Entrevistas
De las cinegéticas, la tórtola común y la perdiz pardilla,
calificadas como “Vulnerables”, serían las más amenazadas
Última actualización 01/08/2005@00:00:00 GMT+1
A nadie escapa que en España, en general, hay menos aves que hace unos años. La degradación de los hábitats es la causa principal de este descenso. Pero, ¿cómo se calcula
esta disminución?,
¿dónde queda reflejada
y de qué forma?
Desde hace unas décadas existen los llamados “libros rojos”, unas publicaciones en las que científicos y conservacionistas indican qué animales atraviesan una mala situación poblacional y por qué.
Recientemente se presentó en nuestro país el Libro Rojo de las Aves de España, que ha vuelto a poner de manifiesto –la última vez lo hizo en 1992– que un tercio de nuestras aves, algunas cinegéticas, tienen problemas de conservación.
De las cerca de 400 especies y subespecies –taxones– de aves presentes en nuestro país, finalmente han sido 99 taxones los que se han calificado en alguna de las tres categorías de amenaza presentes en el Libro Rojo de las Aves de España: “En Peligro Crítico (CR)”, “En Peligro (EN)” y “Vulnerable (VU)”, cifra que supone aproximadamente un cuarto de la avifauna española nativa. Si a éstos se le agregan los taxones “Casi amenazados”, se obtiene que el 34 por ciento de la avifauna española se encuentra en un estado de conservación desfavorable.
A finales de 2004 el Ministerio de Medio Ambiente publicó el Libro Rojo de las Aves de España, que supone la actualización de la lista roja de las aves publicada en 1992 (Libro Rojo de los Vertebrados de España). Este trabajo ha sido elaborado por SEO/BirdLife y cientos de ornitólogos, entre los que se incluyen los 160 expertos autores de fichas.
Las consejerías de Medio Ambiente de las comunidades autónomas y la Dirección General de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente también han participado en este proceso facilitando abundante información inédita derivada de sus respectivos programas de seguimiento de especies amenazadas.
El proceso de evaluación fue relativamente largo (2000-2002) y se llevó a cabo de forma escalonada a través de diversas fases de revisión y evaluación.
Desde hace décadas los “libros rojos” han sido la herramienta utilizada por la UICN –Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza– para compilar las listas rojas de especies amenazadas. Desde 2001, las categorías y criterios de la UICN se empiezan a aplicar también a nivel regional y nacional, gracias a la publicación por parte de esa institución de unas directrices específicas.
Estas nuevas herramientas han constituido la base metodológica para la elaboración del Libro Rojo, que ha perseguido tres objetivos fundamentales: 1) clasificar a la avifauna española de acuerdo a su riesgo de extinción; 2) identificar las amenazas y medidas necesarias para mejorar su estado de conservación y, 3) proporcionar una herramienta práctica de conservación.
Aves en “Peligro Crítico (CR)”
En “Peligro Crítico” significa que habría una posibilidad del 50 por ciento de que la especie se pueda extinguir en los próximos 10 años –o tres generaciones dependiendo de la longevidad de la especie–. Entre ellas, se destaca sin lugar a dudas aquellas que son endémicas, teniendo en cuenta que su futuro a nivel mundial depende en mayor medida de lo que ocurra en nuestro territorio, de ahí la gran responsabilidad que España tiene en tomar cuantas medidas sean necesarias para su conservación. Nuestros esfuerzos conservacionistas deben otorgar una atención muy especial a estos taxones endémicos, ya que algunos como la terrera marismeña de Tenerife tiene los días contados si no se acometen medidas urgentes y contundentes de conservación.
Las aves calificadas como “En Peligro Crítico” son: pardela balear –endemismo español–, avetoro común, ánsar campestre de la Tundra, tarro canelo, cerceta pardilla, porrón pardo, alimoche canario –endemismo español–, águila pescadora, torillo andaluz, focha moruna, zarapito fino, arao común, terrera marismeña de Tenerife –endemismo español–, alcaudón chico y pinzón azul de Gran Canarias –endemismo español–.
El futuro de otras especies como el ánsar campestre de la Tundra o el zarapito fino no dependen en absoluto de las medidas que se adopten en España, teniendo en cuenta que la rarefacción del primero se debe probablemente a cambios climáticos globales que han provocado una retracción del su área de invernada en España. En el caso del Zarapito fino, se trata de una especie al borde de la extinción a nivel mundial. Casi nada se sabe sobre su lugar de reproducción o sus rutas migratorias –supuestamente utilizaba la Península– hacia los lugares de invernada que, al menos en parte, se localizaban en humedales marroquíes.
Otras, como es el caso de la cerceta pardilla, el tarro canelo, la focha moruna y el arao común han experimentado declives alarmantes en nuestro territorio –principalmente a lo largo del siglo XX– debidos a la desecación, transformación e intensificación de la agricultura en zonas de humedales de alto valor –no sólo en España, también en el Magreb–, o, en el caso del arao, a la disminución de recursos tróficos por sobreexplotación pesquera, enmalle en artes de pesca y derrames de crudo.
