Reportajes
Los amantes de la caza de conejos con podencos y sin armas
piden a la Federación un campeonato de España
Última actualización 01/08/2007@00:00:00 GMT+1
7.000 aficionados se dieron cita en la 3ª Feria de la Caza de Castellón y demandaron al presidente del Comité de Competición de la RFEC, José Capella, un campeonato nacional de esta modalidad, cada vez mejor vista por cazadores y no cazadores y con asiduos practicantes en la Comunidad Valenciana, Baleares, Cataluña, Andalucía y Canarias.
Nuestra sociedad ve en esto de la caza un lento pero efectivo ir y venir, similar al de la economía o el medio ambiente. Por ejemplo y en lo económico, hay veces en las que sufrimos momentos de crisis y no nos queda más remedio que ajustarnos el cinturón. En otras gozamos del esplendor del famoso “España va bien” y todos tiramos del carro sin miedo. Ocurre lo mismo en lo medioambiental con el cambio climático: hace miles y miles de años la tierra estuvo cubierta de nieve con las glaciaciones y hoy la sequía parece que no nos deja respirar en verano.
Piensen un poco y verán que lo mismo le ocurre a la caza. Con el invento de la pólvora, la caza cambió y mucho supliendo el arcabuz al arco y a la lanza, y hoy, con los avances tecnológicos e Internet, volvemos a ver como el lanceo de jabalí y modalidades que, como ésta, se habían perdido, vuelven a “reinventarse” en pleno siglo XXI.
Todo esto no es casual, como tampoco es casual que en nuestra sociedad el hombre sea más sensible con el medio ambiente y con la protección de los animales, especialmente con los domésticos, a veces en exceso, confundiendo conceptos, porque los vestimos ridículamente como personas y los cuidamos absurdamente como niños.
Por eso, actualmente las modalidades de caza más defendibles y con más futuro en el seno de nuestra civilizada Europa son aquellas que no utilizan armas de fuego y que hacen uso de animales como el perro.
Un nuevo concepto de feria. Así y en España, han proliferado en los últimos años las ferias, copas, encuentros o reuniones de cazadores y pequeñas empresas que viven o complementan sus ingresos con la caza. Todas son en sí lo mismo, aunque unas más que otras dan mayor protagonismo al perro de caza que al cazador, y atraen a más público “no cazador” que ninguna otra feria de caza.
Archidona, Sitges, Llucmajor y Villanueva de Alcolea, son claros ejemplos de éxito entre el público no cazador y de clara aceptación de la caza por nuestra sociedad mal llamada “ecologista”. Por eso, ¿quién iba a imaginar a un cazador con la escopeta y el perro paseando por las calles de su pueblo en plena feria llena de gente? Seguramente que nadie con dos dedos de frente. Pero si al cazador le quitamos la escopeta y le dejamos un podenco, verán que esa imagen ha sido repetida en todas las calles de Archidona en las que se dieron cita 45.000 personas y 5.000 perros.
Son encuentros puramente cinegéticos que tienen un éxito asegurado, sobre todo si se acompañan de una exhibición de caza real con podencos ibicencos, andaluces o canarios.
La última a la que pude asistir fue la celebrada el pasado fin de semana del 19 y 20 de mayo por el Club de Cazadores de Conejo de la Comunidad Valenciana, que con tan sólo tres años de vida, ha llenado columnas en la prensa, inmortalizado imágenes en videos, DVDs y programas televisivos, y que ha lanzado la piedra directamente a los balcones de los directivos de la Real Federación Española de Caza para que “oficialicen” un primer campeonato nacional de estas características.
El podenco está de moda. He conocido a muchos ecologistas, y los hay de todos los “ecotipos”, como los conejos y las perdices. Los hay de los que entienden la caza y la respetan; los que no la entienden y por eso no la defienden, y los que, sin entenderla, se atreven a criminalizarla. Los podríamos clasificar en “ecologistas”, “ecopasotas” y “ecologetas”, aunque esta última acepción me la enseñó mi amigo Miguel Montoya cazando perdices en Corral de Almaguer (Toledo).
Así es que estos mal llamados ecologistas empiezan a aceptar que la energía nuclear es la menos impactante para el medio ambiente y que la caza con perros y sin armas es más deportiva y ecológica que la que se practica con escopeta. Al menos han recapacitado y se han dado cuenta de que estamos cerrando centrales nucleares para comprar la energía nuclear a Francia –pues de lo contrario tendríamos candiles y velas en vez de bombillas– y de que gracias a la caza los podencos se consolidan como raza y afrontan el terreno que poco a poco van perdiendo los galgos por las exageradas noticias de ahorcamientos en el centro peninsular, donde apenas se caza con el podenco salvo para la caza mayor.
