Hemeroteca :: 01/07/2007
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Última actualización 01/07/2007@00:00:00 GMT+1
El conejo empieza a levantar cabeza. Cada vez son más los lugares en los que abunda, provocando a veces serios daños a los cultivos. ¿Qué está pasando? ¿A qué se deben estas explosiones demográficas que han desempolvado la ilusión de muchos cazadores y la queja de no pocos agricultores?

Texto y fotos: José Ignacio ÑUDI
La campiña cordobesa se ha estado cazando el conejo durante los meses de febrero y marzo “por daños”. Y lo mismo ha pasado en zonas de la campiña gaditana. En el Vall d’Albaida, en Valencia, los agricultores piden que se pueda cazar el conejo todo el año y con hurón. En puntos de la ribera del Ebro, tanto en Navarra como en La Rioja, ya no saben qué hacer para reducir el número de conejos por los daños que provocan en los cultivos. Más concretamente, en cotos navarros de Tudela, Corella, Ribaforada, Murchante, Fitero, Peralta... el Gobierno de Navarra autoriza su caza con hurón, escopeta, perros y redes en los meses de enero, febrero, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. En La Rioja, son muy elevadas las densidades de conejos en Alfaro, Aldeanueva de Ebro, Rincón de Soto, Pradejón y Cenicero. En la Comunidad de Madrid también hay lugares con elevadas densidades, por ejemplo en Villarejo de Salvanés o Campo Real. Y más de lo mismo en el norte de Toledo o la comarca de La Roda, en Albacete.
¿Qué está pasando? ¿A qué se deben estas plagas puntuales pero cada vez más abundantes en toda España? ¿Por qué en unos lugares no saben ya qué hacer para reducir las poblaciones de conejos mientras que en la mayor parte del territorio nacional no terminan de levantar cabeza o se han extinguido?

Signos evidentes. Hace unos meses comenté en un editorial que los conejos empezaban a recuperarse después de su espectacular caída a finales de los 80 por culpa de la enfermedad hemorrágica, un virus nuevo para el sistema inmunológico de nuestro conejo que fue, y sigue siendo en muchos lugares, letal.

Cada vez son más las zonas, repartidas por toda España, que tienen mucho conejo, incluso “plaga”, un concepto engañoso porque los agricultores no tardan en utilizarlo en cuanto ven daños en sus cosechas. También es verdad que el campo español se ha transformado enormemente y a muchas zonas han llegado nuevos cultivos tan valiosos como sensibles a los incisivos de estos lagomorfos –viñas, olivos y frutales– y que han puesto en pie de guerra a los agricultores.

Y es que todas estas “plagas”, casi bíblicas para algunos, se están produciendo fundamentalmente en terrenos agrícolas en los que siempre hubo conejos –en muchos lugares no tantos como ahora– y en los que se dan tres elementos esenciales: terreno blando y excavable, comida en abundancia –principalmente cereal– y ausencia o escasez de predadores presentes en otros ecosistemas más “serranos”, donde se siguen viendo conejos, quizá cada vez más, pero sin llegar a las poblaciones existentes antes de la llegada de la enfermedad hemorrágica.

La clave, las enfermedades. Para el profesor titular de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Veterinaria de Córdoba, Antonio Arenas, ya habilitado a cátedra, cazador y volcado desde hace tiempo en la recuperación de la especie, la razón de estas explosiones demográficas está, fundamentalmente, en que el conejo “ya no se muere por las enfermedades, principalmente de la mixomatosis, por la existencia de cepas lentógenas, que no matan. La mixomatosis es la clave porque se trata de una enfermedad anual y constante, mientras que la neumonía a lo mejor no aparece en tres o cuatro años”.

Según el profesor Arenas, si la cepa de mixomatosis presente en lugar no mata y además hay pocos vectores, la enfermedad apenas se transmite o lo hace con muy poca virulencia. Por eso el profesor Arenas es partidario de la desinsectación de madrigueras “a partir de mayo”, y afirma rotundo: “donde se desinsecta hay más conejos, incluso afecta menos la enfermedad hemorrágica”.

Arenas, como buen veterinario, es también pragmático, y no duda en intervenir sobre cualquier animal, aunque sea silvestre, si ello le puede ayudar a sobrevivir. Por eso es también partidario de la vacuna, por dos razones, “porque mal no le hace, sino todo lo contrario, porque conejo que se vacuna no se va a morir durante un tiempo, y porque la vacunación requiere un manejo de la especie, una gestión, un compromiso por parte del cazador, y eso es estupendo”.

Todo lo que cuenta el profesor Arenas sobre mixomatosis, vectores y desinsectación de madriguera encaja perfectamente con los lugares en los que se están produciendo estas explosiones demográficas. Hablamos de campiñas agrícolas en las que el uso de insecticidas para controlar las plagas es constante, productos que indirectamente puede estar eliminando o reduciendo significativamente el número de vectores culpables de expandir la mixomatosis.

