Hemeroteca :: 01/12/2005
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Entrevista destacada

Christian Gortázar Director del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC)

Última actualización 01/12/2005@00:00:00 GMT+1
El IREC es en la actualidad un instituto de investigación que reúne a gran parte de los mejores investigadores de fauna cinegética. En estos momentos son muchas las investigaciones puestas en marcha sobre distintos aspectos de nuestras especies de caza que sin duda van a servir para gestionarlas mejor.

Para conocer éstas y otras investigaciones, la situación de algunos problemas que afectan a la caza, incluyendo la amenaza de la gripe aviar, hemos visitado la nueva sede del IREC y entrevistado a su actual director.
Tengo que reconocer que vine muy sorprendido de Ciudad Real después de conocer la nueva sede del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y entrevistar a su director, a quien conozco desde hace tiempo. Recuerden, entre otras cosas, que hace años Christian Gortázar, doctor en Veterinaria, publicó en esta revista una serie de artículos sobre las enfermedades de nuestras especies cinegéticas.

Como he dicho, pensaba que el IREC seguía siendo –perdonen la expresión– poco más que un habitáculo en el que trabajaban, eso sí, algunos de nuestros mejores investigadores cinegéticos. Pero después de visitar el nuevo centro, de saber que allí trabajan ya más de sesenta personas y de ver sus sofisticados y carísismos equipos, quedé un poco perplejo. Me sonrojé incluso preguntándome cómo era posible que uno que se gana la vida escribiendo sobre la caza y sus cosas, no conociera la nueva situación del IREC, máxime cuando nosotros mismos distinguimos a sus promotores con el Premio Caza y Conservación 1999.

Aquello, sin embargo, me ha hecho reflexionar: si yo mismo desconocía el estado actual del Instituto, ¿qué idea tendrá del mismo el mundo de la caza? Pues bien, sirva esta entrevista para remediar este agravio.

Y como la actualidad manda, la amenaza de la gripe aviar es el primer tema que abordamos pues no en vano el IREC tiene ahora, como una de sus prioridades, la vigilancia sanitaria de nuestra fauna silvestre, máxime cuando esta enfermedad ha llegado ya a Europa.

En estos momentos existe cierta psicosis por la gripe aviar.
¿Existe la posibilidad de que esta enfermedad llegue a España?
Y si es así, ¿qué consecuencias traería?
No sabemos. La Oficina Internacional de Epizootias está alertando de la posibilidad de que pudiera ocurrir algo, y en función de eso, todos los países están tomando sus precauciones. Tengo que decir, en este sentido, que quizá España sea uno de los países europeos que más en serio se está tomando esta amenaza. Ahora mismo, lo mejor que se puede hacer es estar alerta, y en este sentido tenemos una excelente colaboración con cazadores, centros de recuperación de aves y anilladores para que, a la mínima sospecha, se tomen las medidas oportunas.

El peligro puede venir principalmente
a través de las aves acuáticas migratorias, ¿no?
Bueno, de todas aquellas aves que puedan compartir el hábitat de las galliformes domésticas o de granja. Son importantes las acuáticas pero también otras aves que pasan más inadvertidas como los estorninos, córvidos y gaviotas, que a su vez pueden hacer de nexo de unión entre las acuáticas y las aves de granja.

¿Qué pasaría si la gripe aviar llegara a España?
No lo sabemos. Dependería del tipo de cepa. Si viniese una cepa inocua, que son muchas, no ocurriría nada. Podría venir otra que produciese cierta mortalidad en las aves de producción, con el consiguiente impacto económico dada la importancia de nuestra industria avícola. Y podría ocurrir que la cepa que llegase tuviera consecuencias de salud humana, con el impacto social que ello conlleva. Lo que se ha analizado hasta ahora es inocuo y, vuelvo a decir, España es de los países que mejor está vigilando la sanidad de su fauna silvestre.

De las muchas investigaciones que ha realizado
el IREC hasta la fecha, ¿cuál ha sido la que más
le ha llamado la atención por sus resultados?
Es difícil decidirme, pero por ejemplo me ha sorprendido saber que las ciervas producen leche de distinta composición en función del sexo de la cría. Si es macho, la cierva produce una leche mucho más proteíca.

