Hemeroteca :: 01/08/2005
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Entrevistas

II Jornadas Cinegéticas de Castilla-La Mancha

Última actualización 01/08/2005@00:00:00 GMT+1
Esta vez fue la caza mayor la protagonista de las II Jornadas Cinegéticas de Castilla-La Mancha, que reunieron a técnicos especialistas y gestores de cotos para poner en común todos los aspectos fundamentales y estrategias de la gestión de un coto de caza mayor. Dichas Jornadas fueron celebradas en la ciudad de Toledo, organizadas por CPR. EFA Oretana y Genista, con la colaboración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Diputación de Toledo, IREC, RFEC y la Caja Castilla-La Mancha.

Un paseo por la Historia
Abrió la primera ponencia de estas Jornadas el marqués de Laula, que explicó los principios de la caza mayor desde el macho montés en el Paleolítico hasta el siglo XX de las Reservas Nacionales de Caza, diferenciando en todas las etapas de la Historia entre modalidades de caza mayor individuales y colectivas. Tras su intervención, hizo hincapié en que “hemos perdido el encanto natural de la caza a cambio de la ganancia en la seguridad al abatir, y la caza no es tiro sino caza”.

Los diferentes tipos de censos en caza mayor, así como su efectividad y veracidad fueron presentados por Fernando Ballesteros, que hizo especial diferenciación entre “censo” como recuento individualizado, y “estimación” como cálculo del tamaño aproximado de la población mediante los métodos de parcelas, distribución –transectos e itinerarios–, captura y recaptura. Después, Miguel Cabrera, de TRAGSATEC, explicó las analogías entre la gestión de los pastizales naturales para ganado y para reses de caza mayor.

Finalmente, Miguel Montoya, explicó los censos de caza mayor en general siguiendo un proceso lógico de análisis del estado del sotobosque y de la agresión a la vegetación del mismo por las especies de caza mayor, es decir: observando cómo comen, cuánto y cuándo lo hacen, y sobre qué plantas comen más o menos, podemos llegar a establecer la “carga” final en el coto –número total de venados, muflones, gamos, corzos, cabras monteses y rebecos–, pues el estado del sotobosque leñoso va en perfecta relación con el número de reses que lo pastan.

Las capturas y repoblaciones
Uno de los mayores expertos que ha trabajado toda su vida a pie de campo y fuera de los despachos es Carlos de Armiñán, que hizo una interesante y divertida exposición de cómo y con qué medios podemos capturar especies de caza mayor en el monte, y qué precauciones habremos de tomar para evitar bajas en la mismas y accidentes en las personas que los manejan. Explicó las capturas realizadas con redes, capturaderos de madera y muelles, capturaderos con malla metálica y el manejo con dardos anestésicos. Finalmente destacó que los enemigos de las capturas son la comida –si hay mucha de forma natural no entran al cebo–, los perros y jabalíes por los daños que producen, los furtivos y el viento.

La prevención de las patologías
Por el IREC, Cristián Cortázar explicó las patologías y el control de las enfermedades en especies de caza mayor, sobre todo teniendo que en cuenta que la gestión integral del coto influye casi en su totalidad sobre el estado de los animales. Altas densidades, agregaciones en puntos artificiales de comida y agua, los traslados y la producción en cautividad y en cercones, suponen grandes factores de riesgo para los cotos de caza mayor que terminan derivando en toda una serie de patologías y enfermedades. La “calidad” va íntimamente relacionada con la “cantidad”, en condiciones naturales, “y hoy –afirmó– se gestionan muchas fincas como auténticos zoológicos”.

Gestión del hábitat
La gestión del hábitat es uno de los puntos principales para disponer de un coto saneado y de calidad para la producción de especies de caza mayor. Para ello, Jesús Jiménez, antiguo técnico de EGMASA, explicó las claves para la gestión del hábitat en un coto de caza mayor desde el punto de vista personal de la gestión en reservas y zonas de caza controlada de Andalucía. Tratamientos selvícolas de mejora del hábitat, compatibilización con otros usos como son la ganadería y actividades turísticas, el control del furtivismo y las mejoras en disponibilidad de alimento y agua, son elementos claves para tener éxito en nuestro coto de caza mayor.

