Opinión
Palabra de cazador
Última actualización 01/07/2007@00:00:00 GMT+1
Nombre completo:
Luis de la Peña Fernández-Nespral.Edad: 34.
Profesión: Abogado.
Lugar de nacimiento: Madrid.
DÓnde vive: Santa Amalia (Madrid).
DÓnde caza: Pirineos y resto del mundo.
Currículo cinegético: Vocal de la Junta de Homologación, Comité Ejecutivo del CIC, articulista en revistas de caza y autor de libros cinegéticos. El último, “Rupicapra”, dedicado a la montaña y a la caza del rebeco.
Su maestro venatorio.
Tengo un especialísimo recuerdo del guarda Baldomero Gallego. Fue, sin duda, la persona de quien más he aprendido de campo.
Su primera pieza, lugar y arma utilizada:
Una paloma de palomar en el jardín de la casa de mis abuelos en Asturias. La dejé alicortada, pero finalmente la pude cobrar. Utilicé una escopeta de plomillos que me dejó un tío mío. Tendría nueve o diez años.
Una raza de perro:
El teckel de pelo duro y más bien grande.
Su cazadero de toda la vida:
Tengo varios, pero si tuviera que elegir me quedaría con la comarca del Sobrarbe, en el Pirineo.
Un momento cinegético muy especial:
Mi primera res de montería. Un venado de once puntas de la mancha “La Puebla” de “El Castañar”.
Defínase como cazador:
Dicen que purista acérrimo.
Su pieza reina de la caza menor:
La perdiz brava.
¿Y de la mayor?
El sarrio.
Su modalidad por antonomasia:
Rececho del sarrio en el Pirineo aragonés.
Su arma preferida:
No me encariño con las armas, aunque tengo cierto apego a mi primer rifle, un Winchester .30-06, que está muy trasteado, y como arma para admirar, un express .375 H&H Mag. Pedro Arrizabalaga que me regaló mi mujer.
¿Y sus “herramientas” habituales?
Últimamente, un monotiro Blaser 6x62R Fréres.
Un cazador que admira:
Bastantes, pero sobre todo aquellos guías que, sin apretar el gatillo, son en verdad cazadores finísimos. Si hay que decir uno, Miguel Lardíes.
¿A quién le daría, metafóricamente,
un tiro de sal en el trasero?
A los que se dicen cazadores y, en cambio, avergüenzan a los verdaderos aficionados con su manera de proceder.
Su máxima aspiración cinegética:
Que Dios me dé salud para seguir cazando en las montañas.
Una frase para los anticaza:
Cazar es conservar.
Otra para salir a hombros entre cazadores:
Nunca podrá borrarse en el hombre el instinto venatorio, por lo que siempre habrá caza y cazadores.
¿Dominó, mus o tute?
Mus, jugado con señas y, a ser posible, en víspera montera.
Su plato de caza preferido:
La becada.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
No necesariamente. Ahora hay mucha más caza que antes y me da la sensación que se empieza a valorar cada vez más la caza natural.
Qué destacaría con orgullo
del mundo de la caza:
La devoción del cazador por el campo y los animales.
Qué haría desaparecer:
La caza artificial y, en particular, el amansamiento intolerable que se hace de los animales salvajes.
Como cazador, ¿cómo se siente
en la sociedad actual?
Cómodo y orgulloso.
¿Hacia dónde camina la caza?
Eso quisiera saber yo, pero, por la cuenta que nos trae, quiero ser optimista.