Trabajos en marcha
¿En qué trabaja

actualmente el IREC?
En muchísimas cosas y en distintos campos. El IREC tiene tres unidades, tres grandes grupos de trabajo: ecología, producciones cinegéticas y sanidad animal. Cada uno de estos grupos tiene en marcha varias investigaciones y, muy importante, están interconectados. Hay gente trabajando en la genética de la perdiz, la tuberculosis del jabalí o el semen del ciervo ibérico.

El IREC fue creado para estudiar e investigar las especies cinegéticas con el fin de mejorar sus poblaciones y su gestión. Sin embargo el mundo de la caza apenas lo conoce o lo considera alejado de la realidad cinegética, ¿es consciente de ello?
Sí, se ve a la ciencia distante en el mejor de los casos y hostil en el peor. Lo cierto es que en parte hemos querido ser un poco distantes porque al principio éramos muy poquita gente. Hemos pasado de ser dos o tres personas en el año 1999 a ser más de sesenta en la actualidad, aparte de las envidiables instalaciones con que disponemos en nuestro nuevo centro. Ese distanciamiento lo mantuvimos porque no queríamos morir de éxito, es decir, si hubiésemos publicitado demasiado lo que hacíamos no hubiésemos podido atender las peticiones del sector cinegético privado, nos habrían desbordado. Ahora tenemos gente dedicada a problemas más locales de gestión o manejo de especies cinegéticas y podemos satisfacer las peticiones que nos puedan llegar.

Por otro lado tengo que decir que el IREC se está ocupando de problemas reales y acuciantes para el mundo de la caza: sanidad y genética de la perdiz, repoblación de conejos, control de predadores, vigilancia sanitaria de nuestra fauna silvestre, incluida la cinegética, estudio de las bases biológicas del desarrollo de la cuerna en los venados, técnicas de reproducción asistidas, tanto en especies cinegéticas como amenazadas... En estos momentos, España es el país que más está investigando sobre temas de gestión, biología y sanidad de especies cinegéticas, aglutinando el IREC a un gran número de investigadores de altísimo nivel en todos estos campos.

Quizá tampoco nadie se ha preocupado
de divulgar lo que está haciendo el IREC.


No le falta razón. La divulgación es una de nuestras asignaturas pendientes; la otra es la creación de una empresa de servicios. Espero que, con la colaboración de medios prestigiosos como el vuestro, podamos solucionar esa falta: necesitamos personas capaces de trasladar la ciencia desde las revistas internacionales al cazador.
¿Quién propone que se debe investigar y en base a qué?
Como sabe, el IREC está integrado dentro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad de Castila–La Mancha, y en la universidad existe libertad de cátedra. El investigador es absolutamente libre de investigar los temas que a él le parezcan más interesantes o importantes, si bien es cierto que aquellos investigadores que trabajamos en temas de investigación aplicada o de mayor impacto social, tenemos más éxito a la hora de lograr financiación. Dicho de otro modo, quienes buscamos soluciones a problemas reales de gestión, léase control de predadores, vigilancia sanitaria, calidad de trofeo, obtenemos mayor financiación que quienes se dedican a estudiar el saltamontes o el pingüino.

La recuperación del conejo
¿Cree que el conejo se está empezando

a recuperar de la neumonía a nivel nacional?
El panorama es variable, no se puede generalizar. En aquellos lugares en los que, a pesar de la neumonía, el conejo se ha mantenido en unas poblaciones suficientemente densas por ser el hábitat más favorable y no haber factores limitantes como la sobrecaza o la sobrepresión por ungulados, parece que se está recuperando de forma natural. Hay zonas donde la recuperación está siendo espectacular, por ejemplo en Valladolid, valle medio del Ebro, o algunas zonas de Andalucía como Córdoba. Pero por otro lado el conejo se está reduciendo en zonas muy conejeras que en los quince o veinte últimos años han tenido una explosión de las poblaciones de venados y jabalíes, y como ejemplo está Andújar, una zona vital para el lince y el águila imperial.

