Armas y Municiones
Aspectos a tener en cuenta y prueba de armas nuevas y usadas
Última actualización 01/07/2005@00:00:00 GMT+1
En estas notas daremos algunos consejos y precauciones a tener en cuenta a la hora de comprar una escopeta nueva o usada e indicaremos cómo evaluar el producto antes y después de adquirirlo.
Una vez que se han celebrado las ferias de armas y de caza más importantes de nuestro país, FITAC y FICAAR, donde se presentan la mayoría de los nuevos modelos de escopetas –y rifles– para cazadores que las distintas empresas importadoras pondrán a la venta, es buen momento para plantearse cambiar de escopeta puesto que así tendremos más opciones donde elegir. Incluso en el caso de pretender comprar una escopeta usada, esta época también es buena ya que están en veda las especies y podremos buscar y probar lo que necesitamos con tranquilidad.
Vamos a repasar algunas consideraciones previas a tener en cuenta, y cómo probarlas. No obstante, antes conviene hacer unas consideraciones previas sobre las posibles armas a comprar y su precio.
Ideas claras, compra duradera
Lo primero que hay que tener claro antes de comprar un escopeta, y en general cualquier arma, es en qué modalidad la vamos a utilizar y qué requisitos mínimos debe reunir la escopeta para practicar esa modalidad. Comprar un arma sólo porque nos guste puede ser una buena razón para un aficionado a las armas, pero no para un cazador, pues lo que necesita es una herramienta que le permita cazar en la modalidad que quiere y, por ejemplo, una escopeta para cazar becadas no tiene las mismas características que otra para uso general durante la temporada, etcétera.
No es tampoco muy buena idea comprar un arma en función únicamente de que nos guste su marca o porque alguien que conocemos la use y le vaya bien, sin que la hayamos probado nosotros antes. Por mucha calidad que tenga una escopeta, si no nos permite encarar con soltura no tiraremos bien con ella y al poco tiempo nos daremos cuenta que tenemos que volver a cambiarla. Es curioso, pero a veces ocurre que normalmente cuando probamos una escopeta que nos gusta por su marca o diseño tiramos aceptablemente bien con ésta las primeras veces para descubrir luego, cuando se nos pasa la euforia, que ya no es así o por lo menos que tiramos peor que con nuestra antigua escopeta. En toda modalidad de tiro, incluido el tiro de caza, influye mucho la psicología y el estado de ánimo del tirador o del cazador. A la inversa también pasa y en ocasiones fallamos más de la cuenta con una escopeta con la que normalmente cazamos mejor, siendo entonces los cartuchos los primeros que pagan el pato, pues pensamos que son malos aunque los hayamos utilizado toda la vida. Y conste que esto no lo digo en tono de crítica, sólo digo que, como nos pasa a todos en mayor o menor medida, a la hora de evaluar una escopeta con ánimos de comprarla hay que tenerlo en cuenta.
Pese a que es un creencia generalizada lo contrario, el cazador no puede acoplarse a la escopeta sino que es la escopeta la que tiene que tener un diseño que se adapte al cazador o tal que un armero pueda adaptarla a nosotros. Una escopeta es como el chaleco de caza o cualquier prenda de ropa: o es de nuestra “talla” y no tiene nada que nos moleste, o no nos sirve ya que si intentamos adaptarnos a ella estaremos incómodos a los pocos minutos de utilizarla. Los fabricantes de armas de caza de buena calidad hacen escopetas que funcionan bien y con un diseño exterior que normalmente se adapta a la mayoría de las personas de talla normal –no son aptos ni para personas muy bajas ni muy altas, ni muy flacas ni muy gruesas–. Sin embargo, si nos ponemos a comparar escopetas, incluso modelos diferentes de una misma marca, veremos que hay pequeñas variaciones en las medidas de la culata, en el grosor de la empuñadura, en el diseño del guardamanos, en los picados, en el tipo de banda y por supuesto en el peso y longitud del arma aunque utilicen el mismo largo de cañón. Pues bien, estas pequeñas diferencias pueden hacer que con unas escopetas tiremos mejor que con otras, aun tratándose de modelos que por sus prestaciones puedan emplearse en las mismas modalidades y conozcamos a otros cazadores que las utilizan con éxito. Por ello es buena idea ver varias marcas y modelos de prestaciones similares en vez de acudir a la armería con una idea predeterminada.
Compra sin sorpresas
También hay que tener una idea clara sobre el precio que podemos pagar por la pieza que vamos a adquirir o de las piezas que estamos evaluando con posibilidades de comprar. No me había pasado nunca, pero no hace ni veinte días, en una armería de Madrid de la que no soy cliente, me mostré interesado por una pieza de segunda mano y descubrí con sorpresa que su precio era 15 euros más barato que el PVP recomendado por el fabricante. Para más inri, cuando dije que era carísima, me dijeron que me podrían rebajar ¡100 euros! Como dicen en mi pueblo, me quedé “a cuadros”, además de sentirme timado, si bien la mala intención la descarto y considero que era un error de etiquetado porque también vi otros modelos que tenían precios de segunda mano aceptables con respecto a lo que valen nuevos.
