Hemeroteca :: 01/08/2005
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Entrevista destacada

Pepe Viaji, uno de lo pocos armeros artesanales que quedan en España

Última actualización 01/08/2005@00:00:00 GMT+1
Como otros muchos oficios, el de armero tradicional se extingue por muchas razones. Pepe Viaji es uno de los pocos que nos quedan.

Con él hablamos sobre esta profesión y sobre otros muchos aspectos que tienen que ver con las armas y con los cazadores.
José Viaji, al que todo el mundo llama Pepe, nació en Madrid hace 53 años en el taller-vivienda que su padre tenía en la calle Berenguela. Aprendió el oficio, con esfuerzo y lágrimas, de su padre, que a su vez aprendió de un tío abuelo que también tenía otro antepasado armero. O sea, que de casta le viene al galgo. Y como manda la tradición, ahora enseña el oficio a su sobrino en la armería madrileña que lleva su apellido: Diana Viaji, en la calle Juan Bravo 28.

Comenzó a aprender este duro oficio a los 14 años cuando un día de 1966, tras haber terminado uno de los cursos de bachiller con muy buenas notas, su padre le regaló un mono y le dijo: “Lo tuyo es el taller”.

Desde siempre ejerció su profesión en la armería Diana Turba, donde trabajaba su padre, hasta que cerró hace unos 14 años, montando con otros socios la conocida armería Diana Viaji, una de las más grandes y selectas de la capital. Por tanto, 39 años lleva dándole a la lima, y también al gatillo, porque además de armero es un gran aficionado a la caza. Es sin duda uno de los pocos armeros artesanales que quedan en nuestro país, un oficio que se pierde como tantos otros por falta de aprendices, de maestros o sencillamente de paciencia.

Me figuro que el oficio de maestro armero ha cambiado bastante. Por cierto, lo de maestro armero, ¿de dónde viene?
Maestro armero es un término militar. El armero civil es una figura reciente, que no se popularizó hasta después de la Guerra Civil. Siempre existió el armero real, el armero militar. El oficio ha cambiado muchísimo. Nada tiene que ver lo que le enseñó mi tío abuelo a mi padre con lo que mi padre me enseñó o con lo que yo estoy enseñando a mi sobrino. Ahora se te rompe una pieza y gracias a los medios de transporte tienes al día siguiente una en bruto. Eso antes no era posible, había que hacerla. Tradicionalmente, en cualquier taller de armería existía la forja. Se rompía un muelle y se hacía. Ahora no hace falta y además son mejores los repuestos porque se investigan más los materiales y su composición. Antes era un oficio más creativo y artesanal. También los costes eran distintos: un armero se podía tirar un día entero haciendo un muelle y apenas cobraba nada, mientras que hoy la hora de trabajo tiene un precio muy elevado
¿Qué requisitos hacen falta para ser un buen armero?
Primero y ante todo, que te guste de verdad el oficio, un oficio en el que no dejas de aprender. También, lógicamente, tener un poquito de habilidad, y sobre todo haber tenido un gran maestro. Si lo intentas por ti mismo, no tendrás tiempo de aprender lo que hay que saber ni de ir conociendo al mismo tiempo las novedades. Yo todavía estoy aprendiendo el oficio porque no dejan de aparecer todo tipo de novedades. Además tengo que decir que las casas importadoras nos ayudan poco en este sentido. Para los importadores, por cuestiones de marketing, es más interesante dar a conocer los nuevos productos a la prensa. Como decía el político, nosotros también nos enteramos de las novedades armeras por la prensa.
¿Qué conocimientos básicos debe tener un armero?
Sin duda conocimientos de matricería. La lima la tiene que saber manejar, pues si no se convierte al final en un sustituidor de piezas. La lima está para eso, para rematar y ajustar piezas. También conocer a la perfección los distintos sistemas de funcionamiento de las armas. Tiene que saber trabajar la madera, incluso tener cierta imaginación y gusto para poder personalizar un arma, algo muy de moda últimamente. A mí mi padre me daba un taco de acero de cinco o seis centímetros de grosor y me decía que se lo dejara a un milímetro... ¡a lima! Horas y horas limando, y de vez en cuando venía y te decía: “No te estoy diciendo que desbastes, sino que limes”, y te metía el nivel y la escuadra para ver que todo iba bien, y claro, aprendí a limar.

