Opinión
Mi rincón
Última actualización 01/08/2005@00:00:00 GMT+1
“Cuando recibí anteayer esta carta de Popi pensé escribir sobre aquellos días en Nava El Sach. Pero ¿para qué, con lo bien que él lo cuenta”
Querido don Mariano: Quién me iba a decir a mí, con lo negado que yo era para los estudios, que me tendría que ver en este artilugio escribiendo. Pero ya ve usted, Don Mariano, hay que valer para todo y los que andamos con las ventas a cuestas, tenemos que estar navegando (bendita palabreja) todo el santo día.
Perdóneme que no me haya presentado aún, pero es que en este espacio parece como si estuviésemos en lo nuestro: las jaras, los romeros, los perretes... y algún que otro marrano. Y, claro, eso a mí me da confianza.
Llevaba algún tiempo queriéndole mandar un saludo cuando, el otro día, encuentro en casa una vieja revista "Trofeo" (fíjese, del año 84) y entre hojas amarillentas y fotografías recortadas, aparece su rincón: "LOS MANCHONES DE NAVA EL SACH".
¿Cuántas veces habré contado aquella aventura?, ¿Por qué será que me llega una indescriptible emoción con su recuerdo? Sin duda alguna, porque los buenos recuerdos se guardan para el resto de nuestra vida.
Usted, su señora doña Fernanda, el entrañable don Francisco León, Don Alfonso (que Dios lo tenga en su gloria), Emiliano, su hijo Ángel entrando con cuatro perretes, los "Restis" Antonio y Juanpe, y los "Popis", mi hermano Patri y servidor.
¡Unos mocosos codeándonos con los monteros más prestigiosos del país! Créame que es un gran privilegio el recordarlo y, sobre todo, permítame presumir de cómo me quedé con aquella marranaca, allí, entre tanta escopeta puntera.
Nosotros seguimos como siempre, tirando, cazando con nuestros perros, por los mismos barrancos, traviesas y mondas de siempre: Barranquillos, Arrebolares, La Barbuda, La Inglesita, Navalonguilla, Patrocinio, La Huerta del Médico...
Don Mariano, ha sido un placer saludarlo. Espero que nos veamos en alguna junta de nuevo, pudiendo compartir el insuperable sabor de Sierra Morena y el agradable calor de la amistad.
Un fuerte abrazo de toda la familia,
Leopoldo Pérez Janer, “Popi Hijo”
Cuando recibí anteayer esta carta de Popi pensé escribir sobre aquellos días de Nava El Sach. Pero ¿para qué, con lo bien que él lo cuenta? Ahora anda con ordenadores y cosas así, pero no deja los perros. Transcribo su carta con la nostalgia que me llega al recordar aquel manchón en casa de Alfonso Urquijo. En una cosa se equivoca Popi: aquello fue en el 88 y no en el 84. Lo he comprobado en la tablilla del marrano que maté aquel día y que es una de las que conservo con más cariño.
Querido Popi: Tu carta ha llegado a mi estudio como una bocanada de aire fresco con olor a monte. Dios te la pague.