Una carrera de fondo. Carlos Calvete, uno de nuestros mejores especialistas en conejo, investigador del Centro de Investigación en Tecnología Agroalimentaria de Aragón, explica estas explosiones demográficas con una metáfora muy didáctica: “Yo creo que se deben todas a un único proceso propiciado por múltiples factores. El proceso es simplemente que, después del impacto inicial de la hemorrágica, digamos que todas las poblaciones de conejos –las buenas y las malas– se situaron en una misma línea de salida e iniciaron una carrera de fondo –incrementando sus poblaciones– cuya meta es alcanzar un nuevo equilibrio poblacional con esta nueva enfermedad, cuyo impacto se ha añadido al del resto de factores que ya limitaban a esta especie. El efecto individual o combinado de estos factores –depredación, cambios de hábitat, caza, mixomatosis, pérdida de madrigueras, inundaciones, etc., etc.–, es lo que hace que cada población lleve su velocidad particular para llegar a la meta... Como en toda carrera de fondo, los primeros en llegar a la meta son pocos, pero conforme pasa el tiempo va llegando el grueso del pelotón, y es de esperar que cada vez se den más casos de poblaciones que se van haciendo abundantes. Cuando haya llegado el grueso del pelotón, llegará la cola de éste y el número de poblaciones que vayan apareciendo en abundancia irá decreciendo. Al final todas, menos las que se hayan quedado por el camino –quizás porque se extinguieron todos los conejos al principio–, llegarán a la meta final tarde o temprano”, afirma Calvete.

Sin embargo, también reconoce que quedan por saber dos cuestiones sobre esta “carrera”: “primero, si el llegar a la meta final supone alcanzar la misma densidad de conejos que la que había antes de la hemorrágica, posiblemente no; y segundo, si antes de llegar a la meta final muchas poblaciones pasarán antes por “metas volantes”, es decir, situaciones en las que habrá abundancia de conejos pero no serán todavía estables, siendo necesario que la carrera dure unas cuantas etapas más, con sus correspondientes altibajos, hasta llegar al final. Sí, cada vez hay más conejo en general en más sitios. También hay que tener presente que más o menos todas las poblaciones de conejo van sincronizadas con la climatología, así que lo mismo que hay temporadas buenas en que la mayoría de las poblaciones de conejo aumentan, también hay temporadas en las que las enfermedades parecen pegar más fuerte en todos lo sitios. Además, hay que diferenciar lo que son poblaciones con muchísimo conejo de poblaciones en las que, sin haber crecido mucho, como los cultivos han cambiado, resulta que los daños a la agricultura son más importantes y se habla de plagas que no son tales, aunque el daño que pueden producir en cultivos delicados sea elevado”.

Los conejos del valle del Ebro. El Valle del Ebro, desde Navarra hasta Aragón, es otro lugar en el que se están produciendo estas explosiones demográficas puntuales, no generalizadas, ya que el conejo sigue aún sin ocupar los territorios y las áreas que ocupaba antes de la llegada de la neumonía, una constante en todo este fenómeno.

Agustín Goizueta, gestor de varios cotos en Navarra y La Rioja, afirma que en la zona de la Ribera de Navarra y de La Rioja, fundamentalmente la margen derecha del Ebro, desde Cenicero (La Rioja) hasta Tudela (Navarra), “la especie está causando daños importantísimos en el viñedo, plantaciones frutales y cultivos hortícolas. En Tudela, el año pasado alcanzamos I.K.A. de 38 –es decir, 38 conejos por kilómetro recorrido– y cifras entre 10 y 20 en mis cotos riojanos de Alfaro, Aldeanueva de Ebro y Cenicero. Pero sólo en determinados transectos que afectan a parajes donde “ha explotado” un determinado núcleo, no en cualquier paraje del coto. En el mismo coto la mayor parte del territorio sigue sin conejos. El problema es que ahora mismo el tema de daños está muy mediatizado y por otra parte es comprensible el nivel de contestación que hay entre los agricultores –que no se corresponde con el nivel real de daños– dada la crisis por la que pasa la agricultura, aunque también a causa del precio de las uvas D.O. Rioja, alcanzado en los últimos 4 años”.

En Aragón, según Calvete, las zonas más “calientes” son casi siempre “las mismas, localizadas a caballo entre las provincias de Huesca y Zaragoza. Tradicionalmente son poblaciones localizadas en las Comarcas de Cinca Medio, La Litera (Huesca), Ribera Alta y Baja del Ebro, y especialmente en la comarca de Monegros y en la propia comarca de Zaragoza. Todas ellas tienen en común un hábitat muy similar, con cultivos de secano de trigo, baja pluviosidad, suelos fácilmente excavables y no mucha cobertura vegetal. Pero como ocurre en otros lugares, dentro de esta extensa zona hay núcleos con muchísimo conejo y áreas en las que hay poco o muy poco, aunque cada vez la especie parece estar un poco más extendida”.

