Opinión
Debate
Última actualización 01/09/2005@00:00:00 GMT+1
Hace años que la situación del conejo
es preocupante. Aunque sigue abundando en zonas muy concretas, en la mayor parte del país escasea peligrosamente. Con esta situación, ¿es conveniente cazarlo? ¿Cómo recuperamos el conejo? ¿Son factibles
las repoblaciones?
El conejo de monte, principal alimento de las especies predadoras, ha sido el tema elegido por el programa de la Cadena COPE “Hablemos de Caza y Pesca” para su segundo debate celebrado en el restaurante madrileño “La Casuca”, sito en la c/ Agustín de Foxá 16 y 18.
“Y es que –como comenzó diciendo Antonio López, director de este programa– la pieza más popular y representativa de la caza menor en España, protagonista también de la industria cárnica y de la cesta de la compra, continúa soportando enquistadas enfermedades que acaban causando verdaderos estragos. En primer lugar, y debido a la desafortunada intervención del hombre, apareció la mixomatosis para erradicar la plaga de conejos en Australia. Después apareció la neumonía hemorrágica vírica, una enfermedad procedente de China que se introdujo en Francia, Alemania, Bélgica e Italia a través de los conejos de granja exportados para el consumo y que mató a más de 50 millones de estos animales, y que llegó a España creando un problema enorme de abastecimiento y consumo, con las consiguientes pérdidas económicas. Tratando de encontrar soluciones, se intentó la creación de la costosa vacuna recombinante, auspiciada por la Real Federación Española de Caza (RFEC), se investigó e incluso se llegó a hacer pruebas de campo en la isla del Aire, en Mallorca. Al parecer no reunía las condiciones necesarias y la Oficina del Medicamento Europeo no autorizó su comercialización”.
“Y así continuamos –siguió diciendo Antonio López– con millonarios presupuestos que financia el cazador y con nuevas tentativas científicas. También, curiosamente, aunque la especie se encuentra en evidente peligro de extinción, en algunas zonas se ha convertido en una auténtica plaga para la agricultura, y es ahora, en estas fechas, cuando se autoriza la tradicional saca o descaste del conejo para liberar al lagomorfo de la propagación del virus y para evitar los estragos que la especie provoca en los cultivos. Pero, ¿autorizar su caza en verano es una medida acertada o por el contrario lo prudente sería postergar su aprovechamiento venatorio para el invierno y no aniquilar las poblaciones, teniendo en cuenta que muchas autorizaciones, más que fines ecológicos, tienen otros como los deportivos o comerciales?”.
Invitados
Y para hablar de estas y otras cuestiones estuvieron presentes en este debate Joaquín España, cazador, veterinario, periodista de la saga de los España, pioneros y fundadores de la revista “Caza y Pesca”; José Miguel Montoya, cazador, doctor, ingeniero de montes, articulista y escritor especializado en la ordenación de recursos naturales renovables; Nicanor Ascanio, cazador y actual presidente de la Real Federación Madrileña de Caza; Juan del Álamo, cazador y ex-secretario general del Ministerio de Medio Ambiente, y José Ignacio Ñudi, director de esta revista.
Fechas de caza del conejo
Antonio López planteó a los asistentes si sería aconsejable variar las fechas de caza para el conejo. José Miguel Montoya afirmó que, como regla general, “no se puede cazar en periodo de celo, reproducción y crianza, y esto depende de las circunstancias del clima, es decir, en verano cesa la reproducción en los sitios en los que hay mucha sequía y en invierno en aquellos lugares donde hace mucho frío”. O sea, vino a decir que, el verano en climás cálidos y el invierno en los fríos, podrían ser los periodos más adecuados para cazarlos.
Para el director de TROFEO, José Ignacio Ñudi, “la época de caza menos dañina para el conejo es el verano, ya que es la única en que no se está reproduciendo, aunque habría que mirar otros aspectos como la densidad poblacional”. En definitiva, si hubiera que establecer alguna pauta general para el periodo de descaste, “se podría seguir la de toda la vida; de San Juan a Santiago, es decir, no comenzar antes del 24 de junio porque en la mayor parte de España la sequía llega en torno al 15 de mayo, y hasta Santiago, porque es cuando hace más calor y en consecuencia es el periodo de menos pastos y de mayor sufrimiento para el conejo”, concluyó Montoya.
“En ciertos cotos de la Comunidad de Madrid existe” –aseguro el presidente de la Federación Madrileña de Caza, Nicanor Ascanio– “una enorme cantidad de conejos, pero ya está apareciendo la mixomatosis, lo que significa que la enfermedad se puede transmitir con mayor urgencia. Es decir, hay una cantidad de conejos que se van a morir y gracias a los permisos de caza se aprovechan y se consigue que no se transmita con tanta rapidez la enfermedad”.
Descaste y repoblación
Antonio López reflexionó sobre si se deberían capturar los conejos vivos y repoblar con ellos otros lugares para que sirvan de alimento a los depredadores en lugar de eliminarlos en el descaste. En este sentido José Ignacio Ñudi manifestó que no existía un protocolo ideal para repoblar conejos y que las cosas se estaban haciendo “sin mucho conocimiento y con bastantess fracasos”.
