Hemeroteca :: 01/06/2007
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Perros de caza

Veterinaria

Última actualización 01/06/2007@00:00:00 GMT+1
Una de las consultas más frecuentes que nos llegan a los veterinarios a las clínicas durante la primavera y el verano están referidas a los problemas de piel, concretamente a lo que se refiere al prurito o picor de la piel. Como veremos, el picor puede manifestar algo muy simple o ser el síntoma de varios problemas que confluyen a la vez o de una grave enfermedad.
Antes de entrar en materia vamos a ver para qué sirve la piel, ya que sus funciones son numerosas e importantes, destacando las siguientes:
– Posiblemente, la función más importante de la piel es la de barrera, pudiendo crear un entorno favorable para el resto de órganos dentro del animal, siendo una defensa efectiva para evitar la pérdida de agua, electrolitos y macromoléculas.
– Barrera protectora frente a agentes externos físicos, químicos o microbianos.
– Da forma al cuerpo, permitiendo movilidad y flexibilidad.
– Regulación de la temperatura mediante el pelo y la irrigación sanguínea.
– Es el principal órgano sensorial para el tacto, temperatura, dolor y picor.
– Almacén de sustancias vitales como agua, electrolitos, vitaminas, grasa, carbohidratos, proteínas, etcétera. Además es el lugar donde se sintetiza la vitamina D bajo los efectos de la exposición solar.
– Controla la presión sanguínea variando la red de capilares periféricos, etcétera.

Mantener una piel sana
El estado de la piel y del pelo es un importante indicador del estado de salud del animal, reflejando posibles problemas o patologías que el perro esté sufriendo. Una piel y pelo sanos es, sin duda, indicativo de buena salud.

De manera genérica, el buen estado de la piel depende en gran medida de la alimentación, o al menos una alimentación deficiente se refleja rápidamente en una pérdida del brillo de la piel y del pelo. Como siempre, está indicado un buen pienso que mantenga una buena relación entre el precio y la calidad. Hay que recordar que existen piensos especiales para mantener la piel y el pelo en mejores condiciones.

También depende del entorno donde vive el animal es otro factor importante. La propia piel tiene una población de bacterias y hongos que la colonizan sin causar ningún problema a su hospedador. Si el entorno –la perrera– no dispone de un mínimo de condiciones higiénicas, este equilibrio se puede ver alterado. La limpieza y aireación de los locales donde viven los animales son de gran importancia. Hay que recordar que el sol es un buen desinfectante natural, y que las perreras que se solean durante un número de horas al día, son más sanas. Por el contrario, las que mantienen grados altos de humedad, favorecen la reproducción de bacterias y hongos patógenos.

Por último, hay que considerar un tercer factor importante que es la genética. Conforme nos avanza la ciencia y la investigación en cuanto a los mapas genéticos de las diferentes especies, nos damos cuenta que muchas enfermedades tienen una base genética. Y la piel no se libra de ello.

Picor y dermatitis
La mayoría de los propietarios asocian el prurito con la presencia de parásitos externos, principalmente de pulgas, pero, aunque los parásitos son una de las causas más frecuentes del picor, no es la única.

En la mayoría de los perros que padecen problemas de picor, aparece un cuadro clínico que denominamos dermatitis. Dermatitis significa irritación de la piel. Esta irritación cursa con dos síntomas principales que son picor y pérdida de pelo. Si miramos con más detenimiento la piel del paciente con prurito, veremos que además la piel está enrojecida, caliente y huele de una forma especial.

En la mayoría de los casos de dermatitis, subyace un problema de alergia que se manifiesta con este cuadro clínico. Son numerosas las sustancias que pueden provocar alergias cutáneas en los perros, destacando determinados tipos de alimentos –la carne de pollo por ejemplo, de la que están hechos la mayoría de los piensos–, pólenes, bacterias, hongos, parásitos, etcétera. También existen enfermedades sistémicas, como la leishmania, que pueden dar cuadros de dermatitis.

La muda de pelo que se lleva a cabo durante la primavera, como preparación para el calor del estío, predispone a padecer los cuadros de picores. Durante este periodo de cambio de pelo, la piel se muestra más sensible y predispuesta a las dermatitis.

A todo ello debemos añadir que la primavera es la época en que las pulgas y garrapatas encuentran las condiciones ambientales más idóneas para su desarrollo. Estos parásitos terminan siendo, en la mayoría de las ocasiones, el catalizador que dispara el cuadro de picor en la piel. La saliva de estos parásitos, inyectada al perro al picarle, es fuertemente irritante para los perros alérgicos. Además, las propias pulgas al moverse sobre el animal, le producen picor y malestar.
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