Otras especies como el alcaudón chico, aún habiendo disminuido considerablemente su presencia en España, se encuentra de forma algo marginal en nuestro territorio, y su futuro a nivel global poco depende de las medidas que se puedan abordar en España. Las causas de su rarefacción no están del todo claras.
“En Peligro de extinción (EN)”
Las especies calificadas como “En Peligro” son aquellas cuya probabilidad de extinción en estado silvestre es de al menos el 20 por ciento en 20 años o cinco generaciones.
Se encuentran “En Peligro de Extinción”: petrel de bulwer, pardela cenicienta, pardela pichoneta, pardela chica, paíño de Madeira, cormorán moñudo, malvasía cabeciblanca, milano real, quebrantahuesos, alimoche común, águila imperial ibérica, águila-azor perdicera, halcón tagarote, urogallo cantábrico, urogallo pirenaico, avutarda hubara (Canarias), alcaraván común, alcaraván común (Canarias), corredor sahariano, chorlito carambolo, agachadiza común, zarapito real, fumarel común, paloma rabiche (Canarias), lechuza común (Canarias), alondra ricotí, terrera marismeña (ssp. polatzeki)*, alzacola, tarabilla canaria, herrerillo común (Canarias), herrerillo común de la Palma, herrerillo común de El Hierro, chova piquirroja (Canarias), cuervo canario, pinzón vulgar de La Palma, pinzón vulgar de El Hierro, camachuelo trompetero (Canarias), escribano palustre iberoriental, escribano palustre iberoccidental. Como se puede observar, 15 taxones son endemismos canarios.
No cabe duda de que la conservación del urogallo cantábrico, la paloma rabiche, la tarabilla canaria y otra serie de subespecies endémicas de Canarias, es altamente prioritaria para España, pues en su territorio vive el cien por cien de su población mundial. En este apartado estaría también el águila imperial ibérica, aunque Portugal cuenta ya con alguna pareja.
“Vulnerables (VU)”
Entre los 45 taxones que se han calificado como “Vulnerables” –probabilidad de extinción mayor del diez por ciento en los próximos cien años–, de forma prioritaria se debe abordar la conservación de aquéllos cuyas poblaciones mundiales se encuentran en estado desfavorable –amenazadas y casi-amenazadas–, se concentran en Europa, y para los que además España aporta un porcentaje elevado de éstas poblaciones, como por ejemplo el caso del sisón común, la avutarda común o la gaviota de audouin.
Parecida es la situación del buitre negro y el cernícalo primilla, aunque en este caso, más de la mitad de los efectivos mundiales se encuentran fuera de Europa. En este grupo de taxones considerados como “Vulnerables”, también hay una serie de endemismos de Canarias, tales como dos subespecies de pico picapinos –una de Gran Canaria y otra de Tenerife– y el pinzón azul de Tenerife.
Principales amenazas
Las amenazas de todos los taxones del Libro Rojo se han revisado y analizado de forma conjunta.
La Figura 1, en la página siguiente, proporciona una idea de los distintos tipos de amenazas y su importancia. Como puede observarse, las tres amenazas principales son la destrucción o pérdida de hábitat, las molestias humanas y el abandono de las actividades del campo o el caso opuesto, la intensificación agrícola. Otras amenazas que se han señalado afectan a un número menor de taxones, pero pueden suponer la principal amenaza para algunas de las especies y subespecies recogidas en el Libro Rojo.
Como puede comprobarse en la Figura 1, el abandono agrícola o en su caso la situación inversa, la intensificación, afecta a más del 50 por ciento de las especies amenazadas del Libro Rojo. La intensificación se traduce en una progresiva pérdida de la calidad del hábitat por pérdida de barbechos y rastrojos, pérdida de lindes, roturación de eriales, utilización de biocidas, utilización de cereales de ciclo corto, etcétera. Todo ello se ha ido traduciendo en una disminución del hábitat de reproducción y alimentación de muchas de las especies afectadas.
Las principales especies afectadas por la intensificación agrícola son aguilucho cenizo (VU), cernícalo primilla (VU), perdiz roja (DD), codorniz (DD), sisón común (VU), avutarda común (VU), ganga ortega (VU), ganga ibérica (VU), tórtola común (VU), búho campestre (NT), carraca (VU), alondra ricotí (de Dupont) (EN), terrera común (VU), terrera marismeña (NT), alzacola (EN), collalba rubia (NT), zarcero pálido (NT), alcaudón chico (CR), alcaudón real (NT), chova piquirroja (NT), escribano palustre norteño (VU), escribano palustre (reproductor) (EN).
Especies cinegéticas en el Libro Rojo
Varias especies cinegéticas figuran en el Libro Rojo, que no es ninguna buena noticia ni para la especie ni para los cazadores. Sin embargo hay que aclarar que la mayoría están porque se ha evaluado exclusivamente sus poblaciones españolas reproductoras, que en algunas especies son muy exiguas.