En opinión de José Miguel Montoya, “se debería prohibir radicalmente tocar ningún animal de caza vivo”. Señaló que la ecología nos estaba diciendo que nos estemos quietos porque no conocemos todavía cuántos ecotipos reales hay de conejo en España y tampoco conocemos bien cuántas cepas de virus existen. Urge una ley que prohíba radicalmente mover ningún animal de caza vivo. No hay que olvidar que la mixomatosis vino porque alguien soltó conejos con la enfermedad en Francia, la NHV vino porque todos estábamos moviendo conejos en el año 89 de un lado para otro. Así que lo mejor es estarse quietos, dejarse de vacunas y esperar, porque la naturaleza es sabia y lo arregla todo”.
Por su parte, Nicanor Ascanio rebatió lo dicho por Montoya y manifestó, basándose en su experiencia, que “un traslado estudiando que los hábitats sean muy parecidos y con los debidos controles, da un resultado muy bueno. Desde la Federación –siguió diciendo– estamos asesorando a la sociedades de cazadores para que hagan una gestión adecuada, consultando con los especialistas y técnicos correspondientes”.
Montoya se mostró crítico con las garantías técnicas de cualquier repoblación: “El veterinario certifica que no presentan síntomas externos de enfermedad, nada más, pero no sabemos los virus que puede transportar un conejo. Creer que por mover animales de sitios estamos mejorando algo, no es verdad, las cosas se mejoran en el hábitat y en la ordenación, muy secundariamente en la repoblación artificial”, concluyó Montoya.
Joaquín España también apoyó esta tesis: “No hay que olvidar que se trata de una cuestión muy seria, ya que cada una de nuestras actuaciones con seres vivos, jugando con la biología y su genética, pueden producir el efecto contrario al que buscamos”.
“Donde haya conejos –dijo Ñudi– habría que mejorar el hábitat, mientras que en los lugares que carezcan de ellos, se pueden llevar a cabo traslocaciones o repoblaciones bien hechas, con sus cuarentenas y teniendo en cuenta el ecotipo del conejo. Por citar un ejemplo, en las Bardenas Reales, en Navarra, simplemente traslocan conejos resistentes a las enfermedades a zonas donde no los hay”, añadió Ñudi.
“Podría admitir el tema de los traslados a corta distancia porque no va a ser distinto ecotipo y no van a ser distintos virus” –reflexionó Montoya– “pero ya es raro que en un lugar haya muchos conejos y que deje de haberlos a muy corta distancia. Las zonas donde cazo muchos conejos –observó el ingeniero– se caracterizan porque nunca nadie intentó mejorarlos, mientras que en los sitios donde todo el mundo hace sueltas, repoblaciones, vacunaciones y demás, resulta que nunca hay nada”, reflexión con la que discrepó Ñudi: “En la mayor parte de España no se ha hecho nada por el conejo y tampoco hay”.
Abuso de la caza del conejo
Juan del Álamo aseguró que “en determinadas zonas se ha abusado del descaste del conejo como una práctica deportiva, para después reclamar repoblaciones”.
Para José I. Ñudi, “el factor limitante del conejo en España son las dos enfermedades, en especial la neumonía, que entró en los años 90. Ahí fue cuando se produjo el gran bajón del conejo. Si lográramos vencer a las dos enfermedades, volveríamos a la situación existente en los años 30, eso sí, con todos los problemas que conlleva”.
Proteger la especie
En opinión de Joaquín España, “si se hace un manejo adecuado de la especie y del hábitat siempre habrá caza abundante que a su vez servirá para otros animales que viven en ese medio”. Ascanio manifestó que la clave estaba en llevar a cabo una gestión adecuada y sabiendo lo que hay que matar, pero Ñudi concluyó diciendo que el problema estaba en esos lugares donde el conejo estaba prácticamente extinguido. “Quizá la clave esté en saber el mejor protocolo a seguir, y como ejemplo pongo la finca de Serafín Mayoral en Extremadura. El suelo era pobre, no había un conejo, pero llenó la finca de majanos y de conejos que ha cuidado con esmero y ahora está llena de ellos. En cualquier caso, no hay que olvidar que se trata de una solución que “cuesta mucho”.
“Nadie dijo que la solución fuera barata”, puntualizó del Álamo, diciendo a continuación: “De hecho se lleva invertido ya mucho dinero en el conejo, algo que no nos debe preocupar siempre y cuando, en un horizonte cercano, seamos capaces de recuperar la especie”.
En opinión de Montoya, existe una falta de mimo hacia el conejo. “Todavía –aseguró– no se han puesto tres investigadores ni cincuenta mil pesetas por conejo y día, cosa que sí se ha hecho con el lince”.
Joaquín España compartió esta demanda, “ya que a fin de cuentas el conejo es su base”. En este punto, Juan del Álamo no tuvo más remedio que aclarar que, a pesar de todo, sigue habiendo muchos conejos en España, pero muy poquitos linces”. El presidente de la Federación Madrileña quiso zanjar el asunto recordando que “la conservación de las especies, en el 90 por ciento de los casos, pasa por el conejo”.
Conclusiones
Para Joaquín España la solución es clara: “Hábitat, gestión y actuaciones”. Algo en lo que coincidió el presidente de la Federación Madrileña, Nicanor Ascanio. En opinión del director de Trofeo, “hay que seguir investigando para encontrar la clave de cómo recuperar la población”. Para Juan del Álamo esta solución pasa por “el conocimiento del hábitat, vacuna, conocimiento de introducción y gestión posterior”. José Miguel Montoya quiso concluir el debate con un refrán: “Hábitat, ordenación y otras por excepción”.