¿Es partidario de las vacunas
para luchar contra las enfermedades del conejo?

Rotundamente no. Lo que nos está demostrando el campo es casi lo contrario. Las poblaciones suficientemente densas, lo mismo que son capaces de resistir cierta presión de los predadores, mayor sin duda en estas zonas, también parecen más propensas a resistir el impacto de las enfermedades. En el caso de la neumonía, ésta tiende a afectar a animales de cierta edad, mientras que los jóvenes no desarrollan la enfermedad pero sí la inmunidad. Por ello, es casi deseable que el virus circule de forma natural para que los jóvenes se inmunicen antes de desarrollar la enfermedad. En este escenario vacunar podría ser incluso contraproducente.

¿Qué opina de la famosa vacuna recombinante?
Siempre he sido contrario a la misma, pero no porque sea poco eficaz, aunque eso habría que verlo en campo. Lo que me asusta es que en otras partes del mundo, como Australia, se han desarrollado vacunas recombinantes en sentido contrario, y hoy con la globalización, tanto esa vacuna podría llegar a España como la nuestra a Australia, y en cualquiera de los dos casos produciría una catástrofe ecológica. Los australianos, a un virus mixoma, le han metido una secuencia de ADN que lo que hace es codificar anticuerpos frente a la membrana pelúcida del óvulo, o sea, que además de contagiar la mixomatosis, esteriliza. Por eso me opongo a este tipo de vacunas creadas por ingeniería genética, al menos en el caso concreto del conejo.

Entonces, ¿cuál sería
la mejor forma para recuperar el conejo?

Sencillamente imitar lo que estamos viendo en el campo: las zonas en las que los conejos han sido capaces de mantener una población suficiente, parece que van extendiéndose como una mancha de aceite. Allí donde el hábitat es favorable, donde los conejos tienen una reprodución constante y existosa y donde los virus circulan naturalmente, actúa lo que llamamos la inmunidad de grupo o de rebaño, que hace que ambas enfermedades tengan un bajo impacto. Esta misma hipótesis la ha puesto en marcha el equipo de Rafael Villafuertes y Pablo Ferreras en la Sierra Norte de Sevilla, donde han sido capaces, a partir de una repoblación voluminosa pero no exagerada –unos 200 ejemplares–, de conseguir diez mil tres años después sin una sola vacuna ni control activo de la predación, o sea, no capturando predadores, sino evitando que al menos los terrestres no puedan capturarlos. Aportando alimento, construyendo madrigueras artificiales y cuidando el hábitat, han conseguido recuperar una población, tanto es así que en la zona se han asentado dos nuevas parejas de águilas imperiales.

Los problemas de las perdices
Sé que el IREC ha realizado un estudio genético sobre las perdices de nuestros campos y al parecer se ha encontrado bastante hibridación con chukar.

No desearía adelantar cifras porque queremos que primero se publique la versión científica del estudio, lo que le daría el respaldo de toda la comunidad científica internacional. Pero sí se puede decir, sin adelantar ninguna primicia, que existe hibridación de perdiz roja con chukar en nuestros campos, y que según el doctor Dávila, responsable de esa parte del proyecto, esa hibridación es superior a la que se pensaba encontrar

¿Funcionan las repoblaciones de perdiz?
Si hablamos de recuperar una población, voy a ser muy prudente y voy a decir que todavía no tenemos suficientes datos para asegurar categóricamente que no funcionan. Pero los pocos datos que existen de situaciones muy puntuales, en general, transcurrido un año, la supervivencia es baja, entre el cero y el treinta por ciento.

¿Por qué no ha criado este año la perdiz?
Hemos sufrido una sequía muy grave y precisamente la perdiz es muy sensible a la climatología. Un trabajo que acabamos de terminar referido a la Comunidad de Aragón determina que de todos los factores –hábitat, predación, caza, clima...–, son los factores meteorológicos los que determinan en un sesenta por ciento la supervivencia de una población. Es que ha faltado humedad, insectos, cobertura para los nidos, y con estas condiciones es muy difícil que la perdiz pueda criar.
¿Qué le recomendaría a esos cazadores que este año se plantearán echar algunas perdices en su coto?
Sin que ello implique connotaciones ético-religiosas, recomiendo en primer lugar la abstinencia. Es mejor invertir el dinero en mejorar el hábitat que en soltar perdices. Si eso no es posible por distintos motivos, comprar sólo previo análisis genético y sanitario a través de la Federación Española de Caza.