¿Este oficio tiene o ha tenido alguna titulación?
No, existía hace tiempo la Escuela Armera de Eibar, que formaba armeros en una determinada especialidad: basculeros, culateros, ajustadores, gente que trabajaba los expulsores, pero el oficio de “armero de reparación” no tiene ningún título ni hay escuela para aprenderlo. Te lo tiene que enseñar otro armero, pero esto es cada vez más difícil por muchas razones. Tú coges a una persona, a un chaval, y en cuanto adquiere el más mínimo conocimiento, se te va a la competencia. Por eso ha sido un oficio que se ha transmitido de generación en generación. Los armeros de la época de mi padre, para mí los mejores, pasaban ese conocimiento a personas de mucha confianza: un hijo, un primo, un sobrino...

¿La categoría de un armero hay que medirla
por su fama, el nivel de sus clientes o el volumen de negocio?
La categoría se mide por una trayectoria. Eso sí que no es circunstancial. Hoy puedes estar aquí y mañana allí, pero el buen armero siempre tiene un prestigio y tirará para adelante. El volumen de trabajo lo da otras cosas, otras circunstancias como el marketing o los precios. En la época de mi padre había grandísimos armeros: Gregorio el de la calle Valverde, el “Siete Trajes”, Lorenzo el de Armería Castellana... Detrás de esta generación vinimos nosotros, creo que con un menor nivel, y los que vienen detrás, que no conozco mucho, tendrán menos nivel aún. El problema es que ya no hay maestros. Nosotros sí los tuvimos, pero no hemos pasado el testigo a nadie. No obstante, ahora un señor que pone una montura a un rifle y aprieta cuatro tornillos dice que es armero. No, este oficio es mucho más serio y más difícil.

Por lo que cuenta el futuro de este
oficio es bastante negro.


No lo veo nada halagüeño. Es un oficio muy duro de aprender para el que la gente de hoy no tiene paciencia y, encima, como he dicho, faltan verdaderos maestros. Yo he tenido cuatro o cinco aprendices a los cuales ponía a lijar cañones o culatas, pero cuando llevaban dos días en el taller ya querían meterle mano a una Purdey.

Hombre, también han cambiado mucho las armas. Ahora, más que arreglar piezas, se sustituyen, pues se trata de armas industriales hechas en serie.

Desde luego, y también las casas oficiales tienen ya sus armeros para dar un servicio de garantía. Entonces a lo mejor una armería no necesita ya un armero porque vende unas armas comerciales que si tienen algún problema repara el fabricante. A mí también me encanta sustituir piezas, porque es muy fácil y cunde mucho, pero generalmente nos llega lo que nadie quiere o lo que nadie sabe reparar. Te viene un extractor roto que no tiene repuesto y hay que hacerlo, y claro, tienes que cobrar la hora de trabajo al cincuenta por ciento para no asustar al cliente, y eso muchas veces no compensa.

Los que más van a sufrir la desaparición del armero tradicional van a ser sin duda quienes tengan escopetas artesanales o semiartesanales.

Claro, y eso ya está pasando en todo el mundo. Fíjese: los americanos, con toda la fama que tienen como amantes de las armas y a pesar de los cursos de armería básica que dan, tienen este problema. Hace poco vino un americano con dos escopetas rarísimas, que yo no había visto nunca, que al parecer había fabricado un armero inglés emigrado a Estados Unidos. Una traía un muelle real roto. Mandé hacer un muelle en bruto, lo probamos, fue bien, mejoramos la calidad del material y le hice cuatro muelles más porque me dijo que en su país no había nadie que se los hiciera. Si en Estados Unido nadie sabe reparar un arma de estas características, algo está pasando. Ahora hay serios problemas para reparar las Purdey, las Holland y las escopetas artesanales españolas.

O sea, que vamos al mercado del quita y pon.

Más o menos. De todas formas, imagínese que sale una generación de armeros artesanales: ¿quién paga el trabajo de estos artesanos? Además, los que quedamos, apenas tenemos tiempo para estas reparaciones. Tenga en cuenta que trabajamos a destajo. En temporada, el lunes viene una escopeta rota, la que sea, y el jueves tiene que estar lista porque el fin de semana el cliente se vuelve a ir de caza. Y como la otra reparación lleva tanto tiempo y no está pagada, se va dejando.

Aunque, como dice, el oficio de armero nunca se termina de aprender, ¿cuánto tiempo se necesita, con dedicación y afición, para llegar a ser un armero decente?
Le pondría el ejemplo de mi sobrino. Lleva conmigo casi diez años. Si le preguntas a qué nivel está, con una escala del uno al diez, te dirá que del seis al siete. No creo que llegue al siete. Y va a ser un gran armero porque estoy procurando que aprenda de todo. Hay cosas en las que todavía está verde y otras que, después de diez años, toca por primera vez. Ya he dicho que aprendí el oficio de mi padre, y lloré bastante, como ha llorado mi sobrino, de rabia, impotencia, broncas, de todo.