Más causas. Agustín Goizueta también cree, como Antonio Arenas, que la baja virulencia de la mixomatosis y la neumonía es la causa más importante para explicar estos aumentos demográficos, pero da también otras razones como los inviernos favorables en el período diciembre-febrero o la escasez de predadores: “Los núcleos más prósperos desde el punto de vista demográfico se localizan en zonas de cultivos, transitadas y relativamente humanizadas y por lo tanto con escasez de predadores oportunistas. En zonas aisladas el conejo no se recupera y también fracasan las reintroducciones”, afirma Goizueta.

Otra constante es que los cotos con altas densidades de conejos se corresponden con cotos conejeros de toda la vida. “No conozco cotos en los que no había conejos antes y ahora han aparecido”, comenta Goizueta.

Leyendas conejeras. Cuando el hombre no encuentra o desconoce la explicación de un fenómeno aparentemente nuevo, se inventa bulos y leyendas, como la suelta masiva por parte de alguien de meloncillos, rapaces, topillos... o conejos con más vigor que Superman, traidos de no sé donde o cruzados con no sé qué.

No, el conejo que está protagonizando estas recuperaciones suele ser el de “toda la vida”, el que estaba por allí, y se ha recuperado de forma natural por la bondad del hábitat. También es cierto que otros lugares tienen conejos gracias a la intervención humana, que ha consistido mayoritariamente en traslocar conejos, vacunar, desinsectar, hacerles majanos y proporcionarles comida y agua.

Lógicamente, cuando se trasloca un número adecuado de conejos de lugares “plaga”, que lógicamente tienen ya cierta inmunidad frente a las dos enfermedades, y además se les facilita la vida, puede ocurrir que este nuevo núcleo explote. Es un poco lo que hizo en Melonares (Sevilla) el equipo de Rafael Vilafuertes: meter en cuarteles de 4 hectáreas, con 18 majanos hechos con palets y tierra, cerca de 200 conejos –por cuartel– traidos en octubre de zonas con alta densidad que suelen tener una elevada resistencia a las enfermedades. En definitiva es hacer rápido lo que la naturaleza habría hecho en años.

Lo que está claro es que el conejo basa su supervivencia en una elevada densidad. Cuando hay muchos conejos, dada su tremenda capacidad de reproducción, los nacimientos superan con creces a las muertes por predación y enfermedad. Además, las altas densidades favorecen la propagación de los virus, pero también la inmunidad frente a los mismos. Es la pescadilla que se muerde la cola. Es lo que parece estar pasando en muchos lugares de nuestra geografía para enfado de los agricultores y alegría de los cazadores.

No obstante, ni los cazadores ni la administración podemos dejar que vuelvan los eternos conflictos entre el agricultor y el conejo, porque éste último tendrá las de perder.

El agricultor tiene que cambiar un poco el chip y entender que los conejos no son siempre un problema, sino todo lo contrario. Hay muchos cazadores dispuestos a pagar doce euros por conejo abatido, o capturado vivo para repoblar esos otros lugares en los que escasean, compensando con creces los daños que produzcan.

En este sentido las distintas consejerías de Medio Ambiente, además de seguir permitiendo la caza en periodos excepcionales, deberían facilitar esas otras posibilidades como la captura en vivo y las posteriores traslocaciones con unas garantías, cosa que no siempre hace.

La asignatura pendiente. El problema, por la escasez, sigue estando en las zonas serranas de la mayor parte de España, precisamente en aquellas zonas que antes de la llegada de la enfermedad hemorrágica mantenían unas envidiables poblaciones conejeras.

Es cuestión de tiempo, o de paciencia. O de acelerar el proceso con algunas ideas que se comentan en este artículo.

Si tenemos algunos conejos, lo más aconsejable es facilitarles la vida haciéndoles, allí donde están, majanos si el terreno es duro, sembrándoles pequeñas parcelas de cereal y no cazarlos en exceso.

Quien quiera ir más allá después de hacer lo anterior, puede intentar capturar algunos y vacunarlos, y por supuesto desinsectar las madrigueras.

Si por el contrario apenas tenemos conejos, lo mejor que podemos hacer es una buena traslocación como se hizo en Melonares: echar en otoño –mejor que en verano– y en poco espacio “muy acondicionado” muchos conejos procedentes del campo, de poblaciones abundantes y por tanto resistentes. Y a esperar que la “encendida pasión” de los conejos haga el resto. n
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  • Plagas de conejos

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    14 | Luigi - 23/07/2007 @ 18:08:19 (GMT+1)
    Mi coto está comido de conejos,pero también hay zorros que eliminan gran parte de ellos.Los zorros con este calor no se ven y los estamos empezando a cazar con perros de madriguera, ya que son muy dañinos sobre todo con las perdices.Me ha gustado el reportaje. Un saludo
    13 | Antonio José Soler - 19/07/2007 @ 14:13:06 (GMT+1)
    Creo que se esta inmunizando. Desde hace cinco o seis años en mi coto por suerte con muchos conejos , cazabamos conejos con el cerco de los ojos que lo tenian de otro color por que se les resacaba con las legañas de la mixo pero se habian recuperado, por lo que creo que es una razon para pensar que se han inmunizado. El articulo esta genial.
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