Hemeroteca :: 01/08/2007
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Reportajes

Crónicas del Guarderío

Última actualización 01/08/2007@00:00:00 GMT+1
En plena temporada corcera,
el autor vuelve sobre el furtivismo que atenaza a la especie.
Pasado. El tirón que las cosechas han experimentado en mi zona, los alumbramientos del reenganche del año y la abundancia de agua en las acequias hace barruntar que el parón que en junio experimenta el corzo pueda ser impresionante. Uno se cuestiona si alguna vez existieron los corzos cuando día tras día ni se les huele. ¿Estarán de vacaciones?
Me llama Pedro Muñoz, que ejerce en Tenerife, donde ya se ha aclarado el asunto cinegético y se ha configurado el ente “gestor de la caza”. En el argot se podría decir que “mi primo ya tiene señorito”. Pero a lo mío: “¿Están allí mis corzos?” Parece que no y aún habiendo caza mayor en esta isla me dice que el conejo algo se recuperó y que la perdiz crió bien, aunque ha tenido que ser ayudada incluso reintroducida durante varios años gracias al esfuerzo de los cazadores canarios.

Hablo con Francisco Javier Carro que, junto a José Millán, coordinan un grupo de guardas autónomos en Pontevedra que hacen mar y caza y les pregunto por mis corzos. Tampoco saben nada de ellos, la cosa está muy mal, casi no saben nada de ninguna especie, los incendios les han dado duro a sus tecores y están en la actualidad adecuando ecotonos para intentar que las especies vuelvan a asentarse. El tecor de Karsita quedó prácticamente deshecho y me cuenta Javi que desde el vecino tecor de Portas les obsequiaron con invitaciones de caza. El detalle me hace reflexionar, hacía tiempo que no sabía de nobles actos en el mundo cinegético. La noticia alegra mi espíritu, que vislumbra una lucecita de esperanza en el negro porvenir de “este deporte”. Todavía podemos recuperar lo que esto fue.

Por pensar me da que mis corzos los han furtiveado, ¿pero las corzas y las crías también?
Por mi parte y como suele ser habitual en los últimos tres o cuatro meses, felicito a los de mi pueblo, en este caso al Seprona de San Esteban de Gormaz (Soria), que trincaron estos días a un individuo con dos cabecitas de corzo en el maletero sin precintar y dos precintos en el bolsillo.
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