Últimos datos en el estudio del corzo y jabalí
Para conocer más de cerca al “fantasma del bosque”, el corzo, Gerardo Pajares, de la Asociación del Corzo Español (ACE), nos inició en el conocimiento más a fondo de esta especie en auge y expansión dentro de toda nuestra geografía, así como su problemática frente al furtivismo y accidentes de tráfico. Primeramente diferenció que antiguamente la gestión había sido “arte”, pero con los avances tecnológicos actuales hoy se considera como “ciencia”, por lo que no sirve aplicar la cuenta de la vieja del cazador de a pie para llegar a conclusiones finales, restando importancia a lo prescrito por el técnico. En palabras suyas, “los españoles hacemos arte y no ciencia, ya que pensamos que inventamos cuando todo está inventado, sólo falta aplicarlo”. Según este ponente, el corzo en España se caracteriza porque en el norte hay más partos dobles mientras que en el sur son partos simples. Es individualista, territorial, precoz, estratega y no presenta problemas con las enfermedades. A diferencia del resto de especies, “su máxima emigración se produce con densidades bajas y medias”: aumenta la disponibilidad de alimento, aumenta su agresión territorial entre machos, y terminan por expandirse, lo cual es importante tener en cuenta para la gestión y prevención de accidentes de tráfico. Resaltó la importancia del “censo” para que realmente haya “gestión”, y además no por coto, sino por “unidades de gestión” que aglutinen a múltiples cotos de una comarca similar. Después explicó que “el peor indicador de la edad es la cuerna”, pudiendo tener trofeos medallables a tempranas edades, a diferencia de otras especies. Finalmente se mostró en contra de las “introducciones” en lugares donde no los hay y donde actualmente se están haciendo.

Sobre el jabalí
Después, Carmen Rosell explicó nuevos datos del jabalí tomados a raíz del seguimiento de las poblaciones que están haciendo en Cataluña con la ayuda de cazadores, “implicándolos e informándolos de los resultados obtenidos en sus coto”. Resaltó que la mínima unidad de gestión es de 20.000 hectáreas ya que los jabalíes son animales “sedentarios pero con grandes áreas de campeo”, que las densidades son mayores en zonas con mayor fruto de especies vegetales forestales y mayor humedad, y que está totalmente en contra de “las sueltas”, ya que se pierde pureza, hay mayor transmisión de enfermedades –traslocaciones– y problemas muy graves con cruces que se están haciendo con cerdo doméstico. Para terminar hizo mención a una frase de Aldo Leopold: “Debemos darles la oportunidad de continuar siendo salvajes”.

Un modelo de gestión: la finca “El Palomar”
Para cerrar estas Jornadas se contó con la presencia del famoso y querido de todos ganadero Samuel Flores, propietario de la finca “El Palomar” y octavo en una generación, la de “Los Flores”, que comienza en 1796 cuando el primer Flores aparece en la plaza de toros de Albacete. La finca “El palomar” se encuentra en la provincia de Albacete, en el corazón de la Sierra de Alcaraz, con una superficie de aproximadamente 2.600 hectáreas. Al principio sólo había lobos y jabalíes, en 1951 se introducen los primeros venados, un gabato y una gabata procedentes de la finca “La Sardina”, en Andújar (Jaén), traídos en una mula por el guarda José “Cañones”. Es en 1968 cuando comienza a gestionar personalmente esta finca, mitad dehesa y mitad agrícola, que en tres ocasiones consecutivas ha dado el récord nacional de ciervo en España desde 1980, dos de ellos abatidos por S.M. El Rey y el último, en 2004, por Juan Abelló. Explicó que no hace manejo ni captura ni vacunación, sólo alimentación natural y manejo sobre la vegetación del sotobosque. En palabras de Samuel, “en esta finca nunca se han hecho monterías, todo se caza entre amigos, a rececho”. Las claves del éxito de la finca son las siguientes: la edad máxima de sus venados ronda los 11 años, la densidad es de 10 reses por cada 100 hectáreas y, lo principal, “hacer una caza selectiva intensa en gabatos y primalas, tomando como referencias la conformación, el tamaño y, finalmente, la anchura de las sienes”.

Finalmente comentó algo muy importante sobre la consanguinidad, que sorprendió al público asistente: “En las especies de caza mayor ocurre lo mismo que en los toros: sólo afecta negativamente a animales muy contados, marcando acusadamente sus defectos, por lo que han de ser eliminados, no haciendo falta las introducciones y cambios de sangre”.
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