cerebro de muchas de estas liebres se han encontrado altas concentraciones de metales pesados como plomo, cadmio o níquel, un problema que va a ser el tema de una tesis doctoral que realizará Baltasar de la Cruz, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Lugo. La tesis tratará de averiguar si esas concentraciones de metales son normales y, si lo son o no, de dónde proceden. Al parecer van a estabular liebres en un cercón de dos hectáreas y estudiar a los nuevos lebratos que puedan nacer, controlando ya el alimento, la bebida, la contaminación atmosférica existente, etcétera.

No obstante, aparte de este experimento, este año se van a analizar grupos poblacionales de liebres –capturadas en la misma zona y en la misma época– para confirmar esa presencia de metales pesados.

La verdad es que esta revelación asusta. Si se comprueba que esos niveles de metales pesado son excesivos y por tanto perniciosos para la salud de liebres y, peor aún, para quienes las puedan ingerir, incluido nosotros los cazadores, estaríamos ante un gravísimo problema y una evidencia más de que nuestros ecosistemas, sobre todo agrícolas, así como los animales que viven en ellos, están contaminados. El tiempo nos dirá la verdad.

Otros estudios en proyectos, que en este caso los realizará el IREC, son la búsqueda de un método de datación de la edad exacta de las liebres a través del estudio del cristalino del ojo, y la relación que puede existir entre el nivel de parasitación de una liebre y el tiempo que han tardado los galgos en capturarla. Como sabemos, el galguero quiere carreras largas.
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