Hemeroteca :: 01/12/2005
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Opinión

Palabra de cazador

Última actualización 01/12/2005@00:00:00 GMT+1
Nombre:
Ricardo Ayala López
Edad: 63 años.

Profesión: Licenciado en Derecho, técnico de la Escala General de Administración Local de la Diputación Provincial de Ciudad Real. Actualmente en excedencia por culpa de la caza.

Lugar de nacimiento: Ciudad Real, un 23 de mayo de 1941. Dónde vive: En Ciudad Real.

Dónde caza: En España y, sinceramente, sin añorar otros lugares.

Currículum cinegético:
- Presidente de APROCA Castilla La Mancha.
- Presidente de la Comisión Regional de Homologación de Trofeos de Caza de Castilla La Mancha y vocal de la Junta Nacional.
- Vocal del Consejo Regional de Caza de Castilla La Mancha.
- Vocal de la Junta Directiva de la ONC.
- Miembro de la Mesa de la Carne de la Caza.

- Ex Presidente de APROCA-España y de la Federación Provincial de Caza de Ciudad Real.
- Está en posesión de los premios Diana Cazadora y Carlos III de la RFEC, tiene la Placa de la Federación de Caza de Castilla La Mancha y fue nombrado Personaje Cinegético de Castilla La Mancha 2004 (FERCATUR).
Su maestro venatorio.

Todo aquel que me enseñe a hacer bien algo nuevo.

Su primera pieza, lugar y arma utilizada.

Un abejaruco que se comía las abejas de mi colmena. Fue con una escopetilla de 12 mm.

Una raza de perro.

Reconozco que no he tenido dotes ni paciencia para educarlos, pero me quedo con el carácter del labrador y con lo completo que es el drahathar.

Su cazadero de toda la vida.

Campos de Montiel, Montes de Toledo y la Sierra Morena Occidental.

Un momento cinegético muy especial.

El que viví al día siguiente de enterrar a mi padre, cuando me fui de montería a los Jarales del Bullaque para compartir con la sierra una pena tan honda.

Defínase en pocas palabras como cazador.

Creo que soy mejor cazador que tirador. Me gusta llenarme de las muchas sensaciones que te ofrece un día de caza y sentirme reconfortado cuando he sabido juzgar el lance.

Su pieza reina de la caza menor.

Sin duda la perdiz roja. Hace mucho que debía haberse declarado patrimonio de Castilla-La Mancha.

¿Y de la mayor?
Aquí me quedo con el cochino que sin verle, con el sólo cimbrear de la jara, es capaz de ponerte el corazón en la boca.

Su modalidad por antonomasia.

La montería a la española si se desarrolla conforme a los cánones tradicionales, algo que, desgraciadamente, se va perdiendo a pasos agigantados.

Su arma preferida.

Ni entiendo ni soy un fanático de las armas. La verdad es que no me siento seguro con las que tienen un fuerte retroceso.

¿Y sus “herramientas” habituales?
De escopetas tengo una pareja de AYA. De rifles, me las arreglo con un Krico 270 y un Voere 30-06.

Un cazador que admire.

Tendría que nombrar varios porque afortunadamente son muchos. Como no quiero evadirme de la pregunta, digamos que a mi paisano y amigo Cayetano Sempere, que no sabe cazar sin perros y que conoce bien las cosas del campo.

Su máxima aspiración cinegética.

A estas alturas, conservar en lo suficiente y el mayor tiempo posible piernas, vista y oído para seguir disfrutando de esta parte felicitaria de mi vida.

¿A quién le daría, metafóricamente, un tiro de sal en el trasero?
Al cazador “hortera”, tanto en el hablar como en el vestir. Producen grima en un marco tan especial.

Una frase para los anticaza.
¿Para qué, si no van a cambiar?


Otra para salir a hombros
entre cazadores.

“Tranquilos que esto no se acaba tan pronto. Cuando estemos en el más allá seguro que seguiremos cazando. Eso sí, de manera incruenta no vaya a ser que algún ángel se deje las plumas en el restregón”.

¿Dominó, mus o tute?
De vez en cuando, mus, que para eso realicé las milicias universitarias con estudiantes navarros

Su plato de caza preferido.

Me gusta más cazar que comer la caza, pero un buen ragout de ciervo siempre será bienvenido

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
Simplemente distinto. A los que hemos cazado de otra manera es normal que nos invada la nostalgia, pero tampoco es bueno refugiarse en ella teniendo un mañana por delante que vivir.

Qué destacaría con orgullo
del mundo de la caza.


La presencia de la mujer en ojeos y monterías sin perder por ello, muy al contrario, un ápice de su feminidad.

Qué haría desaparecer.

Al desaprensivo que se auxilia del furtivo local para hacerse innoblemente con ese trofeo que tanto costó criar.

Como cazador, ¿cómo se siente
en la sociedad actual?

Curado de espanto y con la conciencia tranquila de saber que cazar es legal, ético y, en no pocas ocasiones, hasta estético.

¿Hacia dónde camina la caza?
Más que premonición, me gustaría formular un deseo: que la caza siga conservando sus valores más esenciales con un componente de esfuerzo, incertidumbre y naturalidad. Y eso es cosa de todos.
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