Reportajes
Consejos a la hora de contratar un safari (y II)
Última actualización 01/06/2007@00:00:00 GMT+1
A la hora de contratar un safari hay que conocer lo mejor posible dónde vamos, con quién, en qué época... Aunque siempre pueden surgir imprevistos, de una correcta planificación va a depender el éxito final de una cacería.
En el número anterior de Trofeo avancé un conjunto de consejos –que partieron de la experiencia de muchos cientos de safaris organizados, pues estuve trabajando durante años en una agencia especializada– para aquellas personas que estuvieran decidiendo emprender la fascinante aventura de cazar en África.
En el citado artículo me había centrado en si debíamos contratar un safari en una concesión de caza, abierta y sin vallas, o por el contrario deberíamos buscar fincas cómodas y “civilizadas”. Ambas opciones son válidas, y en ambas podemos disfrutar de interesantes lances, aunque los safaris que en ellos realicemos son radicalmente distintos. Existen condicionantes de precio, duración, especies, experiencia, épocas, acompañantes, etcétera, que inclinan la balanza hacia un tipo u otro de cacería, por lo que siempre es mejor tener claro nuestros deseos y expectativas para que los mismos no sean defraudados.
Una vez que sepamos qué tipo de safari queremos, tendremos que empezar a hacer la selección de fechas, áreas, precios, agentes, compañías y profesionales. Repito lo dicho en el artículo anterior: la preparación correcta tiene una influencia decisiva en el éxito final de una cacería, y la mayoría de los fracasos se deben a haber elegido áreas y/o fechas incorrectas, profesionales sin suficiente experiencia…
Es decir, hablando de áreas, si queremos conseguir un buen león, tenemos que ir a los poquitos lugares en los que hay buenos ejemplares. Si queremos un elefante grande, o vamos a las áreas donde existen –también poquísimas y tremendamente demandadas– o no lo conseguiremos.
Esto que parece una verdad de perogrullo normalmente es ignorado debido a la inexperiencia de muchos de los que intervienen en el mundo de la caza. Vaya por delante que no creo que la mala fe y estafa deliberada sea tan abundante como muchos lo pintan, pues yo mismo reconozco públicamente que me he equivocado en algunas ocasiones recomendando áreas y cazadores que luego no han resultado, y a todos los que haya podido afectar solicito su perdón.
En la etapa más consolidada de la compañía que fundé con Félix Lalanne (Safari Brokers) llegamos a enviar a África más de seiscientos cazadores al año, y esto durante un periodo de 14 años. O sea, que intervenimos en unos cuantos viajes y por supuesto no todos salieron bien. La caza en África –excepto la enlatada, que para mí ya está “cazada”– tiene incertidumbre y muchos factores pueden hacer que las cosas no salgan como están previstas.
Factores a tener en cuenta
En mis años de organizador tuve que lidiar con todos estos tipos de problemas:
Problemas políticos. En el África negra, a veces, hay revoluciones e inestabilidad. Esto provoca que muchas áreas se cierren, haya problemas aeroportuarios, problemas con envío de trofeos, problemas de devolución de pagos adelantados, expropiación de derechos de caza, revocación de áreas y entrega a otros más allegados al poder.
Problemas de clima y época del año: Admitiendo que las generalizaciones puedan llevarme a ser poco preciso, en el cono sur de África los mejores meses para la caza son los que se encuentran entre abril y octubre. Si nos vamos desplazando desde el norte de Sudáfrica, los mejores meses son desde julio hasta octubre, e incluso, en áreas muy salvajes y remotas de Tanzania o Mozambique, existe la posibilidad de que no se pueda cazar hasta agosto. En cambio, en el ecuador los mejores meses son de noviembre hasta abril. ¿Por qué? El clima de los meses previos influye decisivamente en el éxito de la cacería, y las áreas deben tener la visibilidad suficiente para ser cazadas. Es necesario que los arbustos estén sin hojas y la hierba baja. En muchos lugares la hierba es muy alta y necesita secarse para poder ser quemada. En estos claros de los incendios surge hierba nueva, lo que provoca la creación de querencias y la concentración de animales. La escasez de agua, asimismo, es crucial para el éxito en muchos safaris. Por tanto, si el año ha sido lluvioso en la primavera y las lluvias duraron hasta junio, las dificultades serán mucho mayores que si la temporada viene seca. Respecto a la época del año, existen migraciones de animales en las concesiones de caza, por lo que debemos confiar en que nuestro organizador conozca suficientemente los condicionantes del terreno, pues muchas veces hemos oído la cantinela “si hubiera usted venido hace dos meses” o “el mes que viene esta área es mucho mejor”. Cuando esto te pasa a 10.000 km de casa y pagando miles de euros de estancias, la verdad es que no sienta muy bien.
Respecto a la época, decir que si se quieren cazar felinos, es mejor intentar no ir en la época de partos de sus presas, ya que les es muy fácil conseguir comida y es muy posible que no entren a los cebos.
Problemas de comunicación: No todos nuestros compatriotas hablan la misma lengua que los profesionales. Se produce entonces un importante problema de comprensión de las situaciones, que se hubieran solucionado si se hubiera encontrado la forma de explicarse, por ejemplo llevando un intérprete. El profesional debe saber qué es lo que esperamos, qué nos gustaría hacer, nuestro estado de ánimo, tenemos que ser capaces de pedirle consejo, que nos explique cómo ve las cosas en cada momento. Muchos de estos safaris fracasan por este problema.