Certificación cinegética
¿Está de acuerdo con que la caza se certifique?
Sí, creo que la certificación de calidad cinegética debe servir para que aquéllos que hagan las cosas bien, a pesar de todas las presiones comerciales, tengan algún tipo de reconocimiento no sólo moral, sino también económico, ya sea a través de la rentabilidad del producto que quieran comercializar, de la reducción de impuestos, consecución de ayudas y subvenciones o simplemente que no tenga que solicitar determinadas autorizaciones para gestionar la finca.

¿Ha investigado el IREC, o investigará, la toxicidad de las semillas agrícolas, los plaguicidas y los herbicidas para la fauna en general y la caza en particular?
Hay un proyecto en marcha que lo llevan Rafael Mateo y Javier Viñuela, toxicólogo y ecólogo respectivamente, del que todavía no conozco los resultados. Analizan el impacto de las ayudas agroambientales de la Comunidad Europea sobre la conservación de las aves esteparias, especialmente de la perdiz roja.

¿Qué le pasa a la liebre?
Los cazadores están convencidos de que a la liebre le está pasando algo. ¿Tiene nuestra rabona algún problema?
La liebre es también sensible a la sequía, pero en estos momentos no parece que tenga ningún problema serio, al menos sanitario. Podría haber parasitaciones puntuales. En este sentido, un estudio reciente acaba de comprobar que uno de los factores que la hacen más vulnerable a la predación es la parasitación por cisticercos, unas larvas de parásitos que se dan allí donde los predadores, el zorro o el perro, se encuentran parasitados, y eso ocurre porque estos predadores ingieren vísceras crudas de liebres infectadas, cerrándose el círculo. En este sentido, tan sólo con la desparasitación de los perros de caza podría reducirse el problema. Pero volviendo a la pregunta, no hay ningún problema sanitario serio y generalizado. Trabajamos estrechamente con la Federación Española de Caza y tenemos un convenio según el cual los cazadores que encuentren perdices o liebres nos las pueden enviar gratuitamente para saber las causas de su muerte, y los resultados que tenemos hasta la fecha sugieren que no hay ninguna causa concreta por la que puedan estar muriendo muchas liebres.

Problemas sanitarios de la caza mayor
¿Qué consecuencias a medio y largo plazo puede tener que un gran número de reses de muchas fincas tengan tuberculosis, como parece?
Supone un problema de sanidad animal que complica las hasta ahora exitosas campañas de saneamiento; un problema de salud pública dado que se trata de una zoonosis; un problema de conservación por los ocasionales contagios a linces; y además un problema para la producción de caza de calidad, ya que es evidente que los ciervos enfermos tendrán peores trofeos que otros sanos de la misma edad.

¿Es posible atajar este problema?
Lo será en el futuro. A través de varios proyectos nacionales (MEC) y del apoyo del Grupo Santander, el IREC investiga en dos frentes: por un lado, procuramos identificar los factores de riesgo que determinan que unas fincas tengan peor situación sanitaria que otras, a fin de procurar corregirlos. Por otro lado, trabajamos con modernas tecnologías genómicas en busca de nuevos sistemas de diagnóstico, nuevos antígenos para vacunas, etc.

¿Existen otras amenazas para nuestra caza mayor?
Hay muchas otras. En algunas especies, como el jabalí, son bastante conocidas. En otros casos, aún falta mucha investigación para conocer al menos dónde nos encontramos. Gracias a la colaboración estrecha con distintas comunidades autónomas, como Asturias, con el Organismo Autónomo de Parques Nacionales, y con la Subdirección General de Sanidad Animal del MAPYA, España puede considerarse uno de los países punteros en cuanto a vigilancia sanitaria de su fauna. En función de esa información podrán sugerirse medidas de gestión, pero aún queda mucho camino por delante.

