Perros de caza
Cómo elegir perro de caza en función de las necesidades urbanas
Última actualización 01/06/2007@00:00:00 GMT+1
A la hora de elegir un perro de caza siempre buscamos aquella raza que más se ajusta a nuestras preferencias o necesidades cinegéticas.
Sin embargo, existen otros campos fuera del cinegético a los que debemos prestar atención porque tendrá que vivir durante muchos años en familia y posiblemente en un piso ubicado en cualquier ciudad. Y ante esto, el tamaño y sobre todo el carácter pueden decidir finalmente el perro a elegir.
¿Cuáles son entonces las razas cinegéticas más pequeñas y, sobre todo, cuáles tienen un carácter más equilibrado?
En la mayoría de los casos saldremos al campo junto a nuestro perro tan sólo durante los días que le podamos dedicar a la temporada, generalmente desde agosto hasta comienzos del siguiente año, con un mes de parón entre la media veda y la general. Por tanto, si restamos esas contadas jornadas en las que el perro ejerce su oficio –que no es otro que cazar– al total del año, nos queda la mayor parte del mismo en la que nuestro compañero de afición convive con nosotros y con toda la familia en una inactividad cinegética obligada, y en muchas ocasiones lo hace en apartamentos ubicados en grandes urbes. Este aspecto debería hacernos recapacitar sobre lo que debemos tener en cuenta a la hora de elegir un perro de caza.
Clasificación por tamaño
Son tan diversos los tamaños que encontramos al revisar las razas caninas de caza que no resulta nada sencillo intentar acotarlos en varias clasificaciones. Baste decir que nos movemos entre perros cuya alzada apenas supera los 33 centímetros a la cruz –jagd terrier– o incluso menores, como el teckel en su variedad para la caza del conejo, con menos de 30 centímetros de perímetro torácico –el estándar no especifica la altura, aunque es bastante menor a la del jagd terrier–, hasta canes que alcanzan una altura de 67 centímetros, caso del perdiguero de Burgos, dos más que el podenco andaluz de talla grande, o de 72, como en el caso del podenco ibicenco.
¿Cuál es el perro de caza más pequeño?
En varios manuales sobre spaniels encontramos escrita la aseveración que afirma que el cocker es el perro de caza más pequeño. Se trata de un perro compacto, equilibrado y de un tamaño ideal para trabajar las matas montunas de nuestros cotos intentando sacar de sus escondites a perdices, conejos y liebres de manera incansable y a una velocidad casi increíble para un perro tan pequeño a la vez que constante. Su altura a la cruz ronda los 38 centímetros para los machos, lo que contradice la tesis que le coloca como el menor de los perros utilizados para la caza, pues cuando acudimos al estándar del jagd terrier observamos que el tamaño de este pequeño perro de madriguera alemán puede ser de 33 centímetros.
No podemos dejar fuera de esta clasificación de los perros de caza más pequeños al teckel. Sus tres variedades engloban una masa corporal que oscila desde los 9 kilos del teckel estándar hasta menos de tres kilos y medio del teckel miniatura o también llamado teckel para la caza del conejo, pasando por su tamaño medio, que arroja en la báscula hasta un máximo de cuatro kilos.
En esta lista de perros cazadores de escasa talla podemos incluir a un pequeño cobrador holandés que estuvo a punto de desaparecer del panorama cinológico. A mediados del siglo XVIII existía un perro de caza pequeño que ha llegado a nuestros días únicamente gracias a las obras de arte holandesas de la época, en las que aparece como acompañante de la realeza y la nobleza en escenas de la corte y de caza. No hace muchos años, un grupo de criadores de este país comenzó un trabajo de recuperación de esta raza, llamada markiesje. Su aspecto es el de un spaniel negro de pelo largo, pero pequeño y muy ligero. Procede de la selección de razas como el caniche enano y el brittany spaniel. Su principal cualidad en la caza radica en el cobro en agua, algo que no se ve obstaculizado por su reducido tamaño, de entre 35 y 40 centímetros de alzada.
Perros de muestra
Siempre se ha dicho que el epagneul bretón es el perro de muestra más pequeño. Su estándar delimita su tamaño entre los 47 y los 51 centímetros. Con estas medidas, no cabe duda, no encontramos ninguna raza más pequeña reconocida por la Federación Cinológica Internacional. Sin embargo, en España podemos encontrar ejemplares de un perro de muestra que, aunque no esté reconocido por la FCI, fue oficializada en nuestro país en el año 2004 y puede ser aún más pequeño que un bretón. Se trata del ca mè mallorquí, ese perro ancestral, balear autóctono, que fija su tamaño entre los 45 y los 55 centímetros en las hembras y entre los 50 y los 60 en los machos.