¿Qué le recomendaría entonces a un joven al que le guste la profesión? ¿Qué hace?, ¿a dónde va?
Primero que tenga muy claro que esto le gusta de verdad, porque este oficio es como escalar una montaña: cuando has empezado ya no te puedes volver atrás. Quiero decir que, si abandonas, habrás perdido un tiempo precioso y lo que has aprendido no te va a valer para nada. Por tanto, en primer lugar que esté convencido de que esto le gusta; que sea consciente de que es un oficio durísimo que se tarda en dominar; que sea honrado, sobre todo con él mismo, que haga las cosas bien y que se vaya a una escuela de oficios por la rama de matricería, no torno ni fresa, que es lo que hace todo el mundo. Un torno y una fresa fabrican piezas en serie, pero no para un modelo determinado de escopeta. ¿Y dónde aprende?, pues ése es el problema, que quedamos muy pocos, la legislación laboral no te da opciones y desde el primer momento le tienes que pagar porque se desanima. Y al principio, un aprendiz lo único que hace es romper herramientas. Es un oficio que va a desaparecer, como el zapatero o el guitarrero. En Eibar están con falta de personal. En este sentido la Administración debía de subvencionar talleres para chavales que quieran aprender el oficio. En Alemania, por ejemplo, a las personas mayores que no se quieren jubilar le dan un puesto de maestro para que enseñe a las nuevas generaciones, un coste que paga el Estado. Esto es un oficio a largo plazo. Nosotros ya estamos pensando en un sobrino de mi sobrino que tiene doce años, como ve alguien de la familia, entre otras cosas porque si le das con la lima en la cabeza no te va a denunciar.

¿El comercial de una armería recomienda las armas y calibres adecuados para lo que pide el cliente o lo que le interesa?
Le voy a ser sincero. Yo creo que, o tienes confianza con un armero, o te va a recomendar lo más rentable para él, como hace el que vende coches o cualquier otra cosa. Después todo está dominado por el marketing y la gente tampoco se preocupa por aprender. Ahora te llega un señor que tiene una cacería el domingo y te dice que quiere el último modelo de Blaser, por poner un ejemplo, porque se lo ha dicho fulanito o se lo ha visto a menganito. Y nadie sabe, ni le interesa, cómo funciona un Blaser, un Winchester o una escopeta inercial. Un ejemplo: nosotros hacemos rifles personalizados. Pues bien, has hecho el trabajo lo mejor posible, ajustando todo al milímetro y lo único que hace el noventa y nueve por ciento de los clientes cuando vienen a recogerlo es echarse el rifle a la cara y apuntar al techo. Creo que nadie me ha dicho nunca que le desmonte el rifle para verlo. Entiendo que si estás comprando una cosa, que además te ha costado cara, por lo menos habría que comprobar que está bien hecha.

Las preferencias de los españoles
¿Cuál es el rifle y el calibre preferidos

por los españoles para montear?
Como calibre, el .30-06, y el rifle más popular el semiautomático. Parece que los tres tiros dan más seguridad. Pero eso es un error, al menos para montear en España.

¿Cuál sería entonces el rifle ideal para montear?
Yo lo tengo muy claro. Si puedo, un express, y el calibre, un 8 x 57 jrs, y como mucho, el 9,3 x 74R, ahora que hay bala blanda. Yo curiosamente monteo con un monotiro de un calibre “gordo”, el 8x68. Como soy muy torpe y tengo un traumatismo acústico severo, no me daba tiempo a pegar nunca más de un tiro, llevara lo que llevara. Llevando un sólo tiro no tengo más remedio que apuntar bien, y la verdad, me ha ido muy bien, aunque reconozca que no es la mejor arma para montear.

¿Y los mejores calibres para recechar en España?
Para mi hay dos calibres en función de la especie: el .270 Win y el 7 mm. Rem. Magnum.

En cuanto a escopetas, el 12
y la semiautomática, ¿no?

Sin duda, aunque hay una vuelta al calibre 20. Realmente no sé la diferencia de efectividad entre el 20 y el 12, pero para el ojeo y la perdiz de hoy, que tiene poco que matar, sobra. Además, como ahora lo que se quiere es pegar muchos tiros, resulta un calibre ideal. Antes la gente te contaba que había estado en un ojeo divertidísimo en que habían matado noventa perdices que volaban como reactores, mientras que ahora te destacan la categoría de los secretarios, lo bueno que estaba el catering..., ¡ah!, y que han matado 3.600 perdices.

