Entrevistas
¿Cuándo y cómo llegan tórtolas y codornices
a la Península y por dónde se distribuyen?
Última actualización 01/06/2005@00:00:00 GMT+1
Varios expertos conocedores de la biología, comportamiento y migración de codornices y tórtolas explican todo el proceso migratorio de estas dos aves hasta que llegan a la Penínula y qué buscan para establecerse y reproducirse.
La codorniz es un ave sumamente inquieta que basa su estrategia vital en la movilidad. Tanto es así, que en la actualidad se han descrito cuatro tipos de movimientos distintos: migrador, trashumante –asociados a ganar altitud en busca de campos de cereal adecuados para la reproducción–, estival –movimiento de los jóvenes nacidos en Marruecos y de sus madres– y donjuanesco –movimientos de machos en busca de hembras con las que aparearse–. En este artículo nos dedicaremos al migrador.
Se cita que toda la población codornicera que se reproduce en Europa utiliza la franja subsahariana de este a oeste como cuartel de invierno. Aunque sin una clara base empírica, se considera que la metapoblación atlántica –la que se extiende fundamentalmente por Marruecos, Península Ibérica y Francia– pasa el invierno en los países más occidentales de la franja subsahariana –Senegal, Mauritania–.
Experimentos realizados en condiciones de laboratorio –con fotoperiodo controlado– indican la existencia de dos fenotipos en relación con la migración, el fenotipo corto migrante o subsedentario, y el fenotipo largo migrante o migrador propiamente dicho. Los dos teóricamente invernan en la franja subsahariana y a finales de enero empieza el movimiento migrador primaveral. Los primeros contingentes se localizan en Marruecos hacia la segunda quincena de febrero y el periodo de reproducción, en este país, dura hasta finales de julio y principios de agosto. Por las fechas que llegan a Marruecos, también hay citas de llegada al sur de la Península Ibérica [datos de 2004 de anillamiento del proyecto FEDENCA: se citan cantando en Valencina-Salteras (37º 24’N, Sevilla) el 19 de febrero (J. Fernández), en Tarifa (36º 0’N, Cadiz) el 23 de febrero y en Tahivilla (36º 8’N, Cádiz) el 18 de febrero (M. Lobón)]. Por lo tanto, podemos decir que este primer movimiento migrador lleva a las codornices a ocupar Marruecos y el sur de España, empezando inmediatamente la reproducción. Sin embargo, la fecha a la que se escucharon las primeras codornices en Figuerola del Camp (41º 21’N, Tarragona) ese mismo año, fue el 2 de abril, unos 40 días más tarde. Salta a la vista el desequilibrio: las codornices realizan un primer salto –franja subsahariana-Marruecos-sur de la Península Ibérica– de una extensión de entre 1600 y 2600 Km en aproximadamente 20 días.
Sin embargo, en su siguiente salto hacia las latitudes catalanas necesitan más de 30 días y eso que la distancia a cubrir es la mitad de la distancia mínima cubierta en el primer desplazamiento.
¿Por qué se produce esta lentitud en su desplazamiento por el interior de España? Guyomarc’h encuentra efectivos de los dos fenotipos en Marruecos durante la primera quincena de marzo y por lo tanto conviven los de corto recorrido, que ya se reproducen, con los de largo recorrido. El retraso podría ser debido a que las aves que llegan por encima de una franja centrada en los 40º de latitud norte corresponderían a la subpoblación migradora de largo recorrido, que se mantuvo sedimentada en aquellas zonas sureñas. De esta forma, su llegada a estas latitudes más altas, coincidiría con la presencia de campos de gramíneas en un ciclo lo suficientemente avanzado como para darles cobijo e iniciar la reproducción.
Si esta explicación fuera correcta, habría una base teórica que apoyaría aquella división sacada de la cultura cinegética popular que distinguía las codornices “criollas” andaluzas, más pequeñas, de las codornices “castellanas”.
La rutas codorniceras
Otra cuestión en relación con estos movimientos migratorios se centra en las rutas seguidas para alcanzar la Península Ibérica. Según nuestro conocimiento, parece que no hay una vía de entrada estrecha como la descrita para la población italiana, cuyos efectivos se concentran en Cabo Bon (Túnez) y de aquí dan el salto para alcanzar la mencionada Península.
Las referencias sobre la entrada de las codornices en nuestro país, citan un frente amplio que abarca desde Gibraltar hasta el cabo de la Nao (Cataluña). Pero, a partir de aquí, ¿cómo seguiría el movimiento?
Las mesetas castellanas se encuentran a una altitud promedio superior a la franja costera mediterránea. Esta topografía condiciona el crecimiento de los cereales, que sufrirán un retraso a medida que avanzamos hacia el oeste. Por este motivo podríamos predecir que el movimiento dentro de la Península debería avanzar hacia el interior, una vez alcanzada la costa mediterránea en toda su extensión, posiblemente utilizando los ríos como corredores. Los datos de anillamiento de codornices en Cataluña indican que el valle del Ebro sería uno de estos corredores para adentrarse en la meseta a través de Burgos.
Por consiguiente, habría una primera avalancha de codornices –corto y largo migrantes– en el sur de España provenientes de las regiones subsaharianas que iniciarían la reproducción –sólo la fracción corto migrante–; más adelante, y protagonizada por la fracción largo migrante, habría una segunda avalancha que alcanzaría el resto de la franja costera española y de aquí, utilizando los ríos como corredores, se adentraría en las mesetas castellanas. Evidentemente, estas predicciones necesitan del aporte de información de las primeras llegadas de las codornices a las distintas regiones españolas.