Hemeroteca :: 01/12/2005
25/37
Entrevistas

Premios

Última actualización 01/12/2005@00:00:00 GMT+1
En un acto multitudinario, el Real Club de Monteros premió a su Majestad el Rey “por su dedicación a la actividad cinegética y su generoso apoyo a la caza”.
Nadie puede dudar de que nuestro Rey, aparte de un grandísimo aficionado a la caza, es el mejor embajador de la causa cinegética en nuestro país.

No es la primera vez, ni será la última, que Don Juan Carlos respalda con su presencia activa actos cinegéticos que demuestran tanto su afición como su interés personal en promocionar y defender públicamente la caza.

En épocas recientes ha estado en las ferias cinegéticas más importantes de este país, como Venatoria y Ficaar. También acudió a la IWA, de Nuremberg, para apoyar a todos los expositores españoles que allí estaban. Recuerdo también su presencia en el Premio Manifiesto de la Montería que se le concedió al marqués de Valdueza, a su perrero Pedro Castro, “Periquillo” y a esa mítica rehala. Recientemente estuvo en el IREC e incluso se le ha visto llevar con orgullo la pulsera con el lema “Caza y Conservación”, iniciativa de la Oficina Nacional de la Caza.

El Rey es cazador de verdad. Por eso siente la caza, la vive, la transmite... y por supuesto la defiende y la promueve siempre que puede en una época en la que los vientos no soplan precisamente favorables, lo que le honra aún más.

Esta actitud de nuestro Rey, que el resto de cazadores agradecemos felices, es también un guiño para que sigamos su ejemplo y todos juntos, de una vez por todas, reivindiquemos y defendamos esta maravillosa pasión.

Lo que ocurrió la noche del 18 de octubre en el Club de Tiro Cantoblanco fue un acontecimiento histórico. Es la primera vez que el Rey acepta públicamente, delante de la mayor representación del mundo de la caza que se recuerde, un premio venatorio, en este caso del Real Club de Monteros. Nunca antes había ocurrido algo parecido. Otra importante distinción cinegética, el Premio Carlos III, que otorga la Real Federación Española de Caza, lo recibió por supuesto de buen grado, pero en La Zarzuela.

Este premio es en realidad la unificación de los dos que concede anualmente el Real Club de Monteros: “A la personalidad venatoria” y “Arte y cultura”. Una unificación, como reza el acta del jurado, “exclusiva y excepcional”, un premio único que se ofrece “a Su Majestad el Rey, primer cazador del Reino, como reconocimiento a su dedicación a la actividad cinegética y por su generoso apoyo a la caza, circunstancias que, siguiendo la tradición de sus augustos antepasados, lo encumbran como ejemplo para todos los cazadores españoles”.

El premio físico, obra de Josechu Lalanda, era la representación en bronce del venado con la cruz entre sus astas que, según la leyenda, se le apareció a San Huberto, patrón de los cazadores.

Don Juan Carlos llegó a las instalaciones de Canto Blanco más tarde de la hora prevista, pero estuvo más de quince minutos saludando prácticamente a todos los asistentes, a muchos de los cuales pidió disculpas por el retraso. Luego comenzó la cena y a los postres se procedió a la entrega del premio.

El primero en hablar fue César Fernández de la Peña, vicepresidente-secretario del Real Club de Monteros, que dio lectura del acta del Jurado. Le siguió después el marqués de Laula con una larga pero interesante intervención sobre la caza como inspiración artística, motor cultural y por supuesto recordó la contribución de los Borbones a la caza, que todos –salvo Fernando VII– practicaron con verdadera afición, siendo el Rey un gran continuador de esta tradición.

Pero antes de que el Rey recibiese físicamente su venado de bronce, que le entregaría, como es tradicional, la marquesa de Laula, saltó un espontáneo al ruedo, aunque no tanto, porque desplegó un folio con muchas letrillas que no se hacen en un abrir y cerrar de ojos. Se trataba de Alfonso Ussía, que después de llamar “pelotas” a Laula y Fernández de la Peña, se quejó de que no le hubiesen dado a él este premio, pues su currículo cinegético contenía una hazaña –que contó en verso–, que nadie, según él, ni siquiera el Rey, podía superar, y era haber cazado, hace muchos años, un loro brasileño en la Mancha:

...Porque en esta reunión ni el mismo Rey siquiera,
ni el tirador más grande ni el fallón más pequeño,
puede decir al mundo, con su voz altanera,
que ha matado en Castilla a un loro brasileño.


Por supuesto terminó enmendando su atrevimiento y superando en peloteo a los antes citados:

Pero su premio es justo, logrado en buena ley.

Como español me premio con su premio, Señor.

Como español me honro de tener a un gran Rey,
Don Juan Carlos I, marino y cazador.


La intervención de Ussía desató carcajadas y desengrasó aún más el acto. Fue entonces cuando el Rey recibió su premio e improvisó estas palabras que reproducidos a continuación: “Desgraciadamente yo no tengo papeles como Alfonso Ussía. Ni los he preparado ni me los han preparado. Agradecezco con mucho gusto este premio que me da el Real Club de Monteros en esta reunión de amigos y familiares, todos cazadores. Desde pequeño, mis padres nos inculcaron, a mí y a mis hermanos, el amor al campo, a la naturaleza y a los animales. Mi padre desde pequeño me llevaba de cacería y me enseñó, y yo he seguido su ejemplo pensando en él y en esta querida España donde tenemos tantos cazadores y monteros. La caza no es sólo la caza, sino todo lo que gira alrededor de ella. Aporta mucho a España y creo que tenemos el deber, sobre todo los aficionados, de consolidarla... Y sobre todo hacer que nuestros hijos sean capaces de amar y comprender lo que es la vida en el campo y la caza”.

Finalmente agradeció a Arturo Fernández la cesión de sus instalaciones para la ocasión, y al marqués de Laula y a Ussía sus cariñosas palabras. Terminado el acto, el Rey, que vino solo, tardó todavía más de media hora en abandonar el lugar departiendo con muchos de los presentes, algunos muy buenos amigos del Rey.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (1)   No(1)
25/37
Comparte esta noticia  

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoCaza.com, web oficial de la revista Trofeo, decana del mundo cinegético
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.