¿Por qué es tan especial y cara una Holland?
Primero porque los ingleses tienen bastante cuento, se venden muy bien. Segundo porque hace bastante tiempo que carecen de una extensa mano de obra que ha elevado los costes de producción y bajado la capacidad de fabricación. En cuanto a los materiales siguen siendo fieles a la calidad. Pero hay armas en el mercado iguales o mejores, y de hecho, si comparamos resultados, posiblemente las españolas duren más que las armas inglesas.
¿Se siguen fabricando en España buenas paralelas?
Si, en España se hacen escopetas magníficas. Tú desmontas una Holland y ves una perfección y unos detalles que en España se cuidan menos, pero a la hora de funcionar, hay escopetas muchísimo más baratas que dan un resultado magnífico. Yo soy más partidario de Purdey que de Holland, pero una Purdey es casi una pieza de relojería.

¿Son las escopetas inglesas las mejores del mundo?
Yo digo que son las españolas. En cuanto a relación calidad-precio, sin duda, pero a años luz de las inglesas. Dicen que las mejores escopetas del mundo son las belgas y las inglesas, pero yo digo que son las italianas en superpuestas y las españolas en yuxtapuestas. A las escopetas españolas les ha faltado marketing y haberlas protegido en su momento para que se hubiesen adaptado al mercado. Estarían ahora luchando codo con codo con las inglesas, y de hecho lo están haciendo: hay cinco o seis marcas españolas que se están paseando muy dignamente por todo el mundo.

¿Artesanal es siempre sinónimo de calidad?
En absoluto, de hecho hay escopetas artesanas muy malas y otras industriales estupendas. No tiene nada que ver.

¿Por qué las paralelas han caído en detrimento de las superpuestas y las semiautomáticas?
La paralela cae porque es más cara de fabricar. Además la semiautomática se encara más fácilmente, tiene tres tiros y su retroceso es menor. Pasar de la paralela a la semiautomática es muy fácil, pero muy difícil lo contrario. Ahora bien, también tengo que decir que los ojeos modernos las están salvando; el ojeo ha reactivado la escopeta tradicional. El que está empezando en esto del ojeo sí que se compra una pareja de paralelas de calidad. En este sentido bendita perdiz de granja. Sin embargo, el cazador de caza menor al salto sigue contento con su semiautomática porque no se rompe, es más barata, se encara muy bien, llevas tres tiros...

El cuidado de las armas
¿El español es cuidadoso con sus armas?

Somos unos desastres. Yo tengo varios clientes extranjeros, y antes y después de cazar me traen sus armas para que las revise, las limpie, las ajuste. El español, y yo el primero, mete la escopeta en la funda en enero y no la vuelve a sacar hasta el descaste. Y le da igual. Y lo mismo tiene un expulsor dañado o roto, le falla el punzón o, peor aún, la metió mojada y ahora sale oxidada hasta la madera. No cuidamos las armas, pero poquito a poco, quizá por la calidad que tienen algunas, estamos empezando a cambiar.

¿No cree que la paralela está infravalorada? En el mercado de segunda mano se puede adquirir una paralela “del montón” por 60 euros, y sin embargo, si esa misma escopeta la quisiéramos adquirir hoy nueva, no es posible si no pagamos por encima de los mil euros.

Si, hay gente que viene para que le restaure una paralela, le das un presupuesto de 300 euros y dice que no le compensa porque le costó veinte mil pesetas, cuando esto no tiene nada que ver. Sólo con el valor que tiene hoy el nogal, compensa. En España hemos tenido un excelente nogal que hoy no se encuentra o es prohibitivo. Y hay muchas paralelas corrientes con culatas espectaculares. El cazador que tiene una paralela debe saber que tiene un objeto de valor que hay que cuidar y, si lo precisa, merece la pena restaurar. Ahora bien, cuidado con las reparaciones de ciertos “armeros”. Hay detalles que hay que conocer porque si no te puedes cargar una escopeta. Por ejemplo, los cañones y las solistas de las escopetas inglesas, y de muchas otras, están soldadas con estaño o estaño-plata, y el pavón es de oxidación, no el corriente de inmersión, un ácido que sólo puede emplearse para las escopetas con soldaduras metálicas porque de lo contrario se “comería” el estaño. Bueno, pues tengo en el taller una pareja de Holland que la han pavonado por inmersión, tanto es así que ha borrado hasta la marca, y han rematado el “trabajo” barnizando la culata a pistola. Vamos, se han cargado las escopetas.