Problemas de incompetencia e inexperiencia. Aunque puede suceder en ambas partes –cazador y cliente–, es mucho más frecuente que los problemas sean causados por la inexperiencia del cliente. Recuerdo el caso de un cazador español que disparó a veinte impalas sin éxito durante cinco días, y los necesitaba para un cebo de leopardo. Lógicamente el profesional se negó a colocarlo en un cebo y a la vuelta oímos quejas airadas del cazador diciendo que en el área elegida no había leopardos. Otras veces, muchos “clientes” creen que el África salvaje se parece en algo a esos maravillosos documentales del National Geographic, donde hay miles de animales que no se espantan de los coches, y al descubrir por primera vez que la abundancia no es la que pensaban y que los trofeos más difíciles hay que trabajarlos, creen que la elección del organizador ha sido equivocada y se predisponen contra todo lo que sucede.
Actitud. La caza salvaje no es tan sencilla como muchos creen. Esto provoca en muchos cazadores un problema de angustia, de prisas. No pueden volver a ver a sus conocidos diciendo que el búfalo fue herido o que no encontraron ninguno grande. Según van pasando los días, si no hay éxito, se empieza a acrecentar la tensión y algunos “ansias” lo empiezan a ver todo negro. Si nuestra actitud es la de ver la botella “medio llena”, será mucho más fácil que tengamos éxito y disfrutemos, pero si la empezamos a ver “medio vacía” y empiezan las quejas, es muy posible que todo salga mal al final.
Suerte. Aunque parezca mentira, este condicionante es básico. A pesar de haber elegido la mejor fecha, área, profesional, etcétera, la suerte influye de forma decisiva. Mi admirado Alfonso Urquijo mencionaba que tuvo que hacer media docena de cacerías hasta que consiguió su primer leopardo, mientras que conocía personas que todos los años los conseguían de día y sin cebos. Todos conocemos casos de personas que siempre encuentran grandes trofeos, incluso en zonas con escasas densidades, mientras que a veces se te atraganta una especie y no eres capaz de conseguirla.
Esta relación de problemas o circunstancias que pueden ocurrir es necesario conocerlas, y aunque algunas están fuera de nuestro control –problemas políticos, suerte, cambio súbito de clima…– hay otras muchas que son posibles de prever, por lo que la información previa es básica para concretar el tipo de cacería que debemos hacer.
Comunicación sin fronteras
Respecto al lugar de la contratación, actualmente las nuevas tecnologías nos permiten una información muy superior que la existente hace diez años. Yo empecé trabajando con télex y teléfono. Cuando se inventó el fax aquello revolucionó las comunicaciones y hoy en día internet nos acerca la información que necesitamos y además, y esto es muy importante, nos permite comparar.
Las ferias de caza en España, asimismo, están revolucionando la contratación, y cada vez es más frecuente que el cazador cliente se encuentre con el cazador profesional, intercambien información mutua, pueda comparar con sus competidores y se tome una decisión mucho más fundada. Estas ferias son aprovechadas asimismo por las agencias especializadas para presentar sus mejores programas y a sus profesionales de confianza.
Recuerdo con añoranza aquellos viajes a las Vegas y a Reno (USA), a las grandes ferias de caza, cuando cerrábamos la mayoría de nuestros contratos para el año posterior. Veíamos a cientos de empresas, adquiríamos información fiable y contrastada, y apreciábamos que la costumbre hispánica de contratar en el último momento nos hacía perder las mejores oportunidades. Sin embargo, España ha cambiado radicalmente y hoy no es raro ver compatriotas en las mejores áreas y mejores fechas, contratando safaris con dos años de antelación. Hace diez años esto era impensable.
No nos debemos engañar, lo mejor no suele ser lo más barato, y aunque surjan con frecuencia cancelaciones y huecos de último momento, si tenemos un enorme interés en algo concreto lo mejor no es esperar a un par de meses antes de la fecha clave. Aunque puede haber un gran ahorro si esperamos al final, en mi caso nunca lo he podido hacer por mi falta de disponibilidad de tiempo para irme de hoy para mañana en mitad de meses laborables.
Por último y relacionado con lo anterior, existen varias publicaciones donde podremos obtener información suficiente para tomar decisiones: revistas sectoriales especializadas, boletines en internet donde los cazadores cuentan su experiencia –reports, aunque normalmente son en inglés, foros de cazadores y blogs–, libros recientes de gran calidad que están apareciendo en el mercado…
Con todo lo dicho, espero que tomen las decisiones aparentemente más correctas. Es prácticamente seguro que surgirán sorpresas de última hora, que habrá imponderables a los que tendremos que hacer frente con la mejor de nuestras sonrisas y grandes dosis de paciencia. Pero es fácil que, si hemos elegido buenas agencias, cazadores y fechas, ese sobreprecio frente a las gangas y cantos de sirena valgan la pena y podamos disfrutar sin sobresaltos de una de las últimas grandes aventuras que se pueden hacer aún en el siglo XXI: un buen safari africano.