Es lo que le pasa a la cerceta común, el ánade rabudo, la cerceta carretona y el cuchara común. Todas ellas son “Vulnerables”, salvo el cuchara común que se considera “Casi Amenazado”. El grueso de los ejemplares abatidos durante el periodo hábil de caza serían ejemplares invernantes, cuyas poblaciones europeas son muy cuantiosas. No obstante se hace necesario profundizar el conocimiento sobre nuestras poblaciones reproductoras para evitar que éstas se vean afectadas por la caza durante el invierno. Aclarar también que la cerceta carretona no se vería afectada por la caza en España ya que inverna en África.
Especial atención se debe prestar, sin embargo, al pato colorado, que a diferencia de lo que pasa con las anátidas citadas, no se puede asegurar que nuestras poblaciones se vean beneficiadas por un efecto rescate ejercido por parte de las poblaciones de países vecinos. Según han señalado los autores de la ficha de esta especie, se cuenta con poca información del impacto de la caza y del número de capturas y se requiere la redacción y aprobación de planes de acción específicos.
Otras dos especies cinegéticas que requieren atención son las agachadizas. La población reproductora de la agachadiza común en nuestro país se considera “En Peligro”, no así la fracción invernante, muy mayoritaria. Como medida específca, es necesario una prohibición cautelar de la caza en los pocos lugares conocidos de cría en nuestro país hasta que se pueda estudiar con detalle los efectos de esta actividad sobre la población nidificante. La agachadiza chica se ha evaluado como invernante con la calificación de “Datos Insuficientes”, y deberían realizarse estudios detallados en los que basar cualquier aprovechamiento cinegético.
La perdiz pardilla (subespecie hispaniensis), sólo cazable en Cataluña, se considera “Vulnerable” ya que ha experimentado una fuerte regresión en las últimas décadas. La caza es una de las amenazas a las que se enfrenta, pero más importante si cabe puede ser la suelta de perdices de granja de origen genético distinto a nuestra subespecie nativa. La veda temporal de su caza es necesaria mientras sus tendencias poblacionales continúen siendo regresivas.
La tórtola común, “Vulnerable”, lleva años mostrando tendencias negativas en nuestro país. Con la evaluación realizada se constata que la especie está experimentando un importante declive que puede estar próximo al 30 por ciento a lo largo de la última década. Esta tendencia negativa se debe a la paulatina degradación del hábitat de cría –y posiblemente de invernada– y a la sobreexplotación cinegética a la que se ve sometida. La progresiva pérdida del paisaje en mosaico, pérdida de setos y bosques de ribera, en parte debidos a la concentración parcelaria y a la intensificación agrícola, son algunas de las razones que explican la tendencia negativa de esta especie que antaño fue muy común en nuestros campos.
Para asegurar que se recupera esta especie cinegética, es fundamental el compromiso de los cazadores y debatir en profundidad la urgencia de establecer moratorias y establecer un paquete de medidas de gestión coordinadas en España que permitan mejorar sustancialmente la situación actual. Será preciso un seguimiento riguroso coordinado que permita conocer la evolución de la especie en el futuro.
La perdiz roja, “Datos Insuficientes”, está sufriendo una regresión de sus poblaciones no cuantificada en las últimas décadas. Esta situación se debe en buena medida a la intensificación agrícola –concentración parcelaria, pérdida de linderos, utilización de biocidas– reconversión de cotos de caza –de menor a mayor– y la introducción de híbridos asociada a la intensificación cinegética. La calificación requerirá revisiones en el futuro próximo, ya que no se puede descartar que su categoría corresponda en realidad a alguna de amenaza.
La codorniz común, también “Datos Insuficientes”, es otra de las especies cinegéticas cuya situación es incierta. Sus principales amenazas son: la pérdida de hábitat favorable, la presión cinegética, la intensificación agrícola y la hibridación con codornices japonesas o de dudoso origen genético procedentes de la suelta de ejemplares de granja.
No se conocen bien las causas de rarefacción de la paloma zurita, “Datos Insuficientes”, aunque se han apuntado la sobrecaza, la falta de árboles añosos para la reproducción y la intensificación cinegética. Como quiera que sea, sin duda se trata de una especie que requiere mucha mayor atención para conocer con detalle su evolución y las causas de su rarefacción.
A modo de reflexión final, el Libro Rojo se convierte en una herramienta de conservación, ya que no sólo se recogen las amenazas, sino que se identifican las medidas concretas que deberían ponerse en marcha o continuarse para mejorar la situación general de las especies tratadas. Es fundamental disminuir la larga lista de especies que hoy por hoy figuran como amenazadas, casi-amenazadas y con datos insuficientes. Resulta evidente del análisis realizado que todavía se cuenta con muy poca información que permita hacer un seguimiento adecuado la tendencia de las poblaciones de la mayoría de la avifauna española.