Hemeroteca :: 01/07/2007
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Reportajes

Crónicas del Guarderío

Última actualización 01/07/2007@00:00:00 GMT+1
Me toca contar lo del mes de las lluvias, lo estoy haciendo el primero de mayo, no se crean que aprovecho la fiesta que no he tenido. Estoy de paro técnico. Ha sido tremenda la nevada que nos ha caído y hemos tenido que dejar a medias el rececho porque además de cuajar ya presentaba continuidad. Ya que no podíamos hacer otra cosa, pues eso, foto y almuerzo, que los viejos siempre han dicho que cuando en marzo mayea en mayo marcea.
También es consigna eso de que “en abril aguas mil”, esta vez cierto, pues creo que en gran parte de nuestra piel de toro este abril ha hecho honor al refrán.

En lo cinegético, en varias comunidades se inició la temporada del corzo, la legal y por supuesto la ilegal. Hay que ver lo que cuesta que pongan los precintos a los corzos en las autonomías en que el acompañamiento del guarda no es obligatorio, como en la mía, Castilla y León. Si en todas las comunidades vecinas del norte ya se han aplicado a proteger como dios manda los recursos, aquí sigue saliendo en prensa día sí día también “cazadores” que han sido sorprendidos en esta tesitura.

Pero no estamos solos, la información fluye hacia las zonas objetivo, guardas del Guarderío y otros que no, incluso cazadores de sana moral nos avisan de las aviesas intenciones de un nutrido grupo de sinvergüenzas que vienen a lo que vienen, a pesar de que en esto del furtivismo hace tiempo que no hay cuartel ni tambor que nos oriente. Me parece a mí que cada vez más el honrado se muestra participativo y contamos, sin tener los frentes definidos, con miles de bastiones que ayudan –cada uno por libre– en esta desigual lucha. Unos informan y otros asumen con ánimos renovados sus atribuciones, ¡qué buena campaña están haciendo los agentes forestales en Burgos! Y como digo, nos vamos enterando de las intenciones y también de las acciones. Cada vez el cazador se inhibe menos y cada vez pasa más y mejor información, las “vaciladas” de los furtivos cada vez son menos toleradas, ya no hacen gracia y aunque todavía se les sonríe a la cara, después se le apuñala por la espalda. Le ha pasado a ese vasco vecino de Madrid al que el Seprona de Almazán –vaya trimestre que llevan– trincó el pasado tres de mayo con un rifle con silenciador –el perfil del sinvergüenza– y dos cabecitas de corzo sin precintar cuatro cotos mas allá del que tenía precinto y que tiene el privilegio de ser el primer detenido –sí, sí, engrilletado y al cuartelillo– por un asuntillo de estas características en Soria. Detrás, una labor de unidad policial de altísimo nivel y la colaboración de ciudadanos de pro.

Cantan las codornices. Parcela a parcela y día a día venimos oyendo esa maravilla que nos evoca ya los días de rastrojo. La codorniz ha llegado justo a mediados de mes. Los pocos días que tuvimos soleados fueron una autentica explosión primaveral de vida. Todo se movió y poco a poco nos fuimos sorprendiendo. En tierra de campos Jesús Colas y Román Escudero me comentan que ya van entrando al igual que las tórtolas. Yo también las empiezo a ver, aunque en menor medida.

En Burgos, José Francisco Pinto me confirma los datos pero se refiere especialmente a la perdiz. Le gusta cómo va el año. Parejas donde debe haber y donde hubo en su día. Me ilusiona su optimismo, que debe ser contagioso porque Reyes Rubio me cuenta desde Huesca que bien de tórtola pero poca codorniz: “Ya sabes que aquí esta dando botes desde los Pirineos a las siembras”. No Reyes no, sólo sé que cada día me doy cuenta de que cada vez me falta más por saber. Bueno, habrá que observar tan peculiar comportamiento.

Algo de Pirineos tiene también, aunque la demarcación de Eric Morales está más al centro de Girona, hay codorniz y tórtola y como quiera que la siembra fundamental de este año es el girasol, prevé que la gente se divertirá con la tórtola y la torcaz que habita de forma estable en la zona y que ha disfrutado de un benévolo invierno. Le pregunto sobre las repoblaciones de perdiz y faisán que está haciendo –un proceso de más de seis meses– y cuyo principal problema eran los perros asilvestrados. Parece que las jaulas-trampas van funcionando. Por lo que me cuenta, definir las zonas de suelta por su capacidad para albergar a los nuevos pobladores les ha costado algo más de lo que esperaban. En fin, por el momento también está ilusionado, o mejor, como buen catalán, prudentemente ilusionado. Será que la primavera…
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