Saliendo de nuestras fronteras y aterrizando en Alemania, encontramos a un verdadero desconocido para el aficionado español: el pequeño münsterländer o pequeño perro de muestra de la región de Münster. Encarna al perro de muestra alemán más pequeño, con una medida idealizada en su estándar –1921, número 102 de la FCI– de 52 centímetros en las hembras y de 54 en los machos. Como nos tiene acostumbrados el país germano, este pequeño mostrador es un perro muy polivalente y con un carácter que destaca por ser muy equilibrado y noble con sus dueños, lo que hace de él una estupenda opción aún por descubrir en nuestro país.
El perdiguero de Drente –FCI número 224– es un perro de muestra holandés que tuvo su origen en el siglo XVI a partir de perros de muestra procedentes de España que llegaron allí a través de Francia y que recibieron el nombre de spaniole o spioenes. La descripción de su carácter, fuera del aspecto de caza, deja bien claro que esta raza se caracteriza por aportar perros sociables, leales e inteligentes, lo cual lo convierte, junto con una buena educación y entrenamiento, en un perro familiar muy estimado, aparte de un valioso compañero de caza. Su tamaño es algo mayor a los que hemos visto hasta ahora, oscilando entre 55 y 63 centímetros a la cruz.
Si seguimos esta ascensión en la alzada del perro de muestra, no tardamos mucho en llegar a un estadio en el que encontramos muy parejos al pointer y al setter inglés. FCI sitúa sus estándares entre un mínimo de 61 centímetros para las hembras y los 68 centímetros de máximo exigido para los machos de setter, aceptando el estándar de los pointers un centímetro más de altura a sus machos. Por encima de éstos encontramos a los más corpulentos perros “paradores”, como nuestro perdiguero de Burgos. Resulta curioso que muchos de los perros de caza más grandes que estamos viendo son autóctonos.
Levantadores
Los aficionados al podenco andaluz lo tienen muy fácil a la hora de elegir un tamaño u otro, pues las variedades que existen cubren todas las posibilidades: podenco andaluz grande, mediano y de talla chica, además de contar con el podenco de patas cortas, el maneto. Los de talla grande alcanzan hasta 65 centímetros de altura; el de talla media, 53, mientras que el de talla chica, hasta 42 centímetros, conformando una heterogeneidad admirable dentro de una misma raza, posibilitando que el amante de este primitivo perro de caza obtenga de la raza el tipo que necesite. De esta especialización es resultado el maneto, aunque se han encontrado motivos más que de sobra para considerarlo como raza aparte de la del podenco andaluz. Resulta curioso que la Real Academia Española, en su Diccionario de la Lengua Española, defina “maneto” como la persona o animal que tiene algún impedimento o defecto en alguna de las manos o patas. Sin duda, este “impedimento o defecto” no es ni una cosa ni otra aludiendo a la poca longitud de sus extremidades. La selección morfológica llevada a cabo con este perro le ha convertido en uno de los mejores perros zarceros del mundo, con un tamaño ideal para desenvolverse a las mil maravillas en las matas más apretadas en las que se ocultan nuestros conejos.
El grupo de los spaniels, que engloba razas como el cocker, del que ya hemos hablado, el springer spaniel inglés y su pariente galés, el sussex spaniel o el field spaniel, entre otros, aporta perros levantadores con unas medidas cercanas al medio metro de altura a la cruz –menor en el caso del sussex, que apenas alcanza los 40 centímetros–, perros considerados medianos y que encarnan excelentes opciones para el cazador que busca perros manejables y efectivos a la hora de buscar y cobrar piezas.
Por otro lado, en Alemania cazan con un perdiguero al que los germanos denominan deutscher wachtehund (estándar FCI 104). Su transcripción al español es la de “perdiguero alemán”, algo que no debe hacernos pensar que estamos ante un perro de muestra, sino ante un gran perro cobrador, sobre todo en el medio acuático. Se alza entre 42 y 54 centímetros del suelo y su masa corporal está entre los 18 y los 25 kilos. Se trata de un perro dócil y amigable de un tamaño bastante reducido.
Perros de rastro
Sin duda alguna, la selección ha sido más especializada en el caso del perro de rastro. Muchas de las razas de canes rastreadores encuentran un fiel reflejo en una variedad más pequeña del perro original. En este sentido, el ejemplo más significativo lo encontramos en la familia de los grifones vendeanos, algo muy similar a lo que hemos visto en el caso de los podencos españoles. Cuatro son los tamaños, cada uno correspondiente a una variedad diferente, que encontramos entre los vendeanos. El que dio origen a todos los demás fue el gran grifón vendeano, una raza descendiente de los “escribanos”, unos perros denominados de esta forma porque su principal precursor era escribano del rey de Francia. Su altura alcanza los 68 centímetros a la cruz. Si observamos al siguiente grifón vendeano, el briquet o mediano, estaremos ante una versión en formato reducido –de hasta 53 centímetros de alzada a la cruz– del gran vendeano, del cual heredó todas sus características morfológicas, así como las funcionales como rastreador.
