Armas y Municiones
El diminuto y preciso visor de puntería Zeiss Z-Point
Última actualización 01/07/2005@00:00:00 GMT+1
El Z-Point es un visor o mira réflex de punto rojo de un aumento que tiene unas prestaciones realmente increíbles. Lo probé en Alemania por primera vez cuando salió al mercado, durante una visita a la casa Zeiss que terminó en una agradable sesión de tiro utilizando este visor en un rifle calibre .270 Winchester, y desde entonces tenía ganas de volver a probarlo con calma en un arma para cazar en batida, pues la batida es su principal aplicación si se monta en un rifle –también puede emplearse en armas cortas–. Y eso hice con un R-93 calibre .45 Blaser, calibre especialmente diseñado para cazar el jabalí y al que dedicamos el número pasado un artículo en el que sólo comentamos que se había usado esta mira y proporcionamos sus características básicas, ya que no disponíamos de espacio para tratar ambas novedades. Hoy, pues, toca hablar de esta pequeña mira de tan sólo 100 gramos de peso, pero con un diseño a prueba de fuertes retrocesos, y que permite el tiro con los dos ojos abiertos.
Presentación y diseño
Embalada junto con la mira se entrega una batería, una llave para regular el punto de impacto, una regleta graduada que permite hacer los ajustes de punto de impacto con mayor precisión y unos tapones para, una vez regulada la mira, poder tapar los tornillos de regulación.
El Z-Point tiene la particularidad de funcionar también con luz solar, pero esta fuente natural de energía no es una alternativa sino un complemento que durante el día ahorra batería y aumenta considerablemente la vida útil de la pila. Además, permite autorregular la intensidad del punto rojo. La pila se inserta en un alojamiento circular que hay en el costado izquierdo del visor, para lo que sólo hay que desenroscar su tapa –puede abrirse con una moneda– e introducirla con el lado del polo positivo hacia la tapadera. El Z-Point es estanco incluso estando el compartimento de la pila abierto, por lo que la operación puede realizarse en el campo con malas condiciones climáticas.
En el otro extremo se encuentra la tecla de encendido –“tecla de función”–, que es el logotipo Zeiss: cuando se pulsa aparece un punto rojo en el ocular del visor con una intensidad o luminosidad programada por el aparato según la luminosidad ambiente. No obstante, se puede cambiar manualmente la intensidad presionando y manteniendo presionada la tecla de función hasta conseguir la luminosidad que deseemos –sólo hay que seguir el manual de instrucciones en castellano y otros idiomas–. Sin embargo, y como veremos, casi nunca será necesario hacer esto, al menos para cazar.
En la parte inferior del visor hay una tecla elástica –Zeiss lo denomina “apriete elástico”– y un raíl perpendicular al cuerpo del visor y cercano a la parte del ocular que permite encajarlo sobre un montura o regleta del tipo Picatinny, si bien Blaser ha lanzado al mercado su propia regleta para poder montar el Z-Point en sus rifles R-93, que es más corta y más ligera.
Una vez instalada en el arma cualquiera de estas dos regletas, montar el Z-Point es tan simple como pulsar la techa del apriete elástico –sobre estas líneas, se aprecia al lado del logotipo Zeiss– al tiempo que se encaja el raíl del visor en la regleta. Para retirarlo se procede a la inversa: se pulsa la tecla y se tira hacia arriba del visor. Hay que hacer bastante fuerza y la primera vez cuesta algo de trabajo, pero una vez que lo has hecho un par de veces resulta facilísimo montar el visor o retirarlo del arma para guardarlo por separado. Y lo más importante, el apriete elástico es, como la mira, a prueba de fuertes retrocesos.
Pruebas
El Z-Point dispone de dos tornillos de regulación para la deriva y altura situados sobre el costado derecho del visor y sobre su parte superior, delante de la célula solar. El ajuste del punto de impacto se puede hacer con o sin la ayuda de la escala que se entrega con la mira. Yo no la utilicé, pues me pareció más fácil hacerlo sin ella. Como no tenía colimador para el calibre .45 utilicé un truco casero para aproximar la puesta en tiro: es un método válido en parte para cualquier visor de punto rojo o convencional, pero se hace más fácilmente con los que tienen pocos aumentos ya que puedes ver el cañón del arma cuando miras a través del visor. Lo primero que hice es centrar el punto sobre el eje del cañón. Como monté la regleta y el visor en casa, allí mismo hice esta primera corrección, así como otras que me permitieron ahorrar los carísimos cartuchos del .45 Blaser: puse el arma sobre apoyos y sin el cerrojo puesto, apunté el rifle mirando a través del interior cañón hasta centrarlo en el vértice de una esquina de la habitación, situada perpendicularmente a unos tres metros de la boca de fuego. Luego con la llave que se entrega con la mira desplacé el punto rojo hasta lograr hacerlo coincidir con la esquina, un poco por encima del punto de mira, pera centrarlo con mayor precisión sobre el cañón. De esta manera, el rifle queda aceptablemente colimado lateralmente y sólo hay una notable diferencia del punto de impacto en altura. No obstante, para que se hagan una idea de la efectividad del método, les diré que a 50 metros el primer tiro fue un 6 alto y ligeramente desviado hacia la derecha, por lo que ya resultó facilísimo terminar de corregir el impacto en el campo de tiro.
El día que probé el Z-Point unas veces se nublaba y se ponía a llover y otras hacía sol, de modo que pude comprobar muy bien que el sistema de autorregulación funciona perfectamente en situaciones cambiantes de luz. Es increíblemente efectivo pues incluso cuando hacía sol, hice la prueba de desmontarlo del arma, salir de la galería y mirar hacia las zonas más iluminadas de las instalaciones, sin que el punto rojo dejara de divisarse perfectamente. Y al entrar a la galería de nuevo, igual: el punto se mantenía con una intensidad constante que permitía apuntar perfectamente independientemente de que el fondo fuera claro o negro.
Por otro lado, el Z-Point permite apuntar con los dos ojos abiertos, lo que es utilísimo para seguir la carrera de una pieza y juzgar bien su posición y adelanto, así como para no perderla de vista después del disparo a causa del retroceso. En suma, una mira totalmente recomendable.