Entrevistas
Última actualización 01/06/2005@00:00:00 GMT+1
Atica Ciudad Real y Toledo organizó en la capital de Castilla-La Mancha una manifestación para protestar por el acoso que sufren especialmente los rehaleros. La concentración reunió a unas doscientas personas y varios centenares de perros, de los que sólo una pequeña representación salieron de sus remolques.
Unas doscientas personas, mayoritariamente rehaleros de Castilla-La Mancha, cuarenta de ellos con remolque y rehala al completo, secundaron la manifestación convocada por ATICA de Ciudad Real y Toledo, la Asociación de Titulares de Cotos y Afines a la Actividad Cinegética.
El motivo de esta primera manifestación cinegética que tiene lugar en Castilla-La Mancha era, fundamentalmente, protestar por las denuncias que han sufrido los rehaleros esta temporada por la no desinfección de los vehículos –que no era obligatoria–, y por las medidas que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha impuesto a las rehalas a través de la Orden de 28/07/2004.
Según esta Orden, los perros de caza, y por ende los de rehalas, deben llevar microchip a partir de los tres meses, una edad muy temprana a juicio de los rehaleros porque supone mucho dinero y con ese tiempo nadie sabe si un cachorro valdrá o no para cazar. En Toledo, implantar un microchip cuesta 18 euros y 20 en Ciudad Real. ATICA no se opone a la implantación de los microchip, sino que sea obligatorio a partir de los nueve meses.
Organización y manifestantes se reunieron a las diez de la mañana del pasado 8 de abril, viernes, en los aparcamientos de la antigua fábrica de armas para desde allí manifestarse hasta la Consejería de Medio Ambiente y luego a la de Agricultura, donde se entregaron sendos escritos.
Una gran pancarta con el lema “Por la defensa de la caza” abría la marcha secundada por unas doscientas personas que hacían sonar pitos y caracolas, aunque tampoco faltaban esas voces con las que los perreros inundan la sierra cuando montean. Y en la pechera, pegatinas con frases como “Menos cazo y más caza”, “Quieren acabar con nosotros” o “Más perros hay en la Administración y no llevan microchip”, que fue la más aplaudida. Detrás de la gente, remolques y camiones llenos de perros, algunos de los cuales se sacaban momentos antes de llegar a las respectivas consejerías. Ruido y reivindicación, pero alegría, hermandad y un excelente comportamiento cívico.
El primer destino fue, como se ha dicho, la Consejería de Medio Ambiente en la que la consejera y el director general se habían ausentado. Allí, el presidente de ATICA Ciudad Real y Toledo, Juan Caballero, entregó un primer escrito, firmado también por ATICA Guadalajara, en el que se hacían una serie de peticiones sobre la caza en general.
Desde allí la marcha se trasladó después a la Consejería de Agricultura, donde se entregó, también en ausencia de la consejera y del director general competente, otro documento con las reivindicaciones de los rehaleros, entre ellas que se elabore “una legislación específica para las rehalas que sea acorde con los intereses del sector... y elaborada con los representantes de los rehaleros de nuestra autonomía... ante la necesidad de promover la seguridad jurídica en esta actividad a fin de poner coto a la actual situación de dispersión legislativa y de ambigüedad legal que afecta a la rehala”.
A medida que la manifestación se fue desarrollando, sus participantes se fueron animando, hermanando, aumentando la confianza en sí mismos y, lo más importante, tomando conciencia del poder que pueden llegar a tener en futuras movilizaciones.
Este fue el mayor éxito de esta convocatoria, que no fue ningún fracaso. Era viernes, día laborable, había miedo a manifestarse –los cazadores no nos encontramos reivindicando nuestras cosas en el asfalto–, a hacer el ridículo y la reivindicación perentoria, aunque ATICA la extendió a asuntos más generales, afectaba esta vez a los rehaleros, que no defraudaron y “batieron” en número suficiente, con alegría, orden y civismo.
Se comentó mucho entre los asistentes el no apoyo a esta manifestación de importantes asociaciones cinegéticas, entre ellas la Federación Española de Caza, Aproca y sobre todo la Asociación Española de Rehalas. Asaja, la gran asociación agraria, sí apoyaba esta reivindicación, y allí estuvo Agustín Palomino, representante de la asociación en temas cinegéticos, para certificarlo. Cada asociación cinegética es muy libre de apoyar o no iniciativas de otras, pero creo que es un error oponerse públicamente a las mismas. Para estos casos existe la abstención. Estamos todos en el mismo barco y bastante es el oleaje que sufrimos como para que encima perdamos el tiempo en pelearnos. La defensa de la caza debe estar por encima de personalismos e intereses particulares.
La fiesta terminó donde empezó, en el aparcamiento de la antigua fábrica de armas, donde bajo una lluvia suave y necesaria, todos nos comimos unas migas estupendas.