Pero la especialización francesa en cuanto a estos perros dio un paso más seleccionando otros dos tamaños englobados dentro de lo que se conoce como “basset”: el grand basset y el petit basset vendeanos. Sus aplicaciones alcanzaban así la caza ágil y eficaz de piezas menores, como el conejo y la liebre, pudiendo adentrarse y moverse con agilidad en los entornos en los que estos lagomorfos se ocultan de perros más grandes. Hasta 42 centímetros puede medir el primero, mientras que el segundo, un perro ya ligeramente longilíneo, no supera los 38.
El carácter, factor decisivo
Pero no siempre casan el concepto de perro pequeño con el de perro sociable y manejable. Muchos de los perros que hemos incluido en los párrafos anteriores no son los que los expertos en cinofilia recomiendan para que convivan en el ambiente familiar. Entonces, ¿cuál es el rasgo del perro de caza que debemos considerar, además de su tamaño? Sin duda, el carácter que demuestran los ejemplares de la raza que nos gusta. Así, a la hora de elegir entre un cocker o un labrador retriever, si siguiésemos únicamente lo que nos dicta el tamaño de ambos perros, nos decantaríamos por una línea cazadora del precioso cocker para que nos levantara la caza y la cobrase con decisión. Sin embargo, esto mismo lo hace el labrador, con una ventaja añadida: a pesar de ser el doble de grande y corpulento, es mucho más apacible y tranquilo en la convivencia –siempre hablando en términos generales–. El cocker es un perro mucho más nervioso en casa, con más propensión al ladrido, más activo y se muestra más agresivo con otros perros, factores de conducta muy lejos de la tranquilidad y sociabilidad que demuestran casi todos los labradores retriever.
En este sentido, encontramos escasas referencias al carácter del perro en los estándares de las razas reconocidas por las diferentes federaciones caninas internacionales. A pesar de ello, podemos encontrar alguna información capaz de guiarnos en la búsqueda del perro con el carácter que nos interesa. A la lista de los más sociables y cómodos para la convivencia podemos apuntar al podenco, un perro muy higiénico y resistente a enfermedades, además de tranquilo. Sin embargo, con esta raza debemos llevar a cabo una socialización muy escrupulosa desde sus primeros días, pues de lo contrario pueden convertirse en lo opuesto a lo que buscamos: perros distantes, temerosos, a los que nos cuesta gran esfuerzo coger y meter en el coche o el remolque tras la jornada... Por ello, si adquirimos un perro de esta raza de edad ya avanzada tendremos presente que casi con total certeza deberemos “ganarnos” su confianza con mucho esfuerzo.
Le llega la hora a uno de los todopoderosos de la cinofilia cinegética mundial: el setter inglés. Esta raza, al igual que cualquiera de las variedades de setters británicos –irlandés, irlandés rojo y blanco y gordon–, aunque su tamaño no sea precisamente pequeño, como hemos visto, y en el campo sea una de las razas más activas y trabajadoras, se caracteriza por aportar perros con un carácter muy tranquilo en la convivencia, encajando a la perfección a la hora de convivir con él en un piso.
En esta lista de perros apacibles y adaptables a la vida urbana podemos incluir nuestros pachones y perdigueros. Aunque su tamaño sea considerable, quien tiene uno de estos mostradores ibéricos puede atestiguar que son muy tranquilos, pasando la mayor parte del día dormitando y velando la compañía de su familia. Tampoco podemos dejar fuera a los retriever. Si pensamos en el golden, el labrador o las especies menos difundidas en nuestro país, como el flat coated, nova Scotia, duck tolling, curly coated y chesapeake bay retriever, tendremos ante nosotros perros tan sociables como trabajadores, tan tranquilos en casa como activos fuera de ella debido al gran equilibrio mental que caracteriza a esta familia de perros cobradores.
Entre las razas que menos conocemos, encontramos al perdiguero frisón, un mostrador holandés en cuyo estándar (FCI número 222) se puede leer: “Es apegado a su amo, pacífico y amable como perro de casa; es inteligente, obediente y tiene aptitud para aprender; es tranquilo, alerta, sin mostrar falsedad ni astucia”. Quizá la traducción de la palabra “amable” sea algo desafortunada, pero podemos deducir que lo que se ha querido trasladar al español es que se trata de un perro manejable y dócil en casa.