Hemeroteca :: 01/10/2005
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Opinión

Debate

Última actualización 01/10/2005@00:00:00 GMT+1
Cada año llegan a España menos tórtolas y codornices y no estamos haciendo nada para remediar una situación sobre la que los expertos dudan si tiene marcha atrás o será necesario plantearse una moratoria, al menos en el caso de la tórtola. Ésta sería la inquietante conclusión a la que se llegó en el debate del programa “Hablemos de caza y pesca”, de la Cadena COPE, celebrado el domingo 7 de agosto.
La media veda y la situación por la que pasan codornices y tórtolas fundamentalmente, las piezas reinas de este periodo cinegético, fue el tema debatido en el programa de la Cadena COPE, “Hablemos de Caza y Pesca”, el primer domingo de agosto, realizado en coproducción con la revista TROFEO desde los Estudios Centrales de la Cadena COPE en Madrid.

Pero no todos los cazadores esperan este periodo de “precalientamiento” con ilusión, periodo en el que por otro lado se aprovechan unas especies de paso muy valoradas también culinariamente. Y es que, según Antonio López, director de “Hablemos de caza y pesca”, “algunos cazadores ven la media veda como sinónimo de debacle y de anarquía que pone en peligro otras especies. Por otra parte, el ecologismo radical aboga por su abolición basándose en la Directiva de Aves y alegando censos de población inexistentes mientras lo cierto es que estas especies en otros países están consideradas plagas y se autoriza su caza hasta fuera de temporada. Lo que resulta innegable es que el cazador no acepta la idea de quedarse sin media veda si no es por imperativos que científicamente demuestren y rigurosamente justifiquen la necesidad de prohibir su caza”.

Invitados
Y para hablar de estas cuestiones, estuvieron presentes José Miguel Montoya, cazador, doctor ingeniero de montes, articulista y escritor especializado en la ordenación de recursos naturales, así como su esposa, Marisa Mesón, doctora en Ciencias Biológicas, técnico en censos poblacionales, autora de numerosos estudios y coautora, junto con su marido, de la obra “La tórtola común en España”; Juan del Álamo, cazador, ingeniero de montes y ex-secretario general del Ministerio de Medio Ambiente; Nicanor Ascanio, presidente de la Federación Madrileña de Caza, y Juan Francisco París, redactor jefe de esta publicación.

¿Sería conveniente
una moratoria?

¿Cuál es la situación real de estas especies? ¿Es conveniente una moratoria? Con estas dos primeras preguntas, dirigidas a José Miguel Montoya y a Marisa Mesón, Antonio López abrió el debate. Para José Miguel, paloma torcaz y bravía –de procedencia doméstica– están claramente al alza, mientras que la tórtola está en práctica extinción y la codorniz, “por lo menos esta temporada, va a pasar el peor momento de su vida”. En cuanto a si procede o no una moratoria, José Miguel contestó que “en la tórtola probablemente sí, y la codorniz seguro que este año no se debería haber abierto”.

Marisa Mesón manifestó que la tórtola tiene una excesiva presión por parte de los cazadores. Advirtió que en estudio realizado por la Federación entre 1992 a 1998 se observó que había un descenso de la mitad de tórtolas observadas por el estrecho, “pero no se ha hecho nada al respecto y hoy día la tórtola está en declive absoluto”. No obstante, en su opinión, “ésta sería una media muy peligrosa porque hasta la fecha no se ha vuelto a autorizar la caza de ninguna especie afectada por una moratoria, como avutarda, perdiz pardilla, etcétera, si bien es más peligroso no hacer nada”.
“¿Tiene sentido la continua alarma ecologista que transmite intranquilidad a la opinión pública sobre el peligro de extinción de estas especies?”, volvió a preguntar Antonio López, esta vez a Juan del Álamo, quien respondió que “lo cierto es que la situación es muy delicada. Se viene constatando desde hace años y no se hace nada para que las poblaciones de tórtolas y codornices se recuperen. Las administraciones han sido timoratas, pero los cazadores tampoco ponemos mucho de nuestra parte y el resultado es que ambas especies están tocadas del ala”.

Exceso de tiros y hábitats inexistentes
Antonio López comentó que de los 2.000.000 de tórtolas que se calcula que entran, 1.000.000 son abatidas y preguntó a Juan Francisco París si no le parecía que era una presión cinegética excesiva, quien respondió que, “aunque sea excesiva, no se debería hablar de una especie en extinción, sino que, por las causas que sean, las tórtolas no llegan a España como llegaban hacía años. Y puso como ejemplo a Marruecos, “donde hay millones de tórtolas”.