Una competición con éxito de público. La última vez que asistí en el 2005 al campeonato nacional de caza menor con perro en “El Corralejo”, en Ayora (Valencia), eché de menos el papel del público, que no hacía más que comer chorizos y panceta y escuchar en la mesa de control los últimos avances. Por muy buenos que estuvieran los chorizos y sabrosa la panceta, los únicos “privilegiados” entre comillas que pudimos ver a los participantes cazando fuimos los medios de comunicación, aunque no sacamos muy buenas fotos a esas largas distancias desde el coche al cazador. Al final, los que sí pudieron grabar algo fueron los de la televisión, que al día siguiente prepararon y soltaron algunas perdices para hacer varias tomas con los cazadores-actores tirando a lo John Wayne.
Por eso, aparte del espíritu de competición, que nunca he puesto en duda, máxime cuando he visto llorar con su hijo a Vicente Silvestre, campeón de la Comunidad Valenciana y segundo de España en este campeonato, echo de menos al público. Y esto sí que lo han logrado en la Feria de la Caza de Villanueva de Alcolea, en Castellón, con la exhibición de podencos cazando conejos silvestres, siendo observados desde la barrera de seguridad por cientos de personas. El público sí que estaba ahí, podía contemplar la belleza de los saltos de los perros, aplaudir al cazador con el conejo cazado y sentir el espíritu de la competición.
El público es el éxito de un futuro campeonato nacional de caza con podencos, porque podrá asistir a la prueba y dar fe de lo deportivo de la caza, tanto para el cazador que habrá de dirigir sus perros, como para la pieza, que podrá escapar y meterse en un cado o majano y respirar libertad y vida.
Así fue la prueba del Villanueva de Alcolea. Primero compitieron y ganaron los valencianos de Cheste, que se quedaron el sábado 19 de mayo por la tarde los primeros, en un cazadero donde la maleza llegaba por encima de la cintura. Después, el domingo 20 de mayo por la mañana, lo hicieron catalanes, valencianos, mallorquines e ibicencos: Miguel Ángel y Vicente, “chistando” muy bajito a sus perros y con varios conejos capturados; Blai Nadal a voz en grito con sus podencos blancos como corceles y sin suerte con los conejos. Y es que, aunque el sector que le tocó en sorteo era el mejor de todos, los conejos se encamaron demasiado rápido y huyeron del ruido; Antonio Sánchez con su colla de Cataluña y más de tres conejos en cuestión de minutos; y un sin fín de emotivos lances y participantes animados por los cientos de espectadores ubicados en la carretera tras la barrera de seguridad.
Oficializar un campeonato. Muy grande ha sido la polémica suscitada en las Islas Baleares a raíz de una competición denominada “nacional”, y que como tal, se ha dado a conocer en los medios de comunicación sin tener carácter oficial. Según José Capella, presidente del Comité de Competición de la RFEC, “una copa de España no tiene valor oficial de título, y por eso no puede semejarse a un campeonato nacional, que sí es oficial, y sobre el cual tiene potestad legal la Real Federación Española de Caza como entidad deportiva”.
Por eso la Real Federación Española de Caza, a través del responsable del Comité de Disciplina Deportiva, Juan Quiles, ha tomado cartas en el asunto y sancionado a los organizadores del falso campeonato que, irónicamente y por razones del destino, ninguno de ellos estaba federado y por eso no han podido ser sancionados.
Lo que sí que es cierto es que con la ley en la mano, la única entidad de España que puede organizar un “campeonato oficial de caza” a todos los niveles, desde el provincial hasta el nacional, es la Real Federación Española de Caza. Así lo hizo saber José Capella en rueda de prensa con representantes de clubes de podenco homólogos de las Islas Baleares, Cataluña, Valencia y Castellón en la 3ª Feria de la Caza en Villanueva de Alcolea: “Para llegar a un campeonato nacional, hay que dar la oportunidad a todos los cazadores, partiendo de campeonatos locales, provinciales y autonómicos, y siguiendo unas normas comunes y oficiales para todos, con unos jueces preparados a tal efecto, de forma que todos los participantes lo hagan en igualdad de condiciones. Ello requiere una dotación presupuestaria y medios para poder llevarlo a la práctica”.
En el transcurso de la reunión, animó a lo representantes autonómicos y a los que se excusaron de asistir, a que “hicieran la petición formal a través de sus respectivas delegaciones provinciales, ya que hasta ahora no se había formalizado dicha petición y en consecuencia la RFEC no podía actuar”. Además, no ocultó que si pretendían que dicha competición nacional se celebrase ya para el próximo año 2008, “era urgente que esas peticiones llegaran a tiempo a la Asamblea General de la RFEC en Madrid el pasado 9 de junio”, como así llegaron según fuentes del Club de Cazadores de Conejo de la Comunidad Valenciana.
