Hemeroteca :: 01/09/2005
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Armas y Municiones

Causas y efectos del retroceso de las armas

Última actualización 01/09/2005@00:00:00 GMT+1
La mayoría de las armas y de los calibres de caza, especialmente los que se utilizan en España, tienen un retroceso calculado por el fabricante para que se puedan tolerar. Sin embargo en ciertas aplicaciones cinegéticas o usos por personas que por su peso o problemas médicos no toleran el retroceso, conviene saber qué opciones tenemos para reducirlo.
A raíz de varias consultas de personas con problemas médicos diversos que no pueden disparar con armas que tengan mucho retroceso hemos elaborado este artículo en el que vamos a ver, primero, qué es, y en segundo lugar cómo es posible reducirlo. Lo que no podremos hacer es eliminarlo del todo.

El retroceso no es más que una fuerza, la reacción del arma al proyectarse contra la persona que la sostiene durante el disparo: desde el mismo momento en que la bala o los perdigones comienzan a desplazarse por el cañón, y mientras que se están acelerando en su interior, el arma se pone en movimiento en sentido contrario al avance de la carga de proyección porque se cumple el llamado “Principio de acción y reacción” o tercera Ley de Isaac Newton, sobre la que más adelante hablaremos.

La mayoría de los rifles del mercado tienen un peso y una culata diseñada en función del calibre del arma para que el retroceso no martirice a tiradores de talla normal. Curiosamente, no sucede lo mismo con las escopetas modernas, pues la mayoría tienen un peso adecuado para disparar cartuchos calibre 12-70 y sin embargo se hacen con recámaras para munición 12-76, razón por la que cuando se disparan con esta munición su retroceso es muy desagradable.

No obstante, como hemos dicho, existen personas que por cualquier causa no pueden soportar el retroceso de un arma estándar o desean amortiguarlo, por lo que vamos a ver qué posibilidades tenemos para lograrlo dependiendo de que el arma sea una escopeta o un rifle.

Lo primero es saber en qué consiste:
¿Qué es el retroceso?
La tercera ley de Isaac Newton o “Principio de acción y reacción” dice que “cuando un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, éste también ejerce sobre aquél una fuerza igual y contraria”. Este principio físico explica el retroceso, que no es más que la reacción del arma o fuerza en sentido contrario al avance del tiro y que empieza en el instante en que los gases de combustión comienzan a empujar al taco y perdigones o a la bala, y éstos o ésta comienzan a salir de la vaina, porque los gases de combustión, por reacción, empujan todo el arma hacia atrás.

Consecuencias del retroceso
De todo lo dicho se deduce sin dificultad que en el mayor o menor retroceso influye la velocidad de los perdigones o bala, su peso –el peso de la carga de proyección– y el peso del arma. Así cuanto más veloz y pesado sea el proyectil, más retroceso notaremos. Igualmente, cuanto más ligera sea la escopeta o el rifle, disparando el mismo cartucho, más retroceso notaremos también.

De todos modos el retroceso no hay que entenderlo como una fuerza lineal, sino como la resultante de la descomposición de varias fuerzas que sumadas dan el valor total. Si fuera lineal lo notaríamos exclusivamente sobre un punto de nuestro cuerpo, el hombro, y sin embargo, también actúa sobre el pómulo, tiende más o menos a desequilibrar el arma, etcétera.

Efectivamente, aunque el retroceso es en principio lineal y hacia atrás, debido al diseño de la culata se descompone en varias fuerzas entre las que destacan principalmente una longitudinal hacia el hombro y otra transversal que causa que el arma se desplace hacia arriba. Y nótese que este efecto –que el arma se intente levantar hacia arriba– comienza en el mismo momento que se generan gases de combustión y éstos empiezan a empujar a la bala. Por tanto, cuando la bala sale por la boca de fuego, el arma está siempre un poco más alta que cuando apretamos el disparador: esto explica, en parte, por qué dos personas no consiguen el mismo punto de impacto cuando disparan con un mismo arma y cartucho, ya que difícilmente ambos la sostendrán con la misma fuerza.

Si la culata está mal diseñada y tiene un ángulo de apoyo o “pitch” demasiado pronunciado, nos marcará fácilmente con un moratón donde apoye y a los pocos tiros tendremos que dejar de hacerlo porque sentiremos molestias. Igualmente, el retroceso con una culata muy quebrada presentará un componente transversal que nos golpeará más de lo aconsejable el pómulo, mientras que una culata más recta transmitirá la mayor parte del retroceso hacia el hombro.

Efecto de los gases
de combustión

Puesto que el retroceso se comienza a generar a medida que se producen los gases de combustión, que son los que empujan al proyectil y crean la reacción o fuerza de retroceso del arma, los gases tienen un papel fundamental en el retroceso: si el fabricante de la munición utiliza una pólvora más viva de lo aconsejable –de rápida combustión, esto es, que genera más gases en poco tiempo de lo que sería necesario para acelerar correctamente la carga– el retroceso será más violento que si emplea pólvoras adecuadas a ese peso de carga y que por su combustión más lenta (*) tarda más en generar gases de combustión. La velocidad en boca de fuego puede ser la misma, y por tanto la suma total del retroceso igual, pero la pólvora más lenta se nota como un empujón más agradable.

En el caso particular de las escopetas semiautomáticas accionadas por gases, parte de los gases invierten su fuerza en accionar el mecanismos, es decir, en empujar piezas y resortes, por lo que a igualdad de peso y geome
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