¿Qué está pasando con el rebeco en los Pirineos?
Investigadores de las Universidades de Zaragoza y Autónoma de Barcelona, junto con colegas andorranos y franceses, han detectado mortalidades y han identificado un nuevo virus –un pestivirus–. Pero eso no demuestra que sea ese virus el único causante de la mortandad. Ahora hace falta investigar en profundidad su epidemiología y realizar pruebas de laboratorio a fin de valorar correctamente su relevancia para el rebeco y, eventualmente, diseñar actuaciones de seguimiento y control.

¿No sobran muchos animales
en demasiados lugares?

Es lo que nosotros llamamos el desequilibrio causado por la "sobreabundancia", que afecta tanto a las especies de caza como al medio que habitan, incluida la fauna, vegetación, suelo... y por supuesto a la difusión de las enfermedades. Precisamente la Junta de Castilla–La Mancha ha encargado al IREC un estudio que pretende establecer valores de referencia que permitan medir de forma objetiva cuándo existen esas situaciones. Va a ser un tema de especial relevancia para el sector en los próximos años, que enlaza bien con las políticas de “calidad cinegética”.

Control de predadores
¿Sabe ya el IREC, porque lo haya estudiado, qué sistemas para el control de predadores podrían homologarse?
Desafortunadamente aún no estamos maduros para eso. Homologar trampas requiere mucho tiempo para los ensayos, en ambientes muy variados y estimando no sólo la eficacia y selectividad de las trampas, sino también su efecto real sobre las densidades de predadores y de sus presas. Pablo Ferreras y su equipo están trabajando en ello, con financiación tanto regional como nacional, y espero que en tres años puedan aportar una buena base científica para el control de predadores. En cualquier caso, personalmente considero necesaria la creación de la figura del “controlador de predadores”, una figura vigilada desde la administración y debidamente formada en ese campo.

Investigadores cinegéticos
¿Hasta qué punto es cierto esa descoordinación, aparte de un excesivo celo, entre los investigadores cinegéticos españoles?
La competencia es buena cuando promueve el esfuerzo. No creo que exista tanta descoordinación. Por ejemplo, muchos investigadores de distinto origen cooperamos en el diseño de la “calidad cinegética”, y todos coincidimos en foros como congresos o reuniones. En conjunto, vuelvo a repetirlo, estoy convencido de que la investigación española sobre especies cinegéticas es, hoy en día, una de las mejores en calidad y cantidad dentro de Europa.

¿Cuáles son los retos del IREC en los próximos años?
El IREC ha pasado en seis años de embrión a subadulto. Ahora hay que completar el desarrollo, y procurar que la “edad de trofeo” se prolongue lo más posible, y a poder ser con medalla. Quedan laboratorios y animalarios por completar, algunas líneas de investigación por desarrollar, y apostar decididamente por la transferencia de conocimiento y tecnología a los sectores relacionados con la fauna silvestre, tales como el de la caza y la conservación, el de la producción y sanidad animal, el de la salud pública, etc.

Ante cualquier anomalía sanitaria detectada en animales, ¿los cazadores, incluso a título particular, podrían contactar con el IREC? ¿Cuál sería la fórmula?
Si se trata de perdices o liebres, existe un convenio con la Federación Española de Caza, en colaboración con la Universidad de Zaragoza, por lo que conviene llamar al 91 3111411 y ellos se encargan de todo. Cuando se trate de otras especies, lo mejor es llamar al teléfono del IREC 926 295 450, y preguntar por cualquier investigador de Sanidad Animal.

Aparte de esto, ¿qué servicios, directos o indirectos, puede ofrecer el IREC a los cazadores?
Potencialmente, los análisis propios de cualquier laboratorio bien dotado, desde sanidad, toxicología, genética, cartografía, desarrollo de vacunas. Además, peritajes, asesoría para repoblaciones, formación especializada, etc., pero como le decía, la participación del IREC en alguna empresa con base tecnológica spin-off es un reto que aún no hemos abordado.
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