Después, y ante las acusaciones de que la Federación se centra sobre todo en competiciones de “tiro” en lugar de “caza”, José Capella contestó textualmente y en primera persona: “Pepe Capella nació cazador, y va a la cancha a tirar porque los domingos fuera de temporada no puede ir a cazar... con eso queda dicho todo”.
Finalmente, todos los representantes llegaron al compromiso de aunar su voz y luchar a favor de que para el próximo año 2008 tengamos campeonato nacional por primera vez en España.
Cerró la rueda de prensa y reunión el Alcalde del Ayuntamiento anfitrión, Manolo Rambla, también cazador, que concluyó afirmando: “la gente ha hablado con el corazón en la mano, y juntos, cuatro o cinco comunidades autónomas, sin idiomas ni ideologías, haremos realidad este proyecto que es de los cazadores”. Y puso la guinda en la tarta ofreciendo su pueblo, Villanueva de Alcolea, en Castellón, como el lugar idóneo para celebrarlo.
Santuario del podenco. Cuando nos referimos al podenco como raza de perro y protagonista de este artículo, solemos tender a generalizar aunque en la realidad España, este país lleno de biodiversidad y contrastes como lo describen en la Unión Europea, también es “biodiverso” en razas de podencos.
Por una parte podemos hablar de podencos ibéricos, que popularmente atienden al nombre de español o andaluz, aunque funcional y morfológicamente son el mismo tipo. Por otro lado y diferentes a este primero tenemos los podencos insulares, propios de las Islas Baleares y Canarias y también conocidos como ibicencos y canarios respectivamente. En un tercer grupo y fuera de la clasificación nacional o autóctona, como mejor lo queramos llamar, quedan los podencos portugueses.
La clasificación didáctica que en 1982 diera el conocido cinófilo Raúl García Bengoechea sobre el podenco ibérico y autóctono, dentro del I Simposium Nacional de Razas Caninas Españolas, refleja con detalles las características de esta raza. Otros expertos realizan una clasificación diferente atendiendo a la talla –pequeña, mediana y grande– y con tres variedades de pelo –corto, duro y largo–. Por eso el estudio biométrico y funcional acredita la raza en sí.
Finalmente y para iniciarles históricamente en los orígenes del podenco y la caza, cito las palabras magistrales de Manuel C. Jarén Nebot en su monografía “Podenco Andaluz... El rey humilde”: “En España, las tradiciones son innumerables. Muchas arrancan en épocas recientes, y otras se pierden en la noche de los tiempos. Existen en nuestro país dos tradiciones culturales sin las cuales nuestra historia no sería igual: por un lado, la tauromaquia; por otro lado, la caza. Los primeros libros en castellano están dedicados a la caza y la repercusión que el ejercicio venatorio ha tenido en nuestra Historia ha sido determinante. No existe zona alguna de nuestro país que no posea connotaciones propias en materia cinegética, y esto es algo que bucea en la mismísima esencia del hombre como especie”.
Ya en el Paleolítico, nuestra península estaba habitada por seres humanos. Cuevas como las de Altamira, El Castillo y La Pasiega, en el Paleolítico Superior; y La Vieja en Alpera, Minateda en Albacete y Cogull en Lérida, en el Mesolítico; reflejan al final de las glaciaciones (9000 años a.C.) escenas de arte rupestre en las que la caza es algo primordial y fundamental, como no podía ser de otra manera.
No están claros los orígenes filogenéticos del perro. Unos autores apuntan a una descendencia lupoide, otros teorizan sobre la evolución a partir de chacales, y muchos opinan que es mejor no aventurarse en afirmaciones difíciles de demostrar.
Delgado Bermejo y Cols considera al perro tipo podenco dentro del grupo de los Graioides, del cual derivan por un lado los galgos y por otro los podencos. Pero en lo que casi todos coinciden es que en el Paleolítico se inicia la cooperación interespecífica hombre-perro.
El perro podenco primitivo derivó, con el tiempo, en diversas razas. Algunas como el Cirneco del Etna, el Basenji o el Canaan dog se consolidaron fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, la verdadera cuna y santuario del podenco seguía estando en el mismo sitio: la Península Ibérica.
Cuatro zonas diferenciadas produjeron familias de perros podencos diferentes. Tres de estos núcleos son archipiélagos: Canarias, Baleares y Azores, que han dado origen al podenco canario, ibicenco y azoriano. Finalmente y en la Península Ibérica, los podencos quedarían constituidos en dos grandes núcleos: por un lado los podencos portugueses, y por el otro los andaluces.
Todavía hoy es extraordinario el gran parecido que los podencos andaluces actuales tienen con los perros representados en las pinturas rupestres. Pero, ¿por qué han evolucionado tan poco en 10.000 años? n
Alejandro Chinchilla
Ingeniero de Montes
Director Técnico de la Fundación Natura “Ricardo Medem”