Hoy día, conocer los precios de venta al público recomendados no es problema. Sin contar que TROFEO los publica cuando habla de un producto, la mayoría de los distribuidores –Global Hunt, Beretta Benelli Ibérica, Excopesa, Borchers, Ardesa...– los editan en sus catálogos o páginas web y hasta los hacen públicos en las ferias, como ha ocurrido en las últimas celebradas en España. Resulta imprescindible conocerlos para saber si está bien el precio que nos piden o no.
Ahora bien, como sobre el PVP recomendado las armerías lo suelen ajustar a la baja para poder competir, no es mala idea tampoco preguntar el precio nuevo de venta en varios comercios, sobre todo si no somos clientes de un armería determinada. Digo si no lo somos porque ser cliente de un armería donde sabes que te atienden siempre bien también es importantísimo. Es más, yo al menos prefiero pagar unos pocos euros más debido a las variaciones de los márgenes comerciales por un producto donde sepa que si tengo el más mínimo problema me lo van a solucionar que donde no tenga esa seguridad. Y si esto es interesante a la hora de adquirir productos nuevos, mucho más es en el caso de los usados, ya que carecen de otra garantía que la palabra de quien te los vende.
En el caso de las compras por catálogo hay que tener especial cuidado y, ante la mínima duda, no pedir nada sin llamar antes a la empresa e interesarnos por las características del arma, ya que sobre los productos a veces no se indica en los catálogos toda la información que se necesita saber sobre chokes, largos de cañón, etcétera.
Por poner un ejemplo concreto y real, un conocido y compañero de caza vio en un catálogo de una armería que vende por catálogo una oferta de escopetas superpuestas ultraligeras de una acreditada marca italiana y decidió comprarse una porque comprobó que tenía un precio que era unos 400 euros más barato que el que había visto en en una armería de su ciudad. Menos mal que no lo hizo porque la oferta era de un arma de la misma marca, se refería al mismo modelo pero con un cañón mucho más corto del que él necesitaba.
Escopetas nuevas
y usadas
Una escopeta nueva no la vamos a poder probar antes de comprarla, pero si conocemos a alguien que tenga una igual conviene pedirle que nos deje tirar con ella algunos tiros. Igual podemos hacer con otras personas que tengan escopetas similares. Las escopetas usadas no tienen garantía, pero sí podemos pedirle al particular a o al armero que nos quiera vender el arma que nos la deje para poder probarla antes, lo que no debería ser un inconveniente sobre todo si nos conocen en la armería: el Reglamento de Armas en vigor tipifica este supuesto y permite el préstamo para pruebas de armerías a particulares previa autorización que expide la Intervención de Armas de la Guardia Civil.
Por supuesto, en el caso de ser nueva la escopeta, en la armería conviene interesarse por el tipo de garantía que tiene el arma, lo que cubre la citada garantía, durante cuánto tiempo, y qué hay que hacer para que la garantía entre en vigor. Tenga en cuenta que si la escopeta nueva tiene algún problema lo normal es que no se la cambien por otra, sino que se la manden a reparar. No obstante, entérese de este supuesto porque hay armerías que sí la cambian.
Otro punto que no hay que dejar pasar por alto son la recámara y los chokes, a no ser que estemos seguros sobre sus características. La mayoría de las escopetas modernas se ofrecen con chokes intercambiables y con recámaras para calibres magnum, pero hay marcas que entregan con las escopetas un juego completo de chokes y otras un menor número de boquillas. Además, si la escopeta es usada puede que no se ofrezca con el juego completo de chokes porque su anterior propietario los haya perdido o por la causa que sea. Y si no viene equipada con todos los chokes, conviene entonces enterarse de si los que nos van a entregar son los que necesitamos o, por lo menos, los podremos pedir aparte. Tampoco es mala idea comprobar que no hay chokes repetidos o de otros grados que no deseamos, incluso si la escopeta es nueva.
Igualmente, puesto que aún se comercializan modelos con recámaras de 70 milímetros, habrá que interesarse por el largo de la recámara si tenemos intención de utilizar alguna vez cartuchería magnum.
Una vez documentada y en nuestras manos, conviene hacer algunas pruebas con ellas, no sin antes leerse detenidamente el manual de instrucciones del arma pues siempre en estos manuales vienen datos interesantes sobre el funcionamiento y correcta conservación de la escopeta.
Limpieza previa y posterior
Aunque sea nueva, antes de disparar una escopeta hay que limpiar del cañón o cañones y todas las superficies de la grasa de fábrica que pueda tener, ya que es muy viscosa y sólo sirve para proteger la escopeta de la corrosión, para evitar que se oxiden mientras están embaladas a la espera de ser vendidas. En esta operación, como en futuras sesiones de limpieza, tendremos la precaución de no verter sobre la madera o sobre piezas o zonas de material sintético ningún disolvente ni producto de limpieza que pueda atacarlas. Por ejemplo, imagínense lo que puede pasar si un punto de mira luminoso de plástico lo intentamos limpiar de la citada grasa con un trapo que haya estado en contacto con un disolvente para residuos de cañones que elimina los restos plásticos de los tacos. A cada cosa lo suyo: aceite para las superficies metálicas, disolventes sólo para el interior de los cañones, etcétera.
Una vez limpia de la grasa de conservación, el exterior de los cañones, superficies de acero y mecanismos de a la escopeta se rociarán con aceite para armas y se secarán con un trapo. Tampoco es mala idea limpiar la culata si, es de madera, con aceite para culatas de armas, de venta en armerías.