Opinión
Palabra de cazador
Última actualización 01/11/2005@00:00:00 GMT+1
Nombre:
Miguel Ángel Romero RuizEdad: 54 años.
Profesión: Informático.
Lugar de nacimiento: Fuente Andrino (Palencia).
Dónde vive: Vitoria (Álava).
Dónde caza: En prácticamente toda España.
Currículum cinegético:
Cazador desde niño, es en la actualidad vocal por el País Vasco de la Real Federación Española de Caza, además de ostentar otros cargos en varias asociaciones nacionales.
Ha dirigido y participado en proyectos informáticos de Agricultura, Ganadería y Montes, así como en importantes proyectos venatorios. Ha colaborado de forma muy directa en numerosos campeonatos nacionales de caza y eventos similares, en los que también participa.
Es colaborador asiduo en los más importantes medios de comunicación de España.
Está en posesión, entre otros, de los siguientes premios y galardones:
– Galardonado por la Real Federación Española de Caza en 1998 por su colaboración con el estamento federativo.
– Diploma ADECAP 1988 por su aportación técnica a la caza bien ejercida.
– En 2000 fue galardonado en reconocimiento a sus publicaciones en pro de la caza en los medios de comunicación y, este mismo
Su maestro venatorio.
Todos y cada uno de los cazadores que conozco.
Su primera pieza, lugar y arma utilizada.
A los 18 años la primera pieza que abatí nada más tener “los papeles en regla”. fue una codorniz en Fuente Andrino (Palencia). La coturna sucumbió bajo el plomo de una paralela del 12 marca Víctor Sarasqueta. Pero antes había cogido a “carrera” más pollos de perdiz –e incluso perdices– que liebres hay hoy en toda la provincia de Palencia. La verdad es que antes de los 18 años cacé mucho de todo. Capturé desde grillos hasta pollos de avutarda pasando por gorriones. ¡Eran otros tiempos! Entonces había muchos niños como yo en toda España y no por ello disminuía la caza.
Una raza de perro.
El perdiguero de Burgos.
Su cazadero de toda la vida.
Susinos del Páramo para la menor, y Barbadillo de Herreros para la mayor, ambos en Burgos.
Un momento cinegético muy especial.
No uno, tres:
– Por excepcional: un día en el que cogiendo pollos de perdiz se me echó la madre encima con desafíos corporales y sonoros propios de la especie en situaciones tales, pero ante otros enemigos. Esa gran madre, antepuso la vida de sus pollitos a la suya propia mediante tremendo y desigual desafío. La dejé los pollos que la había cogido y me fui avergonzado a casa por mi cobarde y vil acción.
– Por bueno: el día 25-08-01 durante una espera nocturna en Bozoo (Burgos) capturé un jabalí de 118,35 puntos.
– Por malo: un día de julio de 2004 en una espera nocturna en Mijancas (Álava) donde al ir a rematar a un jabalí con el cuchillo en un arroyo se me dio la vuelta y me tiró dos tarascadas. No me arrimaré jamás a un jabalí hasta que esté muerto y bien muerto.
Defínase en pocas palabras como cazador.
Soy un cazador que practica casi todas las modalidades de caza menor en compañía únicamente de mis perros, hurones o reclamos; y que ahora, como la caza menor desciende alarmantemente, practico la caza mayor en general.
Su pieza reina de la caza menor.
La perdiz.
¿Y de la mayor?
El jabalí.
Su modalidad por antonomasia.
La caza menor al salto con perro.
Su arma preferida.
Tengo muchas. Pero hoy, la que más quiero es un rifle Mauser de cerrojo calibre 8x68 S con mira Kahles Helia 3-12x56 que me “facilitó” Juan Antonio Sarasketa, quien no necesita de presentación alguna en Europa.
¿Y sus “herramientas” habituales?
Una repetidora Benelli del 12 que, mucho antes de que escribiera en los medios de forma habitual, gané en un concurso de relatos de la revista Perros de Caza.
Un cazador que admire.
Admiro a todos y cada uno de los que conozco.
Su máxima aspiración cinegética.
Que se recupere la caza menor autóctona.
¿A quién le daría, metafóricamente, un tiro de sal en el trasero?
A los que desde dentro o fuera de la administración quieren hacer carrera con la caza sin vocación y a veces sin oposición, ya que entiendo que en la Administración la caza debería estar regida por quienes la conozcan.
Una frase para los anticaza.
Los respeto mucho si van a cara descubierta y no lo son por esnobismo. Creo que entre todos estamos obligados a situarnos en el gran segmento que nos une, para desde allí ser más fuertes cuando nos enfrentemos a los verdaderos enemigos de las especies cinegéticas: pesticidas, plaguicidas, etcétera.
Otra para salir a hombros entre cazadores.
No soy nadie para hacerlas frente al colectivo humano que más quiero, admiro y respeto. Yo creo en el denominador común de lo que dicen todos los cazadores. Vox populi, vox Dei.
¿Dominó, mus o tute?
Tute.
Su plato de caza preferido.
Liebre con arroz.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
Sin lugar a dudas. Matizando un poco, diré que antes no había tanta caza mayor, por lo menos en la mitad norte Peninsular, pero había mucha más menor.
Qué destacaría con orgullo del mundo de la caza.
Lo identificados que estamos con la naturaleza y el conocimiento y amor que tenemos por ella todos y cada uno de nosotros.
Qué haría desaparecer.
La politización y la mercantilización no reglada de la caza, así como todas las especies venatorias que criadas en granjas, se sueltan luego en el campo con “animus lucrandi” de unos pocos.
Como cazador, ¿cómo se siente
en la sociedad actual?
Mal, sobre todo ante estas nuevas generaciones de ilustrados que conocen el campo a través de los libros y de los parques naturales.
¿Hacia dónde camina la caza?
Si no lo remediamos antes, hacia poderes adquisitivos altos y hacia una maraña de intereses políticos caciquiles.