Arte y Cultura
Libros
Última actualización 01/08/2007@00:00:00 GMT+1
La escritora Almudena Torrego hace su debut como autora de un libro “de interés para cazadores”, pero no del todo, pues su noviazgo, también de la mano de Rafael Castellano –que dirige la minoritaria colección San Huberto de editorial Otero–, se produjo con ocasión de la trabajosa confección de la “Bibliografía venatoria española y otros libros de interés para cazadores”, del conde de Trastamara. Fue ella, como archivera y documentalista, quien puso orden y sistema en la colección de fichas del bibliófilo logrando un formato homologable para una biblioteca moderna y adquiriendo una inestimable referencia para cualquier trabajo posterior, como el aquí reseñado.
Y ahora, como historiadora, es responsable de la selección de textos, transcripción y estudio previo de la obra de cuatro recónditos autores del siglo XV: Rodrigo Sánchez Arévalo, Lucio Marineo Sículo, Bartolomé Anglicus y Alfonso de Palencia. Proceden de la época en la que el nacimiento de la imprenta produjo una revolución cultural comparable a Internet hoy. Las obras de estos autores son “incunables”, pues no habían sido reeditadas, siendo tan difíciles de encontrar sus escasos ejemplares como si fueran manuscritos. Versan sobre caza y sobre todo sobre la fauna, tanto real como imaginaria –grifo, unicornio–, tal y como se entendía en la época.
Aunque por su contenido sea una obra para iniciados y amantes de los libros, están tan bien escritas las introducciones y resultan tan curiosos la mayoría de los textos seleccionados, que abrir el libro es entrar por una puerta falsa en un mundo ignoto, cuya existencia conocíamos sólo por vagas referencias. Este libro es mucho más ameno de lo que aparenta por su título, siempre y cuando uno no se llame a engaño respecto a lo que pueda encontrar en él. Además, Editorial Otero ha cuidado la edición, con capitulares, adornos modernistas y reproducción de portadas y grabados. Lástima que no lo haya hecho en color, pero es obvio que entonces el precio de esta obra se hubiera subido a la parra, dificultando su difusión entre los interesados en la historia del libro venatorio.