¿Cuáles son las principales averías de una escopeta?
Rotura de los muelles reales, de los percutores, de los seguros, roturas o grietas en las maderas...

¿Y de los rifles?
Algún percutor... Los rifles se traen más para regularle el gatillo, colocarle unas monturas o ponerlos en tiro, aunque en los semiautomáticos se dan muchos problemas de encasquillamiento por la obstrucción de la salida de gases. Es muy habitual que los cazadores limpiemos el rifle o la escopeta con aceite en spray y luego le pasemos un trapo. Pero ese aceite se va metiendo por la toma de gases formando un barrillo que termina obstruyendo el orificio. El problema tiene muy fácil arreglo si se sabe hacer. Algunos “colegas” solucionan el problema abriendo más el orificio de la salida de gases con un taladro, una solución que en muchos casos termina rompiendo la cabeza del cerrojo, una reparación ya bastante cara porque entre otras cosas hay que deshacer el entuerto que otro hizo.

¿Sigue utilizando el cazador
español un rifle para todo?

No, ya no, cada vez son más lo que, por ejemplo, tienen uno para el rececho y otro para la montería.

A la hora de comprar un arma de segunda mano, ¿en qué hay que fijarse para que no nos den gato por liebre?
Tener mucha confianza con el armero, y hablo del armero de taller, del “maestro armero”. Se está engañando mucho a la gente. Se coge un arma que entra muy vieja, se le da un baño de pavón industrial y se pone a la venta. Generalmente no se le hace una buena restauración porque sólo se le va a ganar dinero. Y como lo que miramos es la fachada, a por ella. No quiero decir que todas sean una castaña, pero sí muchas. Y el valor de las mismas debe estar en función de su estado real, no de su apariencia. Hay que desconfiar de las armas de segunda mano que se vean muy nuevecitas. También podemos mirar si los punzones del banco de pruebas están desgastados, señal del efecto de la pulidora. Los punzones no se desgastan del uso, ni tampoco la marca de la escopeta. Lo que hay que hacer es ver la escopeta por dentro, decirle al armero que nos desmonte la pletina y fijarnos si hay soldaduras, desajustes. Hombre, lo mejor es que la vea un armero de confianza.

¿Que opina de las culatas sintéticas?
Reconozco que son muy prácticas y posiblemente ideales para ese cazador descuidado que no tenga complejos estéticos, pero a mí me parecen horribles. La madera es la madera. Antes no nos gustaba el nogal americano y ahora abrazamos con entusiasmo la culata sintética. Es algo parecido al disparador electrónico. Donde esté el gatillo tradicional...

¿No conviene, como siempre hemos
oído, disparar las armas en falso?

Depende. El no disparar un arma en vacío es porque puede haber piezas muy templadas que ante un golpe seco se pueden partir como el cristal. Pero hoy en día los percutores suelen tener sus muelles amortiguadores y no pasa nada.

¿Cuándo hay que limpiar un arma a conciencia?
Sobre todo cuando se moje, cuando se empape, porque si no se oxidará. Doy un consejo: nunca meter un arma mojada en la funda sin más. Yo tengo un truco. Siempre llevo en el coche una bolsa de plástico alargada, de esas que traen las armas nuevas. Entonces, terminada la cacería, rocío el arma con aceite, la meto en la bolsa de plástico y a continuación, ya sí, en la funda. Luego ya con tranquilidad la desmonto y la limpio bien. Todos los cazadores deberíamos llevar más a mano un bote de aceite, esa bolsita de plástico y una baqueta desmontable por si una vaina de rifle o escopeta se niega a salir. Lo de la vara de jara ni se nos ocurra, por lo menos en un rifle.

¿Es importante que el armero, como
es su caso, sea además cazador?

Importantísimo. Entiendes mejor los problemas que te plantean y puedes asesorar con conocimiento de causa.

¿Qué opina de la reglamentación que sobre armas tenemos en España?
El Reglamento de Armas, en muchos aspectos, carece de lógica. A mí me da la sensación de que existe una tremenda desconfianza hacia el armero y hacia el cazador. Todo está en plan advertencia: como hagas esto, como hagas lo otro. Si todo puede ser mucho más sencillo: déjeme usted –me refiero a las autoridades– más flexibilidad y si no cumplo me cierra la armería, pero de verdad y de por vida. Nadie monta una armería para delinquir. Lo que tienen que perseguir son los talleres ilegales, los taxidermistas ilegales, a los furtivos...
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