Nicanor Ascanio reconoció que no entran las tórtolas que entraban en otras épocas pero apuntó que entre 2001 y 2005 ha ido progresando la entrada y en cualquier caso, más que ser causa del declive de las poblaciones el hecho de que se maten muchas, “se debe a que cada vez se siembra menos y a que los hábitats se reducen”. Datos con los que José Miguel Montoya no estuvo de acuerdo porque, a su juicio, “no hay ningún estudio serio sobre la entrada de tórtolas y codornices”.

La creencia generalizada de que la tórtola turca está desplazando a la tórtola común también se comentó en el debate, pero no es así porque entre ambas tórtolas no existe competencia ya que viven en hábitats diferentes: “La tórtola común lo que está recibiendo es un exceso de tiros”, afirmó José Miguel Montoya.

Para Juan del Álamo, para la codorniz el hábitat es fundamental y “hoy no hay linderos ni márgenes ni sembrados, por lo que nunca podrá ir a más”. Marisa Mesón apuntó que “nos hemos cargado el hábitat en la época de crianza y por tanto no sirve de nada ponerles después comida”.

José Miguel Montoya zanjó la cuestión comentando que “a estas alturas hablar de comederos, barbechos y hábitats son cortinas de humo”. A su juicio hay dos verdades: “Una, que la tórtola cría muy poco y que cada vez entran menos, por lo que hay que reducir la presión de caza drásticamente, tan drásticamente que posiblemente hoy no cabe más que una moratoria para recuperarla. Y dos, que la codorniz está en una situación parecida. Tendría que entrar más, pero ello depende del agua en Marruecos en la primera cría, del agua en Andalucía en su segunda cría y del agua en Castilla en su tercera”. Continuó José Miguel diciendo que “pese a que este año no ha habido agua, no sólo no se han tomado medidas en las órdenes de veda sino que además se ha ampliado el número de días de caza”.

Nos quedaremos sin tórtolas
Llegado a este punto, Juan Francisco París apuntó que si no podría ocurrir que la tórtola se quedara en Marruecos debido a que allí encuentra mejores condiciones de hábitat favorable y si esto es así, preguntó a José Miguel Montoya si no podría ocurrir que ésta siguiera igualmente sin venir a España aunque no se cazara aquí. La respuesta fue que no porque sucede que existen dos tipos de tórtolas: unas denominadas “largomigrantes”, que son las que fundamentalmente llegan a España, y otras denominadas “cortoemigrantes” que se están haciendo sedentarias en Marruecos y que su población cada vez sube más, pues la tórtola no sólo no se caza mucho en Marruecos sino que estas tórtolas también se cruzan con las largomigrantes. En consecuencia, concluyó José Miguel, “los cazadores tenemos que gestionar la escasa población de tórtolas que llega a España porque si dejamos salir suficientes volverán, pero si las matamos nos quedaremos sin ellas”.

Ecologismo, la espada de Damocles
Y mientras no hacemos nada y nos quedamos sin tórtolas, y también sin codornices, no debemos olvidar que una espada de Damocles pende sobre la media veda: los ecologistas, que al final se van a salir con la suya porque lo cierto es que sus poblaciones se reducen cada temporada más. Además, como había apuntado anteriormente Antonio López, después de haber prohibido la contrapasa, “de ahí a que se prohíba la media veda en todo el territorio nacional hay un paso”.

Las medidas tomadas hasta la fecha, como la de poner cupos diferentes en las 17 autonomías, son insuficientes y además estos cupos no se cumplen o no se pueden cumplir por excesivos –en algunas de hasta 35 tórtolas–. José Miguel Montoya lleva diciendo hace mucho tiempo que para solucionar esta situación “habría que retrasar la fecha de apertura hasta el día 22 de agosto, no cazar más de 12 días y adecuar las jornadas de caza de forma proporcional a la densidad, no “conforme a orden de vedas porque no todos los cotos son iguales". Pese a todo, continuó, “me pregunto si esas medidas ya darían hoy resultado o habría que recurrir a una moratoria”.

Juan del Álamo dijo que hay que tener en cuenta que las órdenes de vedas se han hecho hace cuatro meses, “cuando aún ni siguiera se sabía la situación adversa a la que nos íbamos a enfrentar, y por tanto hay que revisarlas y replantearse la apertura y los cupos”.

En resumen, un apasionante debate en el que todos los presentes estuvieron de acuerdo en que es necesario tomar medidas para poder seguir disfrutando de la media veda y de la caza de sus dos especies reinas en años venideros.
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